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Ion Fury – Análisis PC

La redención de los FPS clásicos

En 1996, la fiebre de los FPS estaba en pleno apogeo. Mientras todo el mundo disfrutaba de Doom o Quake, apareció un título que rompió todo los esquemas. Ese fue Duke Nukem 3D, innovando el género con un protagonista carismático, un diseño de niveles bestial y una interacción con el entorno nunca antes vista, por no hablar de los toques de humor y las referencias. Todo eso en conjunto formó un título de culto que hoy dia sigue siendo venerado y considerado de los más grandes. De hecho, a la par que él aparecieron Blood y Shadow Warrior, imitando la misma fórmula y considerados junto con Duke Nukem como los tres mejores FPS realizados en el BUILD Engine, uno de los mejores motores gráficos de la época del cual ya hemos hablado en esta web.

Como muchos sabréis, la secuela de Duke Nukem 3D, llamada Duke Nukem Forever, tardó años en llegar. Un juego que para mi gusto fue bastante infravalorado. Pero en uno de los prototipos cancelados de este juego, nuestro amigo Duke tenía una nueva compañera de aventuras: Shelly Bombshell. Pero claro, el personaje acabó siendo descartado en el resultado final, con lo que en 3D Realms diseñaron un juego especificamente para ella: Bombshell.

Pues el juego que tenemos aquí es justo la precuela de este último. Ion Fury es un FPS clásico al más puro estilo Duke Nukem 3D, incluso diseñado con el mismo motor gráfico; que, como veremos más adelante, sigue dando la talla más de veinte años después. Preparaos para volver a los 90 por todo lo alto. Get Psyched!

No me cansaré de decirlo cada vez que analizo un FPS clásico: el argumento no es más que una mera excusa para reventar a todo lo que se mueva, con lo cual, no esperéis encontrar una historia de calidad. Si quereis eso, id buscando otros juegos, porque en este caso no es ni siquiera un aspecto a valorar.

La acción se sitúa en la ciudad de NEO DC, donde el doctor Heskel ha liberado a su ejercito de cultistas humanos cibernéticamente modificados para sembrar el caos por la ciudad e imponer su ley. ¿Nuestra misión? Matarlos a todos.

Y bueno, a grandes rasgos esa es la historia. Por el camino tendremos unos cuantos diálogos de nuestra protagonista con el malo; pero poco más, ya que todo se reduce a tiroteos y matanzas brutales. Y sí, cada vez que veáis «NEO» en el nombre de una ciudad ya sabéis lo que significa: cyberpunk. Esto ya os puede dar una idea de la ambientación y el tono que tendrá el juego, donde, al igual que en Duke Nukem 3D, tendremos miles de gags y humor referencial hacia otros juegos, películas y temas de la cultura popular.

Lo normal en estos juegos suele ser que haya una serie de capítulos con varios niveles que podemos jugar en el orden que queramos. Este no es el caso, ya que tenemos varios capítulos pero se deben jugar en orden. Sin embargo, cuando los completemos sí podremos rejugar el que queramos a nuestro antojo. Además hay que decir que el juego es sorprendentemente largo. Si nos ponemos a explorar los niveles intentando descubrir secretos y matando a todos los enemigos que podamos, la duración puede llegar tranquilamente a las diez horas, algo que no se suele ver en un género que normalmente produce juegos un tanto cortos.

Ciudad cyberpunk
En los primeros niveles exploraremos la ciudad desde los altísimos edificios. El apartado técnico del juego se lleva un 10 desde este momento.

Un buen diseño de niveles es absolutamente crucial en un FPS clásico, ¿no?. Pues Ion Fury da una lección magistral sobre cómo crear niveles. Aquí encontraremos un equilibro absoluto entre exploración, acción y, cómo no, la búsqueda de llaves y los típicos puzles de pulsar botones.

Estos niveles clásicos, que vienen a funcionar como «laberintos», reúnen todas las caracteísticas que un juego de este estilo debe tener. De hecho, para mi gusto Ion Fury tiene el mejor diseño de niveles de entre todos los juegos del género que he probado (refiriéndome a los FPS de corte clásico que están saliendo ahora). Son largos y grandes, aportando una gran cantidad de cosas que hacer al jugador: Zonas bajo el agua, exploración por sitios ocultos y conductos de ventilación, multitud de secretos que descubrir, algunos puzles y un plataformeo no muy abundante pero bien medido cuando está presente.

Hay un asunto de estos juegos bastante crispador. Estoy hablando de cuando nos perdemos por el nivel buscando una llave o el botón que abre una puerta. Aquí eso no sucederá, ni siquiera si eres nuevo en el género. Pero no es que sea fácil, tiene su reto y tendremos que poner de nuestra parte. Lo que ocurre es que todo está perfectamente estructurado y conectado para que la exploración fluya de forma increíble. Un apartado que sin duda es de alabar ya que los niveles tampoco son nada lineales. Unos niveles que, por cierto, denotan un brutal trabajo artesanal sin ningún tipo de generación procedural.

El motor BUILD Engine es el mayor responsable de esto. Realmente cuesta creer que con un motor de hace más de veinte años se pueda representar casi cualquier cosa. Además, los desarrolladores han añadido modificaciones para suplir algunas de las carencias más importantes del motor, como puede ser la imposibilidad de mostrar plantas superpuestas u otros asuntos similares, consiguiendo de esta forma mostrar un sinfín de estructuras y detalles complejos que en su momento parecían imposibles.

Jefe final
Esa navecilla que vemos tras el cristal es uno de los jefes finales. No es muy orginal pelearse contra un cacharro así. Pero el transcurso del enfrentamiento es muy bueno.

La acción de Ion Fury es absolutamente frenética. Constantemente seremos emboscados por hordas de enemigos, con lo que las reacciones rápidas y los buenos reflejos serán fundamentales para sobrevivir. Algo que en los primeros minutos puede hacerse tedioso, pero una vez le cogemos el truco, el juego termina siendo un auténtico vicio. También es un título bastante difícil que, por supuesto, debe jugarse en al menos el penúltimo nivel de dificultad (porque el nivel más duro es ya excesivo).

Acabar con los enemigos y usar nuestro arsenal es muy satisfactorio (sobre todo cuando empezamos a hacer headshots) en parte porque nos sentimos con el poder absoluto sobre ellos y en parte por la cantidad de violencia pixelada que trae el juego. Pero también encontramos aquí una serie de defectos importantes.

La mayoría de los enemigos son bastante genéricos y nos da la impresión de estar disparando a lo mismo todo el rato. Hay variedad de ellos, claro, pero muchos tienden a sentirse iguales. También encontraremos jefes finales que me han resultado un tanto decepcionantes por su poca originalidad (aunque lo que la situación en la que nos enfrentaremos a ellos mola bastante). No todo es malo, por supuesto, al final de la partida ya se pone la cosa mejor. Con esos zombies que nos tiran cachos de su própia carne en una clara referencia al enemigo homónimo de Quake, o esos robots que disparan fuego incendiando todo a su paso. Pero en general, el repertorio de enemigos podría mejorar.

Concretamente, hay un enemigo que me ha crispado hasta decir basta: las arañas. Por suerte no son tan desagradables como los terroríficos protozoides de Duke Nukem 3D, pero sí tan estresantes como las manos que asfixian de Blood. Son el típico enemigo pequeño que se mueve rápido y es dificil acertarle. Además, han abusado de ellas colocándolas por miles en los niveles.

Enemigo dificil
De entre los enemigos genéricos hay unos pocos que destacan. Por ejemplo esta cosa que vemos aquí. Se teletransporta constantemente para hacernos mucho daño en el momento menos pensado. Los reflejos serán fundamentales contra este enemigo.

Por otro lado, tenemos un repertorio de armas que también es un tanto genérico: un revólver y una escopeta que también hace de lanzagranadas serán las armas más típicas en la partida. También tendremos unas ametralladoras dobles que incendian a los enemigos y la archiconocida minigun, que ambas se funden la munición en un abrir y cerrar de ojos. En el lado de las armas más poderosas estará la ballesta iónica que hace bastante daño en un solo disparo y también habrá un par de «granadas». Estas últimas serán la bomba rodante (para mí una de las armas más divertidas del juego, ya que pueden perseguir a los enemigos) y la bomba cluster, cuyo modo alternativo nos puede servir para limpiar salas enteras. Por último, si nos quedamos sin munición podremos usar nuestra porra eléctrica, la cual puede hacer combos interesantes, pero en la práctica no sirve para nada.

Un repertorio de armas que se antoja bastante escaso y ninguna llega al punto de originalidad de lo visto en los clásicos del género. Por ejemplo, en Duke Nukem 3D teníamos armas para congelar a los enemigos y reventarlos, para encogerlos y pisotearlos; en Blood teníamos bastones vudú y armas que disparan electricidad; en Shadow Warrior le arrancabamos la cabeza a un demonio y la utilizábamos para lanzar fuego; y, cómo no, en Doom teníamos la archiconocida BFG; y esto por poner solo unos pocos ejemplos. ¿Sabéis ya por dónde quiero ir? Las armas de Ion Fury no son malas ni cutres, simplemente carecen de ese «toque» de personalidad. Es más, han metido tres tipos de granadas distintas. ¿No había ya bastante con una? Hubiese preferido algún tipo de lanzacohetes, por ejemplo.

Todos estos defectos no son realmente significativos, puesto que la acción sigue siendo un auténtico desenfreno muy divertido. Pero se trata de algo que de haberse mejorado, conformaría un juego redondo.

También hay que decir que se ha prescindido de incluir un sistema de inventario. Lo cual me parece una decisión acertada puesto que nunca le llegué a ver sentido para un juego así. En su lugar encontraremos power-ups que conforme los cojamos durarán un tiempo concreto.

Combatiendo esbirros
Mientra el Doctor Heskel nos vacila desde el monitor, sus esbirros intentan acribillarnos. Si somos rápidos con el disparo alternativo de nuestro revólver, podremos colarles un headshot a los dos.

Los desarrolladores han sabido sacar el máximo partido posible a este clásico motor que, sin duda, demuestra que sigue siendo capaz de mover juegos muy bien. Bueno, hay cosas que sí pueden resultar arcaicas, como la iluminación por sectores, aun así, el resultado es espectacular ya que todo el apartado técnico se ha llevado a cabo de forma magistral. De hecho, hay momentos que parecen imposibles para este motor gráfico, pero ahí estan.

El juego destaca sobre todo en las texturas, con una alta resolución y un pixel art perfectamente realizado que está repleto de detalles, luciendo siempre muy colorido. Por supuesto, las animaciones de las armas y los enemigos (que son integramente sprites planos) son también muy buenas. Estas muestran muchos cuadros de animación y se ven muy fluidas. Sobre todo hay que mencionar a las muertes de los enemigos, con desmembramientos, gibs por todas partes y sangre a borbotones, lo cual contribuye a amenizar la acción, dándonos una sensación muy satisfactoria en los combates.

Como dije al principio del análisis, el juego tiene una ambientación de estilo cyberpunk, con bastante variedad puesto que visitaremos una gran cantidad de lugares: zonas urbanas, centros comerciales, fábricas, instalaciones secretas, hospitales, laboratorios… Siempre recreados con todo lujo de detalle, de forma que el juego es muy agradable a la vista.

Por último, comentar que la música consiste en pegadizas melodías ambientales en todos los niveles. Estas han sido compuestas con el programa Fast Tracker para darle un toque aún más clásico al juego.

Habitación colorida
Ion fury es un título que hace muy buen uso del color. Esta habitación es una prueba de ello.

Ion Fury es un juegazo, de eso no hay duda. Si te gustan los FPS clásicos y en especial Duke Nukem 3D, este es tu juego. Gráficamente, es un espectáculo y jugablemente más de lo mismo. Podría mejorar tan solo en unos pocos aspectos y sería un juego de diez.

Sin embargo, no se trata de un título para todo el mundo, está diseñado para los nostálgicos y puede que muchos jugadores actuales no entiendan la magnitud de lo que tienen delante.

En cualquier caso el juego es largo, divertido y rejugable. Además según pone en Steam, habrá soporte para Steam WorkShop, de forma que los usuarios diseñen sus própios niveles y los compartan, algo que dará aún más vida al juego.

Os podéis hacer con el desde 20,99 €, un precio más que justo para todo el trabajo que un juego de estas características lleva detrás. Y os digo más, si Ion Fury hubiese salido en 1996, hoy sería recordado como uno de los grandes clásicos.

Ion Fury

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Un juego que no te puede faltar si eres un nostálgico de los FPS noventeros.

User Rating: Be the first one !

Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.
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