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La simpleza y efectividad de Hoops

O la South Park del baloncesto

AVISO: En este artículo habrá spoilers de la serie Hoops. Ruego lean con discreción.


La verdad es que desde hace poco me ha vuelto a dar duro por el básket. La serie de Netflix El último baile tiene algo de culpa, y no es para menos, ya que el documental que narra la trayectoria de Jordan, Pippen y Rodman de 1984 a 1998 no es para menos si tenemos en cuenta su gran calidad. Tras esto, vino El equipo redentor y la más que competente Coach Carter, protagonizada por Samuel L. Jackson. Sin embargo, el cuerpo me pedía una serie, y ver que Hoops era para adultos me llamó poderosísimamente la atención, por lo que me lancé.

La historia es simple: Ben Hopkins es un entrenador de baloncesto en el instituto Lenwood, el cual tiene un equipo horriblemente malo. A eso hay que sumarle que Ben es una persona irascible, irrespetuosa y, la verdad, bastante detestada, por lo que tenemos el kit perfecto para protagonizar una serie de este tipo. La serie comienza cuando Ben quiere reclutar a Matty, un alumno de 2,13 m para el equipo, y para conseguirlo le paga una prostituta con el dinero de los chavales del equipo con su consentimiento. Ya veis de qué palo va esto, ¿verdad?

A todo ello tenemos que sumarle el asunto del lenguaje soez, y es que Hoops hace las completas delicias de aquellos que descubrimos South Park con 12 años y que lo flipábamos con la cantidad absurda de tacos fuertes que eran capaces de decir niños de 8 años. Sumadle que, en mi caso personal, me estrené con la película, la cual, en mi opinión, es la más fuerte en este aspecto. Es por ello que, cuando nos encontramos con un personaje como Ben, nos vienen recuerdos de este tipo de series. En mi opinión, y aunque su inspiración sea patente, Hoops tiene características propias que la hacen única.

Hoops nos deja claro desde el primer momento que quiere ser lo más desvergonzado del mundo. Series como South Park son claramente su inspiración.

En Hoops el baloncesto es sólo el telón de fondo. Diría que apenas vemos baloncesto en toda la serie, ya que, como buena serie de humor, se centra mucho en este y en las diversas situaciones donde se pueden hacer bromas. Muy probablemente sea por eso que haya tantísima variedad de personajes y, cómo no, se ría de todos ellos.

Por una parte tenemos a DJ, un chaval gordo que cecea y el cual es objeto de muchos de los chascarrillos, sobre todo, del entrenador (sin caer nunca en el bullying, ya que el equipo en general está bastante unido), por su obesidad, sus ingentes y permanentes ganas de comer y por su manera de ser. Repito, estamos ante un caso de meros chascarrillos y nunca de ridiculización ni abuso hacia personas obesas, pero recordemos que es una serie para adultos y que, por ello, está dirigida a un público que es capaz de entender esto.

Por otra parte, tenemos a Scott, un chaval gay que, afirma, antes de descubrir su orientación, ha mantenido relaciones sexuales con 15 chicas, lo cual hace que uno de sus exs se burle de él y, esta vez sí, la cosa se acerque peligrosamente al bullying. Este abusón queda con Scott y el equipo para pegarse, y, mientras estos piensan que, por ser gays, la pelea iba a ser a lo West Side Story (es decir, bailando), acaban recibiendo una grandísima paliza. Sin embargo, es dentro de la cancha de básket donde Ben, saltándose un tratamiento de control de la ira, pone a los abusones en su sitio y dejan a Scott en paz. Final feliz.

Así, tenemos al propio Matty, el cual es uno de los muchísimos casos de niños y niñas que han crecido sin padre porque este los abandonan cuando son pequeños, cosa que a Matty le afecta sobremanera, de lo cual, cómo no, el entrenador se ríe bastante. Por supuesto, no podían faltar las bromas con su estatura, las cuales hacen las delicias de todo el humor de la serie referido al básket.

Podría seguir hasta el infinito, pero es momento de pasar al personaje más importante en este aspecto: Ben Hopkins. 

Soy muy malo para estimar edades, pero Ben es una persona de unos 35 años en proceso de divorcio con su mujer Shannon, la cual está en una relación con su amigo Ron, su entrenador asistente y el cual es un pedazo de pan. Ben siempre está presionando a Shannon para que vuelva con él (por supuesto, con ciertas dotes de chulería), pero esta lo manda a la mierda cada vez más fuertemente, pero Ben sigue sin coscarse.

Ben intenta durante toda la serie volver con su mujer (rozando a veces incluso el acoso), la cual prácticamente lo odia, y con razón.

A esto debemos sumar el carácter irascible, malhablado y odiable de Ben, quien es caracterizado por tender fácilmente a lanzar sillas plegables a la cancha cada vez que se cabrea. Por supuesto, no podía faltar que Ben es una persona de pura conveniencia, que no tiene que ver con nadie y que, como se demuestra al final de la serie (no habrá segunda temporada, por desgracia), es capaz de largarse a la Universidad de Henderson sin siquiera despedirse del equipo. Un auténtico cabronazo. Sin embargo, es capaz de hacernos reír mucho por la grandísima cara dura que tiene, lo que le da muchísimo caché como personaje protagonista de una serie de animación para adultos como esta.

Hoops es una serie que bebe muchísimo de las sitcoms animadas americanas: South Park, Padre de Familia, American Dad… de una temática diferente, la esencia es la misma, especialmente en el lenguaje, y no es una serie muy larga, por lo que aconsejo enormemente darle un tiento, ya que, aunque aquí hay spoilers, no arruinan la experiencia de ver a un entrenador de baloncesto mediocre diciendo palabrotas y siendo prácticamente un acosador que, afortunadamente, no va más allá de recibir los palos que tiene que recibir.

Manuel Hernandez

Puede que ahora sólo esté buscando ese juego que me devuelva a lo que sentí con Twilight Princess cuando sólo era un enano. De mientras me entretengo llevándole la contraria a la gente sobre Breath of the Wild.
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