Avances

Jugando a ser Dios en Despot’s Game: Dystopian Army Builder

¿Qué es un humano si no un número más?

Que maravilla la de vivir en un sistema que ve a la persona promedio como algo dispensable, que se puede sacrificar por otro que haga lo mismo pero más barato. La industria del videojuego no es muy diferente, con casi todas las empresas dejando claro que lo prioritario es hacer un juego y ya, si eso, nos fijamos en las condiciones de trabajo. Por suerte siempre nos quedará al menos la sátira, un recurso que nos permite criticar y, a la vez, reírnos un poco de los que nos ha tocado vivir. Al menos nos quedará Despot’s Game: Dystopian Army Builder.

Y es que este título del estudio novel Konfa Games no se esconde ningún as bajo la manga y quedan claras sus intenciones desde el principio. Esto es un roguelite, con mecánicas sencillas, complicado de dominar y donde en todo momento somos unas personas con la misma moral que un billonario aburrido.

Vivimos en un mundo dominado por una I.A que controla a los humanos para recrearse en su tortura. Por suerte, o desgracia, nosotros somos un humano excepcional, que tiene el privilegio de controlar la vida del resto. Nosotros decidimos qué hacer con ellos, controlándolos a través de un sádico juego que ha desarrollado la I.A ¿El objetivo? Llegar hasta el final del laberinto y lograr escapar de esta tortura eterna ¿Los obstáculos? Hordas de enemigos, desde poderosos nigromantes a mortales robot, y el hambre, esa ridícula manía que es necesaria para sobrevivir.

Así, en cada run del juego empezaremos con un reducido grupo de humanos. Cada uno con un nombre y un equipamiento. Según el arma que lleven pertenecen a una clase. Si tenemos entre nuestras filas diferentes equipos de la misma clase obtendremos ventajas, algo parecido a lo visto en el género del auto-chess de títulos como DOTA Auto Chess o League of Legends.

Eso sí, nuestros humanos pueden morir, pero no te preocupes, porque es barato sustituirlos por otra masa de color rosa con nombre. Si todos los humanos mueren, adiós a nuestra partida y esfuerzos.

Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Sabremos más de este mundo cuando encontremos diferentes, aunque poco variados, eventos por el mapa

¿Pero como obtenemos nuevos valiosos equipamientos y prescindibles humanos? Con los tokens, la moneda de cambio dentro de este mundo. Obtendremos tokens cada vez que superemos a una sala con enemigos o completamos ciertas misiones secundarias. Los humanos salen muy baratos, a 2 tokens cada uno. Es en sus equipamientos donde deberemos invertir las verdaderas fortunas. Cada uno tiene una rareza propia, siendo los más raros los más caros, además de que requieren mejorar la tienda para su adquisición, otra influencia del género autochess.

Por otro lado tenemos que darles de comer. Cada vez que nos movemos por una sala del mapa, cada humano en nuestro ejercito consume 1 unidad de comida. Así que con 10 humanos y 40 de comida podremos movernos a través de cuatro casillas. Esto significa que si hacemos nuestro ejercito demasiado grande nos quedaremos sin alimentos muy rápido, impidiendo que acumulemos humanos sin miramiento para arrollar con todo a base de números.

Otra pequeña sutil metáfora que tiene Despot’s Game sobre el valor del humano en la sociedad es que podemos sacrificar a cualquier humano por 5 unidades de comida. No será raro el momento donde, debido a la circunstancias, compremos 5 humanos para sacrificarlos inmediatamente después, dándoselos de comer al resto. Una crítica sutil y delicada donde las haya.

Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Administrar nuestro dinero no será cosa fácil

¿Recordáis lo de las diferentes clases? Pues aquí se encuentra gran parte de la gracia de Despot’s Game. Conseguir encontrar una buena combinación de clases y lograr reclutar a los necesarios es, como suele ser común en el género del autochess, la destreza necesaria para poder ganar.

Aunque en el apartado de las peleas no hay mucho que hacer la verdad. Lo único que controlamos de la pelea es la posición inicial de nuestras unidades y poder ver dónde aparecerán las enemigas. Así podemos planificar diferentes estrategias según nuestro equipo.

Esto puede verse como un punto negativo, debido a que es frustrante ver como tus unidades como tiradores mueren porque deciden que no es necesario alejarse de una sierra con patas que va hacia su dirección. Pero aquí está la gracia de Despot’s Game, en la poca autoridad que tenemos en la acción de verdad. Algo que, además de venir también del ya citado de sobra auto-chess, también recuerda a títulos como Loop Hero, que sacrifican este control para crear un título más casual y que se centra por completo en el resto de sus mecánicas.

La única pega es que, bajo mi experiencia, hay clases que son mucho más necesarias que otras. Principalmente los healers, que son únicos en su función, y posiblemente los tanques, que mitigan demasiado daño en un gameplay donde perder a un humano con un equipo de rareza alta puede ser el primer ladrillo que provocará perder nuestra run.

Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder

Obviamente, como buen roguelite que es, Despot’s Game tiene como uno de sus pilares la rejugabilidad. Pero esto no solo se queda en que la generación de niveles se realiza de manera procedural, si no también en otros muchos apartados. Para empezar podremos empezar con diferentes formaciones de humanos cada partida, además de disponer de diversos modos de juego, desde algunos que lo ponen más fáciles, a otros solo para expertos, sin olvidar un par que simplemente convierten todo en algo más caótico.

También iremos descubriendo diferentes mejoras a lo largo de nuestra run, cada una haciendo que nos centremos en una clase de armas específica o que cambiemos nuestra forma de afrontar los desafíos. Si por ejemplo conseguimos que nuestros espadachines obtengan robo de vida quizás podamos prescindir de reclutar tanques.

Todo esto se desbloquea poco a poco según juguemos varias partidas, ofreciendo una buena sensación de progreso además de evitar que el jugador se sienta sobre estimulado por todas las opciones que puede llegar a ofrecer Despot’s Game

Captura gameplay Desport's game Dystopian Army Builder
Los modo de juego hacen sentir al título mucho más variado

En definitiva, si te gusta el género del autochess pero llevado a algo de un solo jugador, o los roguelite de estrategia, te recomiendo que mantengas un ojo avizor por las futuras novedades que podrían llegar a Despot’s Game. Un título que ya es sólido y divertido en su estado actual de early access, y que lo único que necesita ofrecer hasta su lanzamiento completo es aún más contenido y balancear un par de aspectos para incentivarnos a de verdad usar todas las clases que ofrece el título.

Regas

Educador infantil, redactor de videojuegos, estudiante de pedagogía, speedrunner amateur y Dungeon Master vocacional. Luego me pregunto por qué apenas duermo.
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X