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Videojuegos V.S. Alzheimer 02: El poder de un Mii

¿Qué beneficios tiene la creación de este avatar para personas que padecen Alzheimer?

Hoy, en Videojuegos vs Alzheimer (cualquier parecido con la intro de Pesadilla en la Cocina es pura coincidencia), vamos a centrarnos en uno de los aspectos más curiosos y a la vez desconocidos de las personas con demencia en general, y de los pacientes con Alzheimer de nuestros Centros de Día en particular: partamos de la base de que estas personas, por el simple hecho de ser personas, tienen derecho a tomar decisiones en su vida diaria independientemente de su patología, pero ¿una persona con demencia tiene capacidad de elección en su vida diaria? ¿Y cómo se relaciona esto con esos simpáticos seres que son los Mii? ¿Estáis ante un descarado clickbait? Estas cuestiones y muchas otras serán respondidas en los próximos párrafos.

Uno de los aspectos en los que no profundizamos mucho en el anterior artículo fue en los grados de afectación que puede presentar una persona con Alzheimer: Cada caso de Alzheimer depende por completo de la persona que lo padece. Por regla general, cuanto más pronto comienza la enfermedad, más agresiva es y más rápido se deteriora la cognición de la persona. Esto se traduce en que no hay una relación directa entre edad de la persona mayor y el grado de afectación, sino que cada persona tiene un perfil diferente. Es muy probable que no podáis reconocer a una persona con Alzheimer a simple vista. Son personas que en la mayor parte de los casos tienen una supervisión muy cercana por parte de su entorno, por lo que visten como cualquier otra persona de su edad y, a no ser que cognitivamente estén muy afectadas, se expresan de una forma perfectamente normal. Muchos de los asistentes a nuestro centro nos ayudan con algunas de las tareas, podrían pasar por voluntarios que han venido a echar una mano.

¿Una persona con demencia debería tener capacidad de decisión en su vida diaria?

El extremo lo tenemos en personas de un Alzheimer de largo tiempo de evolución en los que apenas mantienen relación con el entorno; en el lenguaje común, podríamos decir que se encuentran en un estado de gran afectación a nivel cognitivo y dependencia, en el que apenas reaccionan a lo que pasa a su alrededor. Por otro lado los usuarios más habituales son los que están en un punto medio: personas que aún pueden caminar sin ayuda de ninguna clase y que solo necesitan algo de apoyo en algunas de sus tareas diarias, como por ejemplo, recordarles siempre dónde llevan las llaves. Son personas que aún tienen muchas ganas de hacer cosas y de disfrutar, y ahí es donde entramos nosotros.

Cuando instalamos la Wii lo primero que hicimos fue hacer que los usuarios que querían jugar inicialmente se hicieran su propio Mii. Es un ejercicio que cumple una doble función: por un lado, les ayudo a familiarizarse con el mando de la Wii y por el otro hacer el Mii refuerza su esquema corporal. El mando de la Wii les recuerda al de la televisión de forma irremediable, así que su primer impulso es apretar sus botones; encontramos la primera barrera, que es que relacionen la mano que se mueve en la pantalla con lo que ellos están haciendo. El esquema corporal, por otra parte, es el concepto que tenemos nosotros de nuestro cuerpo, la interiorización de cuánto mide nuestro brazo o dónde tenemos nuestros ojos (conciencia corporal en otros círculos). En terapia ocupacional se trabaja el esquema corporal pidiéndoles que dibujen otra cara. Aquí nos desviamos un poco para entrar en el fascinante mundo de la neurología pero ¿sabíais que hay síndromes neurológicos como la heminegligencia, que hacen eliminar por completo un lado de la persona a nivel cerebral? Son personas que aunque se miren a su brazo y pierna izquierdos y los vean, no son capaces de procesar que eso es suyo y, si se les pide dibujarse a sí mismos, probablemente se dibujarán con un solo ojo, por ejemplo, y solo usarán esa mitad del cuerpo en su vida diaria.

Aunque físicamente su visión no les impide ver ese lado, su cerebro no procesa la información recibida. Esto provoca síntomas como los que vemos en las imágenes, que solo se afeiten media cara o que coman únicamente la mitad de un plato de comida.

En el Alzheimer y las demencias en general pasa algo parecido: si les pides dibujar su rostro olvidan localizar muchas partes y hay que recordarles dónde están las cejas, qué son unas pestañas o que los ojos están separados por una nariz. Sabiendo esto podéis imaginar lo útil que es hacer ejercicios en los que no solo repasen las partes de su cuerpo, sino que recuerden su aspecto o su localización. Para ello, el sistema de creación de Miis da mucho juego a nivel de diferentes bocas, ojos y narices.

Decidí empezar simplemente guiando por los menús al grupo que estaba más perdido: yo les iba ofreciendo las diferentes opciones del menú de personalización del Mii, y ellos me iban diciendo qué elegían. Cuando veía que les costaba tomar una decisión, decidía yo por ellos la opción que más les representaba en la actualidad, sin pensármelo dos veces. Poco después vería que estaba cometiendo un gran error: elegir por ellos las opciones que más se parecían a su Yo actual, sin preguntarles si preferían un avatar que se pareciera a ellos o uno que no. Si lo piensas es lógico, pues en la comunidad de jugadores hay ejemplos de ambos tipos, personas que intentan reproducir su aspecto calcado al de la realidad, y otras que aprovechan para imaginar otra apariencia diferente, que es uno de los atractivos de los mundos digitales. Una vez me di cuenta de este hecho, dejé elegir a todos con total libertad y sin entrometerme cómo querían que fuera su Mii, tardásemos el tiempo que tardásemos, y solo eligiendo por ellos en aquellas ocasiones que lo solicitaban.

En esta foto tenemos a dos personas que mencionamos en el anterior artículo: Rastas es nuestro campeón de boxeo y Gafas nuestro mejor esquiador. En el mundo real ambos tienen más bien poco pelo, pero en ningún momento se les pasó por la cabeza traspasar esa característica a su Mii

Los resultados fueron muy interesantes, pues no había un patrón común. Al igual que no lo habría si cogiéramos a diez personas de la calle para que hicieran sus Mii. Algunas personas sin pelo se ponían con rastas y otros sin un solo cabello; algunas señoras rubias elegían un pelo totalmente negro; unos preferían mantener alguna arruguita y otros no querían ni verlas… lo único que no he encontrado han sido personas que cambiaran su género en el mundo virtual, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta la generación de la que estamos hablando. Aún con todos los síntomas que provoca su enfermedad mantienen esa sensación de diversión que sentimos muchos al idear un avatar, y más si es uno con un aspecto tan simpático como los Mii; no solo eso, sino que al llevar asociado un nombre siempre recuerdan que ese es su Mii, ninguno se ha extrañado cuando días después ha cogido a su Mii, aunque sean totalmente diferentes de la imagen que vemos de ellos en el exterior. Algunos de los ratos más divertidos que hemos pasado con la Wii han sido creando los personajes de cada usuario.

Un error que solemos cometer, no solo con los pacientes con demencia, sino con las personas mayores en general, es quitarles capacidad de decisión en cosas que ellos pueden elegir perfectamente; los motivos son muy variados, yendo entre el «es más rápido así » hasta el «pero cómo va a elegir estando así», pero en cualquier caso perjudiciales para la identidad personal y la autonomía de la persona mayor. Pueden parecer decisiones muy menores, pero dejarles elegir qué ropa quieren llevar, qué les gusta comer, de qué lado quieren llevar el bastón, permitirles ayudarnos en lo que buenamente puedan en las tareas del hogar… son todo formas de que se sigan sintiendo parte del mundo y no solamente un producto de las decisiones de otras personas más capacitadas que ellos.

Yo mismo en la creación de mi Mii posiblemente haya sido en exceso generoso con el pelo, pero es la ventaja y la diversión que ofrece esta tecnología

Si una característica accesoria como la creación de un Mii tiene beneficios a nivel de esquema corporal (repasar las partes del cuerpo y su localización), refuerzo de la identidad (siempre buscan su Mii a la hora de jugar; es una reafirmación de quiénes son y quieren mostrarlo al mundo), socialización (las elaboraciones de Mii en pequeños grupos son momentos realmente divertidos) y sana diversión, ¿qué no conseguirá el amplio catálogo de juegos de la Wii? Las caras de satisfacción cuando ven que el récord de alguna prueba del Wii Fit Plus lo tiene su avatar con su nombre, o cuando les saluda la tabla Wii Fit para decirles algún dato de interés dudoso (pero interesándose por ellos) no tiene precio.

En la próxima entrega analizaremos cómo juegos deportivos y más físicos, como el Wii Sports o el Wii Fit Plus no solo estimulan el cuerpo y la sensación de competitividad (la falta de iniciativa es otro síntoma muy importante a trabajar), sino también los recuerdos. Y con recuerdos me refiero no solo a vivencias pasadas, sino a algo llamado memoria muscular que, por lo menos a un servidor, le resulta tremendamente fascinante.


Puedes leer todos los artículos de Videojuegos V.S. Alzheimer en el siguiente enlace.

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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