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Videojuegos como entremeses

Juegos cortos previos a nuestra próxima gran aventura

Hoy en día, la gran mayoría de videojuegos ofrecen una cantidad inmensa de contenido y horas de duración. Ya seas fan de los RPGS, los juegos de mundo abierto, los simuladores, los juegos online o cualquier mezcla de estos géneros, es probable que tus juegos más jugados sobrepasen unas cuántas decenas de horas hasta que los terminas o te das por satisfecho. En mi caso, que siempre he sido fan de los JRPGS, rara es la ocasión en la que no tengo a medias uno de los largos o directamente estoy focalizado únicamente en un juego así para asegurarme de que lo termino y no lo acabo dejando a medias, algo que antes me solía pasar con frecuencia. ¿Cómo he conseguido evitar que esto me siga pasando tanto? Os lo cuento en este artículo.

Quiero aclarar primero que el tipo de juegos y la forma en la que he jugado a lo largo de mi vida ha variado en gran parte según las circunstancias: cuando era pequeño y sólo podía elegir un par de videojuegos al año, intentaba ir a por juegos que supiese que me iban a durar muchas horas como los juegos de Pokémon o Zelda. Es verdad que entonces era más fácil que un juego me durase mucho tiempo, tanto por las restricciones de horario para jugar impuestas por mis padres como por mi falta de habilidad, pero aún así, a veces acababa con un juego bastante corto que me terminaba pasando una y otra vez. Con el tiempo y con el crecimiento progresivo de los videojuegos, hubo épocas en las que acabé bastante cansado de juegos largos, y sobre todo, con la explosión de los indies a la par que una mayor capacidad adquisitiva por mi parte, fue cuando empecé a experimentar otro tipo de juegos y a encontrar un equilibrio y una forma de jugar a videojuegos más o menos constante y que no me cansase y me hiciese dejarlos de lado por saturación.

Screenshot de Pokémon Rubí

Una de las claves que mejor me ha funcionado para no cansarme de este tipo de aventuras tan grandes es intercalarlas con juegos más pequeños, de apenas un puñado de horas. Es verdad que no es una constante ni pienso que deba serlo, puesto que esto sigue siendo un hobby y creo que la diversión debe estar por encima de todo lo demás, por lo que no quiero que esto parezca un intento de convertir una afición en una tarea; pero también es cierto que ser un pelín más metódico y pensar un poco más antes de lanzarme a por un juego dejándome llevar por el impulso del momento me ha permitido disfrutar y valorar más lo que me aporta cada tipo de juego. De hecho, es algo que empecé a hacer de manera inconsciente e instintiva.

Como decía, mi manera de salir airoso de una aventura de decenas o cientos de horas es intercalarla con juegos más condensados. Porque seamos francos, casi todos los juegos largos tienen momentos tediosos, menos brillantes o que se nos hacen bola por cansancio nuestro. Así, mi estrategia para no cansarme y además poder ir eliminando cosillas de mi interminable lista de juegos pendientes se compone de dos pasos:

Mientras estoy con un juego grande, suelo tener un juego más cortito y desenfadado empezado para echar partidas sueltas entre medias. Al tener este como juego secundario al que jugar esporádicamente cuando me aburro o me saturo del otro, suelo escoger juegos sencillos y sin mucha historia. Creo que los juegos de plataformas son idóneos para esto, especialmente Kirby. Ya van unos cuántos juegos de Kirby que me he pasado de esta manera, desde los Dreamland originales de Game Boy y Super Nintendo, al Adventure de Nes, pasando por El Pincel Arcoíris de Wii U. También me he pasado así juegos como Yoshi’s Island, Donkey Kong Country o el simpatiquísimo Kuru Kuru Kururin (sí, me juego muchas de las cosas que salen en la consola virtual del Nintendo Switch Online).

Kirby's Adventure de Nes

Pero no sólo valen los plataformas, también están muy bien los juegos tipo roguelike o de partidas cortas como Loop Hero o Vampire Survivors. Estos juego tienen la particularidad de tener una curva de aprendizaje progresiva y bien medida en la mayoría de ocasiones, además de estar compuestos de partidas no demasiado largas y de una historia no demasiado compleja, lo que nos permite volver a ellos cada cierto tiempo para echarles unas horas sueltas cuando ya nos hemos hecho a sus mecánicas.

Por otro lado, cuando finalizo una gran aventura, antes de empezar la siguiente, me permito meterme de lleno en un juego breve pero profundo, ya sea por historia, mecánicas o ambas. Aquí es donde suelo jugar tanto indies como juegos retro algo más largos, exigentes o profundos.

En el caso de juegos indie, podríamos incluir títulos como Dredge, SteamWorld Dig, Hotline Miami, Katana Zero, Coffee Talk o To The Moon. El hecho de tener una historia interesante, unas mecánicas a las que hay que cogerles un poco el truco y/o un bucle jugable tremendamente adictivo los hace perfectos para jugar algo que nos demande un poco de atención y esfuerzo, pero sin llegar a ser frustrante. Aunque también podemos optar por jugar cosas mucho más relajadas y breves como A Short Hike o Lofi Ping Pong, especialmente ideales para el verano o para una tarde tonta.

Katana Zero

Si nos vamos a juegos retro, la parte buena es que muchos eran bastante cortos y jugarlos actualmente en versiones remasterizadas es muy cómodo ya que es habitual tener opciones de calidad de vida como el aumento de velocidad, el rebobinado y en general unos tiempos de carga mucho menores. La parte mala es que muchos se sienten algo toscos y tienen una dificultad algo elevada, pero por eso mismo vienen bien para distraerse un poco y es en momentos así cuando he aprovechado para jugar cosas que tenía pendientes como la saga Castlevania, los Half Life, Portal o los Resident Evil clásicos.

No lo he mencionado de forma explícita hasta ahora pero, se puede observar que otra de las claves que me funcionan bien es cambiar de género casi cada vez que empiezo un videojuego nuevo. Hay muchos JRPGS que tengo pendientes aún y que tengo muchas ganas de jugar, pero sé que si empiezo uno justo después de otro me voy a saturar, por lo que prefiero darles algo de tiempo y espacio o al menos, en caso de jugar dos seguidos, elegir dos que tengan un sistema de combate y unas mecánicas diferentes.

Screenshot de Portal

Recalco una vez más que la intención de este texto no es que programéis vuestras sesiones de juego como si fuese vuestro calendario laboral de la semana ni que juguéis o sigáis una hoja de ruta de manera forzada sin permitiros abandonar un juego si no os gusta o empezar otro si os apetece mucho. Simplemente pienso que a veces es mejor recapacitar un poco antes de empezar un juego susceptible de ser abandonado a mitad de aventura, especialmente si como yo, tenéis tendencia a funcionar por impulsos y a tener dificultad para dedicar muchos días o semanas a un mismo título. Ya sabéis lo que decía Miyamoto: una decisión apresurada es una mala decisión para siempre, pero una decisión atrasada es finalmente una buena decisión. O algo así.

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