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The Room: una fascinante mezcla entre Escape Room y horror cósmico

Además de una genialidad dentro del género de los puzles

Este confinamiento que estamos viviendo nos está haciendo echar mucho de menos pequeñas cosas de nuestro día a día que alegraban nuestra rutina. Es increíble la felicidad que puede traer consigo algo tan sencillo como una caña con los amigos o compartir un plato de bravas en una terraza con tu pareja. Una de las aficiones que más he disfrutado de un tiempo a esta parte son los Escape Room.

Para quien no conozca este fenómeno lúdico, consiste en entrar a una habitación llena de puzles y acertijos; esas pruebas, que pueden ser o no de resolución lineal, nos van llevando a descubrir la resolución de una línea argumental planteada al principio del juego. Las hay de muchos tipos, pero en la mayoría son comunes los mecanismos y el manejo de diferentes tipos de objetos y llaves para la resolución de sus puzles, además de prestar mucha atención a las pistas y al entorno. La guinda final la pone una cuenta atrás, normalmente de sesenta minutos, que añade un extra de tensión que remata una experiencia diferente y emocionante de trabajo en equipo.

The Witness
La experiencia de The Witness es lo opuesto a The Room, tanto en tono como en estructura

Los Escape Room, en su forma y planteamiento, guardan bastantes similitudes con algunas secciones de aventuras gráficas del género point and click, como por ejemplo, la regla de un solo uso de los objetos. Es muy probable que si te gustan los juegos de puzles y rompecabezas, disfrutes de lo que propone un Escape Room.

Durante este confinamiento no esperaba encontrar ningún producto que me diera una experiencia similar a lo vivido en estas salas; sin embargo, en uno de mis múltiples paseos por la eShop de Switch, veo un juego con una portada y un nombre sugerentes a un atractivo precio de tres euros: The Room. No había probado ningún juego de la serie, pero sabía que tenía varias entregas y que recientemente habían lanzado una iteración en realidad virtual llamada The Room VR: A Dark Matter, así que decidí darle una oportunidad. Como se suele decir, vine buscando cobre y encontré oro: The Room no solo es una genialidad dentro del género de los puzles, sino que replica a la perfección las sensaciones de un Escape Room gracias a la complejidad de sus mecanismos, su fabulosa ambientación y sus fascinantes diseños. En cuestión de una semana, mi pareja y yo nos pasamos el primero de la serie en Switch, e inmediatamente después hicimos lo propio con sus secuelas en PC.

The Room, un título independiente desarrollado por Fireproof Games, se juega en primera persona y presenta una premisa simple: una misteriosa carta te anima a desentrañar el misterio que se esconde en una extraña caja. Con el ratón (si lo jugamos en PC), la cruceta o los muy bien implementados controles táctiles, podemos ampliar la zona que queremos investigar. Si hay algo de interés, la cámara se acercará para que podamos manipular los posibles mecanismos de la zona. Si hay algo que puede girar, deberemos hacer el gesto, al igual que para utilizar llaves, por ejemplo. La sensación física que se transmite con el uso de las herramientas y las reacciones que se desencadenan están maravillosamente representadas.

El entorno de esta primera entrega se reduce a una única y simple caja que, a medida que vamos abriendo, esconde otras en su interior. La variedad de sus desafíos es maravillosa, siendo accesible para todo clase de público. Las únicas herramientas que se requieren son la lógica y la atención. También cuenta con un sistema de pistas por si nos quedamos atascados. Si no sabemos cómo continuar, quizás es que no hemos explorado bien el escenario; quizás una de las patas de la estructura tenga un mecanismo de rosca que, si lo encontramos y abrimos, esconde una llave que nos permite continuar.

El Making Of de The Room
La tremenda labor de diseño que acarrea hacer algo en apariencia tan pequeño es digna de elogio

La ingeniería mecánica tras el diseño de los puzles, ver cómo con cada desafío que resolvemos desencadena una serie de cambios en la superficie, la satisfacción de resolver uno a uno todos los rompecabezas y encontrar un uso para todos los objetos que vamos encontrando… son sensaciones muy difíciles de encontrar, ya que no hay muchos juegos que centren su premisa en la resolución de esta clase de retos; el más parecido de los últimos años que me viene a la cabeza es The Witness, y por su planteamiento de semi mundo abierto que invitaba a perderse por su isla, no me atrapó tanto. The Room ofrece una experiencia compacta (alrededor de una o dos horas de juego, según vuestra habilidad) y contenida entre las cuatro paredes en las que se desarrolla toda su acción y la mesa sobre la que se sostiene esa maravillosa caja con complejo de Matryoshka.

Por si fuera poco, el título va adquiriendo tintes de terror cósmico utilizando tropos de la mitología lovecraftiana, comenzando con un monóculo que nos permite ver una realidad superpuesta a la nuestra, que nos será útil para resolver ciertos acertijos, y la presencia de un extraño elemento llamado Vacío, capaz de alterar las mentes de las personas. El final del primer juego nos deja entrever la dirección que tomará la serie en sucesivas entregas, que irá dando una importancia cada vez mayor a su argumento y mitología.

La presencia del terror cósmico en The Room
No puedo evitar ver referencias al maestro de Providence en muchos de los conceptos que presenta The Room

The Room 2 es una secuela perfecta, que amplía la variedad de desafíos de la primera parte, no solo en los propios puzles, sino también en la mayor presencia del entorno. Nuestro rival ya no será solamente una enorme caja, sino habitaciones enteras con varios puntos de interés y retos que se interconectan entre sí, además de diferentes ambientaciones que se introducen al sumergirse aún más en la mitología lovecraftiana, e incluso interpretando en el lenguaje del juego mecánicas jugables relacionadas conceptos esotéricos más conocidos, como el Tarot o la demonología. Además, las funciones de nuestro monóculo se amplían para hacer frente a esta nueva oleada de puzles. Su duración también es mayor que la del original, pudiendo completarse en aproximadamente tres horas, según nuestra habilidad.

The Room 3 sigue subiendo la apuesta, aunque no es tan memorable como los otros dos, al menos a nivel personal; por la forma en la que relaciono esta experiencia con la de un Escape Room, la expansión del escenario que hace este juego y el truco que usa con el monóculo me hacen preferir una experiencia más parecida a la de su segunda parte.

Sin embargo, lo realizado por el pequeño estudio de Fireproof Games aquí también es digno de elogio: siguen encontrando nuevas formas para desafiar nuestra capacidad deductiva y ponen a nuestra disposición una mazmorra entera con diferentes habitaciones; además, potencian el monóculo para que en esta ocasión podamos acceder al interior de ciertas estructuras. Por ejemplo, entrar dentro de una cerradura para desbloquear la puerta o resolver un puzle dentro de la maqueta de un faro para obtener un objeto que nos servirá en el exterior. Es innegable la evolución en su apartado artístico y su sobresaliente capacidad de diseño de mecanismos de toda clase; además añade un interesante endgame que nos permite acceder a finales alternativos.

Hay otros dos juegos de la serie que aún no he podido probar, The Room: Old Sins para dispositivos móviles y su entrega en VR, pero acabaré jugándolos eventualmente.

Si os gustan los Escape Room, o no habéis probado nunca uno pero os gustaría vivir una experiencia parecida, es una saga que no podéis dejar pasar. Además, actualmente podéis haceros con las tres entregas principales por menos de veinte euros. Y si buscáis un juego de puzles absorbente y diferente, también deberíais echarle un vistazo.

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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