Artículos

Socorro, hay un personaje homosexual en mi videojuego

La ola del cambio está llegando

Hace algún tiempo hice una pequeña colaboración en VOLTIO en la que hablé de cómo el videojuego está asentado en una cultura de odio debido a un falso sentimiento de pertenencia de un pequeño grupo que, por desgracia, hace excesivo ruido. Hoy, de nuevo, me toca hablar de un sector que amo, acompañado por una comunidad que cada día me produce más rechazo.

Empecemos por el principio, la madrugada del día 12 durante la conferencia del E3 2018 de Sony. Como todos estaba ilusionado por los lanzamientos de la compañía nipona, y como muchos de vosotros, tenía ganas de ver en movimiento The Last Of Us: Part II, quien nos mostraba a una Ellie más madura que había crecido en un mundo donde la violencia era la norma.

El tráiler hacía una transición de una pequeña fiesta donde Ellie y la que parece ser su pareja romántica bailaban y se besaban en una escena preciosa. Durante la escena tuve un mal sentimiento, como si eso que estaba viendo fuese a generar polémica, pero quise pensar que esto estaba superado, total, ya era de sobra conocido que la protagonista tuvo un interés romántico femenino durante The Last of Us: Left Behind, Riley.

Tampoco era el único personaje perteneciente al movimiento LGTB, Bill, uno de los personajes de la primera entrega, quien ha sido confirmado que, efectivamente, es homosexual. Pero mi sospecha se confirmó cuando acabó la conferencia… Cierto sector del público estalló al ver aquel precioso beso entre Ellie y su pareja.

La asociación por la igualdad del colectivo homosexual declaró sobre Bill (Izquierda): «No se han presentado demasiados personajes homosexuales en juegos masivos durante 2013, pero lo cierto es que uno de ellos ha destacado especialmente. A través del diálogo y del trasfondo, el jugador descubre que Bill tuvo una vez un compañero amado».

Podríamos acudir al argumento que he lanzado antes sobre que ya existen personajes homosexuales en la obra, pero esto solo sería excusar que para existir personajes pertenecientes al movimiento LGBT hace falta una excusa.

Vivimos en el S.XXI, donde en la mayoría de países, aunque por desgracia siguen existiendo, ya no hay motivos para esconder lo que sentimos, sea el género que sea. El colectivo LGBT ha luchado para que todos podamos amar sin fronteras, sin que seamos señalados ni nos sintamos culpables por dejarnos llevar por nuestros sentimientos, pero aquellos que no hemos luchado, los que siempre hemos tenido un camino fácil sin que nadie nos atormentase por ser nosotros mismos no sabemos nada.

Pensamos, por algún enfermizo motivo, que temas como la homosexualidad en el videojuego, o que una protagonista sea mujer, es algo que debe justificarse y es motivo incluso para amenazar con no comprar el juego. Que las feministas «radicales» y el colectivo LGBT presiona a la sociedad a que formen parte de juegos en los que todos los protagonistas deben ser hombres atléticos y heterosexuales.

Esto, en realidad, oculta una verdad mucho más incómoda. Los hombres nos sentimos amenazados, porque durante muchos años la sociedad ha considerado que los videojuegos eran para niños, y recalco NIÑOS. Y cuando esos niños crecieron y se sintieron especiales porque formaban parte de un grupo social discriminado y apuntado con el dedo, se pensaron que eran ellos contra la sociedad: «No saben apreciar el arte del videojuego».

Aquellos críos que compartían sus videojuegos en un estrecho grupito de muchachos, formados en su totalidad por el género masculino, un día descubrieron, sobre todo con la llegada de internet y las redes sociales, que ese pequeño grupo en realidad era enorme, diverso y rico. Así que dejaron de sentirse especiales, y la única forma de reivindicar que aquello les pertenecía era con rabia y descontento.

Es frágil masculinidad, la que se tambalea cuando manejan a un personaje homosexual independientemente de su sexo, o a una mujer heterosexual, sale a flote enseguida, como por ejemplo cuando alzan el grito de que Battlefield V es irreal por incluir mujeres en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que participaron activamente. Por no contar que ignoran que los múltiples detalles que hacen de la obra de DICE algo de fantasía que solo toma un contexto histórico y le añade un apartado jugable que en la realidad sería ridículo.

Ante la inclusión de mujeres en Battlefield V, se creó una corriente machista en Twitter bajo el hashtag «#NotMyBattlefield».

No os voy a engañar, son un pequeño grupo, cada día más pequeño y despreciado, pero por desgracia alzan la voz en demasía. Estúpidos, porque ellos mismos dañan el mundo que dicen amar, y que por culpa de este comportamiento despreciable se sigue considerando el sector del videojuego como violento y para críos. Un grupo que carece de la empatía suficiente para entender lo importante que es que un juego muestre con naturalidad a dos personas del mismo sexo besándose, o simplemente, a una mujer combatiendo.

¿Que por qué es importante?, porque significa que existen, que no son bichos raros, que pueden ser protagonistas como cualquier otro heterosexual fornido. Porque los seres humanos necesitamos identificarnos y sentir que no somos una excepción, si no que la diversidad sexual, de género e incluso física enriquece nuestra visión de cómo es el mundo, nos ayuda a entender que la etiqueta «normal» es más dolorosa que tranquilizadora en un mundo donde todos somos diferentes.

Así que no os equivoquéis, que Ellie bese a una chica de forma natural en The Last of Us: Part II es una victoria para todos, al igual que Battlefield V incluya a mujeres, o que en Assassin’s Creed: Odyssey podamos elegir a Kassandra como protagonista de la historia, y no sea co-protagonista. Porque la ola del cambio está llegando, y podéis seguirla o ser arrastrados por ella.

Solo nos queda decirnos que no os queremos en este medio al que ya habéis manchado con vuestros machismos y homofobias. Habéis retrasado lo inevitable durante demasiado tiempo, pero poco a poco el medio al que decís amar os da la espalda, porque no necesitamos a más gente como vosotros. El videojuego quiere diversidad, quiere unidad y representación, y vosotros sois un estorbo.

Bienvenidos al planeta tierra, donde el movimiento LGBT existe, la mujer es fuerte e independiente y donde nuestro color de piel o forma de nuestro cuerpo no nos representa. Ojalá algún día miréis atrás y os deis cuenta que, en realidad, solo reproducíais las palabras de una sociedad que a veces muestra síntomas de odio y falta de empatía y sintáis vergüenza. Os lo deseo de corazón, porque solo entonces entenderéis la importancia de ese beso en una gran conferencia como es el E3.

Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X