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Sobrevivir a la sombra de colosos

La lucha de Mundogamers

A lo largo de las últimas semanas, y en algo que viene siendo una constante mucho más exagerada desde el comienzo de la pandemia, hemos podido comprobar cómo la mejor manera de atraer la atención de los medios mayoritarios es gritar con la suficiente fuerza e insistencia la tontería más grande que se te ocurra, efecto que se ve amplificado si la persona que la pronuncia no tiene ni formación ni experiencia en el tema en cuestión (un saludo a Alaska y a Victoria Abril). Ejemplos tenemos muchos y no vamos a pararnos aquí a analizarlos, pero sí que me gustaría aprovechar esté pequeño espacio que me brinda NaviGames para reflexionar sobre las consecuencias de esta dinámica y sobre cómo el circo mediático, y con él todos los que vamos detrás, acabamos dedicando demasiado tiempo (y dinero) a quien no se lo merece; y demasiado poco tiempo (y dinero) a quién se lo tiene más que ganado.

A principios de la semana pasada, la histórica revista digital de videojuegos mundogamers.com anunciaba su cierre definitivo después de diecisiete años de historia. La web, que había conseguido ganarse un espacio en los corazones de la comunidad por su estilo único a la hora de aproximarse al medio, se ha mantenido activa hasta finales de febrero y después ha apagado las luces para siempre. Los años de trabajo altruista, la sobresaliente calidad de su contenido y un podcast referencia en el sector no han bastado para atraer las donaciones y los patrocinadores necesarios que hicieran viable el proyecto, y sus integrantes decidieron que ya era hora de dejarse de cruzadas románticas, porque cada día a las dos hay que poner comida en la mesa y trabajar gratis no ayuda.

Alex Pareja, el que ha sido el director de la revista durante su última (y más especial) etapa, resumía perfectamente la situación en el podcast de despedida: va a ser difícil que un proyecto como Mundogamers se vuelva a repetir. Desde la humildad y la escasez de recursos de un pequeño medio digital independiente consiguieron alcanzar una repercusión que rivalizaba y en muchos casos superaba a los gigantes del sector, gracias a un estilo personal, didáctico hasta el extremo y directo. El tono optimista y el gusto por los detalles que caracterizaba cada uno de sus textos sabía evitar los lugares comunes y colocar bajo el foco todas esas pequeñas cosillas que hacían especiales las obras analizadas, en un medio en el que la vertiente comercial tiende a eclipsar todas las demás visiones. Madre mía la cantidad de detalles que evitaron que pasaran desapercibidos. Madre mía lo mucho que nos influyeron a la hora de aprender a disfrutar de los videojuegos.

Desde su fundación en el año 2003, Mundogamers ha sido además la principal cantera de la que se ha nutrido el periodismo de videojuegos español. Por su redacción han pasado muchos de los que hoy son referencia en el sector, como Alejandro Pascual, Toni Piedrabuena o José Altozano (más conocido como DayoScript). Los cambios se sucedieron y la revista fue quemando etapas, dejando una continua sensación de crecimiento tanto en repercusión como en calidad de contenido, pero manteniendo siempre su espíritu de medio independiente. Hace poco más de dos años abrieron la que ha sido su última etapa y tomaron el camino de la autofinanciación y el patronazgo, a sabiendas de que no sería un camino fácil. Apostaron todas sus cartas a potenciar lo que siempre habían sido: la atemporalidad frente a la más provechosa actualidad; la trabajosa calidad frente a la cantidad; el respeto al lector frente al cansino clickbait. El resultado de esta decisión, aunque económicamente se haya quedado lejos de alcanzar el objetivo, nos ha dado varias de las mejores piezas de periodismo de videojuegos, tanto escrito como hablado, de la historia del medio en España.

A pesar de la ilusión y el buen rollo que desprendía el proyecto, al final todo se reduce a la historia que ya nos conocemos. Sabemos que aunque la leyenda cuente lo contrario, la mayoría de las veces David no puede contra Goliath. Que sobrevivir día tras día a la sombra de inmensos colosos no es una tarea agradable. Que a pesar de que pongas toda la carne en el asador hay días que la victoria es imposible; al final lo único que puedes hacer es llevar tu ética y tu esfuerzo hasta las últimas consecuencias, como Arthur Morgan. Seguir tu corazón, como Joel, y luego que pase lo que tenga que pasar. Lo que pasó, para desgracia de todos, es que la luz de Mundogamers se apagó el pasado fin de semana, en una despedida que, eso sí, inundó las redes de emotivos mensaje de apoyo y agradecimiento.

Pero no nos equivoquemos: su cierre no significa que hayan fracasado. Supieron mantenerse como una referencia hasta el final y no solo lo hicieron sin bajar la calidad a pesar de los apremiantes números rojos, sino que consiguieron incrementarla con los fichajes de Brenda Giacconi y David Oña, redactores que habían empezado su carrera en esta casa. Mundogamers era un tesoro de la comunidad hispana del videojuego, un tesoro que no supimos cuidar y que acabó desapareciendo, dejando un hueco que se notará durante mucho tiempo en la prensa del videojuego. El fracaso en realidad no ha sido suyo, sino nuestro, por no haber sabido valorar lo que recibíamos y atender las peticiones de ayuda que llevaban lanzando desde hacía varios meses.

Hoy día la realidad de la comunicación ha cambiado por completo. Tenemos que entender que la manera en la que consumimos información no es la misma de antes, que al otro lado de la pantalla ya no hay un señor trajeado que vive con su buen sueldo en una torre de marfil escupiendo el discurso oficial del patrocinador de turno. Creadores y medios digitales como Mundogamers producen un contenido que es fruto de la dedicación esforzada y apasionada de las pocas horas libres que deja el día más allá de la jornada laboral, son gente que de manera altruista comparte con el mundo sus conocimientos y su manera de ver las cosas. Y nosotros, a través de pequeñas contribuciones, de mensajes de apoyo, de apreciar lo que recibimos, tenemos en nuestras manos que los creadores y divulgadores que hacen un buen trabajo puedan seguir ejerciendo esa labor en cada vez mejores condiciones.

Una de las principales ventajas que nos ha traído esta masificación de redes y plataformas sociales en la que estamos metidos es el poder formar parte activa de aquello que nos gusta. Aprendamos la lección que nos deja el cierre de Mundogamers: si consideras que ese medio digital, ese youtuber o ese streamer te ha aportado algo de valor, por favor, apóyalo. Comparte el contenido. Dale al botón de me gusta. Apadrina tu proyecto favorito convirtiéndote en patrono. Y esta no es una tarea que influya solo a los lectores: es tarea de toda la comunidad. ¿Cuántos de los referentes del sector que estos días han llorado tanto la perdida, se hicieron eco en su día de las ideas que les inspiraron, añadieron referencias en sus artículos o difundieron en sus cuentas personales los análisis de Mundogamers a los que siempre estaban atentos? No busco con esto enfrentar a nadie, sino recalcar una idea: aprendamos la lección. Prestemos atención a lo que hay que prestársela. Valoremos lo que tiene valor.

¿Mala vibra? Fuera. Limitarnos a señalar lo negativo ya no sirve de nada, porque sentarnos en el sofá y quejarnos a través de twitter de la baja calidad de la prensa de videojuegos dejó de ser una opción viable desde el momento en el que está a nuestro alcance formar parte de la solución. Acostúmbrate a pagar de manera voluntaria por el contenido que en tu opinión realmente lo merece, de la misma manera que te acostumbras a dar las gracias o los buenos días a tus vecinos por la calle o a ayudar al amigo que lo necesita. Normalmente, si te ofrecen algo gratis suele significar que tú eres el producto. La gratuidad de la información es un modelo que le viene genial a los grandes medios de comunicación, que ganan dinero gracias a las jugosas campañas de publicidad que te comes con patatas quieras o no cada vez que entras en sus webs; pero es un modelo mortal para los medios pequeños y los creadores independientes. Tómatelo si quieres como una manera de estar en el mundo: tenemos que dedicar más esfuerzo a hacer crecer lo que nos gusta y menos a hundir lo que no. Contribuir a crear un contexto a nuestro alrededor que permita que pueda florecer aquello que más nos aporta. Y eso solo lo conseguiremos dándole valor al contenido, apoyando a creadoras y creadores y sobre todo, pagando.

Puede que tengamos tendencia a abusar del tópico y achacarlo todo a los nuevos tiempos en los que vivimos y a la sociedad del espectáculo y «blablabla», pero la verdad es que el ser humano siempre ha sido así: Internet y las redes sociales lo único que han hecho es multiplicar el efecto llamada. Siempre hemos tenido tendencia a dejarnos llevar por lo fácil antes que por lo exigente, por lo superficial antes que por lo profundo y por el que grita antes que por el que susurra. A partir de este mes el mundo de los videojuegos seguirá teniendo los mismos gritos; de hecho tendrá cada vez más. Y con la marcha de Mundogamers habrá menos susurros.

Muchas gracias por todo, Mundogamers.

Jabi Pérez

Salí una mañana a cabalgar por Hyrule, pero se me fue de las manos y acabé asaltando un tren cerca de la frontera de New Hanover: ahora me buscan en tres estados. Y cada vez que quiero huir, una panda de indies me retiene.
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