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¿Por qué se puede decir que el E3 2021 era necesario?

Ha sido una feria con altibajos, pero ha merecido la pena

Ya podemos dar por acabado el gran evento del año de la industria del videojuego. Tras dos años desde su última celebración, había muchas ganas de este regreso, aunque no se han cubierto las expectativas de todo el mundo. Eso es siempre algo difícil, sobre todo en la era actual de las filtraciones, en la que se cumplen un mínimo porcentaje de estas supuestas predicciones, y levantan las esperanzas de los fans con cosas ausentes. Sin embargo, a pesar de eso, de las conferencias desiertas de novedades, las marcadas ausencias, y del cambio telemático de la feria por razones sanitarias, me atrevo a defender que el E3 2021 era necesario y ha sido un evento positivo para la industria.

Venimos de un año difícil. El 2020 fue aciago para miles de millones de personas en todo el mundo. Vimos cómo los engranajes que hacen funcionar al mundo se detuvieron por el terrorífico crecimiento de la Covid-19. La pandemia afectó de muchas maneras y en distintas capas sociales, aunque en este caso, nos centraremos en el impacto en los videojuegos. Fuimos testigos de cómo una industria se situó en una extraña dicotomía, batiendo récords en ingresos por la favorable cuarentena domiciliaria, pero desierta de novedades. La conciliación laboral tuvo que reinventarse a muchos niveles para seguir funcionando, y el resultado de ello fue un E3 hecho como nunca antes.

Es cierto que el E3 2021 ha flaqueado en muchos puntos, pero cuento con muchos argumentos que me ayudan a sostener por qué era necesario este evento. Iremos paso a paso, tocando los principales elementos que han hecho tan atípica la feria de este año.

Elden Ring 1

Una de las cosas que hemos visto en los últimos días es cómo Elden Ring, probablemente el título más esperado de la actualidad, no se reveló en el E3. El Summer Game Fest, evento de Geoff Keighley que hizo las veces de telonero, logró llevarse ese anuncio exclusivo, junto a decenas de títulos más. Algo similar sucedió con la presencia de Hideo Kojima para presentar el Director’s Cut de Death Stranding, que dejó ver su rostro en este evento. Se trata de un golpe fuerte en la mesa para este evento patrocinado por Amazon y The Game Awards, pero no podemos comparar el impacto de unos 100 metros lisos con el de una maratón.

Evidentemente, un evento corto es más impactante y fácil de digerir, pero esta conferencia fue simplemente publicidad de nuevos videojuegos. El E3, sin embargo, es más que eso: se trata de una demostración en la que vemos si las empresas están haciendo su trabajo, y en el que descubrimos si de verdad conocen a sus respectivas comunidades. Evidentemente, la atención de estas ferias la provocan los anuncios, pero el E3 2021 nos ha mostrado qué compañías están realmente comprometidas con sus fans, y era algo necesario tras la incertidumbre provocada por la pandemia y la falta de novedades en el último año.

El E3 es una maratón (sobre todo para quienes trabajamos con ello) y, aunque se trate de una experiencia más agotadora y más irregular, hace destacar el buen trabajo. ¿Cómo podríamos hablar de lo bien que se han defendido Xbox y Nintendo si no hubiéramos visto a Capcom o Gearbox anunciar nada, a Ubisoft pecando una vez más de conservadurismo, o a Square Enix promocionar una demo con archivos corruptos? En los contrastes también está el valor y lo necesario de un E3 2021 que era muy esperado. Se trata de un examen exigente, y no un simple ventanuco de anuncios.

Halo Infinite

Ha habido, como siempre, conferencias mejores y peores. Incluso ha habido varias buenas, como las de Guerrilla o Devolver que, además de acudir al E3 2021, mostraron muchos títulos indies que muestran lo necesario que era un evento de este tipo para la parte más humilde de la industria. De hecho, que los indies hayan tenido tanto peso este año no es casual. Los estudios más pequeños y humildes, con mayor margen de adaptabilidad, ya salvaron un 2020 casi desierto de grandes títulos. Su peso en este E3 es merecido y muestra el curso actual de la industria, hacia un modelo mucho más horizontal.

Por parte de las grandes, las conferencias de Xbox+Bethesda y el Nintendo Direct salvaron los muebles de un E3 que se estaba mostrando flojo, incluso para un año afectado por la pandemia. Por parte de la compañía propiedad de Microsoft, encontramos multitud de grandes títulos. Quizá abusaron de anunciar bastantes títulos para 2022 respecto a los de este año, pero se trata probablemente de la mejor conferencia de la feria. El Nintendo Direct, por su parte, también tuvo muy buen nivel con títulos que despertaron la nostalgia de seguidores veteranos, y con un nivel muy cercano al de Microsoft.

Los títulos son algo importante para ver cómo se desempeña una compañía a corto y medio plazo. De ese modo, hemos visto que Nintendo y Xbox tienen un calendario muy bien cubierto. Sin embargo, aunque los juegos son importantes, lo que aporta valor a sus conferencias es el hecho de mojarse. Xbox y Nintendo han asistido al E3 2021 y salen muy reforzados. Habrá quien diga que a Sony no le hacía falta, pero su ausencia le beneficia poco. Han sido los días de más exposición del año y su marca ha dejado pasar el tren. Podrán hacer los grandes anuncios que quieran, pero cuando se hable en un futuro del E3 2021, no se hablará de Sony porque no estuvieron.

Advance Wars 1+2 Re-Boot Camp

He dado muchas razones para explicar por qué era necesario el E3 2021. Ahora quiero recurrir a algo más abstracto: los videojuegos nos ilusionan, y eso es algo precioso. Es normal que en muchos casos sintamos decepción, y que entre los bombazos nos encontremos con mucho humo. ¿Pero qué otras cosas pueden despertarnos esos sentimientos? Fuera de aspectos vitales, muy pocas.

El E3 2021 no ha sido de los mejores. Eso es evidente. ¿Pero qué importa lo bueno o malo si nos ha hecho sentir como en 2019, cuando no sabíamos que un virus lo arruinaría todo? Porque sí, ha habido conferencias que nos sacaban los colores de lo malas que han sido, pero incluso las empresas que han acudido sin novedades han aportado su granito de arena para aportar grandeza al evento. Porque habrá sido humo después, pero el hype de mirar las fechas y horarios de todas las conferencias no tiene precio. Además, en 2021, año covid, podemos perdonar que muchas compañías estén cortas de contenido. El enemigo es el crunch, no los atrasos. Muchas de estas compañías ya son bastante despiadadas per se. No les demos razones para que lo sean más.

Una de las cosas que más claras ha dejado el E3 2021, más allá de si era necesario o no, es que despierta ilusión. Y en los tiempos que corren, en el último año y medio que hemos vivido, eso nos hacía mucha falta. Puede que muchas cosas no cubrieran nuestras expectativas, pero durante cuatro días de feria, los videojuegos reinaron. Ha habido malas noticias a la par. Terribles, de hecho. Y, probablemente, si no hubiera habido esto entre medias, la semana habría sido peor aún. Pero el E3 estaba ahí, y gran parte de la industria también, para mostrarnos que están ahí, que siguen trabajando duro. Porque los videojuegos son eso: entretenimiento, un modo de evasión, arte, competición, amor. Ilusión.

Daniel García

Mis primeras aventuras comenzaron en un pixelado Pueblo Paleta con una Game Boy Color en la mano. Mis últimas aventuras, sin embargo, son en alta definición y conectado a Internet. Los tiempos cambian, pero se mantiene la esencia.
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