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Por qué necesitamos a protagonistas como Ichiban Kasuga

Ser bueno no te quita profundidad

Por fin, y gracias al Xbox Gamepass, he podido echar mis manos a Yakuza: Like a Dragon. Además de verme ahora en la necesidad de jugar a todos y cada uno de los juegos de esta saga, también he vivido una historia de estas que te cambian un poquito por dentro. Las que te tocan el corazón un poquito y te animan a intentar a ser mejor.

Esto ha sido gracias a Ichiban Kasuga, el protagonista de este Yakuza. Un personaje que simplemente es buena persona. Alguien que desde el primer minuto quieres abrazar y que sea tu amigo. Por esto, y mucho más, no solo creo que Ichiban sea el protagonista perfecto para Yakuza: Like a Dragon, sino que además necesitamos ver más personajes similares dentro de la industria.

Gif Ichiban Kasuga Yakuza Like a Dragon

Una de las cosas que más me llamarón la atención de Ichiban es su historia de origen y como fue criado. Kasuga nació en un soapland. Una especie de prostíbulo japonés donde los clientes pueden dejarse bañar o bañar a las prostitutas. Así, quienes les crían son el director de dicho establecimiento y la gente del barrio. En vez de una familia tradicional, vemos a un protagonista que ha sido criado a través de una especie de comuna. Cada uno le ha enseñado diferentes cosas y siempre ha visto el punto de vista de personas trabajadoras de barrio.

Ichiban es una persona que desde el primer momento tiene un juicio moral propio. Trabaja para la yakuza, sí, pero es consciente de la situación de cada persona. En el propio prólogo vemos como, al tener que cobrar una deuda pendiente, tiene en cuenta la situación de la persona. Sabe que necesitaba el dinero y que ahora esta trabajando sin parar para recuperarlo, así que lo deja pasar. Le da igual que estas acciones vayan a tener consecuencias negativas para el, solo hace lo que cree correcto.

De hecho el punto más importante de la vida de Ichiban se decide debido a esta actitud. Nuestro protagonista decide enfrentarse a 15 años de cárcel y llevar la culpa de un asesinato por el bien de su familia yakuza. Apenas duda de esta decisión. Abandona toda su vida solo por el hecho de poder ayudar a quienes le ayudaron cuando más lo necesitaba.

Captura cinemática Yakuza: Like a Dragon
Kasuga crece bajo una gente trabajadora y honrada

Y esto solo es el comienzo de la historia. Aquí vemos la base de la personalidad de Ichiban, pero lo que lo convierte en un personaje tan sobresaliente es lo que podemos encontrar cuando la trama avanza y las cosas se complican aún más.

A partir de este punto habrá spoilers de Yakuza: Like a Dragon. Algunos serán ligeros, pero también se hablará de los últimos compases de su historia y su final. Si aún no has disfrutado de este JRPG, te ánimo a hacerlo en cuanto tengas tiempo libre y que vuelvas con esta experiencia vivida.

Si la persona que más admiras en el mundo, al que has considerado como un padre, te dispara a sangre fría después de ir a verle tras 18 años en la cárcel posiblemente casi todos termináramos destrozados. Ichiban también sufre momentos de vacilación, pero poco tiempo después ya tiene en mente averiguar que ha pasado en realidad.

Cuando un grupo de vagabundos lo acoge exigiendo que les den el dinero que ha trabajado duramente para conseguir, no vacila un solo momento en ofrecerlo. Es la gente que le ha salvado la vida. Cuando le ofrecen como comida un simple trozo de pan con un pescado, el lo acepta como el mayor regalo del mundo. Ichiban no busca la grandeza en ningún momento, se centra en todos los pequeños detalles que le pueden traer un poco de felicidad en su vida.

Captura cinemática Yakuza: Like a Dragon
La felicidad se encuentra en cada pequeña victoria

De hecho Ichiban no busca desde el principio dar con la verdad ni buscar venganza. Simplemente intenta encontrar un trabajo y un techo donde dormir. La trama avanza porque el jefe de su nuevo empleo es asesinado bajo el pretexto de un suicidio. Ante esta situación, nuestro protagonista no puede estar tranquilo sin saber quien está detrás de todo esto.

Esto se ve mejor cuando nuestro grupo va aumentando. Todos se ven atraídos por los ideales de Ichiban y su honestidad. Incluso cuando ya no tienen nada que ver en todo lo que esta ocurriendo, siguen ofreciendo su ayuda sin dudarlo un segundo. El clásico tropo de convertir a tu enemigo en aliado aquí se siente hasta natural. Ichiban nunca va con una actitud superior a la otra persona y siempre esta abierto al diálogo y escuchar los diferentes puntos de vista de una historia. Porque un personaje que es tan amable es el primero que comprende que el mundo esta compuesto por muchos grises.

La vida de Ichiban Kasuga es una llena de sufrimiento. Aunque pueda parecer que su parada en la cárcel durante 18 años fue el momento más duro de su vida, la historia no tarda en que esto sea solo un detalle más de su recorrido.

En Yakuza: Like a Dragon vemos uno de los tópicos más clásicos de una historia: Que tu mejor amigo te traiciona, revelándose que solo te utilizaba para lograr un objetivo individual. En este caso me refiero a Nanba, que tras admitir que solo iba junto a Ichiban para saber que ocurrió con su hermano, proclama que ellos no son sus amigos.

captura cinematica Yakuza: Like a Dragon
El perdón no es algo que Ichiban medita. Es un sentimiento natural en él

Pero la reacción de nuestro ex-yakuza fue lo que más me sorprendió. Ni durante un solo segundo duda de el o le guarda rencor. Le perdona al instante, sin que el resentimiento o el enfado se muestre en su mirada. No solo eso, sino que arriesga su propia vida para defender a la persona que le lleva mintiendo todo este tiempo. Esto no es porque Ichiban sea un incrédulo; la razón es porque es capaz de comprender la situación de cada uno. Sabe que Nanba ha sido un amigo que ha estado ahí cuando lo necesitaba, y que su razón para «traicionar» al grupo es muy lógica. Incluso llega a enfrentarse contra el solo por tener la oportunidad de que el trío de Ijincho no lo mate.

Aquí no acaba la cosa. El antagonista de esta historia, el anterior joven maestro de Ichiban, realiza una cantidad de acciones tan atroces que nuestro protagonista tendría todo el derecho del mundo a querer vengarse y acabar con él. Pero desde el primer hasta el último momento este nunca es el plan de Kasuga. Solo quiere hablar con él y saber qué le ha llevado por esta ruta llena de acciones teñidas completamente de negro.

Cuando lo consigue derrotar y le tiene contra las cuerdas no desea otra cosa que su hermano sea capaz de empezar de cero y reeducarse. Empezar una vida nueva y cumplir con las consecuencias de sus actos. No existe rencor en los ojos de Ichiban, solo la preocupación y el perdón.

La vida de Kasuga no solo esta influenciada por traiciones y personas que rompen su confianza. La perdida tiene un lugar muy importante. En primer lugar con la muerte de Arakawa, la misma noche en la que al fin logra volver a hablar con él y confesar lo que significa para él. Ya solo la perdida de un padre es algo que hunde a cualquiera, y aquí nuestro protagonista tampoco es inhumano.

Yakuza: Like a Dragon captura cinemática
Solo hay un momento de la historia donde Ichiban Kasuga pierde por completo los papeles

Aquí es la primera vez que vemos a Ichiban completamente desgarrado. Después de haber vivido tantas aventuras con él, es cuando podemos observar como ni siquiera come. Solo busca que el tiempo pase sin saber qué hacer. Y en esta evolución es también cuando pierde las maneras por primera y única vez. Hasta ahora siempre hemos visto a alguien con una sonrisa, capaz de salir hacia delante pase lo que pase y sin nunca dejarse cegar por la ira. Pero cuando pierde a la persona más importante del mundo y, peor aún, sospecha que ha sido aquella persona que considera un hermano, Ichiban no puede aguantar más.

Debo de dar gracias a Yakuza: Like a Dragon por mostrar cómo nadie es irrompible. Como todos podemos desmoronarnos, da igual la actitud que tengamos ante la vida. Pero porque es algo natural, y que hay que salir con esfuerzo, trabajo y una red de amistades que estén para lo que necesites.

Y al final de esta historia se clava el último clavo en el Dragón de Ijincho. Después de pelear tanto, de confesar todo lo que siente por su hermano de otra sangre y de pelear hasta su último aliento para salvarlo parece que todo tendrá un recompensa. Consigue que Masato quiera rehacer su vida y empezar de nuevo, entregándose a las autoridades. Todo esto para que un fanático le apuñale a plena calle. Ve delante suya como todo por lo que ha luchado se rompe en pedazos.

Así, Ichiban pierde a su padre y a su hermano. Toda su familia desaparece y justo cuando había sido capaz de recuperarla. Pero aunque esto sea un golpe duro para el Dragón, no se deja caer derrotado.

Captura cinemática Yakuza: Like a Dragon
Una vida con mismo comienzo
Captura cinemática Yakuza: Like a Dragon
y mismo final

Más bien al contrario. Cuando volvemos a ver a Kasuga esta claro que sigue afectado por la muerte de su familia. Pero no tiene ninguna duda de cual es su objetivo. Ayudar a la gente de Ichingo, aquella gente que le tendió la mano cuando estuvo a punto de morir. Seguir luchando con sus amigos para transformar aquel lugar en algo mejor.

Después de todo esto parece que digo que Ichiban es un ser de luz que nunca hace nada malo. Pero si me parece tan buen personaje es precisamente porque no creo esto. Al fin y al cabo hablamos de un yakuza, alguien metido en un mundo lleno de asesinatos, crímenes y actos morales de los más cuestionables.

Vemos a Kasuga torturar a una persona para sacarla información o propinando una paliza a un tío de la rabia contenida que llevaba acumulando tanto tiempo. Sus actos llevan a que tanto el como sus amigos terminen en peligro y a punto de morir en incontables ocasiones. Comete fallos, no es perfecto. Y aunque se presenta como un ser de moralidad blanca, sus tintes grises siguen existiendo y no tardan en aparecer.

Necesitamos a más personajes como Ichiban Kasuga porque nos animan a ser mejor. No vemos a un héroe perfecto de armadura plateada, sino a alguien humano con defectos. Alguien que solo busca ser feliz y hacer feliz a los suyos, pero que no para de encontrarse con dificultades que se lo impiden. Un protagonista que triunfa pero no porque tiene que ser así, sino porque no para de levantarse una y otra vez sin dejar de creer en su objetivo. Una persona ambiciosa, pero que no durará en ayudar a cualquiera que lo necesite. Un ser que es capaz de perdonar, pero solo si esa persona acepta las consecuencias de sus acciones.

Captura cinemática Yakuza Like a Dragon
La verdadera familia se elige

Como ya he dicho Yakuza: Like a Dragon ha sido uno de esos juegos que te hacen «click». Todos los personajes que vemos son sobresalientes y podría escribir un artículo sobre cada uno de ellos. Pero por quien siento agradecimiento es por Ichiban Kasuga. Un protagonista que ha vuelto a demostrar que ser bueno y compasivo es compatible con tener una evolución y una trama excepcional.

Regas

Educador infantil, redactor de videojuegos, estudiante de pedagogía, speedrunner amateur y Dungeon Master vocacional. Luego me pregunto por qué apenas duermo.
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