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La influencia de la religión en los videojuegos

Un vistazo a la aparición de la religión en el mundo de los videojuegos

Hoy es el Día de Todos los Santos, y desde NaviGames hemos decidido reflexionar sobre la influencia de la religión en nuestro medio favorito: los videojuegos. Y es que siempre la hemos visto aparecer en gran cantidad de contenido multimedia, desde el cine hasta la literatura. ¿Cómo es la relación entre los videojuegos y la Iglesia?

Un tema muy recurrente en los videojuegos son la Guerra Santa y las Cruzadas. Estos eventos históricos crean una ambientación perfecta para juegos basados en guerras y en conflictos bélicos. Los comienzos de Assasin’s Creed basaban su historia alrededor de la Tercera Cruzada, y la saga de estrategia Total War cuenta con alguna campaña basada enteramente en ella.

Es muy fácil ambientar tu obra en esta etapa histórica. Los fans de sagas como el Señor de los Anillos, Juego de Tronos o World of Warcraft pueden cumplir una fantasía medieval basada en las tradicionales historias de caballeros. El medievo es un período muy atractivo para la ambientación de un videojuego. La simplicidad de la época y la estructura clasista que tenía la sociedad permite crear un conflicto de forma muy orgánica. Skyrim tiene la guerra entre los Capas de la Tormenta y la Legión Imperial, Kingdom Come: Deliverance te pone en la piel de un aldeano azotado por la guerra, Chivalry es una sangrienta batalla campal de soldados intentando ganar una guerra. La violencia crea conflicto, y el conflicto es emocionante.

Sin embargo, los desarrolladores no intentan hacer ver a la religión como una fuente de violencia; Al menos no de forma activa. Todos estos ejemplos están basados de una u otra forma en los eventos históricos que nos preceden. Son trágicos, sí, pero también es cierto recordarlos nos sirve para no cometer los mismos errores.

No todo tiene que ver con la narrativa. También podemos ver casos de cómo la religión afecta al gameplay. Un ejemplo muy claro son los juegos de estrategia. La religión ha sido una de las bases fundamentales de la sociedad tal y como la conocemos hoy en día. Cualquier simulador de gestión basado en el medievo tiene la opción de incorporarla como parte de su plan de juego.

Civilization IV se mojó en el tema y creó un sistema en el que incorporaba a la religión como mecánica. Tenías un total de siete religiones para elegir, cada una con características que las diferenciaban del resto. Desde Firaxis sabían que tenían que incorporar este sistema si querían que su juego tuviese una gran precisión histórica, y por eso intentaron tratar este tema con el mayor respeto posible. Sin embargo, en Civilizations VI decidieron simplificar mucho más el sistema. Hay algunas preconfiguraciones que representan religiones existentes, pero a la hora de instaurar la religión en tu civilización, se abrirá un menú en el que puedes personalizarla pudiendo ponerle el nombre y la iconografía que desees.

Europa Universalis IV es un juego de estrategia que está orgulloso de su fidelidad histórica. La cantidad de detalles, mecánicas, eventos, etc, que tiene basados en la realidad es absurda. Y es eso mismo lo que les encanta a los fans. La parte de la religión no se queda atrás, y también es una parte muy importante para la supervivencia de tu reino. Cada religión afecta de forma diferente a la gestión de tu país: Desde un aumento de recaudación de impuestos hasta la relación que tienes con otros reinos, puede que incluso te veas obligado ir a la guerra solo porque compartes religión con otro país.

También podemos encontrar a la religión participando activamente en videojuegos RPG como Dragon Quest. En esta saga siempre podemos encontrar iglesias que nos servirán como santuarios donde poder curarnos, quitarnos maldiciones y guardar la partida. Incluso podemos ver en Dragon Quest IX que la trama gira alrededor de que nuestro protagonista pierde sus poderes angelicales y tiene que recuperarlos. Además, en casi cualquier juego de rol podemos encontrar clases como sacerdotes o clérigos, que suelen usar poderes otorgados por los dioses para sanar a sus aliados o aplastar a sus enemigos.

La mitología es una gran aliada a la hora de crear mundos ficticios. La cantidad de mitos y leyendas que nuestros antepasados nos han dejado es asombrosa. Cualquier cultura, tanto actual como perdida en el tiempo, nos puede aportar ideas para desarrollar nuestras obras.

La mitología japonesa cuenta con numerosas deidades y criaturas fantásticas. Yo-kai Watch se basa enteramente en la existencia de las criaturas titulares, los Yōkai . Hablando de monstruos coleccionables, también tenemos Pokémon, que muchos de ellos vienen de leyendas. Es el caso del famoso Magikarp y su evolución Gyarados, que están inspirados en una historia que dice que las carpas que sean capaces de subir la cascada denominada como «Puerta del Dragón», saldrán volando de ella como un poderoso dragón oriental. E incluso el power up de Super Mario Bros. 3 llamado Mario tanooki está inspirado en un Yōkai del mismo nombre.

Si hablamos de mitología griega y nórdica, se nos viene a la mente la titánica saga de God of War. En sus juegos, nuestro protagonista Kratos se dedica a buscar y asesinar a los famosos dioses de estas mitologías de las maneras más brutales y violentas posibles. Aunque sea para darnos un contexto sobre por qué vamos a romperle el cuello al próximo objetivo, hace un buen trabajo explicando a grandes rasgos los personajes más relevantes de estas mitologías y su papel en ellas.

También podemos referenciar mitologías nacidas directamente de la literatura, como puede ser la literatura lovecraftiana, que cuenta con una cantidad bastante grande de videojuegos como Cultist Simulator o Darkest Dungeon. De una forma u otra, la mitología es una gran aliada para cualquier escritor que necesite un poco de inspiración.

Una de las bases fundamentales a la hora de escribir una obra son los personajes. Cualquier historia necesita al menos un individuo que haga que la historia progrese hacia donde tiene que ir, y a la hora de construir la mentalidad de este personaje debemos darle algún tipo de motivación. En los cuentos infantiles, el objetivo del protagonista sería tan sencillo como, por ejemplo, ganarle en una carrera al prepotente conejo de la aldea. Se necesita algo que haga que nuestro protagonista se mueva y realice una aventura. Esta motivación podemos hacerla todo lo compleja que queramos, pudiendo llegar al punto de que el objetivo de nuestro personaje quiera asesinar a dieciséis colosos porque una entidad divina se lo ha pedido para resucitar a su amada.

Está claro que, hoy en día, las tramas de los videojuegos se han vuelto muy enrevesadas. Siempre que un personaje se mueve por algún motivo religioso, es muy común que esto acabe en la traición de la deidad a la que aclama o en un fanatismo desmedido. Pero no siempre fue así. Podemos ver el caso de Castlevania en el que nuestro protagonista Simon Belmont quiere acabar con el Conde Drácula porque es un ser malvado. Sin más. En este tipo de tramas en las que debemos acabar con indeseables criaturas de la noche es común ver que nuestro protagonista actúa como una especie de purgador del mal. Un ejemplo más reciente es Kid Icarus: Uprising, juego en el que nuestro protagonista Pit se encarga de seguir las órdenes de la diosa Palutena y aplastar a los súbditos del Inframundo. También podríamos contar juegos como Doom o como Devil May Cry en los que nos enfrentamos a demonios que son los enemigos naturales de Dios, pero los protagonistas lo hacen más por diversión y amor por la violencia que por gracia divina.

Lo que sí es muy común ver hoy en día son personajes religiosos que antagonizan al protagonista. Como ejemplos rápidos tenemos al Testamento del Nuevo Ezequiel de Outlast 2, los Iluminados de Resident Evil 4, el Proyecto de la Puerta de Edén de Far Cry 5 o el Monasterio de Garreg Mach en algunas rutas de Fire Emblem: Three Houses. Todos estos son ejemplos de fanáticos a los que les invade la locura, pero también hay juegos en los que nuestro objetivo es acabar directamente con los dioses, como ocurre en la ya mencionada saga de God of War.

Mi ejemplo personal favorito reside en la saga Shin Megami Tensei. En sus juegos casi siempre tomamos la piel de un protagonista que se ve envuelto en la eterna guerra entre YHVH y Lucifer, y debemos decidir de qué lado vamos a estar. Para acompañar a esta decisión solemos tener a dos compañeros que empiezan siendo tan inocentes como el protagonista pero, poco a poco, su alineación va tornando hacia uno de los dos bandos. Es un ejemplo curioso, ya que nosotros decidimos quiénes van a ser nuestros aliados y quiénes nuestros enemigos. También refleja, en mi opinión, de forma magistral el eterno debate de qué es lo mejor para la humanidad, si la libertad absoluta a cambio de abandonar la idea de sociedad o la paz eterna sacrificando nuestro libre albedrío. Además, siempre se nos presenta al menos una opción más, la conocida como ruta neutral. Si tomamos esta decisión, lucharemos contra ambos bandos intentando hacer que la humanidad se libre de la influencia de dioses y demonios. Aunque este intento siempre acaba siendo fútil, y la decisión se volverá a mostrar ante otro protagonista hasta que alguien rompa el ciclo definitivamente.

La religión siempre ha sido un tema muy polémico en la humanidad. Es cierto que las diferencias ideológicas han traído eventos trágicos que perdurarán en la historia, pero también son un símbolo de esperanza y de comunión. En los videojuegos, la religión suele aparecer bastante maltrecha por los fanatismos y los dioses desalmados, sin embargo, también aparecen como lugares de reposo y fuentes de poder para combatir el mal.

Como amantes de los videojuegos, debemos respetar las diferentes culturas que nos regalan nuestros antepasados y disfrutarlas. Haciéndolo, podemos encontrar en nuestro interior nuevas formas de evolución personal. Es muy divertido escuchar las épicas historias de los dioses griegos, y no hay nada más interesante que la reflexión de la propia naturaleza del ser humano. No debemos olvidar qué nos espera cuando perdemos el norte, pero la mejor forma de remendar estos errores es por medio de la comunión y el respeto.

Desde NaviGames, os deseamos a todos un feliz Día de Todos los Santos o de cualquier fiesta que celebréis en vuestra cultura.

topocart

Colaborador de NaviGames y estudiante de Ingeniería Informática. Algún día me gustaría formar parte del proceso creativo detrás de los videojuegos, pero por ahora me contento con analizar y disfrutarlos como hobby.
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