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La fantástica comunidad de VRChat

A principios de 2018, junto con el boom en la popularidad de VRChat, unos amigos y yo pasamos varias noches merodeando por algunos de los infinitos mundos que nos salían en la búsqueda del menú principal. Nuestro objetivo principal era encontrar una skin “guaparda, tete”, y hacer el imbécil por ahí sin preocuparnos por nada, al igual que hacía la gran mayoría de personas con las que nos cruzábamos. Irónicamente, llamándose VRChat, apenas vimos nunca gente con realidad virtual, aunque era fácil imaginárselo: incluso hoy en día, casi cuatro años después, todavía no mucha gente dispone de un dispositivo VR.

Entre miniaturas deformes de Knuckles moviéndose en grandes y siniestros grupos, a la par que molestos, gente insultando a gritos sin motivo aparente y skins escogidas única y exclusivamente para tratar de cargarse los ordenadores menos potentes con cientos y cientos de partículas, mis amigos y yo rondábamos de un sitio a otro echando unas risas con gente a la que jamás hemos vuelto a ver desde entonces. Y, como suele ser habitual en las modas tan potentes en internet, tal y como vino, se fue. Mis amigos dejaron de jugar, y yo tampoco volví a visitar aquellos mundos virtuales. De hecho, hasta donde yo sabía, la gente también había tomado la misma decisión. A día de hoy puedo confirmar que no me equivocaba, pero mis suposiciones tampoco eran del todo correctas.

Hace algo más de medio año, cuando me hice con unas Oculus Quest 2, uno de los primeros juegos que quise visitar fue VRChat, ya que tenía curiosidad por saber cómo se sentía el título en realidad virtual después de haberlo jugado con teclado y ratón. Mi opinión respecto a ese tema en concreto no nos concierne ahora mismo, aunque esta toma de contacto me hizo volver unas cuantas veces más desde entonces, tanto yo solo como en compañía. ¿Por qué? Principalmente por la comunidad.

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Y es que siempre se habla de la toxicidad de las comunidades de muchos juegos, especialmente si entramos en títulos competitivos. Pero, ¿qué hay de las comunidades en el espectro contrario? ¿Acaso no es posible disfrutar de una experiencia agradable, positiva e inclusiva con otras personas en nuestra querida industria? Pues parece que sí, sí se puede. Y VRChat es el mejor ejemplo que me he encontrado en todos los años que llevo jugando. Veamos por qué.

Un servidor es una persona muy introvertida en ambientes desconocidos, y más aún cuando sabe que debe manejarse en un idioma que no es el suyo nativo. Vaya, que el inglés se entiende muy bien, pero hablarlo ya es otro tema. Y con la cantidad de imbéciles que suelen rondar los chats de voz en los juegos, da cierto reparo hablar por si se ríen de ti o algo similar. Por eso mismo mis primeras horas de juego por mi cuenta fueron siempre con el micro silenciado, interaccionando únicamente a través de gestos y disfrutando de las conversaciones del resto. Por lo visto esto es algo muy habitual en VRChat, aunque lo desconocía cuando comencé a hacerlo.

Mucha gente tímida o con problemas para socializar aprovecha la realidad virtual para poder comunicarse con gestos sin tener que hablar, sobre todo en mundos donde predomina la música y las zonas de relajación, modo chill total. En estos mapas es habitual encontrarse con una decena de personas hablando alrededor de tres o cuatro en silencio, pero claramente incluidas en el grupo a pesar de no alzar la voz. No solo no están marginadas, sino que suelen tratar de atraerlas para que no estén solas y apartadas. Por supuesto, ya es decisión personal de cada uno si agruparse con el resto o no.

Además de los gestos, en muchos mundos hay lápices de colores con los que escribir o dibujar para que cualquier persona pueda verlo. Algunos se dedican a pintar líneas por las ventanas por simple diversión, otros te hacen saber que tu compañía es bienvenida con una carita sonriente, y unos pocos incluso escriben palabras o frases para comunicarse contigo. Y, si no tienes realidad virtual, también puedes utilizar una cantidad interesante de emoticonos, que aparecerán delante de tu avatar y que todos verán. Es muy común ver avatares sin movilidad en los brazos usando esta forma de expresarse.

Desde el primer momento empecé usando avatares femeninos, como hago en todos los juegos. Pensaba que, al utilizar uno de estos avatares, habría cierta cantidad de hombres que intentarían acercarse a mí pensando que soy una chica, o harían algún comentario desagradable si de repente escuchaban mi voz. Y mis dudas no venían de la nada; esto mismo sí me ocurrió en el roleplay de GTA V más de una decena de veces. Al principio me lo tomé a broma y no le di demasiada importancia, pero poco después empezó a incomodarme mucho, hasta el punto de tener que romper el rol para aclarar que esas reacciones sin conocer de nada a la otra persona eran muy irritantes y repulsivas. Cuán grande fue mi sorpresa cuando esa misma situación nunca no se dio en VRChat. O casi nunca.

Por lo que he podido comprobar, la gente que ronda estos mundos virtuales suelen ser personas que no han terminado de encajar en su vida en grandes grupos de personas, o que han sido discriminadas de alguna forma y por cualquier motivo. No todo el mundo es así, por supuesto, hay gente que solo quiere pasar un buen rato y conocer gente, pero también hay muchos que aprovechan el anonimato de un avatar para poder hacer nuevos amigos, o evadirse de la dolorosa realidad del día a día durante un rato. Y, como ya muchos sabréis, gran cantidad de esa gente discriminada pertenece a algún tipo de colectivo, haciendo de VRChat un lugar de reunión para toda clase de personas, un sitio seguro en el que conocer gente como tú o personas dispuestas a conocerte sin importarle nada más que tu personalidad.

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Una noche tranquila, charlando en el tejado

Por supuesto, no todo es perfecto. En una ocasión jugando yo solo y con el micrófono silenciado, fui a mi club favorito para bailar un rato, como había hecho otras veces. Una vez llegué a la pista, alguien que no conocía me saludó, y yo le saludé de vuelta, nada fuera de lo normal. Desde ese momento, se me quedó mirando constantemente, unas veces disimulando y otras sin discreción alguna. De primeras no le di importancia, ni siquiera me di cuenta, estaba a lo mío. Entonces quise hacerme unas fotos con otra gente que había también bailando para tener recuerdos de aquel día, y el desconocido en cuestión decidió colarse en todas y cada una de las fotos, no sin antes agregarme a la lista de amigos sin ni siquiera haber compartido una sola palabra. Ingenuo de mí, le acepté. La siguiente hora fue una mezcla de incomodidad, repugnancia y no saber qué hacer. Cada vez que me movía, esta persona me seguía, tratando de rodearme con sus brazos, tocándome sin parar el pelo y la nariz (algo muy habitual para mostrar afecto en VRChat), además de intentar fardar de que su avatar tenía luces de colores que iban cambiando cada pocos segundos.

Me sentía insignificante, no sabía cómo decirle que parara. Sentí vergüenza, como si yo tuviera la culpa, como si lo estuviese permitiendo al no sentirme capaz de decir nada, y eso que tan solo tenía que desconectarme si tan mal me encontraba. Al final me salí sin decir nada, tan solo quería huir de esa situación. Me dispuse a ver las fotos que había hecho, y esa repugnancia que ya sentía tan solo se incrementó: en todas las fotos salía la gente del club posando conmigo y, detrás, el desagradable individuo abrazándose a mi espalda y apoyándose junto a mi hombro, sin que yo pudiera verle mientras sacaba las fotos. Aún hoy día, cuando me aparecen esas fotos, me producen una sensación repulsiva en el cuerpo. No voy a compartir las fotos, no lo creo necesario al ser un caso tan concreto que solo me ha ocurrido en una ocasión, pero sí creo que es importante aclarar que, aunque la comunidad a grandes rasgos sea tan positiva e inclusiva, sigue habiendo mucho gilipollas suelto por el mundo. Por suerte, la mayoría no están en VRChat.

Para no acabar negativo, os contaré algo que me pasó hace muy pocos días. Estaba jugando a raíz de este artículo, buscando por comunidades que no suelo frecuentar e informándome mejor de lo que os iba a contar. Así, acabé en un mundo de reunión furry, donde la gente puede conocer a otras personas del mismo mundillo y encontrar nuevos avatares. De repente, en la plaza principal del mapa aparecieron cuatro animatrónicos de Five Nights at Freddy’s. Se dispusieron uno al lado de otro, como encima de un escenario, y comenzaron a bailar al unísono mientras uno de ellos ponía música para que toda la gente alrededor pudiera escucharla. Así, sin más, empezó un concierto improvisado. El ambiente era tan alegre que comencé a bailar frente a ellos, en el público, disfrutando del momento. Debieron darse cuenta, porque al acabar la canción se acercaron a mí y me chocaron los puños. Tal y como habían aparecido, se fueron. Nos quedamos todos sorprendidos por lo que acababa de pasar, lo que no sabíamos es que un par de minutos después volverían a aparecer con otra canción, y luego otra más, y así durante aproximadamente media hora. Parte del público iba y venía, y algunos pocos nos quedamos hasta el final. Sin compartir ni una sola palabra en voz alta, volvieron a despedirse chocando los puños, claramente agradecidos por el apoyo de la gente, y se fueron definitivamente.

Yo que había querido asegurarme de que estaba escribiendo un artículo con criterio, y me encuentro eso por sorpresa para confirmarme que, sí, VRChat tiene una de las mejores comunidades en los videojuegos. Una comunidad respetuosa, segura e inclusiva, donde no se te juzga si eres introvertido y prefieres permanecer en silencio, o si te cuesta comunicarte por el idioma; donde no se te juzga por cómo te sientes ni por quién eres. Una comunidad que quiere desconectar de la cotidianidad compartiendo un espacio virtual que se asemeja mucho a la realidad gracias a la increíble tecnología de la que disponemos hoy día, donde conocer gente muy parecida a ti o personas completamente ajenas, pero igualmente agradables para conversar durante unas horas. Ya sea bailoteando, compitiendo o colaborando en minijuegos, cantando en karaokes, o simplemente hablando, en VRChat tienes, casi asegurado, un lugar en donde todos van a aceptarte y arroparte.

Daniel "Kirby" Martínez

Estudiando Diseño Narrativo y escribiendo sobre la marcha. Soy el de los artículos sobre indies bonitos, la pelirrosa que te comenta los lanzamientos semanales por Twitter y el que pincha dubstep de vez en cuando.
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