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¿Has visto este juego? Apotheorasis • Lab of the Blind Gods

Si no lo has visto, es que el juego está funcionando

Para continuar la estela que iniciamos con The Ramp, ahora es el turno de Apotheorasis · Lab of the Blind Gods. Por desgracia, desde NaviGames no siempre tenemos tiempo de cubrir todas las ofertas de análisis de varios equipos indie, algunos incluso de solo devs (como es este caso). Pero como tampoco nos queremos dar por vencidos, al igual que estos estudios pequeños, surge esta sección llamada ¿Has visto este juego?, para, al menos, dar a conocer unas obras que probablemente podrían pasarnos desapercibidas.

Apotheorasis tiene, sin ninguna duda, una premisa de lo más curiosa, que invita a las personas a pensar cómo narices ha montado un FPS sin gráficos. ¿Eso cómo se bebe? Pues por una parte, de verdad tiene lo básico de todo shooter en primera persona típicos de la quincena de los años 2000. Secciones de acción con tiros y bloqueo, otras de diálogo, partes con trampas y hasta persecuciones. Pero para guiarnos solo tendremos a nuestra disposición los sonidos ambientales del propio juego, aprovechando perfectamente el audio binaural de los cascos, un elemento casi tan obligado como lo es taparse los ojos para dejarse llevar por la historia. Porque sí, también hay bastante miga en la historia.

La única imagen que se verá mientras jugamos

Despertamos después de un trágico accidente en, ¿una laboratorio secreto? Algo así, porque el científico que nos atiende parece que le falta algún tornillo. Nuestro cuerpo está tan dañado tras el siniestro total que poco se podía rescatar. Además de haber perdido completamente la vista, solo podremos hablar diciendo sí o no a través de un aparato; a cambio, somos un arma mortífera, capaz de disparar y generar escudos con la mente. Básicamente, este lunático nos transformó en una especie de dios. O eso dice.

Lo anterior es un resumen del prólogo, pero aun queda mucho más que desarrollar a lo largo de tres actos completos, en los que cada uno propone diferentes escenarios y retos. Podremos movernos con WASD y rotar la cabeza 360º con el ratón, además de disparar y defendernos, sentando unas bases simples en cualquier otro juego del género, pero peculiares aquí.

Si ya puede costar analizar un juego visual, tratar de valorar una experiencia lúdica con solo audio es todavía más complicado, pero allá va. Apotheorasis es un juego bastante inmersivo y con un diseño sonoro magnífico. Los actores de voz varían entre lo mediocre y un buen trabajo, pero precisamente esas diferencias creo que acentúan aun más la ridiculez (en el buen sentido, de cómico) que quiere abrazar Tall Guy Productions. Tiene demasiados clichés como para poder tomárselo en serio, y además, cierto compañero también alienta a que todo esto, toda esta historia de ciencia ficción de serie B que estamos viviendo, es una farsa. Hay un sentido del humor simplista y a veces incluso algo retorcido, y ser partícipe de todo esto siendo un ser todopoderoso, no dan más ganas que saber qué estará pasando con nuestros propios ojos.

A nivel jugable, como os podréis imaginar, es benevolente con los tiroteos. Eres un dios entre mortales, parece lógico… al menos hasta que sacan a los perros mutantes. Quitando el jefe final, por llamarlo de alguna forma, hay cuatro tipos de enemigo, pero solo estos cuadrúpedos, como no tienen armas, van de cabeza a morderte. No hay modo de contratacar: un golpe y eres historia. O los matas antes o nada. Y ya que mencioné el jefe final, creo que no le vendría mal darle unas vueltas para que funcione mejor.

También hay partes de sigilo y movimiento, y aquí es donde más reluce Apotheorasis. Siempre es capaz de sacarse de la manga alguna situación que cuadre para tener sonidos de referencia. Además, haciendo pruebas pude ver que realmente el título debe tener un escenario montado, no visible, pero si tangible para el avatar. Esto consigue un efecto todavía más inmersivo. Especial detalle en la primera prueba del acto uno, en donde puedes construir en tu cabeza perfectamente el espacio y rutas disponibles. Eso sí, en las partes de sigilo cuesta distinguir la profundidad de los enemigos en movimiento; o sea, se puede saber que están más cerca porque tienen más volumen, pero sin señales visuales, cuesta vislumbrar cual sería el rango de detección.

En resumidas cuentas, Apotheorasis no me parece tanto una experiencia jugable, como presumí antes de empezar, sino de verdad un videojuego con todas las de la ley. Breve, pero bien rejugable entre mejorar tu tiempo de compleción (yo tardé unos 110 minutos) y descubrir qué diablos está pasando en realidad. Para empezar, ¿es esto todo real? ¿Era un dios o un títere? Si el sentido más confiable de los cinco falla, uno solo puede teorizar…

Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
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