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Final Fantasy X/X-2: Yuna, esta es nuestra historia

Escucha nuestra historia, esta podría ser nuestra última oportunidad

El tiempo pasa volando y lo que aún recuerdo como si fuera ayer, ocurrió hace ya veinte años. Final Fantasy X, la obra que, junto a su predecesora, cambió mi mundo y se convirtió en el motivo por el que estoy hoy aquí, escribiendo sobre videojuegos o simplemente jugándolos.

Un título que si no habéis jugado no será por falta de medios, ya que se encuentra disponible en todas las plataformas. Tampoco descarto que vuelvan a sacar otra versión para nueva generación, total, es Square Enix y el dinero siempre viene bien; menos mal que esta vez es para que pasemos por caja por uno de sus mejores títulos.

Hace un tiempo, mi compañero y amigo Carlos realizó un artículo sobre la figura de Tidus y el complejo de Edipo; desde que lo leí quise escribir un artículo sobre otra figura imprescindible dentro de este viaje, Yuna, aunque será inevitable hablar también de Tidus. Ya que esta no es solo tu historia, es nuestra historia.

Aviso de spoilers

El juego comienza con el carismático jugador de Blitzball, Tidus, viéndose arrastrado a otra época en dónde conoce a Yuna y el resto de guardianes de ésta.

Yuna es al principio una aprendiz de invocadora que sueña con seguir los pasos de su difunto padre, el Alto invocador que consiguió derrotar a Sinh. De esta manera, contuvo al mal que asola el mundo, pero que vuelve cada cierto tiempo. La eterna espiral de sacrificios y de muertes.

Los invocadores simplemente son ganado para el sacrificio del pueblo, ya que cuando empiezan su peregrinaje y consiguen derrotar a Sinh deberán morir. Una muerte a cambio de la paz en el mundo durante cierto tiempo, no digas que no merece la pena. O así pensaba ella al principio de su viaje, un viaje repleto de superación personal y de madurez.

Auron, uno de los personajes más queridos de la saga, nos describe a Yuna como: “es ingenua, seria y nunca pide ayuda”. Y sí, así es, hasta que conoce a la persona que conseguirá ver a través de ella y romperá todas estas barreras, Tidus.

A veces, es el momento, la persona o el lugar, la que puede cambiarlo todo.

Tidus, sin dudas, es un pilar fundamental en todo este camino hacia la madurez. Por primera vez Yuna se plantea cosas que nunca había pensado o que simplemente debía de hacer ya que “es su deber”. Sonreír y seguir adelante, así es más fácil, ¿verdad?

“Yuna no cambia hasta que no aparece un chico”. No, Yuna desde un principio es una mujer fuerte, con unas firmes convicciones y que estaría dispuesta a sacrificar hasta su propia vida por darle paz a los que ama y a personas que son totalmente ajena a ella. Pero, a veces, el amor es un vínculo terrible, que puede doblegar hasta a la persona más fuerte del mundo.

Cuidado con pensar que solo cambia por esto, no, este viaje es sumamente rico, no solo podemos limitarlo en “es una historia de amor”, ya que sería un error. La religión es otro gran punto a tener en cuenta y conforme avanza la trama, nuestra invocadora descubrirá la verdadera cara de ésta, y por la que estaba dispuesta a morir, y cómo no, es una completa decepción.

Una religión que solo busca su propio beneficio a través de un dogma que miente a sus fieles, unos creyentes que darían su vida por el mismo, con la simple esperanza de un futuro mejor. Oír, ver y callar, no te cuestiones nada ni pienses por tu propia cuenta, o Sinh te castigará.

“¿Qué haré si dejo el peregrinaje?”. Una idea que al principio era impensable, pero que cada vez era más tentadora, vivir junto a sus amigos, junto a la persona que amaba, y ser una persona normal. Total, Yuna solo tiene 17 años, el peso sobre sus hombros es abismal y solo por ser hija de quien es.

Durante todo su viaje, Tidus de manera completamente inocente y ajeno a la realidad que le espera a la chica que está empezando a querer, no para de proponerle planes de futuro, “vamos a Zanarkand juntos” unas palabras sumamente desgarradoras en boca de una persona inocente. Hasta que se da cuenta de la situación y ve lo crueles que pueden ser las palabras, aunque no sean malintencionadas. Pero, para sorpresa de todos, Yuna estaba realmente feliz por estas palabras.

Las barreras de ésta no se rompen de la noche a la mañana; tiene un proceso bien implementado, poco a poco vamos conociendo su verdadera cara, pero claro, no todos están dispuestos a quedarse hasta el final. Pasamos de una niña callada a una mujer que se cuestiona lo que tiene delante, y lo que debería de ser normal pasa a verse a través de los ojos ajenos como egoísmo.

En el lago de Macalania, nos encontramos con una situación que marca un antes y un después: Yuna pide ayuda, se derrumba, se siente perdida, pero por suerte tiene a esa persona que la apoya e intenta comprenderla, para así juntos buscar una solución. Ya no se encuentra sola, deja que alguien entre en su pequeño mundo.

“Quédate conmigo hasta el final.

Hasta el final, no. Siempre.”

Otro punto clave en este proceso, es cuando al fin llegamos a Zanarkand, el viaje debe de estar a punto de terminar y conocemos a Yunalesca, otra gran decepción. Lo que prometía ser un encuentro memorable es otra gran mentira impuesta por la religión.

Yuna estaba dispuesta a sacrificarse ella misma por una paz momentánea, pero, ¿sacrificar a alguien que quiere? Jamás.

Con una invocadora más fuerte que nunca en sus nuevas creencias y con la ayuda de la gente que la quiere, consigue darse cuenta de que, tal vez, “haya otra solución”. Dejan atrás el camino que estaba predestinado hacía ella y siguen uno nuevo hacía lo desconocido, pero lleno de esperanzas.

Este nuevo camino, los lleva hacía la gloria, sí, pero, por desgracia nos topamos con uno de los finales más tristes dentro de la saga Final Fantasy. Tidus, debe de desaparecer. Un último “te quiero” y desaparecerá.

La Calma ha llegado, pero, a qué precio para la invocadora. Por último, tenemos uno de los grandes discursos dentro del juego: “Los amigos perdidos, los sueños desvanecidos…No los olvidéis.”

Con una primera parte terminada, Square no se quedó a gusto con este final y quiso darnos un poco más de contenido con Final Fantasy X-2. Un juego realmente polémico, ya que a la gran mayoría del público que amó la primera parte, este no les gustó nada.

Personalmente, me quedo con esta entrega por algunos momentos y su sistema de combate. Prefiero quedarme con “lo bueno” al tratarse de una obra tan importante para mí, y total, tampoco es el libro, que eso sí que no hay por dónde cogerlo.

Tenemos en Final Fantasy X-2 a una Yuna un tanto cambiada, no solo por su estética, sino que ahora es pistolera. Junto a su prima Rikku y Paine, forman Las Gaviotas, un grupo que viaja por todo el mundo en busca de esferas.

Todo comenzó cuando te vi en una esfera. Yuna puede que esté cambiada, pero no cambian sus sentimientos, y su búsqueda por el que piensa que es Tidus ha comenzado.

En este nuevo viaje, volveremos a visitar los lugares que vimos en nuestra peregrinación y las personas que una vez conocimos. Personas que se sorprenden con una Yuna que es capaz de rechazar una petición si siente que se quieren aprovechar de ella una vez más. Una mujer fuerte que sabe parar los pies a quien quiera romper su calma.

En todos estos lugares, viviremos momentos que nos partirán una vez más el corazón, dándonos escenas preciosas de Yuna recordando sus vivencias junto a Tidus. Estos momentos son lo mejor del juego, todo sea dicho.

Final Fantasy X-2 no es solo un viaje de amigas que se van cambiando de ropita y buscan a un chico, no. Si solo te has quedado en las primeras horas del juego, desde luego. Pero es más que eso: el tema de la religión sigue estando muy presente, y podemos apreciar la evolución del mundo tras la caída de Sinh. También surgen nuevas facciones que se crearon tras descubrirse la verdad sobre la antigua religión. Ninguno, al fin y al cabo, está libre de pecado.

El juego cuenta con hasta tres finales y dependiendo de cuanto hayamos explorado el juego tendremos el ansiado “final bueno”, cumpliendo los deseos de Yuna, o de lo contrario, y el que me parece de lo más realista (dadas las circunstancias de este mundo), el “final triste”. En el que por mucho que te esfuerces, la realidad es esa, no se puede cambiar.

Yuna y Tidus, Tidus y Yuna, un conjunto que no se debería de separar para entender quién es el verdadero protagonista de Final Fantasy X.

Si uno de los dos faltará en la ecuación el juego seguramente habría sido totalmente diferente. Tidus, como hemos comentado más arriba, es fundamental para Yuna, pero Yuna para Tidus también. No nos olvidemos que la primera y única persona que cree firmemente en la historia de Tidus es Yuna. Ella no lo trata como un loco que viene de otro mundo, todo lo contrario, lo escucha y cree.

Por lo que, si me preguntas a mí, ¿quién es el protagonista de Final Fantasy X? Te diré que ambos. Al igual que te diré que esa pequeña invocadora de 17 años es mi personaje favorito dentro de todo este mundillo de los videojuegos.

Pilar Asdasd

Pilar Asdasd of Majima Family , Tojo Clan Subsidiary.
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