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¿Es Age of Empires IV el juego que los fanáticos de la saga esperábamos?

Tras años esperando por fin llegó la cuarta entrega del rey de los RTS, pero dentro de la comunidad hay opiniones contrarias

Antes de comenzar, quiero dejar claro que esto no se trata de un análisis de Age of Empires IV, sino una reflexión sobre si este juego es lo que hemos esperado 16 años. Porque sí, has leído bien, ya hace 16 años desde que salió Age of Empires III.

Para muchos Age of Empires es uno de sus títulos de referencia y mi caso no es una excepción. Mis primeros recuerdos como jugador hace casi 20 años son intentando completar la campaña de William Wallace en Age of Empires II, sin saber quién era esa gente ni que todas esas historias eran (más o menos) reales. Con el paso de los años Age of Empires II seguía ahí, en una época en la que el acceso a internet no era tan habitual como ahora, utilizábamos los PC para jugar, leer la Encarta y poco más. Estoy seguro que para muchos fue el primer contacto que tuvimos con la Historia, influyendo en gran medida en que algunos acabáramos dedicándonos a ella.

A finales del siglo XX el campo de los videojuegos sufrió una revolución a un ritmo vertiginoso. En 1994 llegaba a las casas PlayStation, la consola de Sony que cambiaría los videojuegos, Nintendo también daría el salto al 3D con su Nintendo 64 apenas un año después y SEGA intentaría lo mismo con la Saturn, aunque con un resultado muy diferente.

Las consolas empezaban a tomar el mercado y el salto de potencia que darían en esta 5ª generación ayudó en gran medida, pero en esta época turbulenta llamada los años 90, el PC seguía siendo el rey. Todo el mundo empezaba a volverse loco por la tecnología y los ordenadores comenzaron a inundar las casas. La excusa de tal compra era poder trabajar con él y todas las posibilidades que tenía de cara a que los niños estudiaran con ellos, pero la realidad es que los acabamos convirtiendo en nuestro pasatiempo favorito. Monkey’s Island, Day of the Tentacle, Commandos, Quake, Doom, Half-Life, Diablo o por supuesto, Age of Empires, son algunos de esos títulos míticos de esta década que todo el mundo ha jugado, o al menos, ha oído hablar de ellos.

Un típico escritorio de cualquier chaval de inicios de los 2000 repleto de juegos

El 30 de septiembre de 1999 llegaba a las tiendas Age of Empires II. El primer título de la saga había generado buenas ventas y una legión de seguidores, pero sería esta segunda entrega la que convertiría a la saga en el rey indiscutible de la estrategia.

Para hacernos una idea, mientras escribo esto, hay 10948 personas jugando a Age of Empires II Definitive Edition y 3592 jugando a Age of Empires II HD Edition, un remaster de 2013, ahora descatalogado por la Definitive Edition. Después de 21 años, todavía hay casi 15000 personas jugando en Steam a Age of Empires II en la mañana de un día de diario y durante 2020, los picos de jugadores llegaron a rozar los 60000, cifras muy destacables, aunque hay que tener en cuenta la cuarentena y lo que supuso a nivel de números para los videojuegos.

La campaña del Cid Campeador de Age of Empires II es una de las más recordadas

Age of Empires II, junto con su expansión The Conquerors, fue el inicio en los juegos de estrategia para una generación entera. Sus campañas recreando momentos históricos eran uno de sus atractivos, poder vivir la historia de William Wallace o de Juana de Arco te enganchaba al juego y una vez estabas ahí no te soltaba. Cada civilización del juego tenía elementos únicos que te hacían querer saber más de su historia y los desarrolladores eran consciente del atractivo que iba a despertar, por ello, incluyeron una especie de enciclopedia en el título, donde podías empaparte de historia y conocer más de la época y los eventos históricos.

El lanzamiento de Age of Empires III supuso un cierto revés para la saga, se apostó por nuevas ideas, un cambio de escenario y la llegada de una nueva era, la época colonial. Estos cambios jugables no gustaron a muchos fans y fueron duramente criticados, pero la realidad es que Age of Empires III es quizá el mejor de la saga en cuanto a mecánicas y facciones. Los estilos de juego cambian infinitamente entre civilizaciones y sus dos expansiones, The Warchiefs y The Asian Dynasties remarcaron esta idea, introduciendo facciones asiáticas y nativas americanas con mecánicas que nunca habíamos visto en la saga y que suponían un soplo de aire fresco.

El cambio de estilo y de jugabilidad de Age of Empires III no gustó a muchos jugadores

Pero también hay que reconocer que Age of Empires III intentó ciertas cosas sin demasiado éxito. Sistemas de cartas y desarrollo de las civilizaciones mediante un sistema de nivel, elementos extraños para un RTS que buscaban aportar una nueva capa de profundidad en las partidas, pero que al final simplemente suponían un contratiempo para el jugador.

Por todo esto, la base de jugadores nunca saltó a Age of Empires III y el núcleo duro se mantuvo en la segunda entrega. Los grandes pro-players y los torneos importantes siempre se han mantenido fieles a Age of Empires II y por ello se siguió nutriendo de contenido a esta entrega, dejando de lado su tercera parte.

En 2013, se lanzaba en Steam, The Forgotten, una nueva expansión de contenido creada a partir de un mod no oficial, que añadía cinco nuevas civilizaciones y expandía el universo de Age of Empires II. Esta nueva expansión fue un éxito y Microsoft se dio cuenta de que tenía en sus manos una gallina de los huevos de oro. Un juego con una base de jugadores muy fieles que querían más y más casi 15 años después del lanzamiento.

Desde entonces son seis las diferentes expansiones que se han lanzado para Age of Empires II, exprimiendo hasta el último centavo y compartimentando cada vez más a la comunidad de jugadores. De hecho, Age of Empires II Definitive Edition tiene 3 DLC propios, curioso cuanto menos que una «Definitive Edition» no sea tan definitiva como su nombre dice. Pero sobre estas «expansiones» que no son más que DLC camuflados hablaremos en otra ocasión.

Desde el inicio de la saga el avance histórico ha sido constante. Empezábamos en la edad antigua en Age of Empires, con Babilonia, Egipto y Roma; posteriormente saltábamos a la edad media con la segunda entrega, controlando a los Bizantinos, Ingleses y Teutones; para, finalmente, llegar a la edad moderna en Age of Empires III y jugar nuestras partidas con Otomanos, Japoneses o Españoles.

Este progreso histórico que se veía en la saga hacía pensar que Age of Empires IV se situaría en una época posterior a Age of Empires III, quizá en las guerras napoleónicas o incluso en los inicios del siglo XX como estaba pensado en un primer momento, allá por 2005.

Imagen promocional lanzada en el artbook de Age of Empires III

Saber que Relic estaría a cargo de la cuarta entrega, no hacía más que alimentar esa idea de un Age of Empires más moderno, teniendo en cuenta que Relic es el responsable del mejor RTS de la II Guerra Mundial, como es Company of Heroes. Pero según se iban desvelando trailers y primeros detalles del desarrollo veíamos que Age of Empires IV sería mucho más continuista de lo pensado, de hecho, quizás demasiado.

Personalmente, hasta el lanzamiento del juego, preferí mantenerme alejado de noticias y betas del juego. Quería encontrarme con todo de nuevas y volver a descubrir un Age of Empires desde cero. Pero una vez descargado el juego no pude evitar sentirme decepcionado.

Age of Empires IV se parece demasiado y a la vez nada a Age of Empires II. Es algo difícil de explicar, pero es como si Relic hubiera vuelto a hacer Age of Empires II, pero peor. Una especie de reboot o remake simplificado, que captura las ideas, pero sin la esencia de las mismas.

Lo principal que destaca nada más inicias una partida es la interfaz, demasiado reducida, limitando al máximo la información y con muchas menos opciones. Elementos básicos de control del mapa o de información de los jugadores han sido eliminados.

Pero esta simplificación es extensiva a todos los elementos de Age of Empires IV. Tan solo tendremos 8 civilizaciones para elegir, cada una con ciertos bonus de facción, pero demasiado similares a la hora de controlarlas. Hay muy pocas tecnologías y unidades únicas y las diferencias no son tan notables como sucedía en los títulos anteriores. Esta simplificación, en mi opinión, se ha realizado pensando en el juego competitivo, evitando crear facciones muy únicas que provoquen desbalances y rompan el meta.

La propia IA se siente como una versión simplificada. En general Age of Empires nunca ha destacado por su inteligencia artificial, pero en pleno 2021 nos encontramos con comportamientos propios de 2005. En dificultad intermedia (el juego remarca esta dificultad como la diseñada para jugar) los enemigos se limitarán a enviar varias oleadas en las primeras fases del juego, si repeles estos ataques puedes esperar un mid game sin sorpresas hasta tener un ejército completo con el que arrasar la ciudad enemiga, donde se habrán atrincherado todas las unidades de la IA, por lo que el late game se basará en enviar más y más tropas para ir cazando los restos del enemigo.

Incluso a la hora de elegir mapa se nota mucha escasez. Algunos son directamente reinvenciones de clásicos de Age of Empires II, otros son mapas nuevos con buenas ideas, pero en unas cuantas sesiones de juego habrás probado todos y notarás esa falta de contenido. Este aspecto seguro que la comunidad lo arregla rápidamente y veremos multitud de mapas originales creados por jugadores y perfectamente balanceados, pero un juego que se vende como completo no debería depender nunca del trabajo que realice su comunidad tras el lanzamiento.

El propio menú inicial se siente extraño y escaso para un Age of Empires

En general la primera impresión de Age of Empires IV es que estamos ante un juego a medio cocer, seguramente de manera intencionada. Estoy convencido de que veremos multitud de DLC, añadiendo nuevas civilizaciones y contenido y en pocos años tendremos un Age of Empires IV: Definitive Edition con el doble de facciones.

Lo más doloroso es que no es creíble que se haya limitado tanto el contenido porque sus creadores tuvieran esta visión de juego, el único motivo por el que Age of Empires IV ha sido lanzado así es porque existirá toda una política de DLC y expansiones que irán vendiendo pedacitos del juego completo.

Si hay algo salvable de Age of Empires IV es, sin duda alguna, sus campañas. A diferencia de Age of Empires III, vuelven a situarnos en hechos históricos y se desmarcan de intentar crear una historia propia. De hecho, llevan un paso más allá la narrativa vista en Age of Empires II, por aquel entonces un narrador nos contaba la historia, situándonos antes de cada partida, pero en esta ocasión se ha llevado a cabo una labor de investigación y contextualización histórica realmente destacable.

Antes de entrar a cada acto de la campaña un narrador nos contará la batallita de turno, pero en esta ocasión estará acompañado por imágenes reales de los lugares que visitamos. Recreando las batallas y los hechos históricos en sus lugares actuales, mostrando el paso del tiempo y dando una visión más acertada, históricamente hablando, que Age of Empires II.

Estos vídeos tienen valor propio, recomiendo incluso a aquellos que no les interese lo más mínimo el juego que les echen un vistazo, porque la calidad y las imágenes que tienen lo merece. Aquí podéis ver el inicio de la batalla de Hastings de 1066 que se utiliza como introducción.

Pero he comentado que Age of Empires IV parece una reimaginación de Age of Empires II y en las campañas se puede ver nuevamente. Es cierto que la historia que cuentan no es del todo igual, pero sí sus temáticas.

En Age of Empires IV tendremos 4 campañas, de las cuales, solo 1 es totalmente nueva, la que corresponde a los Rusos y el ascenso de Moscú. El resto de campañas nos volverán a poner en situaciones ya visitadas en Age of Empires II.

La campaña base de este juego es la de los ingleses, o mejor dicho, normandos, que nos situará en 1066 y la conquista de Guillermo de Normandía de toda Inglaterra. Parte de estos hechos ya pudimos jugarlos como batalla histórica en Age of Empires II.

Lo mismo ocurre con la campaña de la Guerra de los 100 años, si bien en Age of Empires II esta campaña se limitaba a los hechos protagonizados por Juana de Arco, la historia del conflicto entre Francia e Inglaterra era una de las insignias de Age of Empires II y aunque ahora se expande lo contado, nuevamente estamos ante algo conocido.

En el caso de los mongoles más de lo mismo, en Age of Empires II seguíamos la vida de Gengis Kan y sus conquistas y en esta ocasión volvemos a controlar a las hordas mongolas en su expansión por Asia y Europa. Igual que ocurre con la campaña de la Guerra de los 100 años, se ha dejado de lado la historia de las personalidades (Juana de Arco y Gengis Kan) para abordar estas campañas desde un punto de vista más amplio, algo que me parece correcto desde el enfoque de la Historia, pero la realidad es que nada es nuevo por completo.

En mi opinión Age of Empires IV no es un mal juego, simplemente es un mal Age of Empires. Se ve claramente cómo ha habido miedo a innovar y se ha intentado hacer un nuevo Age of Empires II, pero sin las virtudes que tenía ese título. Un juego diseñado como un reboot de la franquicia, que seguramente encantará a los que lleguen nuevos a la saga, pero que sembrará dudas entre fans de las entregas anteriores. Como comentaba anteriormente, estoy convencido que habrá multitud de DLC para este juego y que en unos años veremos una Definitive Edition de Age of Empires IV mucho más completa, pero por el momento, este no es el Age of Empires que merecíamos.

Eric Fernández

Historiador y jugador. Apasionado de la gran estrategia y los juegos de gestión. Pentacampeón del Nuclear Throne retirado.
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