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Destruction All-Stars es divertido, pero necesita contenido y streamers para triunfar

¿Un gameplay vale más que mil palabras?

Pues me descubro ante vosotros como alguien que esperaba con ganas y cierto hype Destruction All-Stars. Como un yayo que disfrutó de la diversión descerebrada de Destruction Derby en la primera PlayStation, así como de los Burnout, me llamaba mucho una propuesta multijugador basada en destrozar coches porque sí. Además, me siento muy desconectado de experiencias como Fortnite, así que tenía ganas de subirme a este carro multijugador para dedicarle muchas horas.

¿Qué tal ha salido Destruction All-Stars? Por el momento, dado el estado actual del juego, no habrá un análisis formal del mismo, pero espero que este texto os despeje dudas de cómo es en este preciso instante: Destruction All-Stars tiene un concepto simple pero potente y divertido, que junto a su enfoque hacia el multijugador tiene mimbres de éxito… pero de momento son sólo formas. Necesita un empujón muy fuerte en forma de contenido, pero sobre todo necesita a los héroes de los juegos multijugador incomprendidos por el público; aquellos que pueden sacar a relucir las virtudes de juegos que nadie más perece ver, capaces de resucitar obras fueras de la actualidad. Por supuesto, me refiero a los streamers.

Destruction All-Stars es un juego que mezcla jugabilidad a pie con los pilotos y al volante de diferentes vehículos con el objetivo de ser el que más coches destruya. Esta premisa se repite a lo largo de sus cutro modos de juego con diferentes tipos de reglas que cambian ligeramente las contiendas. Mayhem, su modo más simple, es un deathmatch de toda la vida en el que competimos por sacar más puntos que el resto derrotando a más rivales. Sus otros modos de juego son un battle royale en el que el suelo desaparece (similar a esa fase de Fall Guys), y dos por equipos en el que deberemos acumular engranajes que obtenemos detsruyendo a los rivales y depositarlos de diferentes formas para obtener más puntos que el equipo rival.

En cualquier momento podemos salir del coche y disfrutar de un movimiento fluido y ágil por parte de los pilotos, que conforman un roster muy similar al que podemos encontrar en cualquier hero shooter. Tenemos más posibilidades de ser atropellados, pero podemos realizar esquivas y subirnos al techo de coches enemigos para, o bien destruirlo, o bien robarlo. A lomos de nuestro bólido podemos realizar embestidas hacia delante y a los lados, además de derrapar, en un esquema de conducción arcade, y ciertamente agradable a los mandos. Cada corredor cuenta con una habilidad especial y un coche propio que le da unas características únicas, ambas habilidades que requieren un tiempo para recargarse y poder usarlas.

Los personajes de Destruction All-Stars
Jian corre como Naruto, así que el combate ya ha terminado

En contra de lo que he leído en muchos otros sitios, a mí me ha gustado mucho la dirección artística de Destruction All-Stars. Sí, son reimaginaciones de personajes y prototipos que hemos visto un millón de veces, pero son ciertamente simpáticos y tienen cierto carisma en conjunto. El diseño de sus coches también me gusta bastante, y efectos como la destrucción de los vehículos y la cámara lenta al derrotar a un rival me retrotraen de forma muy gustosa a los Takedowns de Burnout 3.

Sin embargo, a pesar de lo divertido que parece el concepto por escrito, y de lo que disfruté sus primeros minutos en el tutorial a los mandos, me sorprendió mucho el hecho de que el nivel de aprendizaje se me hiciera tan largo. Pensé que era cosa de no dominar demasiado el juego, así que lo dejé pasar y comencé a echar combates online probando sus diferentes modos. Sin embargo, no conseguía quitarme esa incómoda sensación de que no había ya mucho más que ver. Y, efectivamente, creo que el mayor problema de Destruction All-Stars es, no solo su falta de contenido, sino lo limitado de su premisa central.

No hay mucho que dominar en su jugabilidad, y además la variedad que deberían introducir los diferentes héroes, al menos de momento, no se deja ver del todo en el devenir de las contiendas. Sus habilidades son bastante anecdóticas, no se siente como una característica diferenciadora real, o que pueda marcar la diferencia a la hora de arañar muchos puntos, como debería hacer una habilidad definitiva.

Los gráficos de Destruction All-Stars
El juego consigue ser un espectáculo en todo momento, gracias a sus gráficos y al Dual-Sense

Este es el principal error de concepto de Destruction All-Stars, aquel que no le permite medirse contra rivales de la talla de Rocket League o Fortnite: en un juego diseñado para pasar cientos y cientos de horas con ellos (como así lo demuestra su orientación hacia ofrecer desbloqueos de bailes y skins), debe ser fácil meterse a jugar, pero debe haber margen para la mejora del jugador; debe tener mecánicas que permitan ser creativos, que el jugador no sienta que ya ha aprendido a jugar al juego tras dos partidas. Y en eso Destruction All-Stars se estrella estrepitosamente. La falta de objetos de diferente índole en los ecsenarios te deja con la única opción de robar un coche y embestir contrarios ad infinitum, y sin unos protagonistas bien diferenciados que añadan nuevas capas a la jugabilidad, de momento dejan a Destruction All-Stars como una divertida curiosidad… a no ser que juegues con amigos.

Destruction All-Stars mejora mucho cuando juegas con amigos, como prácticamente cualquier juego que no esté roto. Sin embargo, no hay mejor forma que mostrar esto que con un evento de streamers como el que ya ha planteado Sony con muy buen ojo para este sábado (por cierto, NaviGames es Team Raquel Cervantes).

¿Recordáis los anuncios de videojuegos de la tele? ¿Cómo muestran a gente de diferentes edades riéndose y jugando? Bien, pues el equivalente de 2021 a ese anuncio es un gameplay entre streamers. No importa lo virtuosos que seamos con las letras escribiendo sobre la diversión que da un título: pocas cosas dan más ganas de ponerse a jugar que ver a gente que te cae bien echando una partida. Ese buen rollo, esa química que desprende ese rato jugando entre colegas es la bolsa de oxígeno que ha permitido a propuestas como Among Us o Fall Guys, que realmente pecan de la misma simpleza mecánica que Destruction All-Stars , triunfar como lo han hecho.

No lo voy a negar, Destruction All-Stars es divertido. Pero su escasa propuesta para un solo jugador y su poco espacio para sorprender y enganchar a la gente con su jugabilidad hace que sus esperanzas recaigan en un trabajo incesante por parte del estudio en añadir capas de jugabilidad a la base, así como dar ganas a la gente de jugar al título a través de estos eventos de streamers. No sé si el evento del sábado salvará a Destruction All-Stars; de hecho, es complicado, dado el escaso parque de PS5 que hay actualmente, y que le impedirán tener una respuesta masiva por parte de la comunidad. Tal y como está ahora, Destruction All-Stars es una víctima esperando ser salvada por los héroes de las causas (multijugador) perdidas.

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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