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Crónicas de la Realidad Virtual (II/IV) – Que empiece el juego

Jueguitos, jueguitos y más jueguitos

Hoy os traemos la segunda parte de esta serie de artículos dedicados a la realidad virtual. Si no habéis leído todavía el primero, en el que repasamos las gafas más conocidas y comentamos las primeras impresiones, podéis echarle un vistazo aquí.

Aclarado todo esto, va siendo hora de jugar, ¿no? En mi caso, como tengo las Oculus Quest 2, abro la aplicación de Oculus en el PC, enlazo mi cuenta de Facebook, activo el Air Link, me coloco el visor, lo conecto a mi PC y… ¿y qué? ¿Dónde están mis juegos de Steam? Ah, vaya, resulta que necesito también tener SteamVR instalado en el ordenador. Bueno, lo descargo, me vuelvo a poner las gafas, voy a mi biblioteca, abro SteamVR y, si todo va bien, por fin llegamos al mundo virtual de SteamVR Home de forma completamente inalámbrica.

En esta sala virtual personalizable podremos decorar con muebles y accesorios nuestro rincón personal en VR, desde el cual tendremos acceso a nuestra lista de amigos, la propia tienda de Steam, nuestra biblioteca y diversas misiones para desbloquear cosas para nuestro avatar o más elementos de decoración. Además, gracias a la Workshop de Steam, podremos utilizar espacios creados por otros usuarios o aprovechar capturas de pantalla y fanarts de maravillosos artistas para colocar cuadros a nuestro alrededor.

Es precisamente desde aquí donde, ahora sí, llega la hora de la verdad. Con toda nuestra biblioteca delante, seleccionamos el título que queramos y, sin más dilación, vamos a echar unas partiditas, que ya va tocando.

Uno de los ¿juegos? más conocidos de la realidad virtual, aunque también se puede jugar sin visor. Ya os adelanto que la experiencia no es ni parecida. Aquí, después de elegir entre cientos de miles de avatares, podremos irnos a recorrer los distintos mundos creados por la comunidad para interactuar con otras personas. Quizás dicho así no suena muy… divertido, que digamos. VRChat es un lugar de encuentro, no un juego como tal. Cualquiera puede entrar, viajar a uno de los mundos, sentarse en un sillón y hablar toda la noche con otras personas completamente desconocidas, compartiendo anécdotas, aprendiendo sobre distintos temas, echando unas risas, despejando la mente un rato o haciendo nuevos amigos. Todo vale aquí.

Y todo esto en realidad virtual es… increíble. Los avatares de otras personas los tenemos delante, en 3D, a escala real, exactamente como lo verías si existieran en nuestro mundo. La perspectiva en comparación a jugar frente a una pantalla cambia por completo, dándole a todo una sensación de grandeza, haciéndote consciente de la proporción de las cosas en comparación a ti y al resto de personas o elementos del mundo.

Además, con el reconocimiento de dedos de los mandos, podremos hacer gestos para expresar mejor nuestras palabras, al igual que gesticularíamos en una conversación real. Si, por ejemplo, te acercas a alguien por la espalda y le hablas, seguramente esa persona se asuste y, en su casa, se dará la vuelta de sopetón y levantará un poco las manos, movimiento que imitará su avatar y expresará a la perfección lo que acaba de suceder. También, claro, podemos ser más amistosos y saludar a la gente, que se girarán para mirarte directamente a los ojos y levantarán la mano para saludarte de vuelta. Hacer gestos también permite aprovechar la cámara de fotos íntegra en el juego para sacarte selfies y guardar recuerdos de todos los buenos momentos que has pasado por esos lares.

VRChat también es compatible con el seguimiento de cuerpo entero. ¿Qué quiere decir esto? Que, si compramos unos accesorios compatibles con el trackeo de Steam y nos los colocamos con una correa a los pies o a las piernas, por ejemplo, también se registrarán los movimientos que hagamos con dichas partes del cuerpo en nuestro avatar, lo cual nos permite bailar en los distintos clubs que hay, o simplemente darle más realismo a nuestra imagen virtual. Eso sí, tened cuidado si os quitáis alguno de estos accesorios en mitad del juego, porque los que estén a vuestro alrededor tendrán que contemplar cómo vuestro avatar se convierte en una masa que se dobla sobre sí misma de una forma bastante desagradable. Aunque es divertido, las cosas como son.

Una experiencia obligatoria y gratuita para el que quiera experimentar un poco de qué va esto. La comunidad a día de hoy sigue muy activa; hay mundos dedicados a jugar, otros solo para buscar nuevos avatares, y muchos sitios en los que charlar tranquilamente y sin preocupación. También es un buen sitio para practicar idiomas, por ejemplo, ya que se juntan personas de cualquier parte del mundo y a cualquier hora del día. Dadle una oportunidad.

Otro de esos juegos obligatorios para cualquiera con gafas de realidad virtual. Siguiendo la ya añeja moda de los juegos rítmicos a lo Guitar Hero o Rock Band, Beat Saber da un giro de tuerca a la fórmula para aprovechar los dos mandos en tus manos y el espacio virtual a tu alrededor. La premisa es sencilla: dos notas con dos colores distintos, cada uno representando una de tus manos, a las que hay que atravesar como si del Fruit Ninja se tratase. Pero hay más.

Cada una de estas notas tiene una flecha indicando en qué dirección hay que atravesarla. Si la flecha indica hacia abajo, tendremos que levantar el brazo y, cuando la nota esté frente a nosotros, bajarlo con rapidez y precisión para que nos cuente como válida, siempre teniendo en cuenta el color de la misma para no hacerlo con la mano equivocada. Por supuesto, y como en todos los juegos de este estilo, será más complicado conforme le subamos la dificultad, llegando a límites imposibles para la mayoría de gente.

Donde reside la verdadera magia de Beat Saber es en su comunidad y en los mods, obligatorios si quieres disfrutar realmente del juego. En apenas unos minutitos podremos descargarnos cualquier canción que queramos para disfrutar del mapa personalizado que ha creado la comunidad para tocar nuestras canciones favoritas y pasarnos horas y horas intentando perfeccionar nuestra técnica para no equivocarnos. Hagamos que Cascada estén orgullosos de nosotros sacándonos el 100% de Everytime We Touch, gente. No se merecen menos.

Si además queréis aprovechar la oportunidad para hacer un poco de ejercicio, hay mods que nos cuentan las calorías quemadas mientras jugamos. Y ya os aviso que cansa, y no poco, sobre todo si sois de los que se motivan bailoteando al mismo tiempo. Unas buenas agujetas no hacen daño a nadie. Todo por ti, Natalie Horler.

Juego más que obligatorio para cualquiera que le gusten este tipo de experiencias. Aprovecha de una forma muy original las capacidades de la realidad virtual, es adictivo y divertido a partes iguales, y la comunidad es fantástica.

La verdadera chicha, el motivo principal por el que mucha gente ha tomado la decisión de gastarse los dineros en unas gafas de realidad virtual, yo incluido. Si bien es cierto que hasta ahora hemos ido acostumbrándonos poco a poco a los mandos y a que nuestro cerebro no dé pantallazo azul cuando nos colocamos el visor frente a nuestros ojos, nada nos ha preparado para ese momento en el que abrimos la última entrega de la saga de Valve y nos ponemos en la piel de Alyx Vance.

La increíble escena inicial que nos da el control desde el primer segundo es… en fin, es increíble, valga la redundancia. Con unos sonidos metálicos gruñendo a nuestro alrededor, una ciudad misteriosa bajo nuestros pies y monstruos gigantescos vagando por delante del balcón en el que estamos plantados, la inmersión de las experiencias anteriores se multiplica hasta límites insospechados. Y tan solo es el principio.

Las físicas de Half-Life: Alyx son, indiscutiblemente y sin rival cercano, las mejores que he probado en realidad virtual. Coger cualquier objeto y lanzarlo, sintiendo la inercia en él casi como si de la vida real se tratase para engañar a los enemigos o abrirnos paso por los claustrofóbicos pasillos, dejar objetos valiosos con cuidado en un lugar seguro mientras nos atacan, romper cajas pegándoles un fuerte puñetazo para recoger recursos… Es verdad que aún no es 100% perfecto, pero está tan, tan cerca de conseguirlo que es imposible no destacarlo como uno de los puntos fuertes. Pero no es el único, por supuesto.

La exploración también es una de esas cosas que cambian por completo las normas del juego. Todo es más lento, claro, al tener además que inspeccionar cada rincón interactuando con las cosas: abriendo y moviendo cajas, agachándote para buscar por debajo de mesas o tuberías, apartando objetos pesados con ambas manos para acceder a distintas zonas… Y, como los de Valve sabían perfectamente todo esto, nos otorgaron una mecánica para explorar y recolectar de forma aún más satisfactoria. Si alargamos cualquiera de las dos manos con la palma hacia arriba y apuntamos con ella a un objeto, podremos entonces pulsar el gatillo de nuestro mando y, manteniéndolo pulsado, hacer un gesto con la muñeca hacia nosotros. Como si de la mismísima Fuerza se tratase, el objeto en cuestión vendrá volando. Para cogerlo en el aire tan solo tendremos que calcular bien y volver a pulsar el gatillo para agarrarlo en nuestra mano. Al principio cuesta un poco cogerle el tranquillo y más de una vez terminas agachándote para recoger las cosas del suelo en un fallido intento de hacerte el chulo, pero poco a poco y con la práctica consigues hacerlo casi sin pensar. Lo satisfactorio que es este pequeño detalle y lo mucho que ayuda a agilizar todo el proceso es una brillante decisión por parte de Valve.

Me gustaría contaros también un ejemplo que me hizo volar la cabeza en cuanto a inmersión se trata. Sin adelantar acontecimientos de la historia, me encontraba yo corriendo intentando huir de un ruido extraño que sentía a mi espalda. En ese momento, entré en una casa y, sin pensarlo, mi cuerpo hizo lo que habría hecho en una situación real: agarrar la puerta conforme voy entrando y darle un empujón al pasar para que se cierre detrás de mí. Y, para sorpresa de mí, funcionó. Un portazo sonó a mi espalda, haciéndome sentir aliviado sin ni siquiera necesitar darme la vuelta para comprobar que mi gesto había cumplido con lo que yo esperaba. Estoy convencido de que cualquiera que lo haya jugado tendrá sus pequeños detalles que le habrán destacado más hablando de la inmersión de Half-Life: Alyx, pero para mí este fue uno de los que más recuerdo y más me sorprenden a día de hoy.

Esta nueva entrega de la saga de Valve es uno de esos juegos que, en el futuro, se recordarán como los que sentaron las bases de una nueva tecnología. Half-Life: Alyx es un antes y un después en la realidad virtual, una elegante demostración de buen gusto, de cómo deben hacerse las cosas. Desde el diseño de niveles hasta el gameplay, pasando por el resto de apartados del título, la compañía estadounidense ha vuelto a dejar claro que, cuando la maquinaria se pone en marcha, son capaces de crear auténticas maravillas que se recordarán en el tiempo. Y esta es una de ellas.

He tenido la oportunidad, además, de jugar algunas versiones de prueba de juegos que ya han salido y de otros que todavía no han visto la luz del día. Entre los más destacados estarían SUPERHOT VR y I Expect You To Die 2, aunque no son los únicos. Vamos a ver algunas de estas demos más en detalle.

Como ya he mencionado, SUPERHOT VR es uno de los juegos que más ganas tenía de probar. Aquí, el tiempo se mueve únicamente cuando tú te mueves, quedándose congelado si tú te quedas quieto. Jugando de esta forma con el paso del tiempo, tenemos que acabar con los enemigos de cada nivel mientras esquivamos sus ataques. Al más puro estilo Matrix, este juego está pensado para motivarse lanzando cuchillos de espaldas y agachándonos a escasos milímetros de dos o tres balas. Como añadido diré que ni os molestéis en probar la versión sin realidad virtual, son juegos completamente distintos.

I Expect You To Die 2 es la secuela de esta saga de aventuras y espionaje llena de puzles que aprovechan muy bien la inmersión de la realidad virtual para ponernos en mitad de la acción desde el primer minuto. Sentados en nuestra silla, nuestro objetivo es jugar con nuestro alrededor, descubriendo pistas, manipulando todo tipo de palancas y botones y, con suerte, descubriendo los misterios que se nos plantean. Lo poco que pude probar pintaba muy divertido, y la primera entrega tiene criticas muy positivas.

Como menciones honorables me gustaría destacar el Yupitergrad, un juego en el que nuestros brazos se convierten en ganchos con los que colgarnos del techo para balancearnos y llegar lo más rápido posible al final (y que, por cierto, me da un vértigo bastante jocoso), y el AGAINST, que mezcla el ritmo del Beat Saber con la pelea callejera y es el típico que te pica para conseguir perfeccionar tu habilidad para obtener una puntuación mayor.

Como menciones menos honorables estaría bien comentar que he probado también el Dance Central, el Creed y algunas cosas más que había gratuitas en la tienda de Oculus. Y, si bien es cierto que ninguna de estas experiencias son malas per se, no dan para mucho más que este párrafo de relleno para enlazar con el final de este artículo.

¿Habéis visto? Hasta aquí esta segunda parte. Ha sido la más compleja debido a que he tenido que grabarme jugando al Beat Saber y hacerme unas cuantas selfies por los mundos de VRChat, y por algún motivo estos días la aplicación de Oculus en el PC estaba muy poco dispuesta a mantenerse funcionando durante más de media hora seguida. Pero, oye, ha quedado bien, ¿no? En el siguiente capítulo de esta serie de artículos hablaremos de otros usos de la realidad virtual y diversos problemas que me he encontrado en estas semanas usándola.

Como siempre, cuídense, abríguense de noche si salen a la fresca, no se gasten mucho dinero en el Genshin Impact y disfruten del nuevo especial de Bo Burnham en Netflix. Ya me lo agradeceréis. Dag dag.

Daniel "Kirby" Martínez

Escribo cosas entre partida y partida, y algunos dicen que se me da bien. También pincho dubstep de vez en cuando, aunque no sé si eso es bueno o malo.
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