Artículos

Biblioteca Interactiva Tomo II «El terror sumergido: Lovecraft y Bloodborne»

Esta semana me voy de vacaciones (por fín) y, como cada año, toca escoger cuál será el libro que echaré en la maleta para la ocasión. Puede parecer algo trivial, pero escoger el libro adecuado puede marcar profundamente unas vacaciones, y hacer de algo manido o insípido una experiencia inolvidable. Lectura y paisaje se funden en una misma experiencia que puede marcarnos profundamente, o por lo menos eso me ocurrió a mí en el verano de hace cuatro años cuando descubrí a H.P. Lovecraft

Illustrated by Baranger

Viviendo en Huelva, allá por 2017, decidí darle una oportunidad a las obras del Erudito de Providence que tantos y tantos amigos me habían recomendado. Hasta ese momento yo solo conocía vagas referencias a su bibliografía por lo que podríamos llamar «cultura popular» (cine, videojuegos y juegos de mesa), pero no entendía qué era lo que tanto atraía a todo el mundo de este autor en particular, de modo que me adentré en La Llamada de C’thullu siendo una hoja en blanco. Os dejo breve una sinopsis para quienes no conozcáis esta obra:

Tras la muerte de su tío, el catedrático de Lingüistica por la Universidad de Brown, George Gammell, Francis Wayland recibe en herencia una serie de notas escritas del puño y letra de su difunto tío sobre la última investigación que este llevó a cabo. Se trata de un aunténtico compendio de testimonios, dictados, recortes y transcripciones que su tío reunió para investigar la figura del misterioso bajorrelieve que ahora reposa junto a esas páginas.

Estudiando el bajorrelieve y sus misteriosos grabados, George Gamme se sumergió en una investigación que involucró a un joven escultor de Rhode Island, un oficial de policía de Nueva Orleans, y al último superviviente del naufragado barco Emma. Ninguno de ellos se conoció jamás, pero todos habían topado de un modo u otro que un antiguo y poderoso culto que les transtornaría para siempre, al igual que al buen profesor Gamme…

Extraños rituales, ciudades bajo el mar, monstruos gigantes… ¿Qué hay de cierto en esas páginas y por qué todo lo relacionado con ellas desemboca en terror y muerte?

Tengo que ser sincero, hasta el día de hoy nunca he leído nada que me hiciera sentir una tensión remotamente parecida a la que sentí con este primer relato de Lovecraft. El uso de la narrativa, a través de diarios y testimonios basados en la primera persona, le confirió a toda la obra un tono tan realista e interesante que me sentí completamente arrastrado por este torrente literario. Inmediatamente salté hacia otra obra de su extensa bibliografía, y pronto comencé a ver una serie de patrones que se repetían pero que no entendía cómo terminaban de encajar del todo… Los relatos de Lovecraft siempre están protagonizados por personajes leídos y/o cultos, como profesores, arqueólogos, investigadores, lingüistas (…) que suelen terminar enloqueciendo; por contrapartida, los «antagonistas» (aunque realmente no lo sean) son criaturas gigantescas y horrendas venidas de las profundidades del espacio o de las cavernas submarinas ¿Qué nos quiere decir el autor con todo esto?

Bueno, Lovecraft era un firme defensor del poder de la mente y entendía los sueños como un espacio en el que esta manifestaba todo su potencial. De esta manera, podemos ver que los personajes de sus relatos están divididos en dos grupos clave: Por un lado sus protagonistas (personas habidas de conocimiento, doctas y racionales), representantes de la mente y el pensamiento lógico, y por otro lado los Antiguos, representantes del mundo onírico e irracional. Lovecraft escoge oscuras cavernas y las profundidades del espacio como lugar de origen y reposo de estas criaturas para reflejar los rincones más oscuros y profundos de nuestra mente, ese lugar que ni siquiera la luz de la lógica consigue alumbrar del todo. Todos los protagonistas de los relatos de Lovecraft darán sus primeros pasos en la trama vestidos en una sólida coraza de pura lógica, pero conforme vayan avanzando en la oscuridad llegará un momento en que esa robusta armadura se agrietará, y a través de esa pequeña fisura un miedo incontrolable se apoderará de ellos. Porque hay un elemento del terror que Lovecraft entendía a la perfección, y es que aunque nosotros no podamos ver a los monstruos que se esconden en la oscuridad, ellos sí pueden vernos… Y ahora yo pregunto ¿Dónde hemos visto esto nosotros en un videojuego?

Bloodborne (From Software, 2014) es una obra profundamente inspirada por el trabajo de H.P. Lovecraft, y no solo en cuanto a estética. El título de Hidetaka Miyazaki cristaliza en términos jugables esta relación entre lo tangible y lo intangible de las obras de Lovecraft. El juego transcurre en la ciudad de Yharnam, donde nuestro personaje se despierta en una noche de cacería con las calles infestadas de bestias sedientas de sangre, y con el cometido de acabar con ellas («Un cazador debe cazar» como diría Eillen). El título se las ingenia para conseguir que nos lancemos a la acción sin que nos preguntemos cómo o por qué estamos allí siquiera, y el combinado de acción y tensión de sus primeros compases hace que sigamos así durante un buen tiempo. Hay que estar en el aquí y en el ahora si queremos sobrevivir a Yharnam. Pero luego llegan los momentos de calma, esos en los que no escuchas ni el sonido de los disparos ni el rugido de las bestias y en los que, aún así, notas que no estás solo… Algo te está observando desde la oscuridad, pero tú no lo ves

Aquí entra en juego un elemento muy importante (aunque a menudo ignorado) dentro de Bloodborne llamado «Lucidez«. La Lucidez es un reflejo del estado mental de nuestro personaje y de su percepción de cuanto le rodea, los cuales se irán ampliando a medida que avancemos en el juego y desbloqueemos nuevas zonas o nos enfrentemos a los distintos bosses que las guardan. Este es el recurso con el que Miyazaki imita el descenso hacia la locura de las obras de Lovecraft, exponiendo al jugador a situaciones cada vez menos y menos racionales hasta llegar un punto en que «lo ves». Cuando nuestro contador de Lucidez alcance los 40 puntos seremos capaces de ver todo lo que antes permanecía oculto a simple vista y lo más interesante de todo es que seguiremos viéndolo aunque luego gastemos esos puntos. Es un fiel reflejo de la locura de las obras de Lovecraft, ya que una vez que sus personajes se abren a la basta inmensidad de lo desconocido no hay vuelta atrás posible.

Art by @trip_dancer_g

Yo llamo a esto el «Terror de la Silla«, ese que todos hemos experimentado alguna vez, siendo niños, al confundir la ropa encima de la silla con una persona. Al principio lo vemos y (tras el mini-infarto) nos decimos que ahí no hay nadie, que es solo la ropa, y nos lo repetimos una vez tras otra hasta que creemos autoconvencernos, y justo en ese momento una voz susurra: «¿Pero…y si de verdad hay alguien?». Toda la seguridad que teníamos se esfuma en un momento y, en menos de un segundo, alargamos la mano a toda velocidad para encender la luz. Nuestro cerebro, nuestra razón, nuestra lógica nos estaban asegurando que ahí no podía haber nadie («Está toda la casa cerrada», «Si hubiese alguien le habrías oído entrar», «Pusiste la ropa así justo antes de acostarte»…), y sin embargo un instante de duda valió para tumbar todo eso e inyectarnos un terror insoportable. Ese es el tipo de miedo al que juega Lovecraft, y eso es lo que podemos esperar del terror en Bloodborne.

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

De modo que para estas vacaciones os animo a echar algún relato de Lovecraft en vuestra mochila, y a leerlo junto al mar. Otead el horizonte, contemplad la vasta inmensidad que se extiende ante vosotros, bañaos en el mar, y en alguno de esos ratos de absoluta calma y tranquilidad preguntaos si no habrá algo observándoos en silencio, desde la oscuridad…

Nada más. Espero que os haya gustado este artículo, a pesar del drástico cambio de tono que ha tenido con respecto al anterior. No se por qué, pero en verano me encanta juntarme con los amigos para contar historias de miedo, o vernos alguna peli noventera de género slasher. Supongo que en parte se deberá a las clásicas Fantasmadas que hacíamos en el campamento de verano, pero eso queda entre mi psicólogo y yo cada martes a las 17:00. Ahora en serio, espero al menos haber despertado vuestro interés por las obras de H.P. Lovecraft y haberos animado para darles una oportunidad. Son relatos cortos, pero que dejan un regusto inolvidable, y que os hará de disfrutar de todos los videojuegos de temática lovecraftiana como nunca antes ¡Nos leemos!


Lee también Biblioteca Interactiva Tomo I «La capital olvidada: Elantris y Dark Souls»

Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X