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2021 ha sido el final: El E3 debe morir

Este año al final nada, pero el próximo es el bueno ya verás

La Electronic Entertainment Expo 3, más conocida por nosotros como E3, es una feria que lleva realizándose 26 años, donde se han mostrado maravillas y ha dejado clips y momentos para el recuerdo. Pero, tras una larga vida, toca dejarlo partir: el E3 debe morir.

En este punto el E3 lleva varios años moribundo. La importancia de este evento se ha diluido, y portaviones de la industria como Sony pueden permitirse no acudir sin perder relevancia, algo impensable hace 10 años. La calidad de las conferencias va en picado y año tras año vemos relleno y publicidad encubierta que dejan al público decepcionado. El E3 es como ese personaje recurrente en la saga Alien al que Ripley encuentra siempre agonizando en la madriguera de los xenomorfos y le grita que acabe con su sufrimiento, a lo que Ripley responde con su lanzallamas. Es el momento de que seamos Ripley.

El E3 siempre se ha compuesto de dos partes bien diferenciadas: por un lado las conferencias, que abrían el evento y servían de preludio a lo que se vería en la semana siguiente y por otro lado la feria en sí, un evento que era exclusivo para prensa y donde los diferentes medios podían probar gran parte de lo que veíamos en las conferencias y traernos sus impresiones y opiniones meses antes de que nadie pudiera jugar.

Pero en 2017 la ESA (Entertainment Software Association), organización encargada de la celebración del E3, decidió que era buena idea abrir las puertas al público, previo pago de 250$. De esta manera se acababa con ese misticismo que envolvía la feria; la prensa pasaba a un segundo plano y el E3 se convertía en un evento masivo.

Este cambio en la manera de concebir el E3 ha sido claramente la herida más grave que ha sufrido. Desde ese momento el sentido del E3 ha sido otro, ya no hay que enseñar, hay que vender. El lado comercial ha devorado el propio evento, y buen ejemplo de ello es la pantomima organizada por Geoff Keighley, que de alguna manera sigue engañándonos con cada evento que organiza, colándonos una hora de anuncios a cambio de un (o en ocasiones ningún) tráiler que merezca la pena. En esta ocasión ha decidido llamarlo Summer Game Fest y llenarlo de anuncios ridículos como los esperadísimos crossover entre Smite y Stranger Things y Fast & Furious y Rocket League. Geoff sabe moverse demasiado bien en la industria y es consciente de que podría poner una pantalla en negro dos horas que si acaba saliendo un pelotazo va a dar que hablar y así lo hace habitualmente, en esta ocasión con Elden Ring.

Hay que reconocer que el tráiler con fecha de lanzamiento y gameplay es uno de los mejores que ha salido en esta semana del E3, pero, ¿realmente se puede dar por buena una conferencia de casi dos horas solo por tres minutos de tráiler? Entre medias hemos tenido que sufrir un anuncio de Amazon Prime, un anuncio de una película de Ryan Reynolds, otro anuncio de Prime Gaming con Valorant, un anuncio de Netflix, un anuncio de Fast & Furious, otro anuncio de Prime Gaming esta vez con Battlefield, un anuncio de Weezer, una promo de Ratchet & Clank, otro anuncio más de Prime Gaming, una actuación musical de la BSO de Sonic Unleashed y para acabar un anuncio de Steam. Todo eso sin contar las colaboraciones pagadas y los anuncios de juegos F2P.

El Summer Game Fest es el mejor ejemplo de que el E3 se ha convertido en un espacio de consumo (aunque estrictamente no se encuentra dentro del E3). Ya no es una feria del sector, es un anuncio gigante, una teletienda donde solo importan las ventas y los números.

La ausencia de público en el Convention Center de Los Ángeles hace que sea imposible una conferencia al uso, pero ¿cómo es posible que después de tanto tiempo no sepan hacer conferencias? El ritmo de la mayoría de ellas hace que sean aburridas, pero otras en cambio son directamente un insulto. Compañías como Gearbox o Square Enix se empeñan en intentar colocarse a la altura de Xbox, Nintendo o Bethesda en su momento, cuando su catálogo no da para realizar un evento y acabamos viendo vídeos de juegos a medio cocer y anuncios de pases de temporada de juegos que han sido un fracaso, como Marvel’s Avengers.

Otras conferencias como el PC Gaming Show han decidido desde hace tiempo que no pueden competir a nivel de seriedad, tomando el camino del humor(?) y con un tono desenfadado, que a veces roza el ridículo, muestran lo poco que tienen. Sin embargo, sí que hay ciertos juegos que llaman la atención entre clones de clones, pero al igual que con la mayoría de conferencias se siente como si las compañías tuvieran tres o cuatro títulos realmente potentes pero estuvieran obligadas a rellenar hora y media con lo que sea.

La extraña conferencia del PC Gaming Show desde un croma espacial

En 2021 solo se puede salvar la conferencia de Xbox, que sin ser un 10 ni la mejor de su historia sí que puede colocarse arriba. Microsoft es quien mejor se ha adaptado a este tipo de eventos y presentaciones y pese a que en ciertos momentos el ritmo decaía no daba la sensación de estar malgastando una hora viendo algo intrascendente. Pero una buena conferencia no puede servir para salvar todo un evento, si el propio E3 se presenta como la feria de videojuegos más importante del mundo debe estar a la altura.

Después de un fin de semana lleno de decepciones, Nintendo aparecía en el horizonte como la última esperanza para salvar el E3. Porque la realidad es que, aunque ahora hayamos olvidado cientos de juegos, durante ese fin de semana los ánimos estaban por el suelo, no había un solo streaming disfrutando, ni un grupo de amigos que estuviera hablado como locos con el hype por las nubes. Ahora nos acordamos solo de los grandes juegos que hemos visto, Elden Ring, Halo Infinite, Forza Horizon 5 o Breath of the Wild 2, pero ¿recuerdas Dodgeball Academia, Tinykin, Cruis’n Blast o War of the Visions FINAL FANTASY BRAVE EXVIUS? La mayoría de juegos que aparecen son completamente olvidables y parece que solo están ahí para dar un respiro y que el público, los streamers y los medios puedan comentar y escribir sobre lo que de verdad quieren que se hable.

Una de las críticas que recuerdo haber oído, pero por desgracia no soy capaz de recordar dónde la escuché, decía que «el E3 es como esos trabajos de grupo en los que solo una persona se lo toma en serio y a los demás les da completamente igual», en referencia a Microsoft; y la verdad es que es cierto, ya que, hasta Nintendo, quien históricamente es una de las compañías que más ha apostado por el E3, empieza a dar señales de que le importa más bien poco.

El formato de Nintendo Direct fue algo novedoso en su momento y hay que reconocer que la manera en que anuncian indies y la visibilidad que les dan es algo digno de aplaudir, pero no se puede tolerar la actitud que tiene Nintendo con su contenido y con su público.

Algunos de los anuncios que ha hecho Nintendo en el E3 2021

Apenas horas antes del comienzo de su Nintendo Direct, llegaba el anuncio de que no se podía hacer stream con la señal oficial y que todos aquellos que emitieran el Direct podrían llevarse una reclamación y cierre de su canal. Es sabido por todos que Nintendo es muy estricta con su propiedad intelectual, pero llegar a estos extremos en un evento que se emite de manera online es algo desproporcionado que solo responde a una lógica, los números. Nintendo sabe que hay millones de espectadores viendo el E3 pero la mayoría lo hace a través de otros streamings que no son los oficiales y en una jugada sucia ha pretendido concentrar esas visitas en sus canales oficiales amenazando y advirtiendo a cientos de streamers por el camino.

Este aviso previo dio fuerza al rumor de que Nintendo podía presentar una revisión de la Switch, y por ello quería a todo el público en su canal, pero nada más lejos de la realidad. Da la sensación de que Nintendo es consciente de que da igual lo que saque al mercado que venderá millones. La autoexigencia de la compañía lleva un par de años en mínimos y su consola ha quedado relegada a un papel secundario, como si fuera complemento de otra consola o un PC. La propia Nintendo anuncia a bombo y platillo en un E3 que ahora tienes Life is Strange en Switch o que puedes jugar a Dragon Ball Z Kakarot y Doom Eternal en su plataforma, recalcando el mensaje de primero y mejor en otros sitios y luego en Switch.

Para el 35 aniversario de Zelda, su franquicia más icónica junto a Mario, presentan una Game & Watch edición The Legend of Zelda con 3 ROM’s al «módico» precio de 49.95€, un gran regalo para los fans. Lo que todos pensamos es que sería un pequeño adelanto y próximamente habría más noticias para celebrar la icónica saga, pero no, Eiji Aonuma se encargaba de dejar claro en el propio Direct que no habrá juegos de Zelda para Switch ni ninguna campaña más. Nintendo considera que dos juegos de NES y uno de Game Boy por casi 50 euros es más que suficiente celebración. Lo peor de todo es que son muy conscientes de que rápidamente se agotarán en tiendas gracias al férreo control de stock que hace la compañía japonesa, convirtiéndose en un bien coleccionable de gran valor como ocurrió con las ediciones de la NES y SNES mini.

El momento de la sorpresa al enterarnos que no habrá más celebración del 35º aniversario de Zelda

Salvo por la aparición de Metroid Dread casi al principio y el final con Breath of the Wild 2, el resto del Direct fue un valle marcado por estos dos picos de ilusión. Un valle tan profundo que ver la secuela de uno de los mejores juegos de la década (y seguramente de la historia) tuvo un sabor agridulce, como si hubiera sabido a poco.

Hay que dejar morir el E3 porque esto no es un E3. La fórmula ha evolucionado hacia algo puramente comercial, sin ningún valor añadido. Momentos como el de Miyamoto jugando al Wii Music, la surrealista conferencia de Konami en 2010 o la reunión de Phill Spencer, Reggie Fils-Aime y Shawn Laiden en el mismo escenario no volverán.

La performance de Sony recreando el salón de The Last of Us Part II sin que nadie supiera que estaban en un escenario del juego que se vería en el tráiler del juego resultó aburrida para muchos espectadores; las compañías se hacen eco de esto y tienden a crear aquello que mejor funciona a nivel de números, que no es otra cosa que tráilers y teasers que sean fácilmente consumibles y se puedan cortar y resubir para generar millones de clicks. Esta estructura se ve en las conferencias, que acaban siendo una sucesión de videos inconexos sin un hilo conductor que una el conjunto.

Las compañías de videojuegos son conscientes de que ya no necesitan el E3 como tal. La forma de consumo ha cambiado y si todo se centra en la repercusión pueden conseguirlo por su cuenta, con sus propios eventos y presentaciones, donde controlan todo el mensaje y se evitan el filtro que supone la prensa en estas ferias. No necesitan acudir a Los Ángeles y preparar una conferencia especial, pueden hacer lo mismo por mucho menos y desde casa.

Lo único que mantiene el E3 es la ilusión, el «este año sí», los rumores que llenan las redes y las esperanzas de que vamos a ver algo revolucionario. Las semanas previas todos estamos con ganas, revisando fechas y cuadrando horarios para no perdernos ni un solo minuto, pero luego llega la realidad y año tras año chocamos contra un muro de realidad. Como seguidor del Atleti me recuerda a esos veranos hace años en los que en pretemporada íbamos a comernos el mundo para al final del año acabar el 11º y empezar de nuevo el ciclo, «este año al final nada, pero el próximo es el bueno ya verás».

Eric Fernández

Historiador y jugador. Apasionado de la gran estrategia y los juegos de gestión. Pentacampeón del Nuclear Throne retirado.
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