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Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters – Análisis PC

Purga el mundo de las impurezas en nombre del Emperador

Warhammer es una de las sagas más populares del mundo… que no mucha gente sabe de qué va. Todo el mundo ha oído algo sobre él y la imagen de los marines espaciales es muy icónica, pero no mucha gente sabe de qué va la historia, o si hay una siquiera. Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters es un buen primer acercamiento a este bizarro y lúgubre universo que nos dejará ponernos en la piel de un marine espacial erradicando la impureza de este mundo.

La saga Warhammer 40000 se localiza en el año 40000 d.C. (de ahí el nombre). En este mundo, la magia existe, pero usarla tiene un precio muy caro. Toda la magia proviene del Caos, una fuerza primaria que se creó con el universo mismo y da cobijo a los seres del caos. Las entidades más poderosas de esta entidad son los cuatro Dioses del Caos. Cada uno de ellos simboliza un aspecto de la creación, e intentan colarse en nuestra realidad para propagarse.

La humanidad, ante esta situación, ha evolucionado a nivel tecnológico astronómicamente. Ahora son capaces de crear naves espaciales con armas tan poderosas como para destruir toda vida de un planeta en caso de emergencia. La élite de la humanidad la forman los marines espaciales, descendientes del Emperador. Estos humanos (si aún se pueden considerar como tal) son mucho más fuertes que un humano corriente, además de ser capaces de extraer la energía del caos y poder manipularla a su antojo.

La historia que nos propone Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters nos pone en la piel de un comandante de los Caballeros Grises, un capítulo de los marines espaciales encargados de erradicar a los demonios del caos. Acompañado por el hermano Ectar y la tecnosacerdotisa Lunete, te encuentras volviendo al planeta Titán para reparar tu nave Mandato Siniestro. Sin embargo, la inquisidora Vakir reclama la nave para investigar una nueva plaga que está surgiendo en este sector. Tu deber será ayudarla a descubrir el origen de la plaga y, con suerte, erradicarla.

El mundo de Warhammer me fascina personalmente. Está lleno de actos exageradamente crueles y macabros, pero que son absolutamente necesarios dadas las circunstancias. El caos no se puede erradicar, la labor de nuestros protagonistas es simplemente retrasar lo inevitable. Ya que el caos se alimenta de las emociones, cuanta más guerra haya, cuanta más esperanza surja, cuanta más vida nazca el caos seguirá creciendo. Además, presenta una disputa muy interesante. El dios del caos antagonista, Nurgle, es el dios de la muerte y la putrefacción, pero también representa el renacimiento y el ciclo de la vida. Este conflicto sobre los límites a los que debe llegar la humanidad para erradicar al caos da lugar a mucho drama y tensión. Y lo mejor es que es una minúscula parte del mundo de Warhammer. No quiero enrollarme mucho más, pero si os gustan las historias de ciencia ficción os recomiendo encarecidamente que le echéis un ojo a la historia de la saga.

La estructura del juego es calcada a XCOM. Tendremos que manejar nuestros recursos desde la nave para poder alcanzar los sectores afectados a tiempo y que no se corrompan. Esto lo haremos desde un mapa estelar por el que tendremos que navegar. Los planetas que se corrompan irán presentando más y más dificultades para el jugador. Probablemente si sois nuevos en el género (como lo soy yo) cometáis muchos errores fatales al principio del juego. Eso está bien. El juego está pensado para ser opresivo, castigando severamente los errores.

En nuestras misiones, podremos hacer objetivos secundarios para conseguir más recursos para mejorar nuestras capacidades. Estos recursos son semillas del caos, que portarán nuestros enemigos o estarán sembradas por el campo de batalla. Nuestros marines podrán cosecharlas para después traerlas a la nave y con ellas desbloquear nuevas ventajas estratégicas, mejorar nuestro equipamiento o avanzar en la historia.

También podremos manejar a nuestras unidades. Podremos equipar a nuestros marines con equipamiento como armas cuerpo a cuerpoarmas a distanciaartilugios de combate. Podremos adquirir más al final de cada combate o cuando nos comuniquemos con nuestro general utilizando puntos de asignación. También podremos personalizar a nuestros marines por medio de un sistema de clasesascensos que nos dejarán adquirir nuevas magias o mejorar las estadísticas.

Cuando pasamos al combate es cuando todo lo que conocíamos sobre este subgénero es lanzado por la ventana. Si alguna vez habéis jugado al juego de mesa de Warhammer, este sistema de combate se os hará bastante familiar. Y para todos aquellos fans de XCOM que odian esos malditos porcentajes de acierto engañosos, tengo una buena noticia: Warhammer 40000 Chaos Gate no tiene porcentajes. Todos los ataques son asegurados, siendo los críticos los que manejan el factor aleatorio en los combates.

Esto es absolutamente necesario en el ritmo que lleva el juego. Los combates son extremadamente frenéticos. Te incita a jugar de forma agresiva, ya que conforme pase el tiempo más patrullas enemigas aparecerán. Además, a cada turno que pase o cuando usemos nuestras magias, el contador de disformidad se irá llenando y, cuando esté al 100%, generará un evento aleatorio en tu contra. Podrás utilizar tu gran arsenal de armas y magias para optimizar tus turnos y masacrar las filas enemigas. Poder encadenar varias ejecuciones para conseguir más acciones y acabar limpiando por completo la patrulla enemiga se siente extremadamente satisfactorio. El juego vende muy bien la fantasía de poder de ser un marine espacial purgando el mundo de seres nauseabundos.

Tu escuadrón va a estar constantemente superado en número, por lo que vas a tener que usar todas las herramientas a tu disposición para equilibrar la balanza. Afortunadamente, tienes acceso a muchas herramientas. Desde granadas explosivas con las que puedes empujar y precipitar enemigos, hasta teletransportadores para evitar zonas peligrosas. La variedad de estrategias que puedes hacer es muy amplia, y se siente muy recompensante cuando empiezas a dominarlo.

Todo esto crea un ritmo de juego muy rápido y satisfactorio cuando le pillas el truco. Y cuando el juego te deja jugar así. Las hordas del dios de la putrefacción hacen honor a su nombre, y optan por un estilo de juego mucho más estático. Esto hace que tengas que estar parado delante del monitor durante un buen tiempo sopesando las posibles formas que tienes de superar las defensas enemigas sin ser cosido a tiros. Y la recompensa final es una dulce, dulce matanza de demonios. Sin embargo, hay veces que esta fórmula puede llegar a ser bastante repetitiva e incluso pesada. Aunque esto es algo que se va aminorando conforme vayamos avanzando en el juego.

Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters es una buena subversión de este subgénero. Aunque no sea muy innovador en ciertos aspectos, su combate se siente especialmente frenético y entretenido. Dominar las estrategias que te brinda el juego y encontrar la jugada más óptima se siente muy gratificante. Tiene algún que otro fallo de diseño aquí y allá, pero en general es una experiencia muy entretenida. Si eres fan del género o del mundo de Warhammer, os recomiendo este juego. Tan solo espero que en la próxima entrega los Necrontyr hagan su aparición…

Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters

Puntuación final - 8

8

Recomendado

Warhammer 40000 Chaos Gate: Daemonhunters bebe mucho de sus antepasados en el género, pero se las apaña para acabar dando su propia versión con un combate frenético y un mundo fascinante.

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Colaborador de NaviGames y estudiante de Ingeniería Informática. Algún día me gustaría formar parte del proceso creativo detrás de los videojuegos, pero por ahora me contento con analizar y disfrutarlos como hobby.
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