AnálisisPS4

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars – Análisis PS4

Una mirada clásica

Este análisis me va a resultar muy útil para realizar dos confesiones. La primera, que siempre he sido un amante de los juegos de cartas y nunca me he cansado de agrandar mis colecciones de Yu-Gi-Oh o Pokémon. La segunda, que Yoko Taro, sin ignorar su clarísima influencia en la industria, aún no ha conseguido conquistar mi corazón.

Con esta interesante y algo delicada situación se me presenta Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, un proyecto que, a diferencia de otros, no parece querer apuntar a un público masivo o aspirar a todo un espectáculo de ambición. Lo que tenemos ante nosotros es un videojuego de rol en plena búsqueda de la intimidad, de diferenciarse de otras propuestas que mueven conceptos parecidos y a la vez muy diferentes. ¿Le habrá salido bien la jugada al excéntrico japonés? Si quieres saberlo, solo tienes que seguir leyendo, es simple.

Nos espera una historia de fantasía en la que nos ponemos en la piel de un cazarrecompensas que se propone cumplir la misión de la mismísima reina: acabar con el dragón que amenaza con romper el equilibrio de la paz y sembrar el terror entre sus habitantes. Así pues, nos moveremos en un entorno de aires clásicos en el que iremos conociendo peculiares personajes y enfrentando enemigos propios de un universo de caballeros y brujería.

Lo primero que escuchamos al entrar en el lore del videojuego es la voz de un narrador que se encarga de dar contexto a todo lo que aparece en pantalla. He de decir que yo ya estaba completamente inmerso en la propuesta cuando los primeros minutos pasaron, convencido de que me iba a encontrar con un formidable proyecto con mucha tela que cortar. La experiencia total, sin embargo, ha dejado por el camino anotaciones tanto positivas como negativas, pensamientos que no pueden escapar de una ligera decepción a pesar de haber sabido valorar algunas fortalezas del título.

Aquí no vais a encontrar un espectáculo grandioso, pero sí un viaje agradable a pesar de las carencias.

En cuanto a la historia, se puede seguir con bastante interés gracias a un sólido desarrollo de personajes y un enfoque narrativo bastante original, el cual comentaré más adelante. El principal problema es que sufre considerables problemas de ritmo debido a una clara falta de agilidad a la hora de moverse por el escenario. Lo entenderéis conforme lo vaya explicando, o eso espero.

El mundo que recorremos es, cuanto menos, peculiar. Lo que vemos como un tablero y muchas cartas son, en realidad, pueblos, personas, monstruos, bosques, etc. Todo, absolutamente todo, se representa con cartas y otros elementos relacionados. Una idea pocas veces materializada que, gracias a dios, se aplica con bastante ingenio y logra captar la atención del jugador en un primer instante.

Una exploración farragosa es la responsable de tirar por tierra algo del significado que quiere plasmar Yoko Taro en su mundo inusual. Moverse por las casillas no es una tarea especialmente dinámica, y en algunas ocasiones nos parecerá frustrante tener que vagar perdidos por unos entornos de gran tamaño mientras aguantamos combates aleatorios que, en el peor de los casos, parecen sostener la esencia de una publicidad invasiva. Desde luego, la velocidad no es la mejor baza de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars.

Su sistema de combate, por otro lado, es tan accesible como divertido. A diferencia de determinados juegos en la vida real interesantes y complejísimos al mismo tiempo, con este difícilmente te vas a encontrar sin saber qué hacer. Para que lo captes al vuelo, hablamos de mecánicas típicas como los enfrentamientos por turnos, la subida de nivel, gestión de recursos y la existencia de elementos como el hielo o el fuego, entre otros.

Es aquí donde podemos descansar o comprar lo indispensable para el combate.

Nuestros personajes no solo atacan como soldados corrientes con sus armas o hechizos, también poseen habilidades que pueden afectar de maneras distintas a los enemigos que nos plantan cara. Estos movimientos especiales deben ejecutarse teniendo en cuenta las fichas acumuladas, unas piedras preciosas que sirven para regular el uso de técnicas más fuertes de lo normal, un añadido que obligará a trazar estrategias con algo más de orden y concentración.

Nuestro objetivo, en resumidas cuentas, es resolver el combate tomando las decisiones correctas y sabiendo qué ataque conviene más y qué objetivo se lo va a zampar como un turrón en navidad. Para los que abrazan lo tradicional, este planteamiento les resultará tremendamente atractivo e ignorarán lo sencillo de su ejecución, y con razón, para ser honestos. Puedo afirmar con visible esperanza que, a pesar de haber señalado errores que creo que hay que tener en cuenta, he logrado disfrutar este título en su mayoría.

Ahora vamos a tratar con lo que consideraría como las mayores fortalezas de este videojuego, y hablo de todo lo que tenga que ver con lo visual y sonoro. Su banda sonora es una completa delicia para nuestros oídos, unas melodías épicas y emotivas que hacen el mejor trabajo posible para crear una atmósfera única dentro de una fantasía que más clásica no puede ser, y vaya si lo consiguen.

La obra de Yoko Taro entra por los ojos como un escaparate lleno de juguetes nuevos.

Si tuviera que decir algo negativo sobre este campo, es que no sé si mi Spotify va a aguantar tanto reinicio cuando entre en busca de música para despejar la mente y sumergirme en otra realidad. Si admiráis el recorrido de Yoko Taro, probablemente se os escapen algunas lagrimillas de felicidad.

Su estilo visual, como ya hemos dicho antes, destaca frente a otros títulos similares gracias a su total convicción con una estética tradicional plagada de cartas con diseños bastante competentes que flirtean con el anime y sus valores más llamativos. Nuestros ojos podrían sentirse rápidamente atraídos por unos dibujos limpios y detallados, capaces de potenciar ese carácter afable y enigmático que busca hechizarnos desde los primeros instantes.

Los errores de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars son demasiado visibles como para pasarlos por alto. Sin embargo, sus aciertos logran que por lo menos podamos disfrutar tranquilamente de un atractivo universo conformado por miles de cartas y casillas. Uno de esos viajes a los que no podrías decir que no si lo que quieres es pasar un rato entretenido entre caballeros, mazmorras y dragones.

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars

Puntuación final - 7

7

Recomendado

Lo nuevo de Yoko Taro, definitivamente, no va a ascender como uno de los mejores proyectos de los últimos meses. Si quieres sumergirte en un mundo de cartas sin complicarte mucho la vida, tienes ante ti una buena opción.

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Antonio Marchena

Jugando a videojuegos desde que tengo uso de memoria. Un fontanero y un marsupial me enseñaron el camino a seguir.
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