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The Pedestrian – Análisis PC

La mezcla perfecta

The Pedestrian tiene como corazón una pieza de puzzle, con sus bordes redondeados, plastificada y que encaja sin importar donde la ubiquemos. Está conformado por varias capas de reglas, donde cada una agrega y multiplica las posibilidades a la hora de jugar. La premisa es simple y, a la vez profunda aunque, no podremos manejarlas a nuestro antojo. Es una obra que denota mimo en todos sus aspectos y deja un gran sabor de boca; sin embargo, no llega a trascender.

Los buenos juegos de puzzles no se centran en la frustración del jugador, no persiguen la dificultad en sí misma, ponen sobre la mesa una cantidad de piezas y reglas para dar rienda suelta a la imaginación. La claridad de estas y las posibilidades que nos ofrecen son el cuerpo y el alma de este género. Curiosamente los mejores representantes no suelen centrarse en la solución del puzzle, sino en las preguntas que surgen ante la presencia de las diferentes piezas y sus potencialidades.

Puede que mi reciente adquisición de una Nintendo DS haya reavivado el interés que alguna vez tuve por los juegos de este género. Me corrijo, no solo puede, es así. Jugar por primera vez al Profesor Layton hizo que en este momento de mi vida le preste atención a un juego como The Pedestrian. No tanto por las similitudes que poseen, que no está de más aclarar; no son tantas. Lo que verdaderamente llamó mi atención fue la manera de presentar el problema; la forma de enseñar el acertijo.

Niveles fragmentados

En la obra de Level 5, más precisamente en Profesor Layton y la villa misteriosa, la historia se constituye como el enigma mayor, envuelve a los cientos de puzzles por su peso específico, es el motivo para avanzar; aún cuando estos no tengan un vínculo directo con la misma. En Skookum Arts la historia pasa a un segundo plano. Las piezas son la figura y las reglas, el fondo del cuadro. No buscan darle un motivo al jugador para resolver los diferentes niveles, la gracia está en los puzzles. The Pedestrian es un juego que se constituye por dos estratos claramente diferenciados que se complementan para sacar lo mejor de cada uno.

Sin embargo, para superarlos, tendremos que combinar lo antes dicho, con momentos de un clásico juego de plataforma. En esencia, es un plataformas con el escenario fragmentado. Cada nivel esta constituido por varios subniveles con forma de cartel que poseen tanto piezas particulares como compartidas, las cuales nos permiten vincularlos. Pero… ¿No estábamos hablando de Layton hace un momento? Claro que sí, y volverá más adelante en el texto pero, ahora, centrémonos en la combinación de géneros. Un perfecto mestizaje entre estos dos tipos de jugabilidades hacen a este videojuego especial.

Escenario y puzzles fusionados

The Pedestrian no revoluciona en absoluto, pero hace del equilibrio entre las dos maneras de interactuar su estandarte. Por un lado, manipulamos los fragmentos del escenario, y por el otro lo recorremos. Los objetos y las capacidades de nuestro personaje afectarán a nuestra manera de pensar. Las posibles combinaciones influyen directamente en como y por donde recorreremos estos escenarios. La gracia radica justamente en la fragmentación del escenario. Cada uno de estas partes podremos moverlas, superponerlas y conectarlas para superar los obstáculos que se nos presentan.

Controlamos a un hombre de palito, sin ningún rasgo distintivo, el cual se sumerge en estos subniveles y nos permite recorrerlos. Al presionar una tecla podremos alejarnos para observar el panorama completo y descubrir el método para avanzar. Intercalar entre ambos modos hace que en ningún momento nos atasquemos, esquiva el tan usual momento de frustración presente en juegos como The Witness. The Pedestrian no quiere generarnos ningún dolor de cabeza. Su música es alegre y festiva. Sus colores y texturas son agradables a la vista. Recorreremos su mundo casi sin darnos cuenta, sin prisa pero sin pausa. Tanto individual como de manera colectiva todos sus elementos buscan construir una experiencia de juego con un ritmo fluido. Mención especial para la curva de dificultad, que en ningún momento llega a ser injusta. La pendiente está tan bien pensada que nos propone retos con la variedad exacta para no abrumarnos ni aburrirnos.

Integración del escenario

Volvamos con Layton antes de continuar el análisis. Si bien sus estructuras narrativas son distintas, ambos videojuegos comparten la sensación de placer que produce usar la imaginación y avanzar. Sin embargo, más allá del peso y presencia de lo que acontece en la Villa Misteriosa, la concepción del puzzle como elemento de narración es la verdadera diferencia. The Pedestrian nos cuenta algo mientras jugamos que aunque presente desde el inicio, pasa desapercibido. Este algo no está tan velado como parece y es el mundo de juego. El vínculo entre puzzle y el escenario, entendidos como dos partes de un mismo todo. Dos fragmentos que producen sentido al trabajar juntos. Superar los retos hace que nos traslademos por el escenario y es, nuestro desplazamiento por él, la narración. El mundo de juego soporta de manera metafórica y física los fragmentos de niveles. En ocasiones solo los sostiene, pero a medida que avanzamos se entromete cada vez más, hasta que podamos entenderlos como una unidad. La manera en que dialogan escenario y puzzles es orgánica, pertenecen al mismo universo. En la obra de Level 5, el puzzle no narra, salvando muy contadas excepciones. Layton y Luke, dedican su existencia a resolverlos; aun cuando no tengan nada que ver con sus motivaciones. Esta concepción de puzzle cerrado en sí mismo, hace que en gran parte del videojuego, no tenga ningún sentido resolverlos. Aunque disfrute mucho jugarlo, debo evitar preguntarme para que los resuelvo y por que todo el mundo tiene un puzzle debajo de la manga para interrumpir en cualquier momento.

Visión panorámica del puzzle

Quizás no queda claro cómo funciona esta relación entre escenario y puzzle pero, como ocurre a menudo en el mundo de los videojuegos, la mecánica se entiende mejor jugando que leyendo. The Pedestrian no es un juego difícil, pero compensa su flaquezas con un conjunto que es mucho más que la suma de sus partes. No es de esos juegos de puzzles que podremos resolverlos de muchas maneras, no revoluciona ninguno de los géneros de los que bebe, tampoco le compite cara a cara a The Witness, ni supera a The Talos Principle. The Pedestrian busca otra experiencia de juego y quizás no posea momentos que perduren en nuestra memoria, pero la sensación de disfrute que produce y que aún conservo mientras redacto estas palabras es un motivo más que suficiente para animarse a jugarlo.

The Pedestrian

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

La mezcla perfecta entre el género plataformas y puzzles. Sin revolucionar ninguno de los dos géneros, saca lo mejor de cada uno para ofrecernos una obra redonda.

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Nehual

Borracho de videojuegos y literatura. KotOR es el único responsable de este viaje. ODIO el verano. Soy una fiera disfrazada que gusta de piñas coladas y mojarse en la lluvia. Con una mano escribo, con la otra tomo café y con la tercera acaricio gatitos.
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