AnálisisPC

The Longing – Análisis PC

Una vida en reclusión

400 días dan para mucho, en ellos podemos comer, dibujar, dormir, escribir, enamorarnos… infinidad de cosas. Es raro imaginar cuando esos 400 días se imponen como unos límites impertérritos e inamovibles ante lo que parece ser «la duración de un videojuego», y yo me pregunto, ¿Acaso The Longing es simplemente un videojuego? ¿No es The Longing la suma de todas esas actividades vitales abarcables en largos periodos de tiempo?

¿Es The Longing la vitalización del videojuego? Yo digo que sí.

Me quitare el peso de encima diciendo que, en primer lugar, The Longing es una obra maestra de la comunicación, del entretenimiento en el ámbito costumbrista y de, sobre todo, cómo dar una clase magistral para entender, no solo los videojuegos, sino los lazos que se establecen entre emisor y receptor.

The Longing, como decía anteriormente, no se reduce a ser simplemente una mera espera de 400 días para despertar a un vetusto rey de su letargo (¡que también!); The Longing es la más pura e inocente gamificación de la contrariedad hacia el existencialismo de Sartre. Y es que es un juego que constantemente plantea una serie de bases filosóficas en cada decisión de su propuesta, y las ejecuta en términos de pasillos, recuerdos y olvido.

400 días en aislamiento a la espera de que el rey despierte de su letargo

The Longing es un juego que sorprende cuando nos cuentan su peculiar «duración» (si es que podemos llamarlo así). Nos imaginamos el juego por lo que se puede hacer en ese lapso de tiempo, y no por lo que puede llegar a significar ese mismo periodo. En 400 días podremos hacer… pues… lo que podemos hacer en la vida real, no tiene mucho más. Podremos tocar un instrumento, pasear, leer (leer de verdad), dibujar, interactuar con nuestro entorno o incluso explorar las profundidades, todo ello con ciertos límites, claro, y es que recordemos que nos encontramos recluidos.

Es un juego perfecto para esta crisis en la que estamos sumidos, y no precisamente por su tiempo o por las posibilidades que ofrece, sino por las reflexiones que suscita, como afirmaría Sartre, la pura preocupación por subsistir antes que los motivos de dicha existencia. Esa misma existencia es algo que constantemente se pregunta el personaje al que controlamos, soltando frases al aire tan profundas como la problemática que supone su cometido, el dejar pasar la vida en favor de que otro, su monarca, la aproveche.

The Longing no solo nos cuenta los 400 días que dura el letargo de un rey dormido, sino que también nos narra una vida en reclusión, una vida encerrados con nosotros mismos, una vida a tiempo real que dura 400 suspiros y que está pasando mientras un servidor escribe este análisis. Ya de por sí tiene mérito ofrecer una propuesta original, por eso considero que aún tiene más mérito cuando cada decisión de diseño que plantea el juego es totalmente coherente y expansiva con la idea que quiere transmitir.

The Longing juega con tu percepción del tiempo

Los diseños de la cueva, magistrales en su ejecución, constantemente juegan con el paso del tiempo y con el olvido del jugador y del personaje, razón por la cual, igual que tendremos que jugar con la mecánica de los recuerdos del pequeño personaje que controlamos, también tendremos que precisar de libreta y boli para recordar cada elemento que dejamos atrás o adelante, pues muchas veces la única herramienta que necesitaremos para avanzar será el tiempo, que moverá hongos y piedras para abrirnos paso entre esa representación del psique humano que denominaremos como cueva.

El apartado gráfico y sonoro es una delicia y le va como anillo al dedo

Ese mismo paso del tiempo nos permitirá leer libros, clásicos imperecederos, como Moby Dick o Así habló Zaratustra, libros que los autores del juego consideran que son importantes para entender lo que The Longing quiere transmitir.

Además, la vida de The Longing pasa en tiempo real. Pasa mientras nosotros no miramos, algo curioso, significativo y totalmente lógico. Rompe la cuarta pared, y es que esa persona a la que no podemos parar de mirar, día si y día también, no detiene el tiempo, el tiempo pasa para todos. Y es que el tiempo pasa más rápido aún cuando nos damos cuenta que nuestro personaje se divierte, una preciosa metáfora de la fugacidad de la vida y de la percepción del tiempo, algo que el Studio Seufz ha sabido gestionar muy bien.

Y es que, como diría Love of Lesbian, «Y cuando al fin tiempo consigo, me pregunto por qué huyo, pero solo se decirlo… cuando no me ves.»

Al final, The Longing es un juego tan humilde como ambicioso, pequeño pero gigante, y su mayor virtud reside en la propia gamificación de algo que se aleja de lo tangible, de lo emocional o de ejecutable, es la propia gamificación de una sensación tan compleja como el paso del tiempo.

Serán constantes las pequeñas aventuras que acabemos viviendo junto con nuestro personaje, personaje con el que dibujaremos, leeremos e interactuaremos con el paso del tiempo, un personaje que nos contará sus temores sin ninguna prisa y sin ninguna intencionalidad, simplemente por sobrellevar mejor aquel paseo por salas totalmente interminables que rinden homenaje a su propia descripción, «Solo un necio intentaría alcanzar el fin de la eternidad».

Sé que es difícil entender y comprender un análisis sin hablar de mecánicas, gráficos o sonido, pero es en este caso veo a estos apartados, aun siendo ejecutados con maestría, como meras herramientas para alcanzar un fin sobre el que debemos preocuparnos más que sobre la superficialidad que tendría un análisis banal. Además, sé que es difícil entenderlo sin hablar de jugar precisamente, pero creo que The Longing, por lo que propone y por la pura ejecución de la misma propuesta, merece un trato de favor debido a la perfección de sus intenciones, muchas de ellas experimentadas con anterioridad, pero no perfeccionadas hasta este nivel.

«A veces, cuando un hombre sospecha que algo no anda bien, si ya esta involucrado en el asunto, se oculta a sí mismo sin querer esas sospechas.»

Como reflexión final me gustaría añadir y destacar algo sobre la interconexión de los distintos niveles que aparecen en The Longing, esos mismos niveles que juegan con tu memoria y con la de tu personaje. Y es que con cada paso y con cada minuto de nuestras pequeñas exploraciones, jugará con la problemática de la lucha de los traumas inconscientes y el progreso en la vida.

Un juego que juega contigo, que se vuelve tu compañero de reclusión y que te hace olvidarte del tiempo para que disfrutes el momento; un momento que plantea, como si de un delirio adolescente se tratase, la fugacidad de la vida en términos de pasillos, tiempo y olvido.

The Longing

Puntuación Final - 10

10

Obra Maestra

400 dias imperecederos. Una genialidad para todos aquellos que quieran un juego diferente y profundo. Si lo tomas con calma, tal y como se pretende, te robará el corazón.

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Carlos González

Buscadme en Tokio-3 o junto con mi gato, que se llama Wanda y es de Wakanda.
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