AnálisisPC

Spiritfarer – Análisis PC

Yo no soy marinero ni furro, pero: El Videojuego

He visto un puñado de pelis de Studio Ghibli. Tiene un amplio registro de temas, desde lo infantil hasta lo más adulto, desde exposición directa hasta lectura infraliminal. Además de la animación y sus mundos, hay algo que puede caracterizar a todos los films, y es que siempre hay una sombra en todo lo bello, y hasta los sitios más terribles tiene un aura fascinante, como el yin tiene un poco de yang y viceversa.

Spiritfarer toma inspiración en el estudio japonés dando su propio mundo, narrativa y significado a la aventura de nuestra protagonista, Stella, y su acompañante felino Daffodil. El mensaje, como en Ghibli, queda bastante claro al principio y durante las varias horas de juego se reafirma en cómo es el ciclo de vida y muerte no como concepto general, sino la interpretación personal. ¿Merece la pena el viaje? Depende del ojo de cada uno.

Thunder Lotus Games vuelve con otro videojuego hecho con dibujo a mano y animación caricaturesca que encaja perfectamente por su fluidez, ternura y cierta aura divina. Esta vez se trata de un juego de gestión con toques de aventura gráfica y plataformeo 2D. Al principio comienza con una pequeña Stella perdida en una barca, a quien Caronte le pasa su legado como elegida. Ahora será la nueva Spiritfarer, o Guía de los Espíritus, a lo largo y ancho de este mar.

El inicio es imponente y puede sentirse abrumador (de hecho, Caronte así lo comenta), pero no alarmarse; Todo está guiado, no hay prisas y las mecánicas jugables son fáciles de comprender. El primer espíritu que nos encontramos, Gwen, hará un ameno tutorial, y también según se exploran las islas se irá viendo que elementos de otros juegos de gestión como creación, cosecha o trato con NPCs está simplificado.

Cada espíritu tiene preferencias marcadas al comer, pero te dirán si no quieren algo en concreto. Es decir, solo estarán tristes si no se les hace caso durante mucho tiempo

Es digno de mención la claridad de exposición, desde una pantalla despajada, libre de anotaciones para admirar los encantadores paisajes, hasta lo ordenado que están las peticiones y misiones. El diseño de personajes también es original y, sencillamente, bonitos, rememorando un poco a Ghibli por la imaginativa de los artistas y animaciones exageradas. Todo esto, unido a que la lista de misiones es muy concisa y no existen fechas límite de nada, hacen de Spiritfarer un juego muy relajado.

Durante el trascurso estaremos en el barco, sea navegando o durante algún evento de altamar, y en las varias islas repartidas en una cartografía proyectada en el camarote. Todo está envuelto en niebla y no sabremos qué hay a no ser que alguien nos diga un lugar que conocen o, la parte divertida, exploremos. Navegar por los mares se siente cómodo y solo se detiene por la noche, e incluso así, Stella podrá seguir despierta para hacer las cosas que haga falta en el barco, sea pescar, cultivar, tejer, etc. Dormir solo sirve para que amanezca y el barco retome la ruta. También habrá islas principales que encierran unos poderes para Stella y Daffodil que son puramente plataformeros, cuya utilidad es llegar a zonas nuevas y hacer backtracking; Lo mismo ocurre al mejorar el barco con planos y ampliación de espacio, de modo que hay avance para las secciones de tierra y mar.

La historia de cada espíritu progresa casi independientemente (lo explico el por qué al final del párrafo) y puede llegar un punto en el que no tengamos un objeto necesario. Lo bueno de la sencillez del título de Thunder Lotus es que incluso cuando te atascas en un encargo, seguro que habrá otros con los que seguir o simplemente haga falta explorar un poco hasta dar con una isla que tenga lo necesario. Y créeme que la sensación de pasar a no tener hierro a encontrar una cantera y minar 30 es gratificante como nada. Continuar con cada espíritu nos enseñará nuevos edificios de trabajo o funciones con las que transformar objetos que ya teníamos, lo que a su vez nos permitirá crear nuevas construcciones y encontrar maneras de reunir más espíritus. Una línea de progresión directa, sin más.

Ya vemos que Spiritfarer tiene buena eficiencia del tiempo, salvo quizás ciertos minijuegos, que son graciosos de hacer al principio pero al final simplemente quieres tener el resultado y ya. Aun así, los minijuegos que implican plataformeo son simplemente soberbios, como el de capturar los rayos en una botella. Aprovechan la accesibilidad y fluidez para poner a prueba no solo los reflejos del jugador, también la planificación previa de las construcciones. La importancia de encajar los edificios y queden a distintas alturas o dejen espacio para maniobrar es clave.

Como aventura gráfica, tiene conversaciones limitadas y las únicas siempre van encaminadas a tocar la patata. Todos los espíritus del barco terminan rememorando el pasado con Stella, en un tiempo olvidado, y no hay una que no sea emotiva. Cuando comparten con la capitana del barco su lado más personal solo piensas en hacer algo por ellos, pero ese algo son, normalmente, una lista de entrega de objetos. Son momentos bonitos de diálogo que, al volver al juego de gestión, simplemente se quedan en la parte de peticiones. El paso del tiempo solo acusa este problema, cómo esa luz del principio se va apagando poco a poco, y creo que es lo que buscada Thunder Lotus, o al menos en parte. Cómo Stella no es solo un avatar, sino que en lo más profundo también se siente cansada o agobiada por su misión de guiar a almas. Y no me percaté hasta que ayudé a cruzar al otro lado al primer espíritu. Fue un impacto tremendo.

La construcción también tiene ese encanto del Tetris, buscando que las piezas encajen

Spiritfarer trata la muerte con respeto, con un agradecimiento estar al lado de los espíritus perdidos en su último viaje. Todos son conscientes de la abrumadora tarea de Stella y por eso quieren causarle el menor de los inconvenientes, pero a la vez es inevitable que la relación sea unidireccional. Por eso quieren, antes de irse, enseñarle alguna lección a la joven. Para que les recuerde y porque la aprecian. Por mucho que establezcamos una rutina casi automatizada de despertar a los inquilinos, regar las plantas, establecer ruta, dar comida, etc. Al final siempre hay nuevas aventuras que disfrutar y animales antropomórficos que conocer.

Ya que no hay una base anterior con los espíritus y solo nos enteramos de su pasado, en ocasiones Stella parece más una confidente que una amiga o un familiar. ¡Quiero avanzar en su historia ayudándoles en lo posible!, pero choca a nivel jugable que pongan requisitos para ello, aunque entiendo la carga narrativa que tiene cada petición.

Al principio dije que el viaje merecerá la pena según los ojos de cada uno. Es una sentencia tan obvia que debería ahorrarme las palabras, pero me refería a los ojos de dos personajes en concreto: Las visiones de los dos Guías de los Espíritus, de los dos Spiritfarer. Por una parte está el viejo Caronte, un veterano que termina con cierto pesar su viaje, y al otro lado del ring tenemos a Stella, la joven radiante que aguarda su aventura.

En la mitología griega, Caronte es el barquero del Inframundo, que llevaba las almas en pena si le ofrecían un óbolo. Se representa normalmente como un anciano desaliñado, gruñón y envuelto en una capa. La visión de Spiritfarer del personaje con el mismo nombre es esta, y lo comprobamos conforme otros personajes se refieren a él. Hacía bien su trabajo, pero llegaba un momento en el que simplemente hacía su trabajo. Y ya. Resignado y un poco abatido, comprobó que era turno de pasar de página.

«La esperanza es una llama, la luz que nunca se desvanece, la eterna baliza»

Es muy curioso que el antiguo dios griego Caronte se empezó a representar con un aspecto más amable. Esta imagen “joven” recaería en Stella, la nueva barquera llena de entusiasmo y preocupación por sus inquilinos. Se lleva bien con todos y, aunque novata, todo lo que aprende lo hace a la perfección. A veces puede sentirse perdida o algo vacía, pero siempre vuelve a la carga con energías renovadas.

Con este paralelismo solo quiero avisar a quien quiera probar Spiritfarer, que a medida que le eche horas tenderá al lado de Caronte, pasando página (a otro juego, no hablo de morir), o al de Stella, llena de entusiasmo y preparada para dar abrazos por doquier. Puede que una misma persona pase por ambas fases varias veces. Ahora vuelvo a preguntar, ¿merece la pena el viaje? Bueeeeeno, en mi opinión…

Spiritfarer

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Sí, el viaje de Stella mereció la pena. Un mundo precioso en una aventura preciosa y, aunque sencilla, con mucha imaginación y momentos muy personales compartidos por cada espíritu guiado. Pero toda luz lleva su sombra, y la de Spiritfarer es la dedicación y paciencia que hay que concederle conforme avance el tiempo.

User Rating: Be the first one !

Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X