AnálisisSwitch

Sky: Niños de la Luz – Análisis Switch

Todos compartimos un mismo cielo

Siempre me he sentido tremendamente desconectado de la obra de Jenova Chen y thatgamecompany. Jamás he sido capaz de disfrutar juegos como Journey y Flower más allá de un instante de sorpresa inicial por la innegable belleza de su diseño artístico. No niego que sean juegos de una gran calidad, pero no he sido capaz de conectar con ellos, con su propuesta o con el resto de usuarios de la forma que ellos pretendían.

Quería ver si con Sky: Niños de la Luz mi percepción de estas obras y su mensaje había cambiado algo con el paso de los años. Aunque sigo sin poder encontrar ese momento emocionante y significativo en las conexiones que el juego anima a formar, debo admitir que he disfrutado de esta propuesta de thatgamecompany gracias a varias decisiones que alejan a Sky: Niños de la Luz de sus anteriores trabajos. En forma de título free to play, con temporadas que expanden el contenido del juego y más apoyo que nunca a su faceta social, unido a una mayor simplificación en su propuesta y mensaje, Sky: Niños de la Luz es una obra fácil de recomendar a toda clase de jugador.

El argumento de Sky: Niños de la Luz, sin dejar de ser en gran parte deliberadamente misterioso, sí que deja más claro desde el principio el objetivo del jugador. Básicamente tendremos que encontrar, en nuestro papel de hijos de la luz, a todas las estrellas que han caído del firmamento para devolverlas al cielo que jamás debieron abandonar. En forma de espíritus perdidos, tendremos que explorar los bellos y oníricos mundos de Sky: Niños de la Luz para guiarlos y conocer sus historias.

En nuestro camino también podremos resolver los misterios que esconden sus escenarios, que también relatan parte de la historia de este mundo. Cada uno de los mundos posee una ambientación diferente, llegando en algunos incluso a haber enemigos o condiciones adversas a superar. Eso sí, Sky: Niños de la Luz no es un juego de acción. Ni siquiera uno de plataformas. Al igual que en  Journey, con el que comparte ciertos aspectos estéticos, la exploración y las relaciones con el resto de jugadores son el centro de la experiencia.

Sky: Niños de la Luz ha apostado por un abordaje menos críptico que en anteriores juegos del estudio y serán frecuentes los mensajes de tutorial, los marcadores y, en general, indicaciones para que nunca nos sintamos perdidos. Es cierto que en esta ocasión hay más elementos a tener en consideración, por lo que se agradece la voluntad de que todo el mundo esté orientado desde el principio.

En Sky: Niños de la Luz podremos desbloquear trajes, accesorios, rostros, peinados, gestos… todo ello a través de la resolución de pequeños puzles y de la ayuda que otorguemos a los espíritus que encontremos. La moneda de cambio del juego, así como el principal elemento que tendremos para resolver esos pequeños acertijos y comunicarnos tanto con personajes como con jugadores, son las velas. Podemos conseguirlas encendiendo luces por el mundo de Sky, así como quemando algunos elementos del escenario (como diabólicas plantas) o participando en ciertos eventos.

Las velas en Sky: Niños de la Luz
Podremos cultivar nuestras relaciones con otras personas en Sky: Niños de la Luz

Todos estos recursos se renuevan diariamente, por lo que siempre podremos farmear velas de forma gratuita y sencilla. Estas velas también son la moneda de cambio con los espíritus y nos permitirán completar sus encargos para avanzar en la trama y conseguir los elementos que he mencionado antes.

Más allá de estos aspectos de la jugabilidad, lo que nos queda es un título que recuerda mucho a Journey en la forma de moverse del personaje, pero con una importante salvedad: en Sky: Niños de la Luz, como no podía ser de otra forma, podremos volar además de saltar y deslizarnos. Nuestra capa funciona de igual forma que la bufanda en Journey, y cuanto más subamos de nivel mayor distancia podremos saltar y planear; entre zonas podemos volar libremente por el escenario, pero a la hora de explorar será importante la cantidad de saltos que podamos conseguir para impulsarnos, aunque también podemos usar a ciertos seres del escenario para alcanzar sitios de otra forma imposibles. Hay mucho por descubrir en Sky, pero sobre todo mucho con lo que deleitarse.

Las colaboraciones en Sky: Hijos de la Luz
Las temporadas traen nuevos escenarios, personajes, historias…

Es un juego de una factura técnica tan bella, tanto a nivel visual como sonoro, que ha conseguido que acepte su sistema de temporadas de juego como un rotundo acierto. Sin duda, volveré todas las semanas a pasear por Sky y relajarme, solo o con la gente que he conocido por el camino. Cada temporada introduce nuevos espíritus, eventos y desbloqueables, por lo que siempre será agradable descubrir qué novedades han introducido. Además, una vez superados sus mundos (algo que nos llevará unas cuantas horas aún sin intentar ser completistas), podemos revisitarlos siempre que queramos. Se ve realmente bien en Nintendo Switch. No hay mucho que decir de un apartado técnico tan sobresaliente: te sumerge en su mundo, que cuenta con una dirección artística bellísima, y te relaja de una forma maravillosa.

Su sistema social tiene aciertos enormes, como la posibilidad de subir de nivel nuestra relación (con velas, eso sí), tocar diferentes instrumentos que podemos desbloquear, gestos conjuntos, darnos la mano para volar juntos por los escenarios o, gracias a otra vela, sentarnos en bancos en los que se desbloquea la opción de chatear con el otro jugador durante un tiempo limitado, entre otras.

Es cierto que se puede disfrutar de Sky: Niños de la Luz sin soltar un solo euro (no olvidemos que es free to play), pero igualmente cierto es lo práctico que resulta su pack de inicio: además de elementos estéticos, incluye 75 velas. Puede que su precio sea algo elevado, pero facilita mucho las primeras horas de avance por el juego. Suaviza mucho la progresión y te permite profundizar mucho más rápidamente en sus mecánicas.

Con el tiempo irán llegando nuevos packs, como el más reciente basado en El Principito, que incluirán eventos para la historia y escenarios (que puede disfrutar todo el mundo), pero también cosméticos y otros artículos que pueden comprarse con dinero real. Sin haber disfrutado de la obra original, sí que creo que es un contenido interesante y que hace mirar al futuro del juego con optimismo.

Finalmente, thatgamecompany ha conseguido conquistar mis sentidos con su apartado técnico. Puede que no sepa ver más allá de ello, pero aún así Sky: Niños de la Luz me ha hecho evadirme de una forma realmente agradable a su precioso mundo. No solo eso, sino que sé que seguiré visitándolo. La promesa de las temporadas, lo sencillo de sus mecánicas y la posibilidad de una experiencia completa sin necesidad de pagar hacen que pueda recomendar tranquilamente que lo pruebes a poco que te llame la atención. No me gusta la parte de los micropagos, pero va implícito en el modelo free to play, y en este caso concreto (más allá de lo poco que me gusta ver venta de trajes) está integrado de una forma poco agresiva.

Sky: Niños de la Luz

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Sky: Niños de la Luz me ha hecho evadirme de una forma realmente agradable a su precioso mundo. Siendo free to play, es una experiencia más que recomendable para cualquier clase de jugador. Entrarás por su belleza y puede que te quedes por su mundo y las relaciones que te aguardan dentro.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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