AnálisisPC

Salt and Sacrifice – Análisis PC

El refinado como arte

Muchas veces se habla de algunos soulslike con una pátina de desprestigio debido a todo lo que beben de la fórmula matriz de From Software. Sin embargo, es fácil pasar por alto lo complicado que es replicar algo que funciona; por supuesto que es más difícil crear un dibujo de la nada, pero copiarlo a mano alzada también entraña su dificultad, aunque no llegue a ser tan sencillo como calcarlo. Es por eso que me parece tan sorprendente lo bien que Salt and Sacrifice consigue unas sensaciones a los mandos parecidas a las de sus modelos, aún con un planteamiento tan diferente. Tras seis años desde el lanzamiento de su primera parte, Salt and Sanctuary, Ska Studios nos trae una secuela continuista pero, como bien apuntaba mi compañero de juego en las primeras impresiones, refinada.

He de decir que nunca llegué a jugar a su primera parte, pero sí que seguí su andadura a través de tráileres y gameplays; a nivel superficial, parece haber recuperado la inmensa mayoría de sus elementos. Controlamos a un personaje customizado y desmemoriado que porta consigo la Marca del Inquisidor. Nuestra misión nos será dada rápidamente: tendremos que devorar los corazones de los magos que han destruido el reino con sus poderes impíos, aún con el elevado coste que ello implique.

Las fases de Salt and Sacrifice
Los diferentes niveles de Salt and Sacrifice ofrecen bastante variedad de localizaciones, aunque predominan los entornos oscuros y decadentes

De esta forma, tendremos un campamento como nexo central para viajar a los diferentes reinos, canjear nuestras alm… digo, la sal que obtenemos al derrotar enemigos y hablar con los personajes que harán avanzar la trama (así como diferentes secundarios que podemos encontrar en los niveles); y sí, aquí también tenemos el sistema de «hogueras» y de las almas que se pierden si no volvemos al punto donde perecimos. Una vez salgamos de la acogedora calidez del fuego de nuestro refugio, nos esperan unos niveles gigantescos repletos de enemigos, muchas trampas y secretos por descubrir.

La jugabilidad de Salt and Sacrifice sería la de un soulsvania en dos dimensiones, combinando un sistema de combate preciso, exigente y repleto de posibilidades con un intrincado diseño de niveles interconectados por atajos. El combate contará con saltos, una gran importancia de los objetos (estus incluidos) y el farmeo de elementos que encontramos en los niveles para rellenar nuestros viales y munición, así como para mejorar el armamento. La habilidad con la esquiva, la defensa (no tanto el parry, uno de los más extraños que he probado) y el ataque combinado con el manejo de la resistencia nos darán la clave de la victoria.

Hay una gran variedad de armas a utilizar, cada una con sus propios movimientos y combos, que el juego no se molesta en descubrirte. También un sistema de magia que hace particularmente divertido ir con un mago, que va accediendo a hechizos de más nivel a medida que aumentemos la magia. Coleccionar los diferentes (y numerosos) sets de armaduras y armas también influye mucho en el combate, ya que tendremos que elegir muy sabiamente qué equiparnos debido a las afinidades elementales. La progresión del juego a nivel de stats también es muy cómoda, permitiendo personalizar mucho a nuestro personaje, e incluso deshacer de forma sencilla gran parte de nuestro progreso para reiniciarlo en otro punto y avanzar hacia otro tipo de combate.

La personalización de Salt and Sacrifice
Salt and Sacrifice permite una personalización enorme a nivel estético y jugable de nuestro personaje, incluyendo un agradecido y divertido crafteo de materiales

Por supuesto, la forma de avanzar en el juego y en estas fases será mediante objetos clave que desbloquearán nuevas formas de relacionarnos con el escenario y nuevas rutas; estamos ante un juego con un enorme componente de backtracking, uno muy bien pensado en el que se nos obligará a volver a visitar constantemente niveles; no solo para avanzar, sino también para desarrollar a nuestro personaje y farmear.

Además de los enemigos rasos que encontremos, los niveles estarán plagados de magos, enormes criaturas que hacen las veces de jefes finales (hay otros jefes que se salen de la clasificación, pero éstos son los más frecuentes). Podemos localizarlos a través de encargos que recibimos en los propios niveles, pero también pululando por ahí esperando a ser cazados. Encontraremos magos «con nombre», importantes para la trama y cuya muerte condiciona nuestra progresión, y magos anónimos, opcionales pero también muy poderosos. Cada mago será de un tipo diferente, cual Pokémon, y darán materiales para hacernos diferentes armas y armaduras basados en sus características; de ahí que también nos interese, no sólo matar a todos los magos que podamos, sino también a los minions que generarán para atacarnos.

Permitidme que me detenga un poco más en los magos, pero la importancia capital que tienen en esta entrega hace que tengamos varios aspectos interesantes a comentar. Tendremos que ir cazándolos por todo el nivel; cuando les dañemos un poco, huirán a otra sección y deberemos perseguirles. Llegará un punto en el que se detendrán tras un muro invisible, se cerrará la sección y comenzaremos una batalla final más tradicional. Sin embargo, aunque no hay que rastrearles, sí que es interesante la sensación de «caza» que se crea, sensación que aumenta a través de las breves conversaciones que tendremos con ellos antes de devorar su corazón. La característica más impresionante de estos seres era algo que no esperábamos encontrar, y es la relación que tienen con el entorno y cómo éste reacciona a los magos.

Los magos en Salt and Sacrifice
El diseño de los diferentes magos, así como la evolución de sus habilidades en relación con su tipo y el punto del juego en el que estemos, es uno de sus aspectos más destacables

Desde el principio nos dicen que son una amenaza para los entornos en los que se sitúan, y es algo que corroboramos viendo la reacción de los enemigos. Los monstruos que pueblan los niveles atacarán de forma prioritaria a los magos, antes incluso que a nosotros; el propio mundo de juego se rebela contra su presencia. Igualmente, habrá secciones en las que se junten dos o más magos en un mismo punto, con sus respectivos minions, pudiendo también llegar a dañarse entre sí, aunque hubiera sido interesante que interactuaran entre sí, por ejemplo, según la afinidad elemental.

Y hablando del mundo de juego, hay que destacar el excelente diseño de niveles del que hace gala Salt and Sacrifice. Si bien es complicado que haya diferencias enormes entre los mundos, debido principalmente a la particular dirección artística del juego, sí que hay un intento de dar escenarios muy variados, así como de poblarlos de un gran elenco de criaturas y trampas para que nunca nos relajemos cuando visitemos una nueva zona.

Pero, sin ninguna duda, lo que más me ha gustado del juego es lo mucho que invita a ser disfrutado en cooperativo. Al igual que Nioh 2, es un soulslike que pide a gritos ser disfrutado en cooperativo. Es tremendamente cómodo convocar al visitante y el juego se esfuerza para que sea divertido y accesible: el progreso es compartido, ambos ganan las almas que vaya cosechando su compañero, no hay que repartirse los objetos, la dificultad escala muchos niveles e incluso podéis volver juntos al nexo a mejorar a vuestros personajes y retomar después la aventura, sin que ello suponga una interrupción de la experiencia. No es una opción indispensable, el juego es perfectamente disfrutable en solitario, pero sorprende lo coherente y funcional que resulta su vertiente cooperativa a todos los niveles, casi como si el juego hubiera sido concebido para ser disfrutado de esta forma.

Por último, quisiera hacer referencia a su apartado técnico, particularmente a su dirección artística. Continuando con la estética del primer juego, encontramos un juego con un diseño de personajes que a mí, personalmente, me parece bastante feo, con humanos que parecen muñecos de recortables infantiles. Más allá de esta percepción personal, el diseño de los enemigos, niveles y armaduras me parece estupendo, particularmente el de los magos y enemigos finales, con algunos aspectos realmente imponentes. La banda sonora también tiene piezas tremendamente potentes, sobre todo en los momentos de confrontaciones fuertes, donde es un auténtico disfrute.

La mayor pega que tengo con Salt and Sacrifice es en la presentación de sus sistemas. Una cosa es que tu juego sea críptico, y otra que en ningún momento tengas una explicación mínima de cómo funciona su esquema básico de juego. No te sientes perdido, sientes que se te están escapando aspectos importantes de la jugabilidad, y eso es un problema, porque ni siquiera te los han presentado. No tienes ningún hilo del que tirar, los vas descubriendo de forma paulatina y frustrante con ensayo, error y suerte. No creo que se haya encontrado un buen punto de equilibrio aquí.

Su jugabilidad es divertida y tremendamente adictiva, pero el bucle en el que entra se descubre muy rápidamente; siempre apetece seguir jugando, pero una vez intuyes la ruta que quiere que sigas el juego para avanzar, se revela como algo relativamente simple. Se podría haber dotado de más variedad al avance y al backtracking. Además, por qué no decirlo, se podría haber tenido más ambición a la hora de presentar alguna innovación a la fórmula más allá del estupendo perfeccionamiento que encontramos aquí.

Salt and Sacrifice es un fantástico soulsvania que recoge perfectamente las sensaciones de un Souls bidimensional con un adictivo backtracking. Divertido, interesante y excelente para jugar en cooperativo, sin que por ello la experiencia single player se resienta. Sin la pretensión de ser un juego trascendente para el género, todo lo que se propone lo cumple con creces.

Salt and Sacrifice

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Salt and Sacrifice es un fantástico soulsvania que recoge perfectamente las sensaciones de un Souls bidimensional con un adictivo backtracking.

User Rating: Be the first one !

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X