AnálisisSwitch

Rune Factory 5 – Análisis Switch

Un mundo lleno de monstruos, verduras y romances te espera

Cuando anunciaron Rune Factory 5 en aquel Nintendo Direct, estaba en llamada con unos amigos. Todos estaban maldiciendo a Nintendo por sacar anuncios así y no pasar a lo «importante». Yo mientras tanto, estaba silenciado y gritando en mi casa porque tenía muchas ganas de otro Rune Factory. Jugué a los originales de la Nintendo DS como cualquier fan de Harvest Moon, haciendo tiempo mientras saliese otro buen juego. Ahora sabemos que eso no va a pasar, pero mientras tanto han salido muchos sucesores espirituales. Juegos como Stardew Valley, My Time at Portia e incluso hasta cierta extensión Slime Rancher.

Entre ellos, uno de los más bizarros y con propuestas interesantes fue Rune Factory: A Fantasy Harvest Moon, desarrollado como un spin off de Story of Seasons, o como se llamaba en ese momento, Harvest Moon. El título te lo decía todo. Era un Harvest Moon con elementos de fantasía. Esa premisa fue suficiente para atraer a mucha gente, y después de la segunda entrega se convirtió en su propia serie. Menos mal que Rune Factory saltó del tren en llamas que iba a ser Story of Seasons. Ahora, la saga cuenta con cinco juegos principales, dos spin offs propios y multitud de mangas. Los fanáticos lo adoran, y por ahora no tiene pinta de que la saga se vaya a quedar sin combustible.

Rune Factory presentó una fórmula, en más de un sentido, mágica. Cogió los elementos que caracterizaban a Story of Seasons, que era la gestión de granjas y el simulador de citas, y se unieron a la moda de los RPG que dominaba a los 2000. Muchas sagas hicieron esto mismo, y a muchas le salieron fatal. Pero otras supieron aprovechar al máximo los elementos que daba el género RPG y consiguieron integrarlos perfectamente en sus juegos. Y en mi opinión, Rune Factory fue uno de ellos.

Si habéis jugado a algún simulador de granjas alguna vez, ya sabéis cuál es la dinámica. Plantar vegetales, ganar dinero, comprar animales, ganar más dinero, expandir la casa, ganar aún más dinero… Rune Factory sigue ese ciclo, pero añade un asterisco enorme en forma de niveles. Cualquier elemento de este juego tiene una forma u otra de nivel asociada a él. Los vegetales, los animales, los productos que producimos… Subir estos niveles nos lleva al final al mismo objetivo que antes, ganar cada vez más dinero. Pero es lo que tienes que hacer para subirlos lo que hace a Rune Factory tan especial.

Los elementos Action RPG nunca se han visto mejor en la saga que en Rune Factory 5

Cualquier acción que realices, incluso caminar, irán subiendo de nivel conforme vayas realizándolos. Esto te dará bonificaciones como mayor vida y estamina, mejor calidad en las cosas que hagas y menor consumo de energía. La progresión de estas habilidades le da al juego una agradable evolución con un buen ritmo. También podemos manufacturar productos nuevos a partir de los ingredientes que vamos recogiendo. Esto también tiene asociado sus propias habilidades que nos permitirán ir aprendiendo nuevas recetas y tener acceso a más estaciones de trabajo.

La parte de la ganadería funciona bastante diferente a los demás simuladores de granja. Y si, tienes que construir edificios para meter animales dentro y luego alimentarlos para que te den cosas. Pero hasta ahí llegan las similitudes. Y es que en este juego, en vez de animales de granja tenemos monstruos. Nos los podremos encontrar en las zonas abiertas del mapa o en las mazmorras, y podremos domesticarlos si le damos regalos o combatir contra ellos para subir nosotros mismos de nivel. Los monstruos que domestiquemos nos darán productos que podremos venderlos o usarlos en recetas, y podemos hacer que nos acompañen para servirnos como aliados o algunos incluso como monturas.

Una de las mejoras de Rune Factory 5 te permite montar monstruos junto a un compañero. Ideal para citas

Todo esto se junta en un sistema que funciona extraordinariamente bien. Los elementos RPG y los de simulador de granja se retroalimentan continuamente en un ciclo peligrosamente adictivo. Siempre tienes una habilidad que subir, siempre tienes un monstruo que domesticar, siempre tienes una receta que craftear. Además, con una serie de mejoras de calidad de vida como recoger objetos automáticamente del suelo o que tus monstruos suban de nivel incluso estando en los establos, esta entrega se eleva con respecto al resto de la serie. Y lo mejor de todo es que este ciclo podemos gestionarlo como queramos. Puedes minmaxear este juego hasta el infinito, grindeando niveles y recetas para optimizarlo todo al máximo. Pero también te lo puedes tomar con calma, centrándote en pequeños objetivos y coleccionar los monstruos que te apetezcan. Rune Factory te deja total libertad en el ritmo al que quieres jugar.

Si habéis jugado a algún Rune Factory, la historia es más de lo mismo. Al menos al principio. Controlaremos a Ares o a Alice (o el nombre que queramos ponerle a nuestro protagonista), una persona que se despierta en medio del bosque con amnesia. Nada más despertar, oiremos los gritos de auxilio de una niña pequeña y correremos a ayudarla. Después de un combate de tutorial, la niña nos agradece la ayuda y nos lleva a Rigbarth, su aldea. Desafortunadamente, no encontramos respuestas de quiénes somos. Como no tenemos ningún sitio al que ir, decidimos quedarnos en Rigbarth mientras trabajamos para SEED, una organización que vela por la paz de los ciudadanos, para resolver unos cuantos problemas que está alterando la energía vital de la zona.

Mientras escribo esto, aún no he llegado al final de la historia. Pensaba que iba a poder tenerlo terminado para antes del lanzamiento, pero después de los tres primeros días jugando sin parar no había terminado ni siquiera el primer acto. Y sinceramente, esto lo veo como algo bueno. Muchas veces las historias tan largas me aburren y me hacen sentir como que me están intentando colar una historia estirada. Pero debido a la fórmula y el ritmo que tiene el juego, la verdad es que hasta agradezco que la historia dé para tanto. Ahora mismo creo que estoy acercándome al final, pero conociendo la saga probablemente haya incluso más historia post-game. Sin embargo, creo que tengo la suficiente información para dar una opinión. La historia es sorprendentemente interesante. No entraré en detalles, pero hay unos cuantos giros argumentales que genuinamente no me vi venir y que ponen al protagonista en situaciones interesantes. No es nada innovadora, pero me lo he pasado muy bien viviendo aventuras en Rigbarth.

Voy a soltarlo ya. Todos los pretendientes románticos son bisexuales. Esto es una gran noticia ya que no solo permitirá que haya más gente sintiéndose representada jugando a la saga, sino que es un gran paso para la comunidad LGTBQ+. Hay que tener en cuenta que Marvelous es una empresa japonesa, y allí no se estilan mucho estas opciones. Y es algo totalmente opcional. Todos los personajes están disponibles tanto para Ares como para Alice, por lo que independientemente del personaje que escojamos podremos casarnos con quien queramos.

El elenco de personajes es tan carismático como siempre. Con 12 pretendientes posibles, hacernos amigos de nuestros vecinos de Rigbarth va a hacernos sentir como que estamos en un otome. Los personajes llegan a caer en mayor o menor medida en arquetipos definidos, pero eso no los detiene de hacerse un huequito en tu corazón. Desde la picantona Ludmilla hasta el workaholic de Martin, he llegado a cogerles cariño a todos los personajes, aún más incluso que en otras entregas gracias en gran medida al cambio de los modelos 3D.

Además, en esta entrega han remodelado los eventos románticos que eran típicos en el género para transcurrir a lo largo de varios días. Una vez entremos en uno de estos eventos, en los próximos días iremos viendo cómo se va desarrollando la historia. Esto hace que las historias lleguen a ser más interesantes y con más cosas que contar. Sin embargo, si haces como yo y te vas haciendo amigo de todo el mundo a la vez, llega un punto en el que el pueblo se convierte en un campo de minitas (je, je), dejándote secuestrado durante varios días sin poder hacer el evento que quieres.

Captura sacada del juego de Ares ligando con Lucy

Uno de los cambios más notables de este juego con respecto a entregas anteriores es el cambio del 2D con modelos 3D por encima que utilizaban antes al 3D puro. Y es aquí donde, lamentablemente, más contradicho me encuentro. Los cambios en sí están bien, creo de verdad que le sienta bien a la saga. Los combates son más dinámicos que nunca, los modelos son de alta calidad y el diseño de niveles es bastante mejor que en anteriores entregas.

Sin embargo, este cambio trae consigo una serie de errores de rendimiento. El juego como mucho va a 30 fps, pero no es demasiado consistente. Cuando vamos andando por ahí, es bastante normal que el juego se mueva alrededor de los 24 frames por segundo. Y cada vez que entramos y salimos de un edificio el juego va a tirones durante unos momentos, lo cual puede llegar a ser bastante molesto cuando nos toca ir haciendo recados. Os dejo aquí un vídeo mostrando el frame rate al que va el juego del canal de ContraNetwork:

Además, Rigbarth se siente especialmente vacío. Las casas están inexplicablemente lejos entre sí, dejando unos huecos bastante raros entre una y otra. Y la primera vez que acudí a la plaza del pueblo para participar en un festival, se sentía vacía incluso con todos los vecinos reunidos en ella.

En general, me gusta el cambio gráfico. Me parece que han dado un paso en la dirección correcta, pero se han tropezado y caído contra el asfalto.

Me encuentro en una encrucijada con este juego. Es cierto que la mayor parte de las cosas que tengo que decir sobre él son buenas. La cantidad de horas que le he echado a este juego y que le voy a echar sin querer dejar de jugar es incuantificable. Poder decidir el ritmo al que quieres ir es muy relajante, aunque decidamos ir a romper el juego. Y me atrevería a decir que este es el mejor Rune Factory hasta la fecha. Sin embargo, no quiero perdonarles los errores de rendimiento. Cosas como que Rigbarth se sienta vacío o los tirones al entrar y salir te puedes acabar acostumbrando, pero los bajones de frames consistentes que tiene son inexcusables. Este juego ha sufrido gravemente de un desarrollo apresurado que desgraciadamente ya he visto en otros juegos, y no acabaron bien.

Al principio he hablado de cómo Rune Factory empezó como un spin off de Story of Seasons y se convirtió en su propia serie. Este juego no está ni de lejos al mismo nivel de estropicio, pero solo quiero recordar que decisiones así fueron las que nos llevaron a la situación en la que estamos ahora. Rune Factory 5 es el mejor juego de la saga, y es una desgracia que se vea opacado por el frame rate y malas decisiones. Tenemos fe en vosotros, Marvelous. No nos decepcionéis.

Si queréis darle una oportunidad a este juego, podéis adquirir la edición física distribuida por Meridiem Games, incluso optar por la edición especial por 74,95€. Más detalles aquí.

Rune Factory 5

Puntuación final - 8

8

Recomendable

Rune Factory 5 es extremadamente adictivo y divertido de jugar. Con un gran cambio gráfico con respecto al resto de entregas de la saga, han conseguido incluso mejorar la fórmula que tenían. Pero los errores de rendimiento empeoran lo que de por sí mismo sería un juego de sobresaliente.

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Colaborador de NaviGames y estudiante de Ingeniería Informática. Algún día me gustaría formar parte del proceso creativo detrás de los videojuegos, pero por ahora me contento con analizar y disfrutarlos como hobby.
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