Análisis

Reseña de «He soñado que soñaba», de Adrián Suárez

Introducción a la narración compleja

La voz de Adrián Suárez lleva mucho tiempo arrojando algo de luz a ciertos conceptos de la narrativa en los videojuegos, haciéndolos más accesibles para el grueso de usuarios. Desde los (maravillosos) tiempos de Mundogamers, su contagioso interés por la narrativa del medio quedaba plasmada en los apuntes que realizaba en sus artículos, de obras tanto modernas como ya con varios años a sus espaldas.

Tras «Sobre Mario», el estupendo repaso a la historia del fontanero más versátil del planeta (escrito junto a Álex Pareja), y «El padre de las almas oscuras», un completo resumen de la obra de Hidetaka Miyazaki, llega su tercer trabajo: «He soñado que soñaba: Interpretando videojuegos japoneses de narración compleja».

Este libro, a la venta desde hace ya unos días y publicado por Star-T Magazine Books, cuenta con 158 páginas dedicadas a una serie de videojuegos y creativos japoneses; más concretamente, a los aspectos de su narrativa que los hace tan especiales, y que se engloban dentro de lo que se denomina como narración compleja. Un término que esconde un profundo significado enraizado en lo más profundo del arte, la cultura y la historia niponas.

Silent Hill 2, NieR, Deadly Premonition, 13 Sentinels: Aegis Rim, Dark Souls, Metal Gear Solid… Son juegos japoneses que han tenido un gran impacto, no solo en el público, sino también en el propio tejido de la industria. Muchos han creado tendencia o han sido imitados en algunos de sus aspectos más superficiales. Sin embargo, todos ellos comparten en sus entrañas una serie de características comunes dentro de la forma en la que se transmite la historia al jugador. Estas características van más allá de lo estrictamente narrativo, alcanzando también a la propia estética y al apartado artístico de los juegos, así como en los mensajes que subyacen al ¿final? de sus tramas.

Adrián comienza relacionando estos juegos desde la hibridación cultural de Japón, más concretamente desde el budismo zen y cómo éste afectó a la sensibilidad artística y la cultura japonesas, abarcando no sólo a los videojuegos, sino también al teatro. Veremos cómo narrativa y estética se fusionan con una misma intención subyacente, algo que desde la perspectiva de un creativo nipón sucede de forma muy natural, pero que, desde el punto de vista occidental con el que se ha realizado este trabajo, supone un fascinante trabajo de deconstrucción de aspectos del videojuego a primera vista muy básicos.

La influencia del budismo zen dará paso a otros agentes, como la entrada de la cultura americana en la sociedad japonesa y cómo influyó a creadores como Kojima; por supuesto, también tenemos un capítulo dedicado a la animación, su origen y las herramientas que han cambiado de ese medio al de los videojuegos. Es maravilloso ir viendo de la mano de Adrián la cantidad de referencias de diferentes culturas y manifestaciones artísticas que empapan nuestras obras favoritas sin que apenas reparemos en ello, así como ver también en qué ha influido la cultura occidental en las creaciones niponas. No sólo la estética y la propia trama van a favor de la complejidad narrativa de estas obras: también ciertas mecánicas y decisiones de diseño del gameplay, o incluso el uso del HUD, complementan el espíritu de estos trabajos.

Nuestro querido doctor también nos proporciona herramientas para analizar la complejidad narrativa de un videojuego a raíz de una serie de factores. Muy bien explicado, de una forma amena y sencilla, y usando una gran cantidad de ejemplos para ver diferentes aspectos de esta narrativa, «He soñado que soñaba« consigue no sólo enseñar y orientar, sino algo más importante: animar e incentivar a que busquemos estas señales, a que investiguemos por nuestra cuenta.

York hablando con Zach
SWERY está muy presente en el libro de Adrián

A pesar de que desearíamos que el libro fuera más largo, e incluso que se explayara más en tramas argumentales concretas e interpretaciones personales de las mismas, lo cierto es que lo terminas con la sensación de estar saciado. Hay mucho que digerir de esta lectura; sin duda es un libro que me leeré varias veces más, y del que miraré notas a menudo. Para esta reseña lo he acabado dos veces y, como en los buenos juegos, con cada repaso descubres algún detalle o pensamiento nuevo en el que sumergirte.

Muchas veces deseamos borrar nuestros recuerdos de aquellos juegos que hemos amado para poder volver a disfrutarlos como la primera vez. «He soñado que soñaba» puede que no consiga algo tan mágico, pero sí que nos da una valiosa oportunidad; La oportunidad de redescubrir estos juegos desde un nuevo prisma, con herramientas que nos ayudan a encontrar más detalles y significado detrás de cosas que habíamos podido pasar por alto. Una perspectiva que, en definitiva, nos da una nueva y maravillosa excusa para sumergirnos en estas obras atemporales.

Sólo por la posibilidad de redescubrir estos títulos, «He soñado que soñaba» es una lectura más que recomendable. Cuidado si no has jugado a estos títulos, porque a lo largo del libro hay spoilers, pero también puede ser una forma de animarte a probarlos de una vez.

BONUS TRACK (MG Podcast Edition): nunca lo he hecho, pero siempre he tenido ganas, y no veo mejor oportunidad. «He soñado que soñaba» es como tu primera hamburguesa con la carne poco hecha después de haberlas pedido siempre carbonizadas. Te abre un mundo de posibilidades, cuando pensabas que la carne no podía seguir sorprendiéndote. Te da ganas de volver a todos los sitios de hamburguesas que ya conoces a probar de nuevo su cocina para ver esos nuevos matices. Incluso de probar un steak tartar. De hecho, puede que sea más un steak tartar… Seguiré practicando los símiles culinarios. Mientras tanto, si os interesan los juegos en los que se centra Adrián, siempre os han gustado las reflexiones del doctor sobre narrativa o queréis leer una buena introducción al respecto, os lo recomiendo encarecidamente.

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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