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Project Zero: Maiden of Black Water – Análisis PC

Otro regreso de la saga de terror japonés por excelencia

Una de las sagas de terror japonés más conocidas del panorama videojueguil. ¡Felices 20 años, Zero / Fatal Frame / Project Zero! Para conmemorar el momento, Koei Tecmo ha vuelto a relanzar el título de Wii U que era cada vez más difícil hacerse con él en el mercado de segunda mano por los precios que llegaba a alcanzar, Project Zero: Maiden of Black Water. Un título de gran culto, pero que mucho me temo ha llegado o demasiado apresurado para alcanzar su día exacto de cumple, o al que han dedicado poco esfuerzo en sacar adelante.

Lo que ahora tenemos es una oportunidad extra de jugar a Project Zero: Maiden of Black Water, una versión adaptada para las consolas actuales y Steam, la que analizaremos aquí en NaviGames. Aun con todo, es una gran oportunidad de que más personas puedan probar un poco de los horrores que alberga el folclore nipón a través de una atmósfera opresiva como pocas y una mecánica que te hace pasar de la tercera a primera persona, para enfrentarte cara a cara con los entes que rodean este mundo.

Todo comenzó hace varios años, cuando en la Montaña Hikami se celebraban unos extraños ritos con torturas y sacrificios horrendos con niños de por medio. Ahora, en el presente, este lugar que era muy turístico, se ha vuelto un nido de rumores donde dicen las malas lenguas que la gente va a quitarse la vida. Y por lo que podemos ver en el juego, las supersticiones se quedan cortas. ¡Si ya el tutorial directamente nos lanza en la boca del lobo mientras nos explica cómo movernos!

En la historia de Porject Zero: Maiden of Black Water conoceremos a un plantel de personajes que sirven más de muñecos para que los engranajes sigan girando, pero los tres encajes principales serán los protagonistas que controlaremos en los 14 episodios (sin contar interludios): Miu Hinasaki, Yuri Kozukata y Ren Hojo. Todos ellos trazarán diferentes caminos por el mismo bosque y ruinas de Hikami, topándose a veces. Casualmente coinciden en que están buscando a alguien desaparecido, que igual ha podido ser llamado por el más allá, lo aquí denominan en inglés Spirited Away.

El gameplay de cada personaje cambia ligeramente

Aquí entra por fin en juego la famosa Cámara Obscura, nuestra «arma» para defendernos. A diferencia de otros survival horrors, lo único que disparaemos serán fotografías a los espíritus que vagan por los lares a medida que exploramos en busca de nuevas pistas. Su uso nos hace pasar de una tercera persona de por sí cercana a una primerísima cámara, para ver de cerca a los horribles entes en pena que no dudarán en atacar. Nuestras balas serán los disintos tipos de carretes, además de varias lentes que nos darán una habilidad especial a escoger y las mejoras permanentes de la cámara, en las que podremos invertir los puntos que reunamos al final de cada fase.

El sentido de esta cámara mística es revelar al espítiru para que deje atrás el mundo de los vivos. Hace las veces de plot device tan bien como de la mecánica más famosa de Project Zero. Y sencillamente la adoro. Siempre llegarán a las manos de los protagonistas por las razones más tontas, unos que, por cierto, se alteran poco al ver a jodidos fantasmas, pero precisamente en este sinsentido que roza el género slasher está el contraste con el constante horror que sentimos a cada paso que damos. No se libra ni el botón de pausa.

Solo está disponible en inglés, francés, alemán, chino y japonés

Contraste es la palabra que mejor puede ajustarse a la propuesta de Project Zero por varias razones. Una evidente es que sus personajes tienen un diseño anime muy perfilado que hace de contrapeso al cercano hiperralismo de los espíritus (dentro de que es un juego originario de 2001), que se returcen entre risas o lamentos y dejan ver sin sutilezas cómo murieron, similar a películas japonesas como The Grudge. De hecho, con la nueva Ghost List actualizada podemos ver sus nombres, pasados y apariciones, las cuales están sujetas a cierto azar… y a cómo de mojados estemos, un efecto negativo que atrae a los seres del umbral. Al mismo tiempo, el hecho de llevar a dos chicas jóvenes y un adulto de buen ver hace que ña translucided de su ropa al ir empapados roce un poquito lo horny; donde más se nota el lado slasher serie B de la obra.

Precisamente uno de los enemigos recurrentes, las sacerdotisas, están muy unidas al agua, una temática que en el propio folclore japonés está ligado al fluir de la vida y la muerte, y aquí adquiere su cariz más tenebroso, como una ventana indiscreta al otro mundo. Fusionado con los entornos, sus apraciones repentinas y movimientos rituales, las convierten en los enfrentamientos más temibles.

El otro detalle de contrastes es el que se liga con la fotografía y vídeos paranormales, un tipo de ocio que en el país del sol naciente dio mucho bombo entre los adolescentes de los años 80 y 90. Vencemos a los fantasmas con fotos que se guardan para siempre en nuestra colección. Con cada toma saldrán de ellos rosotros en forma de almas, que si fotografíamos a su vez conseguiremos hacer más daño al monstruo.

Project Zero también aprovecha que es slow-pace, lento como él solo, y esta lentitud hace que la anticipación por los movimientos de los entes vaya in crescendo. Encima debemos estar en primera persona, siguiendo su rastro translucido, fácilmente imperceptibles al ojo y, por si fuera poco, el título recompensa la paciencia con la mecánica Fatal Frame, una especie de parry que haremos cuando están apunto de atacarnos (y cuando más se deforman, los condenados) en el que les quitaremos una buena porción de vida y les echaremos atrás.

Pero hay más: Cuando nos atrapa un espíritu empieza con un breve fundido en negativo, como cuando revelamos fotografías en carrete; los recuerdos en forma de cinemática se representan como estas cintas de video antiguas en blanco y negro, mal enfocadas adrede para darle ese toque siniestro; que los fragmentos de espíritu sea vean como las apariciones de fotos. Precisamente algo tan sencillo como que en las opciones para subir o bajar la ilumanción de la pantalla, el juego te pregunta cuándo ves al espíritu, y yo ahí, sin ver nada, hasta que noté el rostro maldito en el fondo de la imagen. Son detalles que dan mucho sabor al conjunto del videojuego.

Podremos ver escenas del pasado al tocar a espíritus justo antes de desvanecerse. Yo que tú lo haría, igual pasa algo en el final…

Debo decir que es mi primera vez acercándome a las garras de este juego y, aunque sí sabía de antemano que en su momento gustó mucho por la originalidad de la Cámara Obscura, ahora es un survival horror clásico, de esos que están en 3D y tienen controles semi-tanque. Por lo general, es un género al que me he acercado muy poco y del que reconozco que me falta recorrido. Esto que quede en cuenta en el análisis, totalmente subjetivo.

La skin de Atelier Ryza es al menos gratis hasta el próximo 11 de noviembre

Sin embargo, también veo necesario aclarar unos cuantos puntos objetivos: Esta remasterización es casi idéntica a la de 2014, exclusiva para Wii U. Se ha adaptado el tamaño de resolución, el Snap Mode (que no falte nunca un modo foto) y nuevos cosméticos que se pueden conseguir con pre-compra o pagando aparte. Si a esto le sumamos varias quejas de bugs de salida, que no todos han tenido en Steam pero personalmente me tocó sufrir, creo que le habría venido bien unos días más de pulido, al menos a esta versión.

En las notas de parche, Koei Tecmo ha prometido que solucionarán los problemas de frames acelerados y han dado una solución temporal (capar a 60 fps desde nuestro ordenador), algo que os recomiendo por muy lento que sea de serie el título, porque se vuelve bastante injusto con las batallas contra «jefas». También han compartido que en noviembre incluirán soporte para el ratón, un agregado que yo jamás entenderé como no está de lanzamiento siendo Project Zero un juego de hacer fotografías.

También está la opción de configurar el teclado usando los botones del mando como referencia y, para mi sorpresa, me terminé acostumbrando a jugarlo así. Tan sencillo como dejar el movimiento con el títpico WASD y para el control de cámara IJKL, sacar la cámara con Q y sacar fotos con H, girar el encuadre con U y O, correr a Shift. Si lo probáis decidme qué tal, y que no estoy loco.

Project Zero: Maiden of Black Water es un fiel reflejo del horror japonés, que aprovecha toda la cultura oriental y le da un giro interesante a través de la Cámara Obscura, una literal máquina portátil de exorcismos. En esta regla, la obra quiere dar miedo constantemente, lo cual reconozco que puede cansar a algunos, pero siempre mantiene el mismo volumen de miedo y no abusa de los sustos. Su aura es tan envolvente que incluso en el botón de pausa, los sonidos ambientales se refuerzan mucho más, escuhándose más el crujir de la madera o el fantasmagórico silbido del viento. Eso sí, me sobran bastante elementos como el temor a recoger objetos del suelo, un acto que a veces te hace perder vida por un ataque aleatorio y cada vez menos sorprendente, o que en las cinemáticas siempre tenga que ocurrir algo, ni que sea spooky, en lugar de ir con más calma para generar anticipación.

Siendo un novato en esto del survival horror, que se divida por capítulos y haya tantos objetos repartidos a poco que exploremos (al menos en dificultad normal) restan un poco de gracia al lado de supervivencia; Eso sí, lo otro, el horror, lo sigue clavando incluso después de tantos años. Sigue manteniendo su «espíritu» de misticismo aciago bien alto.

Son siempre caminos guiados, pero también agradezco mucho la fidelidad de los mapas, tanto el realista como el «videojueguil»

Es una pena que la versión de Steam haya salido tan chapucera, porque aunque sepa que lo vayan a solucionar, no podría recomendar su compra… Así que, por 39,99 €, me esperaría un poco hasta bien entrado noviembre al menos.

Project Zero: Maiden of Black Water

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Una obra de terror original y atemporal que construye firmemente lo mejor del terror desde los cimientos del folclore japonés, perfecto para una historia de cine B palomitera, pero que peca de pocas pausas, gestión pobre de recursos y una versión de Steam con diversos problemas de lanzamiento.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
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