AnálisisPC

Postal 4: No Regerts – Análisis PC

Vuelve la franquicia más mamarracha de los vidoejuegos

Es bastante curioso cómo ha evolucionado la industria del videojuego en los últimos años. Hace tan solo dos generaciones de consolas parecíamos sólo buscar los grandes triples A, aquellos títulos que nos permitieran pasar decenas de horas en su mundo sin tener que preocuparnos de nada más. Diría que esta era la tónica general en aquellos tiempos, pero en aquel momento fue lanzado Postal 3, un videojuego que parecía ser todo lo contrario a lo ya mencionado.

Sí, era un videojuego que te permitía estar cientos de horas haciendo lo que quisieras, pero más que por la cantidad de contenido, esto lo conseguía a base de dar al usuario la posibilidad de hacer lo que quisiera y cuando quisiera. ¿Querías hacer pis encima de un señor que acababas de matar? Pues podías, y no solo podías hacer eso, sino que si querías podías encima echarle gasolina y prenderle fuego a su cadáver.

Como comprenderéis esto no sentó especialmente bien a todo el mundo, pero sí que existía una parte del público que veía con buenos ojos este enfoque tan «mamarracho» por decirlo de alguna manera. Por este éxito que tuvo en una parte del público, Postal 4: No Regerts fue lanzado en early access durante el año 2019, pero ahora, en el año 2022 será lanzado de manera oficial. Nosotros lo hemos probado con antelación, y a continuación os contamos todo lo que necesitáis saber sobre este título.

https://www.youtube.com/watch?v=D_zI97HUvss

A estas alturas no creo que tenga que explicar de lo que va Postal, principalmente porque su tercera entrega es prácticamente un meme dentro de la industria, pero igualmente lo haré para quien esté un poco descolocado. Principalmente es un juego que nos permite hacer cualquier cosa, y recalco, cualquier cosa, con las herramientas que nos da. Su historia se resume en hacer diferentes misiones de una especie de lista de la compra, pero por el camino podremos hacer lo que nos de la gana. Esta es la definición de Postal 3, el más conocido de la saga, pero desde ya os digo que la cuarta entrega difiere bastante poco de esta descripción.

En general podría decir (tal como podéis leer en el título de este apartado) que Postal 4 es idéntico en temática a su tercera entrega, algo que de por sí es bastante lógico dado que pertenecen a la misma franquicia. Lo curioso viene cuando nos damos cuenta de que en el fondo son juegos idénticos. Con una distinta localización, personajes nuevos, misiones diferentes y unos gráficos renovados, pero en esencia nos encontramos ante un juego prácticamente calcado en la base. Por ello, si os gustó el tercer título de la saga os gustará también este, pero si no os gustó no os lo recomiendo, porque no es rompedor en prácticamente nada que pueda hacer que tu opinión cambie.

Así mismo, también es necesario mencionar que la estructura de las misiones es tremendamente similar, contando casi desde el principio con una lista de tareas que deberemos completar, pero permitiéndonos desde el principio hacer lo que queramos. Esta estructura resulta simple, pero cada misión de esa lista nos suele hacer conocer a personajes de lo más variopintos e interesantes, aunque todos ellos no dejan de ser sátiras exageradas de tipos de personas que vemos en nuestro día a día.

Cualquiera que conozca lo que es Postal, haya jugado alguna vez a un título de la saga o no, se imaginará que la trama no es en absoluto importante, y en esto tiene toda la razón. El juego pone algo de interés en dar cierta importancia a la trama, utilizando cinemáticas de vez en cuando, pero este no resulta ser más que un esfuerzo en vano.

Donde sí que el juego parece intentar poner más interés es en la construcción de sus personajes, aunque esto no incluye a nuestro protagonista. Cada vez que conozcamos a un personaje con cierta importancia dentro del juego veremos una cinemática en la que nos lo presentan, y realmente, como he dicho antes, son variopintos e interesantes, pero no dejan de ser estereotipos exagerados a la máxima potencia. Para poneros un ejemplo, uno de los primeros personajes que conoceremos es un guardia de prisión, el cual no solo hace la vista gorda si matamos a los reclusos, sino que alienta este comportamiento. Además, todas las cinemáticas de presentación de personajes tienden a ser extremadamente burdas, con chistes que no harían gracia ni a un adolescente con todas las hormonas revolucionadas.

Durante nuestra aventura conoceremos a distintos personajes que resultan ser estereotipos exagerados.

Cada personaje es diferente, y eso sí se lo tengo que dar al juego, el problema es que ninguno está escrito especialmente bien, y no funcionan ni como sátira. A fin de cuentas nos encontramos ante una exageración mal escrita de lo que es una ciudad estadounidense, pero por momentos roza lo ridículo, incluso más que la anterior entrega.

En este caso nos encontramos ante un FPS, es decir, un juego de disparos en primera persona, aunque a diferencia de los clásicos del género aquí no tendremos la misión de destruir a balazos cientos de helicópteros o recuperar zonas controladas por el enemigo, sino que nuestra misión será, por así decirlo, hacer lo que nos dé la gana.

Desde ya os digo que las armas a distancia no consiguen sentirse bien, siendo esto tan exagerado que por momentos acabaremos prefiriendo usar armas cuerpo a cuerpo que llevar una simple pistola. No sabría explicarlo exactamente, pero se siente como de otra época el control de las armas a distancia, algo que se une a ciertas mecánicas en armas específicas (como una especie de tiempo bala en el revólver, al estilo de Red Dead Redemption) que pueden funcionar muy bien como referencia en algunos casos, pero como mecánica jugable deja muchísimo que desear.

Además de todo esto, los controles dan muchos problemas con ciertas acciones, tanto así que durante bastante tiempo me quedé atrapado en una misión en la que tenía que soltar ciertos objetos, pero al darle al botón de soltar mi personaje acababa comiéndoselo. No sé si es que yo no fui capaz de entender lo que el juego quería que hiciera, pero había ocasiones que hacía lo que quería que hiciera y otras en las que parecía ignorarme, y esto pulsando el mismo botón en ambas ocasiones.

El combate a distancia parece sacado completamente de otra época.

Desde ya os digo que yo no he jugado este juego en su periodo de early access, por lo que solo puedo comparar con aquellas cosas que he leído sobre la experiencia de otros compañeros de la prensa. Si me fío de sus experiencias (no tengo ninguna razón para no hacerlo) el juego ha mejorado bastante en cuanto a errores o bugs se refiere. Sí me he encontrado bugs, y sí, alguna vez he tenido que reiniciar, pero nada tan catastróficos como he llegado a ver en versiones anteriores de este título.

Otro tema es el rendimiento que tiene para ordenadores que podemos considerar que tienen buenos componentes. Para que podáis tener una vara de medir, en el PC en el que ha sido analizado he conseguido hacer funcionar en calidad máxima y a buenas tasas de frames juegos muy recientes como Forza Horizon 5 o Far Cry 6, pero Postal 4 me ha dado muchos problemas. No era injugable, ya solo faltaría, pero en su calidad máxima pegaba bastantes tirones, y en zonas de mundo abierto resultaba bastante desagradable de jugar. Al final acabé desistiéndolo y bajándolo a medio, pero desde ya os digo que la diferencia en cuanto a tasa de frames no era muy alta. La optimización es uno de los mayores problemas del gaming en PC, pero desde ya os digo que en este juego es absolutamente desastroso.

Por otro lado, el apartado gráficamente no es especialmente «next-gen«, algo que era esperable tratándose del título que se trata, pero esto no deja de ser otra razón por la que resulta especialmente poco razonable la mala optimización que tiene. Ya si hablamos de la dirección artística os diré que no es nada del otro mundo. No destaca ni por lo bueno ni por lo malo, quedándose en un punto intermedio que no beneficia en nada a la experiencia final.

Por último, es necesario mencionar que el apartado sonoro es similar en este aspecto al gráfico, siendo que no consigue destacar en ningún momento; si me preguntarais qué canciones me han gustado más no sabría responder, porque no creo que sea capaz de recordar ninguna. Además, el doblaje al inglés no es el mejor especialmente, algo que se ve acrecentado por el hecho de que el juego viene completamente en este idioma, y de que los subtítulos no funcionan (al menos en la versión que yo he probado), por lo que muchas veces no podrás entender que están diciendo los personajes.

El estilo artístico de la cinemática inicial resulta ser mucho más interesante que el del gameplay propiamente dicho.

Postal 4: No Regerts es un título sin muchas pretensiones, y que parece quedarse incluso por debajo de los objetivos que se marca. Intenta ser una vuelta a los origines de su segunda entrega, y no lo consigue, y a la vez trata de acercarse a lo que hizo a los fans enamorarse de la tercera entrega, y también falla en el intento. Si te gustaron los juegos anteriores este te gustará, pero desde ya os digo que si estos no os gustaron, la cuarta entrega os gustará incluso menos.

Postal 4: No Regerts

Puntuación Final - 5.5

5.5

Correcto

Postal 4: No Regerts no consigue destacar en ningún aspecto, regalándonos una experiencia que nos deja con un sabor de boca agridulce. No faltarán los chistes subidos de tonos y las referencias un tanto censurables, por lo que si habéis venido por esto es un rotundo sí. Si buscáis otra cosa en esta cuarta entrega es mejor que os alejéis.

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Aarón Márquez

Desarrollador aspirante y videojugador empedernido. Me encanta compartir mi opinión sobre los juegos a los que dedico mi tiempo.
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