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Nobody Saves the World – Análisis PC

De donnadie a héroe en un pispás

Soy muy fan del género rougelike, como posiblemente gran parte de los jugadores. Pero sí que es cierto que desde hace un tiempo pueblan tanto el panorama indie que pueden llegar a cansar, a no ser que sean excepciones que buscan usar su formato para llevarlo más allá o contar una historia (Loop Hero, Hades, Inscryption son algunos ejemplos). Es por eso que cuando llega un título indie que se aleja de esta formula se agradece, porque se siente como un soplo de aire fresco. Y este es el caso de Nobody Saves the World.

Nobody Saves the World es un título creado de la mano de DrinkBox Studios. Quizás os suenan por juegos como Guacamelee! o Severed. Así que en primer lugar ya contamos con un equipo experimentado que sabe lo que hace. Por otro lado, se han acercado a un nuevo género en forma del rol de acción, intentando darle un enfoque diferente al habitual y darle su propia personalidad ¿Cómo ha salido este experimento? Ya os adelanto que bien, porque ha sido una experiencia bastante satisfactoria.

Nuestra historia en Nobody Saves the World comienza con el tropo del protagonista amnésico. Así nos levantamos en un extraño edificio, sin recordar quienes somos en este mundo. Nos recomiendan que para solucionar este problema pidamos ayuda al todopoderosísimo mago Nostradamus, que se encarga de ayudar a todo el mundo. Pero cuando vamos a sus oficinas, resulta que ha desaparecido sin dejar rastro, y solo queda su poderosa varita mágica. Tras ser enviados a la cárcel por su ayudante bajo la sospecha de estar detrás de esta desaparición, descubriremos cuál es el poder de la susodicha varita: La transformación.

Convirtiéndonos en una rata podremos escapar de la prisión para comenzar nuestra verdadera misión: Saber dónde está Nostradamus y recoger los diferentes fragmentos de la gema, un artefacto mágico de gran poder que permitirá contener a la calamidad, que amenaza con llevarse al mundo por delante.

Para ello deberemos completar peligrosas mazmorras llenas de enemigos, reglas especiales y, en ocasiones, mala leche. En total tendremos que completar cinco de ellas, únicas a su manera, para lograr recomponer la gema al completo.

captura diálogo Nobody Saves the World
La historia, aunque simple, esta cargada de diálogos llenos de humor

La premisa en sí de Nobody Saves The World es bastante simple y predecible. Pero esto lo compensa rápidamente por el carisma de sus personajes y humor. Como ya pudimos ver en otros títulos de la compañía, como Guacamelee!, los diálogos están llenos de bromas, juegos de palabras y chistes que harán que descansemos del alocado combate con unas buenas risas.

¿Y qué se puede llegar a hacer con un sistema de transformaciones y un sistema de progresión a través de mazmorras? Pues prácticamente de todo.

En Nobody Save the World no contamos con armas, sino con transformaciones. Podremos convertirnos en rata, caballo, caballero, cazadora, nigromante, etc… El título cuenta con un total de 18 clases. Cada clase cuenta con una habilidad pasiva, un ataque básico y dos habilidades únicas. Así, en total existen un total de 72 habilidades diferentes, con efectos completamente característicos. Además, cada clase cuenta con características básicas diferentes: El caballo es el más rápido, mientras que el robot tiene una gran cantidad de vida.

Pero no todas estarán desbloqueadas desde el principio. De hecho para poder jugar con otras formas deberemos antes subir de nivel las anteriores, a modo de árbol de habilidades. Para ello no debemos matar enemigos sin ton ni son, si no cumplir pequeños desafíos, a modos de misiones, únicos también para cada clase. Quizás consiste en usar una habilidad específica o en crear una sinergia con habilidades de otras clases.

Captura clase caballo Novody Saves the World
Captura clase Exploradora Nobody Saves the World
Captura clase canalla Nobody Saves the World
Captura clase nigromante Nobody Saves the World

Y sí, has leído bien. Porque Nobody Saves the World no se queda solo en este sistema para dejarlo así. En cuanto avancemos un poco en la historia, podremos implementar habilidades de una clase en otra. Por ejemplo, el mordisco del zombie que nos permite infectar a los enemigos se puede implementar al mago, que ya cuenta con la habilidad de generar compinches en forma de conejos, creando un ejercito de súbditos con una velocidad increíble. En total una clase puede contener cuatro habilidades pasivas, su propio ataque básico y tres habilidades activas diferentes. Este nivel de personalización permite que cada uno cree unas sinergias únicas, provocando una rejugabilidad increíble que siempre invita al jugador a probar nuevas alternativas para intentar romper el combate lo máximo posible.

Aunque si tenéis experiencia con sistemas similares de juego, es posible que sepáis qué problema suele traer tanta personalización: El abuso de una estrategia efectiva y simple que no incentiva al jugador a experimentar. Aquí es donde se nota la experiencia del equipo de Drinkbox Studios. El diseño de Nobody Saves the World está tan cuidado que te obliga a cambiar de forma constantemente y cambiar tus estrategias sin llegar a sentirse injusto.

La primera mitad de este suceso proviene de sus enemigos. En primer lugar, no existe una gran variedad de enemigos, pero cada uno cuenta con ataques diferentes que requieren diferentes aproximaciones. Algunos golpean desde los más lejos posible, otros buscan el mano a mano e incluso algunos pocos intentarán simplemente molestarnos y ralentizarnos.

En segundo, la mecánica de “romper guardia”. Cada ataque de una clase tiene un tipo elemental: Cortante, contundente, oscuro o de luz. Algunos enemigos tienen una barrera y son invencibles hasta que le hagamos daño con el tipo correspondiente a su color. El hecho de que solo te pida el primer golpe para poder romper esta barrera permite que tengamos que adaptar nuestras habilidades para cubrir las fortalezas enemigas, pero sin obligarnos a sobreexplotar una habilidad específica solo por su tipo de daño.

Captura gameplay Nobody Saves the World
Saber con que elemento golpear a cada criatura es fundamental para completar gran parte de las mazmorras

Esto no significa que las habilidades estén perfectamente balanceadas. Algunas, como la capacidad de conseguir robo de vida del zombie o los hechizos que generan lacayos son realmente poderosos, mientras que otras habilidades son tan situacionales que apenas las daremos uso. Esto es lo que más provocará repetir siempre una o dos habilidades específicas.

La segunda mitad que obliga al jugador a mantenerse innovado son sus mazmorras. Estas entidades se dividen en dos tipos: Las básicas y las que contienen un fragmento de gema, aunque las dos funcionan de una forma muy similar. Las primeras se pueden repetir las veces que quieras, y es donde pasaremos la mayor parte del tiempo. Son los mejores lugares para subir de nivel las clases y conseguir dinero para comprar mejoras en la tienda. Las segundas requieren un número de estrellas, que se consiguen al subir de nivel, y una vez completada no se pueden repetir. Además, en estas no podremos completar misiones de clase y al final de la mazmorra nos esperará un desafiante jefe final.

El motivo por el que las mazmorras dentro de Nobody Saves the World fuerzan la innovación del jugador son por sus reglas especiales. Cada una contiene unas condiciones únicas, desde cadáveres explosivos a que no se generen objetos de curación. Incluso podemos encontrarnos con reglas más locas como que todos los ataques, tanto aliados como enemigos, producen 9999 de daño. Estas clausuras nos obligan a planificar de antemano que formas, con que habilidades, queremos llevar a una mazmorra.

El problema con estas mazmorras es que se hacen algo tediosas a mitad de juego. El principio es todo un chute de adrenalina, y en el final tendremos tantas opciones que no querremos de probar opciones. Pero el ritmo se ve afectado a mitad de su trama, ya que se ralentiza bastante y requiere un poco de grindeo por parte del jugador para poder avanzar y desbloquear todas las clases. Por suerte las misiones secundarias ayudan a liviar un poco esta monotonía.

Captura mapa Nobody Saves the World
En el mapa podremos ver los detalles de las mazmorras que descubramos, como los elementos de sus criaturas o sus reglas especiales

En definitiva, Nobody Saves the World es un juego muy divertido y completo. Apenas he hablado de su modo cooperativo, pero porque se limita a simplemente añadir un segundo jugador para que podamos pedir ayuda o completar mazmorras junto a un amigo. Tiene algunos fallos, pero que más que provocar que no se disfrute, resultan ser solo pequeñas aristas de un diamante en bruto.

Con un apartado visual de lo más llamativo y bonito y una banda sonora que acompaña de igual manera como detalles finales, nos encontramos con un juego que gustará a casi todo el mundo, especialmente fans del género. Uno de los indies que prueban que este 2022 viene cargando fuerte con unos contenientes de lo más competentes.

Nobody Saves the World

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Nobody Saves the World es muy divertido y explora sus mecánicas de una forma muy bien diseñada. Incluso con sus asperezas, es muy difícil no recomendarlo.

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Regas

Educador infantil, redactor de videojuegos, estudiante de pedagogía, speedrunner amateur y Dungeon Master vocacional. Luego me pregunto por qué apenas duermo.
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