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Necromunda: Hired Gun – Análisis PC

Warhammer 40k + influencias de los Doom modernos

La compañía Games Workshop lleva años deleitándonos con su Warhammer y Warhammer 40k. Unos simpáticos, complejos y terriblemente caros juegos de mesa en los que la principal baza es construirte tú mismo las figuritas que utilizas en el campo de batalla. Todo un deleite para los amantes del Do It Yourself, la fantasía medieval o futurista y la estrategia.

Sin embargo, la gente de Games Workshop ha querido expandir su territorio, y es por esto que su franquicia ha asaltado toda clase de medios de entretenimiento, dando lugar, sobre todo, a videojuegos. Y resulta que, justamente el universo de Warhammer 40K, que es la vertiente futurista de la franquicia y la que nos ocupa en este caso, es muy susceptible a juegos de acción en primera persona.

Una de las primeras reminiscencias (que no es la primera, pero si de las más conocidas) es Space Hulk: Vengeance of the Blood Angels (1995), que apareció en PSX, Saturn y los PCs de la época. Aquello era un juego bastante inmersivo, aunque de desarrollo lento, que nos ponía en la piel de unos exterminadores que tenían que limpiar las gigantescas Space Hulk de aberraciones llamadas Xenos y Genestealers (evidentemente copiados de la saga Alien).

Los enemigos de Space Hulk y Necromunda
Enemigos como este eran muy comunes en Space Hulk: Deathwing, una pena que aquí aparezcan tan poco.

A aquel título le sucedió Space Hulk: Death Wing, ya en tiempos más recientes, siendo un FPS cooperativo bastante divertido, aunque repleto de fallos y que, por desgracia, hoy día permanece totalmente abandonado por sus creadores, la gente de Streum On Studio, que son los mismos a cargo de este Necromunda: Hired Gun.

Sin embargo ésto no ha sido lo único: hemos tenido, por ejemplo, shooters en tercera persona al estilo de Gears of War, como es el caso del genial Warhammer 40k: Space Marine. Pero también se han abordado otros géneros, siendo el de la estrategia uno de los que más han cuajado en juegos como Warhammer 40K: Gladius y ,en fin… Un sin fin de juegos más, entre los que hay algunos basados en Necromunda, de lo que hablaremos más adelante.

Pero ahora, con Necromunda: Hired Gun, la franquicia se atreve por primera vez con el FPS frenético, bebiendo sobre todo de Doom (2016) y de Doom Eternal. La verdad es que es una idea genial… Si está bien llevada a cabo. Y por cierto, en el manual de «El buen analista de videojuegos», aparecen expresiones que en todo análisis deben estar, como la archiconocida «y es que», la socorrida «brilla con luz propia» y, cómo no, la famosa expresión «las comparaciones son odiosas«. Así que esto es justo lo que vamos a hacer: comparar constantemente y de forma odiosa este juego los nuevos Doom ¿Por qué? Bueno, cuando intentas imitar algo que mucha gente conoce, y que tiene muy buenas críticas, es la mejor manera de que os hagáis una idea de lo que supone este juego.

Por tanto, despues de esta introducción, tan larga que más de uno ya se la habrá saltado, pasamos a destripar a Necromunda: Hired Gun, una obra que, ya os adelanto, nos da constantemente una de cal y otra de arena ¡Vamos al lío!

En el milenio cuarenta y pico, la humanidad ha tomado el control del universo, construyendo grandes complejos industriales por ahí en el espacio para sustentar todas sus necesidades. A estos complejos se les ha llamado «colmenas» y Necromunda, es la colmena más grande de todas.

Pero no solo la más grande, sino también la más chunga. Necromunda es como uno de esos barrios donde el simple hecho de entrar puede suponer el riesgo de salir solo con los calzoncillos puestos; un lugar repleto de diferentes bandas y gentuza que no paran de matarse entre ellos y de hacer el cafre con sus implantes biónicos.

Las referencia en Necromunda: Hired Gun
No cabe duda de que las referencias a Doom no están solo en la acción. El universo de Warhammer 40K, de vez en cuando tiene una ambientación bastante infernal.

Se trata de un universo bastante grande y bien construido, pero claro, esto es lo que nos parecerá si ya de antemano conocemos el enorme lore de Warhammer 40K. Sin embargo, este juego no nos suministra ni siquiera un códice o algo así (como bien hace Doom) en el que consultar y profundizar sobre este universo. Aquí se da por hecho que ya sabemos lo que hay que saber para poder seguir la historia del juego, y que si no tenemos ni idea no nos va a importar en absoluto, porque aquí hemos venido a matar a todo lo que se mueva.

Y hasta cierto punto tienen razón; ya lo dijo John Carmack en su momento: «En un FPS, el argumento es igual de importante que en una película porno». Bueno, yo no seré el conocedor más «pro» del universo Warhammer 40K, aunque sí que sé bastantes cosillas, pero no me han bastado para poder seguir el argumento del juego con claridad, ya que constantemente se nos están metiendo referencias a mil cosas de este universo, y es difícil pillarlas todas. Pero, siguiendo las palabras del bueno de Carmack, el argumento y la imposibilidad de seguirlo me ha importado bastante poco, puesto que sí, yo he venido aquí a matar, y si quiero saber más me compro un libro.

La ambientación de Necromunda: Hired Gun
Combinar lo industrial con lo gótico es lo habitual en el estilo artístico de Necromunda.

Ahora, que podamos pasar esto por alto es una cosa, pero otra muy distinta es el fallo que supone no haber incluido más detalles sobre el universo del juego, sobre todo de cara a que el jugador pueda consultar estos detalles, aprender más e interesarse por más títulos de la saga. Por tanto, si lo que queréis es iniciaros en Warhammer 40K, aquí no vais a saber ni por donde empezar en lo que se refiere al lore. Pero si lo que buscas es simplemente matar, puedes seguir leyendo tranquílamente.

Con respecto al desarrollo del juego, éste se basa en una serie de misiones principales y secundarias, a las cuales se accede desde una especia de hub central, lugar en el que también podremos comprar y mejorar armas, conseguir habilidades nuevas y esas cosas.

La cosa consiste en hacer una misión -> volver al «hub» -> tener una conversación vacía con tres o cuatro tipos que pululan por ahí -> elegir otra misión y vuelta a empezar. Un desarrollo repetitivo y poco consistente y, como os podéis imaginar, las misiones son también de lo más repetitivo. Pero insisto, aquí hemos venido a matar, así que si todo son misiones donde vamos a estar acribillando a todo lo que se mueva sin ningún miramiento, nada que objetar.

Los enemigos de Necromunda: Hired Gun
A tipos tan duros como ese tendremos que matar de vez en cuando.

Quizás sea este el apartado que más nos interesa a todos, ya que desde el solo subtítulo de esta redacción estamos mencionando que Necromunda: Hired Gun toma influencias de los nuevos Doom. Y evidentemente, esto es, o debería ser, algo muy bueno.

Para empezar, hay muchas mecánicas copiadas directamente de Doom (y ojo, copiar de una obra maestra no es para nada algo malo), donde destaca sobre todo la movilidad del personaje en los diferentes escenarios que nos propone el juego. Podemos dar saltos dobles, engancharnos con un garfio aquí y allá e incluso correr por las paredes. Todo ello con un control bastante fluido y en unos entornos construidos específicamente para potenciar toda esta movilidad.

El juego además nos suelta enemigos a diestro y siniestro, lo que nos obliga a tener un movimiento constante y a no soltar el gatillo, ofreciendo de paso un desafío considerable si queremos afrontar los niveles de dificultad más altos. Todo ello mientras nos deleita una gran banda sonora de metal industrial bastante similar a la de Doom. Hasta ahora todo bien, ¿no? Bueno, pues no; como dije antes, el juego nos da una de cal y otra de arena, y aquí empezamos a encontrar defectos importantes.

Los jefes de Necromunda: Hired Gun
De vez en cuando habrá combates contra jefes. Aquí tenemos a uno de ellos y nos lo tendremos que cargar en esta especie de congelador de cadáveres.

Los enemigos a los que nos enfrentamos son bastante repetitivos y carentes de gracia. Muchos de ellos tienen el mismo comportamiento y casi siempre se limitan a «punkis» de diferentes bandas de Necromunda. Vale que a algunos haya que quitarles su escudo o su «campo de fuerza» para poder hacerles daño, lo que dinamiza un poco más la acción, pero en esencia todos vienen a funcionar de la misma forma. Para colmo, el aspecto humano de estos enemigos hace que sean muy pequeños y poco distinguibles en escenarios de batalla tan grandes, así que muchas veces veremos la fluidez de la jugabilidad entorpecida por ocasiones en las que estaremos buscando al enemigo que nos falta por matar.

Los puzles en Necromunda: Hired Gun
Pero vamos a ver ¿Esto que es? ¿En serio? ¿Que pinta aquí un puzle?

¡Eh! ¿He dicho que todos los enemigos son «punkis» de Necromunda? No, hay algo más de variedad, también encontraremos a los famosos xenos y genestealers así como robots grotescos y demás. Bien ¡Pues estos son los enemigos que tendrían que aparecer en masa, y no lo hacen! Se trata de enemigos grandes, detallados y con un aspecto y agresividad que impone, generando mucha tensión en los enfrentamientos. Lo que ocurre es que, cada vez que aparecen, lo hacen en grupos muy pequeños y homogéneos.

Por otro lado, la campaña sufre de una bajada de ritmo importante hacia la mitad, donde se abandonan las hordas y las «arenas» de combate para dar lugar a niveles más pasilleros, con menos acción, fases de exploración, búsqueda absurda de objetos e incluso algún que otro puzle. Entiendo que se trata de un intento de aportar variedad, pero la verdad es que no es para nada necesario, por lo que estos momentos se sienten de lo más anticlimático hasta que, por fin, el juego recupera su ritmo habitual.

La población de Necromunda: Hired Gun
Punkis… Los habitantes más comunes en Necromunda.

Aun así, tampoco nos vamos a echar del todo las manos a la cabeza, ya que además de las misiones principales tenemos un buen surtido de secundarias, que serán muy socorridas para volver a pegar tiros a lo loco, que al final es lo que estamos buscando en un título de estas características.

Llegados a este punto, la conclusión es que pese a que Necromunda: Hired Gun se ha publicitado como un clon de Doom, sus creadores no han tenido claro el rumbo que querían darle y esto lo notamos con lo que he dicho en los párrafos anteriores. Si quieres hacer un juego a lo Doom, tienes que tener claro que el ritmo de la acción solo puede rebajarse para explorar en busca de secretos y poco más. De lo contrario, si quieres que tu juego sea un FPS con toques aventureros, mete exploración y puzles, pero por favor, que todo el juego sea uniforme.

Los acompañantes en Necromunda: Hired Gun
Nuestro «cybermastín» comenzará a ser más útil cuando tenga muchas mejoras instaladas. Por desgracia, ya se podría decir que hay «un poco de perro en ese cyborg».

Pero bueno, simples tiros no es todo lo que ofrece este juego: también tendremos cosas como árboles de habilidades y un perro psicópata que nos puede ayudar bastante.

Vamos en primer lugar con las habilidades de nuestro personaje, donde no faltará el típico disparo dirigido o una especia de «tiempo bala» entre otras. Aquí la cosa da bastante más juego, ya que hay muchas de ellas tanto activas como pasivas, y las podremos ir desbloqueando poco a poco en un árbol de habilidades con el dinero que conseguimos tras cada misión.

Esto me gusta, y de hecho encaja bastante bien en el juego, ya que estamos hablando de un universo en el que hasta las piedras llevan implantes biónicos que les permiten hacer de todo. No obstante, hay que destacar dos problemas muy importantes.

Los escenarios de Necromunda: Hired Gun
Los entornos de combate son casi siempre abiertos.

El primero es que el uso de estas habilidades es tremendamente lioso y difícil de comprender; esto se debe sobre todo a los menús tan extremadamente confusos y liosos que trae este juego. Y luego, el segundo es que usar las habilidades en combate es extremadamente complicado, ya que a la hora de seleccionarlas el tiempo de juego no se pausa ni se realentiza, como sí sucede por ejemplo en Doom al seleccionar las armas. Con lo cual, o seleccionamos la habilidad a la velocidad del rayo, o nos dejan como un colador.

Y también tenemos nuestro perro, un mastín al que le podemos hacer barbaridades para convertirlo en una especia de perro cyborg asesino, compañero indispensable de todo mercenario en Necromunda. El tema es que en la práctica el perro sirve para poco más que para detectar enemigos (cosa útil teniendo en cuenta lo que os conté anteriormente), pero de cara a que nos ayude en combate, no nos será muy útil hasta que no lo tengamos mejorado casi al máximo.

Las habilidades en Necromunda: Hired Gun
Gracias a esta habilidad no hará falta apuntar para acertarle a los enemigos, algo que nos viene muy bien al tener la vida baja.

Cómo no, este es uno de los temas más importantes a valorar, sobre todo hablando de un FPS donde la brutalidad y la violencia debe de ser lo principal. Recordad que estamos hablando de un supuesto clon de Doom.

Y bueno, sí, la verdad es que he acabado bastante contento con el arsenal. Todas las armas (que por cierto, hay muchísima variedad) son fieles recreaciones de las que ya conocemos en el universo de Warhammer 40K, donde por supuesto no faltará el mítico Bolter entre otras.

Además el feeling que transmiten a la hora de disparar es bastante bueno; podemos sentir en todo momento esa sensación de poder, de que podemos reducir a cenizas todo lo que haya a nuestro paso y, en resumen, el juego nos deja claro que somos un ejército de un solo hombre.

Las localizaciones de Necromunda: Hired Gun
Seguimos con más ejemplos de la ambientación tan característica y personal del universo Warhammer 40K.

Tenemos que destacar también que aquí las armas no se consiguen en puntos concretos del juego, como en Doom o en cualquier FPS clásico. En Necromunda: Hired Gun tenemos dos formas de conseguirlas: Looteandolas de algún cofre del tesoro oculto o de algún enemigo, o comprándolas. Y al igual que las armas, lo mismo para las muchas cosas que nos podemos equipar: Armaduras, amuletos, bonificaciones…

Por supuesto, como es ya más que común en los juegos actuales, mejorar nuestro arsenal acoplando nuevas piezas será una parte importante de la experiencia, y de hecho lo que marcará el éxito o morir un millón de veces en cada misión. Sin embargo esto tiene en Necromunda: Hired Gun el siguiente defecto: Cuando tengamos un arma buena y bien mejorada, muy dificil será que utilicemos otra en combate. Con lo cual una vez avanzado el juego a la par que nuestro arsenal, igual podemos reventar todas las misiones que faltan con el mismo Bolter mejorado a tope.

Si pensamos de nuevo en el juego en el que se inspira esta obra, es decir, en Doom, nos damos cuenta de que una parte muy importante de su acción visceral es el cambio constante de armas y la necesidad de adaptar nuestra elección a los enemigos que nos estamos enfrentando. Bien, pues aquí eso no pasará, lo que nos deja en una acción algo más monótona de lo que cabría esperar. Pero bueno, de todas formas se puede disfrutar bastante.

Los enemigos de Necromunda: Hired Gun
Los punkis nos traen a su lider.

Existen varios juegos basados en Necromunda, pero este, al menos para mí, es el que mejor la representa.

Es cierto que situar la acción en primera persona ayuda, pero no se puede negar el trabajazo de los artistas de Streum On Studio, que ya han demostrado lo que pueden hacer con el Unreal Engine en Space Hulk: Deathwing. Además, volviendo a las odiosas comparaciones con Doom, el look de Necromunda es, ciertamente, muy infernal.

En casi todo momento nos encontraremos en escenarios bastante abiertos, con una decoración muy llamativa y que combina varios estilos. Tenemos sobre todo pinceladas de cyberpunk, que se entremezclan con toques góticos e industriales, todo ello con un aspecto muy mugroso y decadente, pero que cuanto más grotesco luce, más bonito es a la vista.

Las armas de Necromunda: Hired Gun
El fusil de plasma es un arma lenta, pero muy devastadora.

Y todo hay que decirlo, no se trata precisamente de un portento gráfico; es más, se podría decir que el aspecto técnico del juego es más propio de los primeros juegos de la generación anterior. Pero sus autores han conseguido suplir estas carencias con todos los recursos que tenían a mano, como por ejemplo, la iluminación. Eso sí, hemos de destacar que no estamos para nada ante un juego triple A, con lo cual tenemos que ser más permisivos en este aspecto, y valorar sobre todo la fidelidad con la que se recrea el complejo universo de Warhammer 40k.

Pues este Necromunda: Hired Gun tiene bastantes defectos, no se puede negar. Pero tampoco se puede negar que, por muchos defectos que tenga, se trata de un juego bastante divertido y que puede aportar muy buenos ratos.

Entonces ¿Para quién va dirigido este título? ¿Es un buen clon de Doom? Bueno, quizás si eres ultra-fan de Warhammer 40K lo disfrutarás mucho más que un ultra-fan de Doom. Puesto que ya conocerás el lore (que comentamos que no está muy claro dentro del juego) y la ambientación es tremendamente fiel.

En cambio, si lo que quieres es otro Doom u otro Doom Eternal, igual te encuentras con que Necromunda: Hired Gun se queda a medio camino por una serie de defectos presentes en el desarrollo de la acción.

Necromunda: Hired Gun

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Un FPS de acción rápida y frenética que puede aportar muy buenos ratos pese a sus defectos.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.
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