AnálisisPC

Mosaic – Análisis PC

¿Futuro distópico alternativo o amarga realidad de varios? La respuesta es sí

En esta década han salido a reflote términos como Workaholic (trabjólico), Burnout (Síndrome de Quemado), Mobbing (acoso laboral) o el tan extendido Crunch. De forma paralela, también se pueden escuchar frases del estilo “si amas lo que haces, nunca trabajarás un solo día en tu vida”. Está bien tanto si crees en la idea como si la rechazas o simplemente no la tienes en cuenta. Si se lo preguntásemos al protagonista de Mosaic, puede que tampoco supiera muy bien qué contestar, pero en el fondo sabe que no puede seguir su ritmo de vida.

Esta aventura gráfica hecha de ese diseño Low Poly que nunca envejecerá, cuenta la historia de un trabajador sin identidad. Es más, los únicos nombres que se ven son de empresas y marcas, nunca de personas. Desarrollado por Krillbite Studio, creadores de Among the Sleep, y distribuido por Raw Fury, este point and click nos habla de la pelea entre lo que debes hacer y lo que quieres hacer con tu vida, una por la que todos debemos pasar en algún punto. La lucha que está atravesando el protagonista es agotadora, física y mentalmente, habiendo pasado de la insatisfacción a la desmotivación, y de ahí a la tristeza, terminando en el hundimiento, quizás algo peor… Pero puede que aun haya esperanza.

La historia de Mosaic transcurre en los, probablemente, últimos cinco días de un hombre sin nombre. Un desconocido para el jugador con el que poder identificarse. El protagonista está atado a su trabajo y hace tiempo que se siente desmotivado. Lo único que le saca de su rutina es su imaginación, que en el juego se traduce en momentos bonitos con música enternecedora y colores vívidos, pero por desgracia son solo eso, momentos, porque el resto del tiempo será estar en un point and click anodino, pero lejos de ser un apunte negativo, cobra sentido cuando el deseo de jugador y avatar son el mismo: dejar de hacer lo aburrido y disfrutar de esas situaciones fantasiosas que rompen con el esquema. Volveremos a esto en el siguiente punto del análisis.

Nos sentimos como un pequeño punto en un puesto de oficina soporífero. Despertamos en el apartamento, salimos a trabajar y el día termina siempre cuando logramos completar el hito diario que nos ordena la empresa Mosaic Corp, que a nivel lúdico se traduce en un juego de gestión simple y hastiado.

En contraposición están lo que podríamos llamar momentos lúcidos, en los cuales al personaje le saldrá un icono de colores en la cabeza para hacer algo “distinto” a lo que la empresa esperaría de su trabajador número 978-067443006. Estos segmentos sucederán a partir del segundo día, momento en el que conoceremos a un interesante compañero de viaje de lo más surrealista, y también único personaje con el que hablaremos y podremos decidir qué contestar. Actuará como una especie de conciencia o voz interior del protagonista. Igualmente, elijamos seguir o no sus peticiones, no afectará a la historia principal, tan solo en algunos diálogos.

Como era esperable, son en estas secciones vívidas en las que más vamos a disfrutar, aunque sea por experimentar un panorama nuevo, siempre simbolizando el estado de ánimo y pensamientos del protagonista.

La sociedad en Mosaic es una mezcla de crítica satirizada del presente con el género distópico, de uno no excesivamente alejado de la era actual al menos. Las distopías han tenido múltiples abordajes (1984, Un mundo feliz, V de Vendetta, Ghost in the Shell, El proceso, Metrópolis, Yo, robot, Psycho-Pass), y en el caso de Mosaic, parece que coge un poquito de todo. Por un lado, las noticias y aplicaciones del móvil son exageradamente humorísticas; por otro, hay una especie de entidad cibernética que está por encima de los jefes de la megacorporación; y también se introducen muchas alucinaciones y elementos psicológicos que harán dudar al jugador de la estabilidad mental del trabajador.

Mosaic, al ser un point and click, simplemente se necesita el clic izquierdo del ratón para avanzar, pero, a diferencia de otros, no vale con darle una vez a un sitio para ir, sino que debes mantener el botón para avanzar en la dirección deseada. Si a eso añadimos que el protagonista va andando a ritmo desganado, cosa normal por otra parte, el movimiento se siente pesado en todo momento.

Hombre consultando en una App de móvil su cuenta corriente del banco
Una manera de aliviar los paseos es sacando el móvil de vez en cuando, sea para jugar a BlipBlop, consultar la cuenta del banco o usar el buscador de pareja exclusivamente heterosexual, entre otras Apps

¿Eso que tiene de entretenido? Poco, la verdad. ¿Entonces es la historia lo que atrae? Se trata de acompañar a un hombre en su día a día. ¿Diálogos? Apenas hay, aunque son interesantes. ¿Narrativa? Está muy lograda.

Trabajar en la oficina, lavarse los dientes o conversar con un pez. Entre estas tres opciones, preferiremos (más cuando no siempre ocurre algo especial) hablar con el pez de lo que sea. Es extraordinario, a la par que arriesgado, plantear una base jugable cuyas tres cuartas partes estén hechas aburridas aposta. Así es normal que cuando el protagonista se desvíe de su camino al trabajo, el jugador también esté deseando hacerlo para evadirse de la monotonía. Tanto narrativa como jugabilidad se dan la mano. No, es más bien que la narrativa usa la jugabilidad como trampolín, quedando la primera muy por encima de la segunda.

Reconozco que me hubiera encantado haber tenido un gameplay más elaborado en los momentos lúcidos, que hubiese un cambio de dinámica entre mundo laboral e imaginativo, pero entiendo que, al ser un point and click, sería difícil de aplicar.

Hay quien pueda tachar la obra de Krillbite de simplista, y lo podría llegar a entender, pero dentro de su mirada, el estudio representa en este título ese lado opresivo del trabajo del que tanto hemos oído y algunos, por desgracia, experimentado. Los (pocos) colores y la (poca) música que hay se funden solo en pequeñas fracciones del juego, dejando más que claro los deseos reprimidos por una sociedad polarizada que rechaza cualquier actividad que no incumba eficiencia en el trabajo del trabajador 978-067443006.

Saxofonista tocando música mientras un oficinista se conmueve de la melodía en un parque

Es un juego muy corto (me llevó cuatro horas y yendo con calma) que puede casar con la precariedad laboral actual, a pesar de estar situado en un futuro distópico con algunos elementos típicos de ciencia ficción. Puede causar desesperación, impotencia y, en cierta medida, un tipo de terror muy diferente al de Among the Sleep: el de no sentirse realizado. Los sentimientos que desemboca Mosaic son situacionales, pero no por ello es una visión menos válida, porque esto sigue siendo la historia de un hombre en específico, claramente harto de su trabajo, otra cuestión es que una persona se pueda sentir más identificada con el protagonista que otra.

En todo caso, la moraleja es que si empiezas a dormir peor, o a alucinar con peces parlantes, quizás vendría bien replantearse el cambiar de trabajo.

Mosaic

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Un muy breve point and click intencionadamente decaído, de historia amarga y planteamiento sencillo, pero que cala de lleno en la visión actual de la vida moderna y mundo laboral de mucha gente, sirviéndose para ello de originalidad, sátira, rutina y algunos momentos de gran lucidez.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
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