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Monster Harvest – Análisis PS4

Dos ideas llamativas pero muy mal ejecutadas

Un género que se ha hecho masivamente popular en los últimos años es el de los simuladores de granja. Desde hace décadas era un nicho con cierta popularidad, aunque no era como en los niveles actuales. Sin embargo, apareció un juego indie que desencadenó toda esta fiebre: Stardew Valley. A día de hoy sigue siendo un título de lo más popular gracias a su servicio de actualizaciones. Los simuladores de granjas ya no eran un nicho, sino un lago lleno de peces hambrientos. Por esa razón, en los últimos cinco años han aparecido múltiples videojuegos de este género que intentan replicar la fórmula con mayor o menor éxito. El más reciente de ellos es Monster Harvest, un proyecto del que hay mucho que decir tras realizar su análisis en PS4. Este trabajo, por cierto, llega a España en versión física gracias a Tesura Games.

Monster Harvest es un simulador de granjas que no ha logrado sacar su potencial en ninguna de sus dos vertientes. Es doloroso decirlo, pero este proyecto desarrollado por Maple Powered Games y distribuido por Merge Games tiene muestras de ser un producto que no estaba todavía listo para ser publicado, tal y como vaticinaron sus pertinentes atrasos.

En el apartado de granjas se trata de una clara imitación del trabajo de Eric Barone; en el de monstruos falta mucho trabajo por hacer, y detalles como los bugs de salida o una mala traducción automática empañan muchísimo una experiencia que debería ser mucho más agradable. De hecho, Monster Harvest ha sido problemático en el análisis que hemos hecho en PS4. Allá vamos.

Monster Harvest análisis PS4 navigames
Visualmente, Monster Harvest tiene excenarios y un diseño pixelart atractivos.

Las comparaciones son odiosas, pero en este caso son más que evidentes. Monster Harvest se toma muchísimas licencias para replicar buena parte de los elementos que hicieron brillar a Stardew Valley. Sin embargo, la réplica sin innovación se queda en algo anodino y olvidable, por lo que echamos de menos ideas originales en este planteamiento. El factor de los planimales le da un toque de frescura, pero a esa idea le falta mucho desarrollo y ejecución.

Comenzaremos el juego recibiendo una granja por parte de nuestro abuelo que, en este caso, no está en su lecho de muerte, sino que, de tanto dedicarse a sus investigaciones, su granja está abandonada y muy descuidada. Por tanto, nuestro trabajo será hacer que esta granja vuelva a brillar con luz propia. También tendremos vecinos con los que podremos socializar e intimar, lugares como tiendas y taberna, monturas, granja, y todas esas cosas que ya hemos visto en su gran inspiración.

Su principal implementación: el limo y los planimales. El limo es un compuesto que podremos echar sobre nuestros cultivos, ya sea para acelerar su crecimiento, para crear ganado o para hacer planimales. Es un método bastante curioso para progresar en el juego, aunque en realidad el avance es fácil de lograr en pocas estaciones. Tras unas 20 horas ya no hay mucho importante que hacer en el título, más allá de redecorar nuestra pequeña granja o entablar amistad con los vecinos.

Al igual que en el juego que imita, en el pueblo tendremos médico, taberna, tienda de semillas y hasta una malvada empresa.

Es una pena que uno de sus grandes reclamos sea un completo cero a la izquierda en el juego. Los planimales, que obtendremos echando limo rojo en los cultivos, nos servirán únicamente para dos cosas: luchar en la mina y luchar contra otras personas (sin revelar detalles de su argumento). Estos combates serán siempre de uno contra uno por turnos, y en ellos, según el nivel de nuestro planimal, podremos hacer de uno a tres ataques distintos. Y ahí empezamos a ver problemas: algunos movimientos están inusualmente rotos, no podemos sustituir en combate a nuestros planimales, los efectos de sonido son horribles, no hay multijugador y la emoción de las batallas no existe. Es como si estuviera a medio hacer.

Las batallas son tan simples que, por inercia, las evitaremos en la medida de lo posible. El método más fácil para mejorar es el de perder batallas, ya que nuestros planimales mueren al ser derrotados, pero nos otorga una materia prima. Esta hará que los nuevos planimales que cosechemos sean de mayor nivel que antes, por lo que, en este caso, hay que entender que la pérdida de nuestras criaturas está planeada de esa manera y funciona bien. Se trata de un aspecto interesante de este sistema, pero se ve eclipsado por la multitud de decisiones erróneas en la construcción de los combates.

Planimales en Monster Harvest
Las batallas entre planimales son muy sencillas, y también carecen de profundidad

Monster Harvest tiene algunas cosas que le hubieran dado valor si no tuviera lastres tan importantes. El primero de ellos está en su melodía y su diseño pixel art, bastante agradables a la vista, y dando un diseño diferente a los personajes frente a su principal inspiración. Eso sí, poco tiene que ver el aspecto en partida con los retratos que aparecen de cada personaje cuando entablamos conversación con ellos.

También es divertido cultivar, usar las monturas, diseñar nuestra granja y añadir todos los elementos disponibles. En cuanto a los planimales en sí, aunque estén muy mal ejecutados, obtenerlos a partir de nuestros cultivos era un acierto que le dota de cierto interés al juego.

La historia, por su parte, aunque en un inicio vuelve a beber demasiado de Stardew Valley, evoluciona de forma amena y, aunque no es tampoco destacable, no desentona con la idea del juego.

Sin embargo, los fallos son demasiado graves como para no tenerlos en cuenta. El primero de ellos es su traducción al castellano. Muchas frases carecen de sentido y los nombres de nuestros vecinos están traducidos en las conversaciones, pero no en sus identidades, por lo que pocas veces sabemos de quién nos hablan. Además, los bugs en consolas eran frustrantes hasta el punto de que el juego ni siquiera pueda cargarnos la partida. En PC también ha habido quejas respecto a la falta de fluidez de los controles, pero no llega a los problemas de Monster Harvest en PS4 o Switch, y que también hemos sufrido en este análisis. Hasta la llegada de un parche a las cuatro semanas, no pudimos retomar nuestra partida porque no cargaba.

Monster Harvest
En ciertas ocasiones, la traducción muestra sus costuras con frases incomprensibles o traducciónes incompletas.

Este título puede ser disfrutado por algunos fans que puedan pasar por alto todos los problemas que tiene Monster Harvest, ya que la rutina y repetición de las acciones es un aspecto bien llevado. Sin embargo, este juego da la sensación de querer hacer más cosas de las que son capaces. Si la traducción no puede trabajarse adecuadamente, mejor que se quede en inglés, y si el título destaca la palabra Monster, no hubiera estado mal que se trabajase en los planimales como es debido.

Monster Harvest tiene, al menos un punto fuerte, y es que en el apartado de granjas y social sí es divertido, aunque se trate de una imitación clara. Quien disfrutase en Stardew Valley de estos dos apartados puede ver una opción algo interesante en este juego. Eso sí, en su conjunto, es más recomendable echar un vistazo a otros títulos pendientes de simuladores de granjas. La experiencia con el análisis de Monster Harvest en PS4 no ha resultado muy satisfactoria.

Monster Harvest

Puntuación Final - 5

5

Correcto

Monster Harvest apenas innova en su función de simulador de granjas y no funciona bien en su sistema de combates. No todas las mezclas pueden salir bien y hay mejores alternativas en el mercado.

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Daniel García

Mis primeras aventuras comenzaron en un pixelado Pueblo Paleta con una Game Boy Color en la mano. Mis últimas aventuras, sin embargo, son en alta definición y conectado a Internet. Los tiempos cambian, pero se mantiene la esencia.
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