AnálisisPC

Lost Ember – Análisis PC

Mooneye Studios logra que conectemos con la civilización yanrana

Recientemente hemos tenido títulos como Death Stranding, Shenmue 3, Disco Elysium o incluso Pokémon Espada y Escudo que nos lanzan una aventura pausada, no porque no sea emocionante, sino porque tiran más a lo contemplativo, que no todo se tercie para avanzar en la historia y haya suficientes descansos por el camino, llegando a añadir minijuegos y demás eventos secundarios que no van más allá de ser entretenimiento. Esta misma descarga de relajación para los jugadores la ejecuta a las mil maravillas Lost Ember, un indie arraigado en su historia, sin meter en ningún momento prisas al jugador, dejándole disfrutar de la exploración de sus escenarios, en búsqueda de coleccionables, e incluso dejarle hacer cosas que, según el propio videojuego, carecen de utilidad, pero casan perfectamente con su espíritu contemplativo.

Lost Ember es el primer proyecto del equipo alemán Mooneye Studios. Apuestan por una aventura semi-abierta de exploración pura e inmersión en la vida pasada de nuestra cánida protagonista junto a una ascua perdida, una especie de espíritu errante, unidos para alcanzar la Ciudad de la Luz y descubrir qué pasó con la civilización yanrana siglos atrás. Tiene una duración aproximada de siete horas, hora arriba, hora abajo, dependiendo del tiempo invertido en moverse por los escenarios, y en su brevedad, es capaz de transmitir mucho con tan poco que vamos descubriendo los recuerdos de Kalani hasta llegar a la fanfarria sentimental de la meta.

Mooneye ha creado un viaje dividido en capítulos y con una meta clara, de un punto A a un punto B (pasando por otros lugares intermedios, por supuesto), como muchas otras historias, y combinando perfectamente dos líneas de exploración: una exterior, relacionada con los escenarios y el pueblo yanranés, y otra interior, referente a las cinemáticas, conversaciones y desarrollo de los dos protagonistas, una loba con poderes especiales y un alma perdida en el tiempo, juntos buscando la Ciudad de la Luz. La pareja irá descubriendo sobre los yanrana, su cultura y sobre sí mismos. Esto lo harán reviviendo los momentos clave del pasado de Kalani, la humana que una vez fue la loba, y descubrir junto al jugador qué tipo de persona fue y si merece alcanzar la salvación.

Para alcanzar la tierra prometida, habrá que moverse por los preciosos escenarios naturales de Lost Ember, algunos más pasilleros, pero por normal general amplios para recorrer con libertad, sea andando, corriendo, volando o nadando. La loba es lo que se conoce como una peregrina de almas, según una antigua leyenda yanrana, por lo que se puede transportar y tomar el control de animales cercanos, cada uno con su forma de moverse y acciones especiales. Los wombat pueden rodar, los peces nadan bajo el agua y los loros vuelan a placer. Será obligatorio utilizar esta mecánica para avanzar, pero siempre será evidente qué hacer y por dónde ir, así que realmente no considero que en Lost Ember haya puzles, sino pequeños obstáculos.

Así es como iremos explorando, consiguiendo coleccionables opcionales, y recogiendo fragmentos de los recuerdos de Kalina, desconocidos para ella y su acompañante, algunos bonitos, otros hirientes, y en su mayoría amargos, dando poco a poco más cargas de conciencia a la loba. Aquí es donde entran en juego las cinemáticas, visualizadas como por fotogramas, sin fluidez, un buen toque ya que es así realmente como funciona la memoria humana.

La loba rastreando para continuar los recuerdos de Kalani

Con cada ventana al pasado, no solo aprendemos más de la joven y aguerrida Kalani, sino de la gente a su alrededor, y de cómo el pueblo yanranés se estaba apagando. Los diálogos son escuetos, pero con altísima carga emocional, reflejando los puntos de mayor inflexión de la loba en su etapa humana. También se pueden observar, ingeniosa y paralelamente, atisbos de la vieja civilización, ya no solo en los recuerdos, sino echando un vistazo a las ruinas del escenario y al breve lore de las reliquias que recogemos, tejiendo un worldbuilding impresionante.

Es su escasez de palabras y la cohesión de su mundo en donde reluce la narrativa de Mooneye Studios de la que tanto he quedado prendado. Se nota el cariño que el equipo alemán ha depositado en la música que suena en los recuerdos no va acorde a las circunstancias per sé, sino a los sentimientos que experimentó la propia Kalani, o en sus silencios, utilizando un lenguaje corporal limitado (sin expresiones ni fluidez), pero que remarca el peso emocional que experimentan los personajes, solo por poner dos ejemplos claros.

No es un portento gráfico, es cierto, pero las figuras estilizadas al máximo, tanto animales como personas, y los variados paisajes de unos biomas bien marcados, son a mi parecer preciosos. Todo lo sensitivo en Lost Ember es sencillo, pero el estudio debutante aprovecha al máximo una caracterización artística poco asidua para ofrecer una estética visual, auditiva y kinestésica de lo más personal.

La loba observando una catarata y una bandada de loros volando
Los planos de las cinemáticas, sean recuerdos o el presente, están bien pensados siempre

Las secciones más amplias son las que dan más vidilla al juego, suficientemente grandes para sentirte minúsculo, pero sin llegar a hacerse pesadas. Es cierto que ofrecen variedad de rutas, pero siempre es para terminar en el mismo sitio, aunque es un gesto agradecido. Además, estas rutas se suelen marcar con briznas de hierba rojiza y marcas blancas en rocas, con lo que perderse es una misión casi imposible.

Insisto en que los mapas tiran a un diseño simple, a veces demasiado vacíos, pero incluso esto, que podría ser una pega, encaja con el tono pausado y contemplativo del juego. Seguramente sea porque ni a la ascua perdida ni a la loba les corre prisa. ¿Qué son unos días hasta llegar al destino en comparación a las décadas que llevan perdidos? Es aquí donde reside otro de los fuertes del juego: la decisión de descansar. El título nos invita indirectamente a no hacer nada y, a cambio, no obtener nada. Existe un botón para moverse en cámara lenta, pero puedes pasarte el juego sin conocer de su existencia. También hay acciones como comer o descansar, sin ningún tipo de relevancia más allá de un logro para Steam. Sin embargo, el hecho de que puedas elegir no hacer nada ya es algo, y eso te sumerge más en la vida natural de los animales que ahora pueblan el mundo.

También puedes emplear el tiempo para conseguir objetos secundarios. Los coleccionables son abundantes e incitan a la exploración, en especial las reliquias, auténticas piezas de museo desperdigadas por la zona que aportan más trasfondo a la trama.

Voy a ser sincero: el final es raro. Bastante raro, de hecho. Da cabida a dos o tres interpretaciones libres, pero el mensaje del viaje en sí es más abordable. Gracias a Kalina, el estudio alemán explora una de las creencias más extendidas entre la población. Una creencia recurrente, muy potente y que algunos podrían tachar de ingenua, pero no por ello menos válida.

Kalani llorando

Mezclando los recuerdos del pasado de los yanrana y las consecuencias que ello tuvo en el presente, y a través de las reacciones de la loba y la ascua perdida, se ven los estragos del conflicto a gran escala. Cómo la violencia genera violencia. Cómo una buena motivación no siempre implica buenos resultados. Cómo es la naturaleza bélica y discordante del ser humano, una especie que en este mundo ha cesado hace años y del que solo quedan rastros. La vía que toma Lost Ember para transmitir estas sensaciones es cruda y amarga, pero siempre deja pinceladas de esperanza, pero solo si se aprende de los fallos.

Los recuerdos muestran más sombras que luces, y ambas se tratan con suma delicadeza para que el jugador las sienta impactantes y conectar así, sea en mayor o menor medida, con los personajes, experimentando juntos sus momentos más fuertes y más vulnerables.

El videojuego sufre ralentizaciones y algunos problemas de audio al moverse entre puntos de carga muy rápido. Además, la continua sensación de libertad se corta un poco con muros invisibles y al descubrir que no afecta qué ruta decidas tomar, porque siempre vas a parar al mismo lugar. Pero, igualmente, es un gozo ir cambiando entre animales y descubrir cómo de diferente se mueve cada uno de los 15 que hay en total.

Los efectos sonoros y música son inmersivos y generalmente relajantes. Hay realmente mucho de lo primero y poco de lo segundo, sobre todo cuando ciertas canciones solo tienen un ciclo y, cuando termina, todo queda en un silencio repentino, pero sientes cómo apoya perfectamente a los diálogos e imágenes tan significativas del título. También es cierto que, en ocasiones, las cinemáticas se me hacían algo pesadas al principio (no por aburridas, sino porque quería seguir explorando) y que la recta final la noté algo acelerada para mi gusto.

Patito examinando una seta que es el doble de grande
Los tamaños de los animales causan mucho impacto

Es digno de elogio el currazo de Mooneye Studios. Paisajes bellos y naturales, recovecos en los que encontrar coleccionables y algún que otro easter egg, coherencia y cohesión de todos los escenarios, armonía con la temática… Incluso las cosas más inútiles querrás hacerlas por el camino simplemente porque puedes. Yo mismo me veía dando vueltas para señalar el camino que ya he recorrido, visible desde las zonas altas, y ver cómo mi meta final está cada vez más cerca. Aunque para ser más exactos, es la meta de la loba y la ascua perdida.

Lost Ember

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Una aventura íntima y cruda con los recuerdos de Kalani y escenarios naturales y libres que recorrer en el presente. Un título centrado en su historia y un mensaje bonito que puede calar en cualquiera.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
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