AnálisisSwitch

Kirby y la tierra olvidada – Análisis Switch

ÑAM ÑAM ÑAM

Parece que fue ayer cuando HAL Laboratory (Super Smash Bros, EarthBound) y Masahiro Sakurai nos dieron a conocer Kirby´s Dream Land, la primerísima parte de una longeva saga que, a día de hoy, constituye una de las líneas de producto de Nintendo más carismáticas y características.

Y es que es sorprendente la trayectoria de Kirby, teniendo en cuenta la fusión de géneros sobre la que ha tenido que destacar para hacerse con un público objetivo determinado en la misma compañía sobre la que reina el enorme fontanero rojo.

Hoy es un día feliz, uno de esos en los que te das cuenta de que, aunque esté todo inventado, el talento y el trabajo siempre tienen un hueco en la industria para todos aquellos que lo merecen y hoy, Kirby, se vuelve a reinventar con Kirby y la tierra olvidada. Hal Laboratory nos trae un juegazo que analizamos desde el cariño y la nostalgia que merecen esas franquicias que por mucho que pase, siempre regresan.

Lo primero que podemos decir de esta nueva entrega de la saga Kirby es que, siendo completamente superficiales, es uno de los títulos más bonitos que podremos encontrar en el catálogo de Nintendo Switch, que ya es un catálogo bonito de por sí.

Eso para empezar, y porque no podía mantenerlo dentro de mí mucho más tiempo. Kirby y la tierra olvidada se anunció en septiembre del año pasado y nos encandiló a todos con una propuesta tan vistosa como «apocalíptica«; una peculiaridad notable en sus ruinas, sus ciudades abandonadas y en sus elementos oxidados.

El impacto visual de la belleza de su mundo no dejará de sorprendernos.

En esta última entrega perteneciente a la línea principal de la saga, Kirby se verá arrastrado a otro mundo tras ser engullido por un enorme y temible portal. El nuevo mundo donde se desarrollará la trama es un espacio completamente orgánico y natural donde el tiempo y la vegetación descontrolada han engullido todo a su paso, dejando muchísimas bestias sueltas que se dedicarán a capturar y raptar a los Waddle Dees.

Bajo esta premisa repleta de niveles, enemigos, personalidades míticas y habilidades de copia, se esconde un juego completamente redondo -nunca mejor dicho- que me ha sorprendido, no solo en su sofisticada progresión en cuanto a las habilidades, la interacción de niveles y las mecánicas especiales de los mismos, sino también en su pronunciada y ajustada curva de dificultad, que posibilita una accesibilidad para absolutamente cualquier persona, desde jugadores más hardcore que buscan el desafío del 100% hasta los más casuales que podrían pensar que, en un principio, pueda ser un juego demasiado complejo para ellos.

Como en todos los juegos de Kirby, aquí se comen enemigos y se adoptan las habilidades de los mismos, todo ello en una disposición jugable estilizada y sencilla que se dispone a través de niveles lineales repletos de secretos, actividades que rompen la monotonía y un diseño de niveles que garantiza una diversión sin precedentes en todos y cada uno de los mundos.

Un punto curioso de estos propios mundos es el tiempo que se toma el juego en sus primeras fases para asegurarse de que la persona que está jugando, más o menos exigente, se ubique dentro de unos controles simples y una dificultad ajustada que irá creciendo hasta convertirse, en ocasiones, en un reto de cara a ese perfil completista que tienen los jugadores más avanzados.

¡Podremos mejorar las habilidades de copia de Kirby!

Por otra parte, adentrándonos más en lo que es la jugabilidad, los niveles se prestan de mil y una formas para explotar cada una de las habilidades de copia que Kirby podrá desarrollar a lo largo del juego, y es que podremos mejorar nuestras habilidades en función de los diversos pergaminos que encontremos por el mapa o después de completar diversos combates clave de la historia, como el de cierto personaje concreto que no desvelaré, pero sí diré que estaba excesivamente «chetado» en Super Smash Bros Brawl.

La coherencia de los niveles y sus mecánicas core deslumbran sobre un cariño completamente plasmado en su jugabilidad y en su aspecto visual que, de manera orgánica, integrará elementos del propio entorno con los cuales podremos interactuar de muchas maneras diferentes.

La premisa del juego se sustenta en la búsqueda de los Waddle Dee recluidos, los cuales tomarán la forma de las estrellas de Super Mario y se repartirán con cada nivel con el objetivo de dotar de rejugabilidad a los niveles que no nos pasemos al 100%.

¡Cada forma de Kirby será aun más graciosa que la anterior!

Este será el elemento que nos haga progresar en la aventura desbloqueando mundos, jefes y uno de los elementos diferenciadores más importante del juego: La ciudad de los Waddle Dees.

Hay niveles que romperán con los esquemas y ofrecerán perspectivas muy diferentes..

Y es que esta última entrega de Kirby se diferencia de la unidireccionalidad de los juegos 2D lineales aportando un elemento de retorno super divertido, interactuable y repleto de actividades que interesarán a los más achievers y a los más pequeños de la casa. El coliseo nos ofrecerá nuevos jefes y sucesiones de combates, el restaurante aportará minijuegos tremendamente divertidos y demás construcciones, como la zona de pesca, ofrecerán diversas distracciones donde podremos tomar un respiro al margen de la aventura principal.

Todos en nuestro equipo de desarrollo realmente aman a Kirby -Shinya Kumazaki

En general, al título le cuesta arrancar o, en ocasiones, hasta puede resultar que lo hace a trompicones, pero al poco rato nos daremos cuenta que si dejamos tomar carrerilla a este título, podemos concluir en que consta de una base jugable sólida y que cumple con creces una propuesta orientada tanto para los más nostálgicos como para los jugadores más inexpertos, los cuales tendrán un selector de dificultad en su favor.

¡Cada mundo es como un personaje más! El juego está repleto de todo tipo de lujos y detalles.

Incluso podríamos decir que es uno de esos títulos tan válidos para iniciarse en la industria, como para sustraer esquejes del talento propios de un juego de altas tasas de calidad.

Kirby pega un bocado al catálogo del año situándose como uno de los juegos obligatorios del mismo. Un título de plataformas y aventuras con una curva de dificultad extraordinaria para abarcar muchísimo público y un talento sonoro, jugable y visual para contentar a cualquiera.

El ritmo de Kirby y la tierra olvidada tarda en marcarse, pero una vez lo hace, es un no parar de mundos increíbles, texturas preciosas, y poderes y combates brillantes. En unas 6-7 horas podríamos haber terminado el título si vamos directos y sin pararnos mucho, pero el juego tiene contenido para aburrir y una forma de plasmarlo que vale la pena en cada uno de sus momentos. ÑAM.

Por si queréis probar su jugabilidad, os recordamos que tenéis una demo gratuita disponible en la e-shop.

Kirby y la tierra olvidada

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Kirby y la tierra olvidada se asegura de dejar contentos a todos los jugadores a los que recoje con una aventura tan preciosa como divertida en cada uno de los diversos mundos que nos presenta.

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Carlos González

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