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Horror Tales: The Wine – Análisis PC

Sustos brutales en un paraiso mediterráneo

Lo que tenemos aquí es la primera de lo que será la trilogía Horror Tales, una saga de juegos de terror creada por Carlos Coronado donde cada juego contará una historia distinta. Y, después de lo vivido en esta primera entrega corta pero muy intensa que es «The Wine», os puedo asegurar que este juego (y espero que ocurra lo mismo con los próximos de la saga) os quitará tiempo de vida de lo mal que lo vais a pasar.

Vamos a ver lo que nos depara en esta nueva obra del terror español creada por el ejército de un solo hombre.

La atípica ambientación de Horror Tales: The Wine
No se puede negar que Carlos Coronado esté curtido creando escenarios en el Unreal Engine 4 ¡Vaya pasada de ambientación!

En un archipiélago con una bonita ambientación de corte mediterráneo ha surgido una terrible epidemia. No, no es el coronavirus, esta vez se trata de la Fiebre de los Diablos, una terrible enfermedad que ha acabado con la población y que, no contenta con solo hacerte enfermar y provocarte la muerte, también te regala alucinaciones de pesadilla.

¿La cura? Bueno, por ahí se comenta que el vino de los Banydebosc, embotellado por la familia más poderosa del archipiélago, tiene el poder de curar esta enfermedad. Claro, esto significa que la gente se habrá matado por beberse todo el vino y, por tanto, no quedarán apenas botellas intactas.

De esta forma, nosotros encarnaremos a Martí Vermelló, un tipo cuya esposa ha caído presa de la Fiebre de los Diablos, por lo que se dispone a adentrarse en el lugar en busca del codiciado vino, de manera que pueda curar a su amada.

El inicio de Horror Tales: The Wine
Una de las primeras vistas al comenzar la partida. Acabamos de empezar a jugar y ya se intuye que el apartado artístico es excelente

Bajo esta premisa iremos descubriendo el resto del entramado mediante la clásica fórmula de encontrar documentos que dejaron esparcidos por todas partes. En esta ocasión, convenientemente colgados por las paredes aquí y allá, ya que hacen el papel de «carteles» o «anuncios» que se iban poniendo conforme evolucionaba la pandemia.

Pero salvo estos documentos que aparecerán por todas partes (y también algo de lenguaje visual en algunas zonas), el juego no tendrá diálogos ni cinemáticas para contar la historia. A excepción de unas «diapositivas», por decirlo de alguna forma, que aparecerán tras completar cada sección de la aventura.

Vale, no estamos ante la mejor trama del mundo y, de hecho, hay cosillas que resultan predecibles, pero no se puede negar que resulta bastante original en su temática, dándole al juego bastante personalidad. Tampoco se trata de un argumento complejo y que se va por las ramas, mas bien todo lo contrario. Esta saga se llama Horror Tales y, haciendo alusión a su propio nombre, tanto en este juego como en los que se vienen próximamente estamos ante «historias o cuentos» de terror. Y justamente el punto fuerte de su argumento reside en lo simple y directo que es.

Además, esto también nos hace pensar en la duración del título; unas tres o cuatro horas serán suficientes para completar la primera partida, cosa nada reprochable porque el juego dura lo que tiene que durar, y no tendría sentido que se alargase mucho más.

El vino en Horror Tales: The Wine
Hay que ser desgraciado para desperdiciar la bebida montando una piscina de vino en la bodega

Vamos a hablar ahora de toda la odisea que tendremos que pasar hasta dar con la dichosa botella de vino. Horror Tales: The Wine no presenta mecánicas innovadoras, ni tampoco mecánicas complejas, pero al igual que ocurre con la trama, de nuevo su punto fuerte reside en su simpleza, y por supuesto en lo bien que se ha alternado entre puzles, exploración y terror.

Hay que decir que esto no es un Survival Horror; en esta ocasión no tendremos mecánicas de sigilo (gracias, Carlos Coronado), ni tampoco gestión de inventario o cualquier cosa similar. Más bien estamos ante un Walking Simulator que nos enfrentará a algunos puzles y situaciones de terror y tensión brutal.

Y, como dije al principio, la experiencia es corta pero intensa, porque este juego empieza a saco y mantiene un ritmo que no decae hasta el final. No es como en esos juegos de terror en los que hay que esperar un buen rato, pasando por prólogos absurdos, introducciones, o secciones enteras del juego hasta que empezamos a sentir la tensión. Aquí pasan apenas dos minutos y nuestra silla sentirá como se nos hace el culo Pepsi-Cola.

Los puzles en Horror Tales: The Wine
Típico puzle del juego en el que tendremos que buscar por ahí la combinación de códigos correcta

Siguiendo con el tema de los sustos, muchos pensáis que el tema de los scare jumps es un recurso barato, sucio y burdo para dar miedo, pero si pensáis eso, para el caso de Horror Tales: The Wine estáis muy equivocados. Aquí tenemos sustos muy bien dirigidos y perfectamente planificados para pillarnos por sorpresa y, de paso, jugar con nuestra mente. Porque conseguir que cuando creas que te van a asustar no te asusten, y que cuando creas que no va a suceder nada termines escondiéndote bajo la mesa de tu habitación, es algo digno de admirar.

Pero bueno, que no solo de sustos va la cosa, también tendremos que, literalmente, correr despavoridos de los enemigos que vendrán a por nosotros (los cuales aparecen siempre con su sustaco de rigor). Además, en algunas ocasiones, mientras evitamos a la muerte pegándonos la carrera del siglo, habrá que resolver algunos puzles, activar palancas, abrir puertas y ese tipo de cosas. Teniendo también en cuenta que el enemigo corre más que tú, y que el no se cansa pero tú sí, la tensión está asegurada.

La ambientación de Horror Tales: The Wine
Hay pocos lugares oscuros, pero lucen igual de bien que el resto

El juego tiene dos tipos de puzles principalmente: habrá unos pocos en los que tendremos que jugar con la física, y la mayoría que tratarán de buscar códigos y activar palancas. Estos últimos, pese a que su dificultad va incrementando gradualmente a medida que avanzamos, resultan evidentemente repetitivos. Pero bueno, al final termina siendo un tipo de puzle muy acertado a la hora de tener que resolverlo mientras escapamos de los enemigos.

Para terminar, ya he comentado que no existe gestión de inventario, pero eso no quita que haya que explorar un poco en busca de objetos. Concretamente de las llaves necesarias para abrir ciertas puertas y, cómo no, de los códigos necesarios para resolver los puzles correspondientes. Y sí, ya os dije que este juego ofrece mecánicas simples, pero sinceramente es preferible esto que caer en lo típico de «el que mucho abarca poco aprieta».

Los escenarios de Horror Tales: The Wine
It’s raining wine! Hallelujah! It’s raining wine!

Quienes disfrutamos de este tipo de juegos estamos acostumbrados a deambular por los lugares salidos de nuestras peores pesadillas, y todos ellos tienen en común la ambientación oscura, sucia y desagradable, añadiendo además diferentes elementos de casquería cuando corresponde.

Horror Tales: The Wine rompe con todos estos tópicos y traslada el terror a un lugar en el que cualquiera querría pasar unas vacaciones o hasta quedarse a vivir. El archipiélago donde se sitúa el juego está repleto de color, vistas increíbles y muchas cosas bonitas, pero sobre todo ¡Luminosidad! Así que, ¡Gracias, Carlos Coronado, por hacérmelas pasar canutas sin necesidad de dejarme ciego! (eso sí, con esos momentos de la linternita te has pasado un poco amigo).

La tensión en Horror Tales: The Wine
No hace falta que un pasillo esté en la oscuridad absoluta para generar tensión

Sí, tal como estáis leyendo, la mayoría de la acción transcurre a plena luz del día, e incluso en las partes donde es de noche el juego no pierde la luminosidad. ¿Se consigue entonces crear terror y tensión sin necesidad de oscuridad y una ambientación desagradable? Rotundamente sí. Y además este juego justamente crea más tensión que cualquier otro en el que tengáis que deambular por cualquier lugar siniestro.

Y vamos con otra cosa atípica: el sonido. Vale, cuando nos salgan enemigos tendremos nuestra melodía chirriante y desagradable de rigor pero, en cualquier otro momento, el sonido brillará precisamente por su ausencia.

La ciudad de Horror Tales: The Wine
La zona pobre de la ciudad por la noche ofrece unas vistas únicas junto al río

Deambular por las calles de la ciudad mientras escuchamos poco más que la brisa y nuestros pasos crea, de alguna forma, verdadera tensión. Así, por ejemplo, si chocamos sin querer con alguna caja, el mismísimo sonido del crack ya nos hará saltar de la silla. Cada susto y cada aparición de un enemigo destacará enormemente entre todo el silencio y así, queridos lectores, es como se hace un buen juego de terror. Porque de nada nos sirve tener la ambientación más desagradable del mundo si la tensión es inexistente.

Ya acabando, hay que hablar de que la ambientación no solo es bonita, sino que tiene un estilo artístico único y con mucha personalidad. Además también jugará con nuestra mente de vez en cuando, alternando escenarios «urbanos» con otros de un corte más onírico, o haciendo lo mismo que el mítico Layers of Fear, con eso de que nos damos la vuelta y todo ha cambiado.

Horror Tales: The Wine nos ofrece una de las experiencias más terroríficas del panorama indie, pero además una de las más originales por su ambientación y su temática. Es una historia de terror que gustará a todos los fans del género, y además, debido a sus mecánicas simples pero muy efectivas, es una obra indicada para todo tipo de público.

Ahora nos queda esperar a las siguientes entregas de la saga, tituladas The Beggar y The Astronaut respectivamente ( y espero con ansia viva poder catar esta última). Y, por supuesto, felicitar a Carlos Coronado por su increíble trabajo, que seguro mantendrá el nivel en las próximas entregas, ya que me han dado ganas de hacerme uno de sus cursos de desarrollo de videojuegos para crear el juego más terrorífico de la historia y pasárselo a él para que lo pase peor de lo que me lo ha hecho pasar a mí, y así obtener por fin mi venganza.

Horror Tales: The Wine

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un juego de terror sencillo y directo que os va a dar una experiencia de lo más intensa ambientada en un bonito archipiélago.

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Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.
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