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Hi-Fi Rush – Análisis PC

Juegos de ritmo y combos de hack and slash son lo mismo

Un juego que lleva en desarrollo años, oculto del ojo público y sin mayores leaks. Todo para brindar, sin duda, la mayor sorpresa del pasado Xbox & Bethesda Developer Direct. Hi-Fi Rush atrajo las miradas con su tráiler de presentación/lanzamiento, y su propuesta alucinó a más de un vidente: Una fusión desenfadada de hack and slash y juego de ritmo. Para mí, muy clave el adjetivo de ‘desenfadada’, sobre todo viniendo de dos géneros que suelen atraer a los más hardcore.

Hi-Fi Rush puede ser un desafío rejugable e impresionante, sobre todo si vas a lograr puntuaciones altas como un enfermo, y al mismo tiempo experimentarse como una aventura de no más de 10 horas que entran como si fuera agua. Tango Gameworks logra dar las herramientas de sobra para dar una experiencia igual de agradable para todo el mundo, y sin por ello perder su esencia juvenil dirigida para todo el público. ¡Viva el PEGI de 8 a 88 años!

La gran empresa de piezas robóticas Vandelay ha comenzado el proyecto Armstrong, con el que algunos seleccionados podrán cumplir su sueño de contribuir como mejor quieran a la sociedad. Aquí entra al escenario nuestra futura estrella, Chai, un joven cabeza de chorlito con la peor, mejor suerte del campus. Durante su operación para ponerle un brazo robótico, su reproductor de música cae en su pecho, resultando en que ahora Chai tiene poderes musicales magnéticos. No preguntes cómo, ni yo lo sé y mira que me he pasado el juego. Ahora el protagonista, bajo la etiqueta de anomalía, están en el punto de mira de todo Vandelay, que no dudará en lanzarle a sus robots asesinos.

Dan comienzos las desventuras de Chai, en las que hará unos cuantos aliados a su paso y comprenderá valores como la amistad, el trabajo en equipo, el esfuerzo y la contundencia de su arma-guitarra contra el cromo. Hay seis departamentos y seis jefes (finales), por lo que tocará derrotarlos uno a uno hasta conseguir una clave que le permita frenar a la condenada megacorporación.

Si viste el tráiler de Hi-Fi Rush, entiendes muy bien adonde entras. Hacer que los combos de un hack and slash se fusionen con el marcaje de un juego de ritmo es una idea simplemente fantástica, aunque también peliaguda porque el juego tiene que mirar con lupa dos cosas para calcular la puntuación: golpe y nota. El título de Bethesda tiene un rango tolerante para cuadrar el ritmo, pero sin renunciar a la precisión para recompensar a los jugadores más veteranos. Sin ir más lejos, yo que no soy capaz de seguir un ritmo constante durante un minuto, he podido sacar buenas notas en nivel Difícil.

Es capaz de complacer a todo el mundo, y parte de su diversión desmedida recae en su fluidez, o más bien sensación de fluidez. Hay pocos o ningún videojuego que integren mejor que Hi-Fi Rush la música adaptativa, convirtiendo la mecánica en algo diegético y extradiegético, es decir, que tiene sentido dentro y fuera del mundo del juego. Mientras combates al son de la banda sonora, puedes escuchar con más claridad la pieza musical escalando rangos, justo como hace Devil May Cry V, entre otros. A la vez, son las propias canciones que están retumbando dentro de Chai. Lo cual convierte a Hi-Fi Rush en “Voy a escuchar esta canción y fantasear con escenarios imposibles: El Videojuego”, y me parece algo de lo más cálido y genuino.

Obtendremos diferentes notas en función de nuestro desempeño en el combate

Pero ya no es solo la banda sonora y los combos; absolutamente todo va al ritmo: protagonista, enemigos, elementos del escenario, Quick Time Events y hasta algunas cinemáticas se han hecho adrede para casar con la banda sonora. Una banda, por cierto, que junta más de 40 composiciones, la inmensa mayoría creadas aposta para Hi-Fi Rush. A esto se suma una lista de combos, al menos a mi parecer, suficientemente variada entre ataque ligero y fuerte, Hi-Fi Rush es un juego de acción tan accesible como disfrutable.

La encadenación de combos es fluida y la mar de satisfactoria

La historia de Chai y compañía podría denominarse de pueril y de guion predecible (creo que todos los giros me los esperaba venir desde hace rato), pero también se puede decir que es amena y rebosante de encanto. No me cabe la menor duda de que es justo lo que el estudio desarrollador pretendía desde un inicio; Una aventura divertida y ligera.

Chai sufre el síndrome del protagonista ‘idiotadorable’, un tropo que acarrean personajes muy queridos, véanse Scott Pilgrim, Miles Morales o los roles de Charles Chaplin. Me hacen gracia detalles tontos, como que siempre trata de quedar por encima de los jefes malvados con una línea molona y se la devuelvan mejorada. Ahí tenemos a Spider-Man, asegurado referente para los chascarrillos en combate, yendo paso a paso para ganarse el corazón de la gente, y llega Chai y te hace el camino del héroe en dos días.

Por supuesto, el resto de la banda no se queda atrás. Peppermint hace un contrapeso al descontrol cómico del protagonista y aborda su propia trama adolescente con mucha soltura. O también tenemos a Macaron, un armario empotrado pacifista que debe luchar contra su pasividad, y es un todo bro. Todos los aliados tienen un diseño de personaje de categoría con tropos, pero son tropos que no se comen al personaje ni a su evolución. Con esto y un poco de suerte, igual les une una bonita amistad fruto del odio compartido a Vandelay.

Entre coleccionables, hay notas de empleados y los propios jefes que dan más sensación de unión al mundo de Hi-Fi Rush… Y también sirven de oportunidad de colar alguna broma más

Tango Gameworks, los mismos que crearon la saga The Evil Whitin y más tarde experimentaron un poco con Ghostwire: Tokyo, te sacan de la manga un título tan opuesto. Frente a un trío de obras de terror si no excelentes, de lo más notables, Hi-Fi Rush toma por bandera el humor absurdo, burdo y meta.

Posee una jugabilidad magistral que te empuja, sin forzarte, a superarte en cada nueva batalla, y diseños de cómic tan exagerados como despampanantes que hacen difícil que se te olviden. Coronado con unas animaciones encantadoras que juguetean entre estilo 2D y 3D con cel shading como guinda del pastel. De hecho, también juguetea con los propios combates contra los jefes, pues cada uno presenta diferentes mecánicas y retos. Aquí tanto buenos como malos, y sus respectivos y vibrantes escenarios, se dejan lucir a partes iguales. Todo alrededor de este juego grita “¡diviértete sin tapujos!“, y lo deja notar siendo el mismo el que no tiene miedo de experimentar con cosas nuevas.

Tiene numerosas referencias a cómics, mangas, e incluso podemos encontrar a cierta pareja de detectives escondidos en cada nivel

Tarareo sin darme cuenta, sobre todo las pistas del (insuperable) capítulo 10 de Hi-Fi Rush. Y al hacerlo, no me basta con recordar, también me dan ganas de rejugarlo, de sentir de nuevo los compases cuatro por cuatro al ritmo de los botones de ataque ligero y fuerte. Que incluso después de completar la historia principal, queda mucho contenido post-game como una torre de batalla en la que escalar pisos a contrarreloj o explorar los 12 niveles en busca de coleccionables y las misteriosas salas de Kale.

Pero si tuviera que darle a Hi-Fi Rush el mayor cumplido que se me ocurriera, sería que parece un juego diseñado específicamente para cualquiera. Es una contradicción en sí misma, y aún así, es tan real como la vida misma. La prueba fehaciente de que más no implica mejor si contamos con las suficientes y variadas mecánicas pulidas. Que el humor absurdo e histriónico es un motor perfecto para empujar las historias. Y que luchar contra megacorporaciones corruptas con una guitarra eléctrica mola.

Hi-Fi Rush

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Una fusión de géneros, hack and slash y ritmo, que se retroalimentan a la perfección en combates musicales súper divertidos, accesibles y desafiantes, todo acompañando a un cast de personajes de lo más encantador. Hi-Fi Rush es la prueba viviente de que un diseño jugable ajustado y bien pulido puede ser suficiente para llegar a la grandeza.

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Daniel "Fullbull" Rubio

No me pidas mucho para los textos, que solo hice el bachiller de ciencias. En esta vida me gustan tres cosas: cerebro, videojuegos y carlinos.
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