AnálisisPS5

Goat Simulator 3 – Análisis PS5

Cabravilloso

Vamos a empezar fuerte: Goat Simulator 3 es uno de los videojuegos que más he disfrutado este año; con pocos juegos me he reído tanto, y diría que con ninguno me he relajado de esta forma. Al fin y al cabo, ¿qué puedes esperar de un juego protagonizado por cabras? La actitud desprejuiciada del juego, apuntando al humor más tontorrón y absurdo posible, es realmente contagiosa.

Puede ser que más de uno le haya mirado por encima del hombro; no en vano, es una secuela mal numerada de un juego que nació como chiste. Sin embargo, no podemos obviar el enorme éxito que tuvo entre el público, algo que atestiguan las numerosísimas expansiones que fueron renovando el título con el paso de los años. Coffee Stain echa toda la carne en el asador, y ofrece una obra que, no solo mejora en todo a su predecesora, sino que se convierte por méritos propios en una de las propuestas más frescas de la temporada.

La premisa de Goat Simulator 3 no podía ser más sencilla: eres una cabra, así que actúa como tal. O no, haz lo que quieras. A tu disposición tienes una ciudad con entornos muy bien diferenciados, más grande de lo que cabría esperar y a reventar de secretos. Nuestra cabra podrá balar en diferentes tonalidades, correr, saltar, embestir con la fuerza de quinientos soles y lamer todo lo que se cruce en su camino para que sirva a sus propósitos; incluso, podremos robar cualquier vehículo que encontremos, bicicletas incluidas.

Las misiones de Goat Simulator 3

A partir de aquí, tu misión será buscar todas las misiones o posibilidades de liarla; muchas veces nos cruzaremos con ellas, sin que aparezcan marcadas en el mapa, al menos hasta que desbloqueemos las típicas torres de mundo abierto. A medida que cumplimos estas misiones, obtendremos puntos que nos servirán para hacer resurgir la sociedad secreta de las cabras, un gigantesco castillo donde se esconde el culto a tan señalada especie. Cuantos más puntos obtengamos, más secciones del castillo desbloquearemos. Además, sus amplios pasillos servirán para alojar recuerdos, vivientes o no, de todas nuestras aventuras.

Cumplir misiones nos permitirá desbloquear también nuevos accesorios para nuestro desquiciado rumiante, no solo a través de los puntos que obtengamos, sino también con artilugios exclusivos de ciertas misiones. No penséis que son objetos meramente estéticos: nos permitirán desde disparar pollos o pizzas (entre otras muchas opciones, a cuál más absurda) a rayos láser o bolas de fuego; como sabréis, las cabras son excelentes conductores de electricidad, energía térmica y buen rollo en general (entre otros), por lo que si pasamos por encima de un tendido eléctrico o nos prendemos fuegos, podremos desatar un caos elemental durante un rato.

Si os contara cómo hemos acabado así, no me creeríais

Dentro de los componentes que sí son estéticos, podremos obtener diferentes skins, incluso de otros animales o seres antropomorfos, así como una enorme variedad de ropa y elementos como los cuernos. También podremos conseguirlos explorando los escenarios; Goat Simulator 3 es un juego plenamente consciente de lo endeble que es a nivel técnico, siendo extremadamente laxo con los bugs, por lo que en muchas ocasiones lo compensa permitiéndonos una inmensa libertad e imaginación a la hora de conseguir algunos e sus coleccionables.

Las misiones que encontramos son bastante variadas en su planteamiento, no así en su resolución. La inmensa mayoría se basarán en la observación que hagamos del entorno y de nuestra compresión de sus irónicas consignas; aunque su consecución casi siempre está ligada a que chupemos cosas, llevemos otras tantas a cierto lugar o embistamos a algo o a alguien, lo realmente divertido está en las situaciones que plantea, así como en resoluciones aún más absurdas si cabe. No quiero destriparos mucha, pero podremos desde revivir eventos de Fallout a ser candidato a la presidencia, pasando por diversos eventos que nos harán desatar desastres climatológicos por toda la isla.

Goat Simulator 3 no tiene ningún reparo en darnos casi desde el principio artilugios que nos permiten recorrer u mundo con mucha facilidad

Como he comentado antes, Goat Simulator 3 no es un título precisamente puntero en lo técnico (aunque sobre todo se echa en falta personalidad en su dirección artística), pero es cierto que hace cosas bastante destacables con lo que tiene: no solo presenta una opción de multijugador cooperativo a cuatro, tanto local como online, sino que se permite tener desplegado un escenario enorme con edificios a los que entrar y eventos dinámicos concurriendo de forma simultánea y permanente. habrá zonas que cambiarán su ambiente, su paleta de colores o incluso sus reglas… ahí lo dejo.

Gran parte de por lo que funciona también Goat Simulator 3 es por su extenso uso de la cultura pop. Hay referencias a series, personajes, artistas, etc. por doquier, siendo totalmente inseparable su dependencia al guiño fácil de su humor absurdo y premisa; aunque podría sonar como algo negativo, realmente algunos de sus mejores momentos han surgido de un aprovechamiento especialmente certero de según qué licencias, así que nada que objetar por este lado.

Más allá de sus misiones e inmensa cantidad de coleccionables y secretos que encontrar, habrá ciertos hitos que también podemos intentar lograr para ganar más puntos y trofeos. Son una forma fácil de alargar la vida del juego, y desde luego no son un dechado de imaginación, pero sirven como una estupenda distracción. Os aseguro que os espera una experiencia de muchísimas horas si pretendéis conseguir todo lo que esconde el juego, aunque si vais únicamente a por las misiones y a explorar de forma casual, podéis estar fácilmente más de 7 horas liándola cabra en este mundo.

Goat Simulator 3, aún con todo lo que lo he disfrutado, tiene fallos innegables. Su diseño de misiones, aunque con muchas dosis de humor e ingenio, depende en más ocasiones de las deseables de los encargos de recolección, que son sin duda los más aburridos. Los fallos de su apartado técnico van más allá de presentar bugs tontorrones que hacen más loca y divertida la experiencia, llegando a entorpecer algunos de sus objetivos con una cámara terrible y unos controles torpes que, aunque la mayor parte del tiempo divierten, en estos momentos pueden frustrar mucho.

Sin embargo, me es muy difícil ser crítico con un juego con el que me he reído tanto y he pasado tan buenas horas (y las que me quedan en el online). Goat Simulator 3 tiene la maravillosa capacidad de dar una última vuelta de tuerca absurda incluso a sus situaciones más bizarras, sorprendiendo y divirtiendo siempre. Y, al fin y al cabo, para eso estamos aquí: para divertirnos. Da gusto encontrarse con propuestas que no pretenden trascender ni parecer más de lo que son, y Goat Simulator 3 es un experto en ofrecer una diversión pura y desprejuiciada gracias a su apuesta absoluta por el absurdo y la locura.

Os lo recomiendo especialmente en cooperativo; no solo la experiencia global multiplica sus risas, sino que además incluye varios minijuegos multijugador bastante bien planteados (y tan tontorrones como podríais esperar) con los que entretenerse más ratos de lo que me gustaría admitir. Además podéis encontrarlo a un precio bastante reducido, cercano a los 30 euros.

Goat Simulator 3

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

A pesar de sus fallos, Goat Simulator 3 es un experto en ofrecer una diversión pura y desprejuiciada gracias a su apuesta absoluta por el absurdo y la locura. Una de las experiencias más frescas y divertidas del año.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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