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Floodland – Análisis PC

Con el agua hasta el cuello

Hacía ya prácticamente un año que no tocaba ningún juego RTS (real-time strategy, o estrategia en tiempo real), coincidiendo con el último análisis que hice del género, Surviving the Aftermath. Mientras que este último lo encontré de casualidad, Floodland me ha caído del cielo. ¿Un RTS postapocalíptico donde el mundo se ha ido a pique por el cambio climático y está en su gran parte inundado? Demasiado tentador como para decir que no.

Floodland es la nueva propuesta de Vile Monarch, un RTS situado en un mundo inundado y donde tendremos que aprovechar cada centímetro de tierra para situar nuestras construcciones y comenzar a revivir la civilización. Editado por Ravenscourt, llega traducido enteramente al español (con algún que otro fallito, nada grave).

Floodland nos transporta a un futuro distópico, donde el mundo ha sido arrasado por el cambio climático (llamado en el juego El Evento), y se encuentra en su gran parte inundado. Por supuesto, aún quedan algunos trozos de tierra firme con algunos recursos, pero la mayoría no podremos explotarlos hasta que desarrollemos un poco nuestra civilización. El juego comienza con la elección de uno de los cuatro clanes iniciales (a lo largo del juego podremos encontrar alguna más): Los Buenos Vecinos, Supervivientes de Oakhill, Cuerpo de Bomberos y Berkut-3. Nuestra misión principal (al menos en mi partida, con el Cuerpo de Bomberos como facción elegida) es encontrar la central eléctrica y volver a ponerla en marcha.

Cada clan tiene su propia ideología, y difieren en sus opiniones los unos con los otros

La visión del mundo de cada uno de los clanes se verá reflejada en su ánimo cuando tomemos ciertas decisiones que afecten a la misma. Al principio, comenzarás la partida con 30 personas (todas de la facción que hayas elegido) lo cual hará que la situación sea muy manejable, sin embargo, a medida que avances será inevitable que te topes con otros clanes.

Dependiendo de nuestras decisiones podremos acceder a una continuación de estos escenarios

Además de las propias dispuestas que puedan ocurrir entre los distintos clanes, también nos encontraremos con sucesos aleatorios, como pescar una enfermedad en unas ruinas, que una plaga de peces monstruosos no deje a tus pescadores trabajar o encontrarnos una muñeca llamada Mandy. Tanto el mundo como este tipo de eventos se genera de forma aleatoria, lo que permite al título tener una gran rejugabilidad.

Cada decisión genera distintas consecuencias

El juego hace que su narrativa gire en torno a una de las mecánicas principales, el desarrollo tecnológico. Como es habitual en este género, empezaremos por lo más básico, como tiendas de campaña como viviendas o estaciones de corte de madera para obtener esta materia prima de los árboles cercanos. Algunos recursos, como la basura o los árboles se regeneran con el tiempo, sin embargo, otros como los escombros se agotan para siempre. Esto obliga al jugador a enviar exploradores a nuevas zonas, ya sea para rapiñar lo que puedan o para establecer un nuevo almacén y consolidar un sector más de tu sociedad.

La electricidad es de los últimos pasos para conseguir

El mencionado desarrollo tecnológico se divide en cuatro ramas, cada una especializada en un tipo de construcción. Todas serán necesarias para poder llevar nuestra sociedad al punto más álgido de nuevo, sin embargo, hay que saber priorizar y adaptarse a las necesidades de cada momento. Floodland posee un ciclo día-noche, ya que los supervivientes necesitan descansar, por lo que no trabajarán cuando se ponga el sol (salvo que decretes turnos nocturnos) y un sistema para pausar o acelerar el tiempo, lo cual siempre es de agradecer.

Al igual que en otros juegos existe la mecánica de combate, aquí encontraremos el conflicto entre clanes. Cuando encontremos a una segunda facción, el juego desbloqueará la mecánica del Comité legislativo, mediante el cual podremos decretar distintas leyes. Aquí es donde el juego comienza a complicarte las cosas, ya que no hay una respuesta «buena» o «mala«, simplemente habrá clanes que apoyen tu idea y clanes que se molesten. Cuando el nivel de malestar sube, comienza a haber delincuencia y empiezan los robos de recursos (y no, no han sido las ratas). En teoría, también puede escalar hasta conflictos que causen lesiones, aunque afortunadamente conseguí que eso no ocurriese en mi partida.

Los enfoques de Floodland
Podríais pensar que opté por una partida pacifista, pero la realidad es que fantaseé con la violencia más de lo que me gustaría

Floodland es un juego de estrategia en tiempo real entretenido, y aunque la historia no sea algo apasionante, se agradece tener un hilo argumental que seguir. Para complementarla, cuando exploremos ruinas, podemos encontrar notas de antes del Evento, lo cual nos dibuja un escenario pre-apocalipsis y nos da algo de contexto e información adicional.

El apartado artístico es, sin duda, una delicia. Cada pieza de arte, desde los dibujos de los líderes hasta la paleta de colores de este yermo sumergido está cuidado con mucho mimo. La música acompaña en todo momento sin hacerse pesada, e incluso se escucha algún que otro tema épico cuando completamos misiones de la historia principal. Sin embargo, en el apartado técnico, aún teniendo los gráficos a nivel medio, cuantas más construcciones tenía, más comenzaba el juego a dar tirones, lo cual empañaba un poco la experiencia general.

El juego te deja seguir jugando en modo libre en la misma partida una vez acabas la historia

Sin embargo, una de las cosas que mas me ha echado para atrás es el constante bombardeo del juego con eventos donde te obligan a aceptar un nuevo clan. Después de un primer intento de hacer convivir a tres clanes y que estuviese a punto de colapsar mi civilización, me negué a traer más. Sin embargo, ya sea porque los encuentras en las ruinas o porque aparecen cerca de ti, Floodland no te da la opción de negarte a acogerlos. Tu única salida será exiliarlos, lo que causará malestar general. Entiendo que parte de la gracia del juego es intentar hacer malabares con los distintos clanes, pero a la vez siento que intentar forzar a que el jugador juegue de una forma predeterminada es contraproducente.

Floodland es un buen título de estrategia en tiempo real, uno que te mantendrá horas pegado a la pantalla. La historia me ha llevado alrededor de 20 horas. El sistema de desarrollo tecnológico y decreto de leyes, junto con los eventos aleatorios, forman un cóctel perfecto para que desarrolles una nueva civilización con la tensión justa de tener a todo el mundo contento. Sin embargo, no se libra de tener algún punto débil, como que el juego te intente obligar constantemente a jugar de una determinada manera o que el rendimiento comience a bajar según más construimos. Sin embargo, en líneas generales, es un título divertido y con una gran rejugabilidad.

Floodland

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Floodland es un RTS situado en un mundo postapocalíptico el cual está mayormente inundado debido al cambio climático. Empezando sin ningún recurso, tendrás que gestionar tu nueva civilización conformada por distintos clanes con sus propias ideas mientras intentas sobrevivir.

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Lucía Sáez Mariscal

Graduada en Periodismo, apasionada de los videojuegos, la lectura y ver series o anime. Si no estoy procrastinando con alguna de estas cosas es porque estoy escribiendo o dándole mimos a mi perra.
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