AnálisisPS5

Dying Light 2: Stay Human – Análisis PS5

Decidiendo el futuro de Villedor

Érase una vez unos científicos que, por accidente, diseñan un virus letal. Este virus se expande y se contagia por todo el planeta. Obviamente, no hablamos de teorías locas del SARS-CoV-2, patógeno que genera lo que hoy llamamos Covid-19, sino de un virus que zombifica a la gente. No se trata de la premisa más original, pero tampoco es a lo que venimos en este análisis en PS5 de Dying Light 2: Stay Human. A este juego venimos a masacrar infectados, aunque nos quedaremos en él por las magníficas gentes de Villedor.

Dying Light 2: Stay Human, juego protagonista de este análisis para PS5, es un título desarrollado por Techland, el estudio polaco que lleva muchos años inmerso en el mundillo del zombie survival. Se trata de la secuela de Dying Light, el argumento de la nueva historia es muy posterior. Este título tardó casi 4 años en lanzarse desde que se anunció oficialmente, y fueron bastante sonados los problemas que hubo durante el desarrollo de éste. Sin embargo, el resultado final nos deja un juego sólido y adictivo con un valor narrativo que enriquece muchísimo la experiencia.

En un juego de esta envergadura hay muchos elementos a destacar. Tal y como acabamos de decir, aunque se trata de un juego de parkour y violencia cruda, su desarrollo narrativo es también fundamental. Tomaremos decisiones que cambiarán el camino de Aiden, nuestro personaje, y que también determinarán el futuro de Villedor, la gran ciudad en la que se desarrolla este juego.

En Dying Light 2: Stay Human controlaremos a Aiden, un hábil peregrino al que sus intereses personales le obligan a dirigirse a Villedor, una de las últimas ciudades conocidas que quedan en pie tras el devastador apocalipsis provocado por el virus Harran. Allí, tras un amplio tutorial que nos ayuda a dominar los controles básicos del juego, nos daremos cuenta que la vida no es tan plácida. Villedor se encuentra en plena escalada de violencia entre dos bandos políticamente opuestos: el Bazar y los Pacificadores.

En el Bazar encontraremos al pueblo libre, que apuesta por un modelo horizontal anarquista para la gestión y bienestar de sus habitantes, aunque también existen ovejas negras muy problemáticas. En los Pacificadores, en cambio, encontramos un modelo fascista de gestión militar, con una gran disciplina y muy preparados para combatir a infectados, pero que aprovechan su fuerza para oprimir al pueblo desarmado e imponer su criterio. Nuestras decisiones nos terminarán alineando hacia uno de estos dos bandos, y eso generará cambios irreversibles en el transcurso de la historia.

Además, como una amenaza creciente a lo largo de la historia, también contaremos con los Renegados, un grupo de sanguinarios bandidos comandados por Waltz, principal villano de Dying Light 2: Stay Human. Su arco argumental representa la historia principal del juego, por lo que, según desarrollemos los acontecimientos, podemos favorecer que evolucionen de una manera u otra. Desde luego, la historia está llena de plot twists y sorpresas inesperadas, y supone un complemento ideal a las mecánicas principales del juego.

Hakon frente a un atardecer en Villedor de Dying Light 2: Stay Human
Hakon nos guiará en Villedor cuando lleguemos por primera vez.

No todo es política y guerra. De hecho, la mayoría de los personajes tiene preocupaciones más importantes que eso. La población, ya acostumbrada al apocalipsis zombie, tiende a obviar la situación, ya que llevan muchos años así. Por esa razón, encontraremos infinidad de misiones secundarias por el mapa, todas ellas de personas con necesidades propias. Nosotros, como peregrino que somos, aceptaremos encargos de todo tipo para evitarles el riesgo de enfrentarse a infectados o a bandidos. Estas misiones irán apareciendo gradualmente, según avanzamos también en la historia principal.

Verdaderamente, podemos encontrar cierta belleza en estas misiones secundarias. Permiten humanizar a distintas personas en los dos bandos, y nos pueden pedir cosas tan particulares como buscar a una anciana que dejó de comprar flores en un negocio, o incluso ayudar a implementar un sistema de citas románticas. Hay una gran variedad de misiones y, aunque el método de resolverlos puede volverse repetitivo con el tiempo, cada historia es tan genuina que se puede disfrutar mucho completándolas todas. Además, como la ciudad va cambiando según avanzamos, estos cambios generarán nuevas necesidades entre la población.

Un elemento crucial para entender Dying Light en general es el cambio del entorno cuando es de día y cuando es de noche. Aiden está infectado por el virus, y sólo puede frenarlo con luz solar, bombillas ultravioleta y medicina con hongos UV. De día, las calles son más seguras, podemos movernos a nuestras anchas, y las casas abandonadas, negocios y otros rincones oscuros estarán completamente infestados. De noche, en cambio, las calles tendrán muchos más infectados, tendremos escasos minutos de libertad sin exposición UV, pero los interiores oscuros estarán más vacíos.

A raíz de ello, tendremos que ser selectivos con nuestras acciones según la hora del día. Con la luz del sol sobre nosotros, podremos desempeñar más tranquilamente acciones callejeras, mientras que los interiores abandonados serán potencialmente peligrosos. De noche, si no vamos bien equipados para frenar la infección, ser demasiado lentos también nos puede matar, pero podremos completar acciones en zonas oscuras. Eso sí, como nos encontremos de frente con un aullador, alertará a los infectados y comenzará una persecución frenética. El único modo de frenarlo es llegar a un espacio seguro con luces UV. Las noches pueden ser muy tensas, especialmente en los tramos finales del juego, cuando los infectados más temibles nos pueden hacer picadillo.

Noche en análisis de Dying Light 2: Stay Human para PS5
La luz ultravioleta nos protegerá de los infectados y de nuestra propia infección.

Quien entre a Dying Light 2: Stay Human debe tener algo claro: es, ante todo, un juego de zombies en una ciudad. Eso sí, los enemigos humanos pueden ser incluso más peligrosos. Por tanto, nuestro gameplay puede reducirse a dos grandes apartados: el parkour y la violencia. Nosotros, como peregrino que somos, tenemos cualidades físicas privilegiadas para escalar, saltar, esquivar y correr y evitar que nos atrapen. Sin embargo, si la violencia es el único camino, tendremos que estar siempre bien pertrechados de armas, objetos y medicinas. Se trata de un avance conservador respecto a la primera entrega, pero ciertos cambios tienen una evolución muy palpable. Además, el árbol de habilidades nos permite escoger a placer qué cualidades de Aiden mejorar.

En lo referido al parkour, encontraremos mejoras sustanciales respecto a su título predecesor. Moverse por los tejados de Villedor es tan divertido como adictivo, y, sobre todo, como no desbloquearemos el «viaje rápido» hasta bien entrada la historia, pasaremos mucho tiempo recorriendo calles y azoteas para ir de un lugar a otro. Saltos, agarres, acrobacias y carreras que nos obligan a pensar rápido si no queremos sufrir una caída fatal.

En cuanto al combate, bien es cierto que se puede volver algo monótono, sobre todo al luchar con seres humanos. Se abusa mucho del bloqueo y contraataque para poder vencerlos, pero lo bueno es que podemos tirar de imaginación. Si nos aburre el combate directo, podemos utilizar armas arrojadizas o, cuando lo desbloqueemos, armas a distancia. Si queremos aprovechar el entorno, podemos tirarlos al vacío de una patada, o empalarlos contra trampas anti zombies. Respecto al combate contra infectados, encontraremos una importante escalada de dificultad conforme avanzamos en el juego, ya que irán apareciendo mutaciones cada vez más letales, aunque al principio serán meros sparrings.

Amanecer en Dying Light 2
El distrito central de Villedor nos ofrecerá una experiencia muy distinta a la de la primera mitad del juego.

Un detalle que es bastante necesario mencionar es que la historia de este juego es bastante irregular hasta que nos acercamos al ecuador del juego. El prólogo es muy distinto de lo que es el juego después, y la historia principal avanza con cierta lentitud. El argumento principal irá in crescendo y tendrá un gran clímax a mitad de partida. Después, se volverá a repetir este ciclo con un final en el que decidiremos el futuro de Villedor. La historia es bastante entretenida, pero bien es cierto que, en los momentos de menor tensión, resulta más interesante adentrarse en las misiones secundarias.

Por otro lado, un aspecto muy interesante es el hecho de que, hasta prácticamente el final del juego, iremos desbloqueando distintas herramientas, artilugios y mecánicas. Eso hace que, si el bucle de las misiones secundarias nos empieza a aburrir, podamos avanzar y encontremos grandes cambios que afectan a la ciudad y a nosotros mismos. Villedor da una gran sensación de viveza porque, desde que entramos a esta ciudad, la haremos cambiar constantemente

El mapa del juego también estará «bloqueado» durante la primera mitad del juego, ya que tenemos dos grandes áreas: Old Villedor y el Distrito Central. En Old Villedor tendremos calles estrechas, azoteas bajas y mucho margen de error para el parkour. Sin embargo, los grandes rascacielos del centro nos aseguran la muerte si damos un paso en falso y nos resbalamos en lo alto de sus rascacielos. Resulta bastante satisfactorio porque, cuando creemos que dominamos el juego, Villedor nos dice «sujétame el cubata», y nos cambia el tablero de juego.

Infectados en llamas en Dying Light 2
Tendremos muchas opciones de hacer frente a las hordas de infectados.

Uno de los aspectos que más se ha señalado negativamente en Dying Light 2 en su lanzamiento fue su apartado técnico. En un principio, se esperaba que el juego tuviera en consolas una optimización más potente, pero tampoco es que sea problemático, ni mucho menos. Los tres modos funcionan adecuadamente, aunque el modo «rendimiento» mejora la fluidez gracias a sus 60fps, sacrificando elementos como el Ray Tracing o una distancia de dibujado más larga. En cuanto a los tiempos de carga, las últimas actualizaciones redujeron sensiblemente su duración en PS5, pudiendo actualmente cargar partidas en unos 10 segundos.

También, en su lanzamiento, hubo muchos reportes de bugs. De igual modo, gracias a las actualizaciones constantes, en este aspecto no hemos encontrado nada grave en más de 60 horas de partida. Lo único a mencionar serían dos cosas. Por un lado, la traducción y el doblaje cuentan con varios gazapos, aunque la cantidad de texto y diálogos es colosal y tampoco empaña la experiencia, pero saltan a la vista. Por otro lado, una misión secundaria (¡Salud!), tras mucho tiempo sin completarla, se quedó bloqueada, aunque su trascendencia era escasa.

Aparte de ello, la experiencia general en este análisis ha sido bastante positiva, notándose que las recientes actualizaciones han mejorado la versión de salida de Dying Light 2: Stay Human en PS5. Hay cambios en los que se ha notado muchísimo la diferencia entre el primer día y el último, como en los ya mencionados tiempos de carga.

Dying Light 2 puede ser una absoluta delicia para quienes disfruten de sus dos principales elementos: el parkour y la violencia contra zombies y bandidos. El juego nos ofrece una línea argumental clara por la que avanzar, pero es casi imposible no desviarse con sus magníficas misiones secundarias, las cuales aportan un gran valor añadido. El ciclo diurno-nocturno se complementa a la perfección con las mecánicas del juego. Además, con las decisiones que tomemos, marcaremos el destino de Villedor y sus gentes, por lo que su historia principal es muy rejugable si queremos desbloquear todos los finales posibles.

Siendo conscientes del tiempo que lleva Dying Light 2: Stay Human en PS5, sacamos nuestras conclusiones en este análisis con el estado actual del título. Las actualizaciones constantes desde su lanzamiento han mejorado la experiencia de juego y han solidificado una entrega que es tan entretenida como adictiva.

Dying Light 2: Stay Human

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Como juego de mundo abierto funciona fenomenal y, aunque en lo técnico no es perfecto, sus mecánicas de juego son adictivas y le encantarán a todo amante del zombie survival. El ciclo día-noche está implementado de maravilla.

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Daniel García

Mis primeras aventuras comenzaron en un pixelado Pueblo Paleta con una Game Boy Color en la mano. Mis últimas aventuras, sin embargo, son en alta definición y conectado a Internet. Los tiempos cambian, pero se mantiene la esencia.
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