AnálisisPC

Doom Eternal – Análisis PC

El infierno ha llegado a la tierra... y solo te han enviado a ti

No hay duda de que la saga Doom es una de las más importantas en el mundo de los videojuegos. El título se convirtió en todo un referente y cambió la industria por completo allá por 1993, popularizando el género de los FPS y sentando las bases de todo lo que vendría despues. Desde entonces, han aparecido varias secuelas y sobre todo autenticas avalanchas de contenido creado por la comunidad, manteniendo la llama viva durante casi 30 años.

En resumen, la magnitud de la saga es tal, que para mucha gente, incluyendo a un servidor, esto no son simples videojuegos, esto es una religión. Con todo ese peso a sus espaldas, id Software cumplió de sobra las expectativas de los fans en 2016, con un reboot de la saga donde parecía que le hubiesen preguntado a los fans uno por uno cómo querían el juego.

Y lo que tenemos aquí delante no es más que la secuela de ese reboot. DOOM Eternal tiene la difícil tarea de superar a su predecesor y evolucionar las matanzas demoníacas. A continuación destriparemos a base de motosierrazos todos los aspectos del juego.

Si DOOM (2016) era un reboot de Doom (1993), este DOOM Eternal hace lo propio con Doom 2: Hell on Earth (1994). Esto significa que seguiremos con las andanzas del tío del Doom, marine de Doom, o Slayer como se le ha llamado ahora. Pero ya se acabaron las áridas superficies marcianas y las instalaciones futuristas de la UAC ¡Ahora estamos en la tierra! Y no solo eso, también haremos viajes dimensionales hacia ciudades antiguas en ruinas y como no, el infierno.

En este DOOM Eternal se continua la labor que se empezó en el anterior de crear un lore lo suficientemente extenso. Esto es algo que nunca se ha visto en la saga y ni siquiera los fans lo han pedido (nos bastaba con saber que teníamos que matar demonios con armas brutales), pero los tiempos cambian y este tipo de asuntos son necesarios para poder llegar a más público. Así que preparaos para descubrir la historia a base de leer y encontrar códices ocultos por el mapa, ver cinemáticas y una ingente cantidad de diálogos, que por cierto han quedado de lujo gracias a una gran labor de dirección y doblaje.

Las cinemáticas como esta serán habituales en DOOM Eternal. Por cierto, me he puesto el traje de «Slayer Clásico» para la ocasión

El juego arranca dando por hecho que sabemos muchas cosas que no se han explicado aún (lo que luego descubriremos leyendo códices) y puede dejarnos bastante confusos en los primeros compases de la partida. De todas formas, si eres de los que está aquí para darle caña a los demonios y nada más, te bastará con saber que hay que detener a los sacerdotes del infierno, matar a la Kahn Makyr y diezmar el Icono del Pecado, ¿os suena esto último?

El resto del argumento va destinado a ir consagrando el nuevo universo Doom, el cual mezcla las ideas de los juegos clásicos con nuevas ocurrencias. Nos explicará el trasfondo de todo lo que está pasando, los diferentes personajes de la trama e iremos comprendiendo la identidad y origen del Slayer, que ahora viene a ser algo así como una especie de «dios». Esto último, al menos desde mi punto de vista es algo que nunca debería ser revelado, y dar demasiados detalles puede destruir el misterio que lleva envolviendo durante casi 30 años al «tío del Doom». Afortunadamente, por ahora nos han dado pocos detalles.

En resumen, tenemos un argumento que ya alcanza cierta complejidad e irá aumentando en sucesivas entregas de la saga, pero podemos pasar de él perfectamente y disfrutar el juego igual.

Biomasa demoníaca y agua azul de toda la vida, pisar este terreno repugnante os ralentizará

Si por algo destacó DOOM (2016) fue por ofrecer un combate ultraviolento que combinaba elementos clásicos con otros más modernos. Y es que el frenetismo y la obligación de estar en constante movimiento, junto con las ejecuciones y las armas brutales, son fuentes inagotables de diversión. Ahora, DOOM Eternal plantea una evolución de aquellas mecánicas tan divertidas, fundamentándolas esta vez en la obtención constante de salud, armadura y munición.

Como novedad, dispondremos de dos armas adicionales en el traje del Slayer: un lanzagranadas que también puede congelar a los enemigos y un lanzallamas. Con este último podremos obtener armadura si disparamos a los enemigos que estén ardiendo. Por otro lado, vuelve la clásica motosierra, que nos permitirá ejecutar enemigos de un golpe para reponer munición. Para terminar, las ejecuciones nos permitirán obtener salud en medio de la matanza.

Así que ya os podéis imaginar lo que es esto: todo el rato corriendo y saltando de un lado para otro, acribillando, quemando y ejecutando enemigos mientras esquivamos sus ataques y proyectiles. Dando como resultado unas mecánicas de combate intensísimas que no nos darán respiro alguno. Además, DOOM Eternal es muchísimo más difícil que su predecesor. Pero no se trata de unos niveles de dificultad injustos ni mucho menos, sino que el juego exige que lo demos todo y que dominemos todas las mecánicas a la perfección.

Disparar los micromisiles del cañón pesado a la boca de los cacodemonios será una forma efectiva de acabar con ellos

En DOOM Eternal la cantidad de salud, armadura y munición que podemos llevar se ha reducido drásticamente desde el comienzo, y aunque la podremos mejorar sobre la marcha, al menos la capacidad de munición sigue antojandose escasa. Esto es algo que se ha hecho para que estemos constantemente cambiado de arma, buscando munición por el mapeado y repartiendo motosierrazos a diestro y siniestro, así se genera un gran dinamismo en los combates. Pero sin embargo, en más de una ocasión nos podemos quedar literalmente desnudos en medio de la batalla.

Aquí no tenemos ningún arma auxiliar que no consuma munición ni nada parecido, la única esperanza para cuando nos quedemos secos será la motosierra. Pero no la podremos utilizar en demonios fuertes si no tenemos combustible suficiente, lo que nos obligará a buscar un enemigo de los llamados «carne de cañón» que siempre estarán pululando por ahí para destriparlos y obtener por fin algo de munición.

Y hablando de armas y munición… El arsenal disponible en esta entrega es una autentica bestialidad. Vuelven armas clásicas como la BFG, el rifle de plasma o la súper escopeta, junto con otras importadas del título anterior que han pasado una revisión. Por supuesto tendremos nuevas adiciones poderosísimas al arsenal, pero prefiero no haceros spoiler, porque una de estas solo se puede conseguir si realizamos ciertos desafíos del juego.

Como ya he comentado, el juego nos obliga a cambiar de arma constantemente, lo que provoca que además ninguna pieza del arsenal se sienta redundante. Con esto me refiero a que no sucede como en los Doom clásicos, en los que, por ejemplo, si teníamos la ametralladora ¿para qué íbamos a usar la pistola? En esta ocasión a cada arma le encontraremos su uso apropiado en cada situación, y esto es gracias a las mejoras y modos de disparo alternativo que tendremos disponibles. Con estos podremos darle a cada arma más de una función. Por ejemplo, el cañón pesado se podrá utilizar de ametralladora, de lanzamisiles y de rifle de francotirador. De esta forma, cada arma se convierte en otras dos y la variedad en el combate aumenta aún más.

Vuelve el Cyberdemon con una genial apariencia clásica. Uno de los enemigos más poderosos del juego

Como fan incondicional de la saga, he de destacar la brutal implementación de la súper escopeta (arma emblemática donde las haya). Esta vez se ha planteado como un arma casi cuerpo a cuerpo, pero lo mejor es que viene provista de un gancho que nos llevará hacia los demonios para así poderles asestar un disparo brutal a quemarropa en la cara. Un auténtico espectáculo de violencia y satisfacción.

Para ir terminando este apartado hay que hablar de los enemigos. DOOM Eternal tiene mucha variedad de demonios tanto nuevos como ya conocidos, algunos serán insignificantes y sucumbirán ante nuestro poder sin problemas, pero otros serán un auténtico reto y nos pondrán muy a prueba, por desgracia, jefes finales habrá más bien pocos, pero intensos. Aquí entran en juego más mecánicas de combate nuevas, puesto que muchos de los enemigos tendrán puntos débiles que tendremos que atacar para debilitarlos o desarmarlos. Así que podremos dispararle al cañón del Arachnotron y le obligaremos a atacar cuerpo a cuerpo. Pero también habrá otros que requieran de una estrategia específica para acabar con ellos (cuando os enfrentéis a los Acechadores vais a saber lo que es el dolor). Todo esto sigue contribuyendo a crear unos combates variados, intensos y dinámicos.

Me he venido arriba con el modo automático de la escopeta y la munición empieza a escasear

Como esto es una fusión de vieja y nueva escuela, no podría faltar un buen diseño de niveles digno de aquellos maravillosos años 90. Y sí, el diseño de niveles está a la altura y hay algunos toques que gustarán a los románticos del género y otras cosas donde el juego se queda un poco atrás.

De vez en cuando tendremos que buscar llaves para acceder a nuevas zonas, aunque no será un reto para nada difícil, y también tendremos puzles de mover objetos y accionar palancas como novedad. Algunos de estos últimos tendrán lugar en secciones bajo el agua, lo que es completamente nuevo en la saga.

También habrá objetos que nos permitirán mejorar nuestras reservas de salud, armadura o munición o desbloquear mejoras, así como diferentes modelos de traje para el Slayer. Pues bien, estos en su mayoría son bastante fáciles de encontrar, mucho más que en la anterior entrega.

Entonces, ¿dónde ha quedado la exploración? pues en DOOM Eternal casi todo se reduce a secretos como muñecos de los enemigos, pistas de audio o trucos para rejugar los niveles. Eso si, para desbloquear la última arma del juego, necesitaremos completar unas arenas de combate específicas que sí que están bastante ocultas, y para acceder necesitaremos una llave que también habrá que buscar. Para esta labor nos ayudaremos del nuevo automapa, que es mucho más legible y comprensible que el anterior, lo que nos facilitará enormemente la búsqueda de secretos.

El Pain Elemental es uno de los demonios clásicos más puñeteros. No parará de escupir Lost Souls hacia nosotros

No quiero decir con todo esto que la exploración en DOOM Eternal sea mala, si no que la mayoría de los secretos son complementos y coleccionables que no influirán en el progreso. De todas formas, esto sigue siendo un gran aliciente para rejugar el título y completar todos los niveles al 100%.

Por otro lado, el diseño de niveles también es un factor importante para los combates en este juego. Ya que como muchos de los que habéis jugado a DOOM (2016) ya sabréis, la acción se desarrolla sobre todo en arenas de combate donde permaneceremos encerrados hasta que se acabe la horda de enemigos. Así, este título nos ofrece más verticalidad y unos mapas que dan lugar a más movimiento y posibilidades en los combates. Además de los conocidos jumping pads, tendremos algunas trampas en el entorno que podremos activar en el momento justo para matar del tirón a varios enemigos.

Pero si hay una novedad que no termina de encajar son las plataformas. Vale, en el título anterior teníamos plataformas, pero estas encajaban en el entorno y no se sentían fuera de lugar. En DOOM Eternal, por el contrario, tendremos plataformas voladoras, plataformas con forma de ataúd (¿en serio?) que pueden caer al suelo, paredes a las que agarrarnos como si esto fuera el Tomb Raider, cadenas de fuego giratorias entre las que tendremos que saltar y un largo etc…

En algunos niveles habrá secciones largas de plataformeo puro y duro. Un plataformeo que además de que no termina de encajar con el entorno en ocasiones muy puntuales llega a ser confuso. Lo que nos dejará alguna que otra muerte injusta.

Pese a todo esto, no se puede negar que, en general, DOOM Eternal tiene unos niveles bastante divertidos y dinámicos, pero que solo pierden en ciertos momentos donde las plataformas entran en juego. No obstante, a estos juegos nuevos de Doom aún les falta un poco para que la complejidad general del diseño de niveles llegue al nivel de los clásicos.

No todo va a ser tierra-marte-infierno. DOOM Eternal nos reserva escenarios tan épicos como este

DOOM Eternal presenta mejoras gráficas con respecto a su predecesor, no son muy significativas, eso si, pero se notan. Concretamente veremos entornos mucho más amplios y con todo lujo de detalles. Pero si en algo destaca el apartado técnico de DOOM Eternal no es la potencia (que ser potente, es) sino en el romanticismo y el homenaje que desprende hacia los juegos clásicos de la saga. Ya que la impresión que da es la de ver un juego clásico de Doom con un motor gráfico moderno, tal cual.

En esta ocasión los enemigos que ya son veteranos de la saga lucen un aspecto mucho más afín a la estética clásica, una esencia que también afecta a los enemigos nuevos, aunque no los hayamos visto antes. Esto también alcanza al diseño de las armas, ya que por ejemplo, el rifle de plasma tiene el mismo aspecto que el original. Y por si fuera poco, hasta las pociones de vida y las armaduras se ven como en el juego clásico. Parecerá una tontería, pero para los que llevamos años detrás de esta saga esto es un auténtico detallazo.

Los mapeados se ven todos de lujo, pero los que más destacan son los situados en la tierra. Los cuales muestran nuestro planeta destruido y consumido por una bizarra «biomasa« demoníaca, algo que sin duda es lo que se trataba de representar con los recursos de la época en Doom 2: Hell on Earth. Pero tampoco nos olvidemos de los niveles infernales, con esa estética satánica y sangrienta, en la que veremos todo tipo de aberraciones para nuestro disfrute visual.

Así ha quedado la tierra tras la invasión infernal

Y hablando de sangre y violencia, este es otro componente fundamental en Doom, y se ha dado un gran paso en este aspecto. Los enemigos se irán desmembrando poco a poco y perdiendo cachos de carne conforme los acribillamos, otro increíble espectáculo de violencia que hará que la acción sea mucho más satisfactoria. Por cierto, esta saga es una de las pocas que conservan los gibs.

Además, por primera vez en la historia de Doom veremos localizaciones que no pertenecen ni a Marte, ni a la Tierra ni al infierno. Serán algo así como «ciudades antiguas de otra dimensión» (si queréis saber más, poneos a buscar y leer códices en el juego), evidentemente, su estética no será tan sangrienta y satánica, pero es un soplo de aire fresco que aporta variedad al título.

Y la música… ¡qué decir de la música! La banda sonora de DOOM Eternal es, a todas luces, una obra maestra. Con las composiciones del genio Mick Gordon, disfrutaremos de una impresionante tralla de metal extremo que se combina con toques Djent e Industrial en los combates, para luego ofrecer melodías mas relajadas a la hora de explorar los niveles. Por si fuera poco, muchos de los temas que escucharemos en el juego serán revisiones modernas de los clásicos, un auténtico azote de nostalgia.

Y para terminar, comentar que, si tienes un PC que es una tostadora ¡No importa! DOOM Eternal está súper bien optimizado. Desde id Software han optimizado su motor id Tech 7 para que disfrutemos de una fluidez inigualable.

Esa bestia seguro que imponía mucho respeto antes de morir

DOOM Eternal es continuista de la misma forma que lo fue Doom 2: Hell on Earth, ofreciendo más y mejor. Con algún que otro defecto por ahí perdido (la exploración podría ser algo mejor, hay plataformeo que sobra) es un juegazo a todos los niveles. Nos ofrece una acción brutal y una gran rejugabilidad con una dificultad que hará temblar a más de uno. No se puede decir nada más.

Si disfrutas de la buena música y la acción frenética, este es tu juego.

DOOM Eternal

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Armas brutales, demonios del infierno sedientos de sangre y música para acompañar la matanza. Con solo unas pocas cosas que mejorar DOOM Eternal puede ser uno de los mejores FPS actuales.

User Rating: Be the first one !

Nukem

Ingeniero informático, en el mundo de los videojuegos desde que cogí la escopeta de doble cañón en DooM 2 y muy fan de los First Person Shooter clásicos. System Shock 2 es el mejor juego de la historia.
Apoya el contenido de NaviGames con tus compras en Amazon
Botón volver arriba
X