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Don’t Forget Me – Análisis PC

Una aventura narrativa con tintes de point & click

Tres jóvenes desarrolladores franceses han publicado su ópera prima, una aventura narrativa que avanza a ritmo de jazz. Don’t forget me es el título del primer videojuego de The Moon Pirates, que combina el género cyberpunk con una mezcla de aventura textual y aventura gráfica de point & click.

En Don’t Forget Me nos ponemos en la piel de Fran, una joven que ha perdido la memoria y ha aparecido inconsciente frente a la clínica de Bernard. En esta clínica se llevan a cabo copias ilegales de la memoria de los clientes o «pacientes» que allí acuden. Tal y como nos cuenta el anciano Bernard, nuestro chip de memoria está corrupto y no ha podido acceder a él. Un chip implantado en las memorias de todo el mundo tras una gran guerra global con el fin de restaurar la paz.

En tan solo unos pocos compases, hemos aterrizado de lleno en una aventura distópica que podría avanzar por sí sola con esta mera premisa de base. Sin embargo, y como iremos descubriendo a medida que avanzamos en la trama, Don’t Forget Me nos obliga a sumarnos a esta historia in media res sin intención de dar respuesta a este interrogante inicial.

La protagonista de Don't Forget Me
La joven Fran amanece amnésica en la clínica de copiado de memoria de Bernard.

Tras esta presentación de los dos personajes principales de Don’t Forget Me, comenzamos nuestra andadura como ayudante temporal de la clínica de Bernard hasta que nuestra memoria se restablezca. Lo que parecía como un simple trabajo de copiado de memoria, pronto deriva en una misión secreta de una organización llamada Los Olvidados para acabar con los planes del gobierno de implantar un sistema de memoria único con el que controlar a la población.

Don’t Forget Me plantea un dilema ético sobre el avance de la tecnología y su uso en pos de la humanidad y de la paz. La clásica pregunta: ¿el fin justifica los medios? ¿Es ético librar a la humanidad de su libertad si esto conlleva la paz mundial? Una distopía futurista con unas pretensiones, quizás, algo desmedidas. The Moon Pirates se ponen una meta narrativa demasiado ambiciosa para una trama que no termina de desarrollarse plenamente y que plantea más interrogantes que respuestas.

Toda una trama de conspiración y corrupción gubernamental que se combina con un discurso tecnológico-ético que sirve simplemente como telón de fondo. Sin llegar a profundizar en exceso en toda esta red conspiranoica, por las evidentes limitaciones que se suponen a un pequeño estudio indie.

La ambientación de Don't Forget Me
La ambientación cyberpunk de Don’t Forget Me cumple tan solo un cometido estético.

Al margen de la trama principal que, aparentemente, mueve Don’t Forget Me, encontramos varias historias secundarias que complementan, pero no nutren, la historia. Diversos personajes secundarios que no guardan relación aparente con la red formada entre los Olvidados y el Gobierno.

Y es precisamente por culpa de ese reto narrativo tan pretencioso que sus creadores parecen temer su propio desarrollo y prefieren apoyarse en tramas secundarias. Algo que podría tener sentido en un videojuego de duración mayor, con una gran carga narrativa que necesitase de momentos de evasión. Pero este no es el caso de Don’t Forget Me, ya que, al alza, apenas supera las dos horas de juego.

No obstante, es en estas tramas secundarias donde encontramos la mayor fortaleza de Don’t Forget Me. Bernard y Fran tendrán que lidiar con un hombre que quiere olvidar que ha cometido un asesinato por deudas de juego y con una madre que quiere borrar el recuerdo del suicidio de su hijo. Gracias a los aparatos de la clínica, tendremos que investigar sus memorias para sacar nuestra propias conclusiones y realizar un juicio moral de estos personajes, eligiendo así el destino de los mismos.

Los puzles de Don't Forget Me
Los puzles de palabras de Don’t Forget Me enlazan con la trama principal y son un buen reto.

Otro de los puntos fuertes de esta aventura indie son los maravillosos puzles de palabras que tenemos que resolver. Para ello, Don’t Forget Me hace uso de la interfaz de esta supuesta clínica de copiado y borrado de memoria. Nuestro objetivo al enfrentarnos a estos puzles es siempre el de llegar hasta un recuerdo concreto. Los chips de memorias se organizan en diversas burbujas de pensamiento que se activan con palabras.

Estas palabras hacen referencia a objetos, emociones o sensaciones relacionadas con la persona a la que estamos investigando su memoria en cada momento. Para poder descifrar estas redes de burbujas, llamadas diagramas mnemónicos, debemos atender a las conversaciones con cada personaje. Pero también a la información que nos facilita Bernard a través de la interfaz del programa de memoria.

Estos puzles se combinan con otra función de la clínica de memoria en la que accedemos directamente a los recuerdos de las personas. Una especie de volcado virtual en el que podemos interactuar con escenas pasadas mediante la mecánica de point & click. En estas escenas virtuales, formadas en base a la memoria de los pacientes de la clínica, podemos interactuar con diversos objetos. Me ha recordado ligeramente al título español Oniria Crimes, pero ejecutado de una manera más torpe.

El final de Don't Forget Me
Un final apresurado para una historia distópica demasiado ambiciosa.

Esa estética cyberpunk queda relegada a un segundo plano sin hacer hincapié en las características propias del género, más allá de menciones a androides y de mostrar de refilón la tecnología futurista. No obstante, aunque sirva solo como escenario, es de obligado cumplimiento destacar el gran trabajo de arte detrás de Don’t Forget Me.

Nos encontramos ante una mezcla retro-futurista. Me explico. Una combinación de pixel art y cyberpunk que es un gran regalo para vista. Con localizaciones oscuras que siguen a pies juntillas esa norma no escrita del género cyberpunk: no existe la luz del día en estos futuros distópicos y futuristas.  Sin embargo, pese a que no vemos la luz del sol, Don’t Forget Me está plagado de neones ochenteros que ofrecen una paleta de colores morados, rosas y azules.

Al igual que el apartado artístico, la música y los efectos sonoros de Don’t Forget Me juegan una baza extraordinaria en este mundo distópico. Acompañados de una exquisita banda sonora de jazz que fascinará a los amantes del género y relajará a los que no lo son. Todo un acierto que, pese a distar de la música distintiva del género cyberpunk, encaja a la perfección con el ritmo de la historia.

Los dilemas morales de Don't Forget Me
Don’t Forget Me propone una historia de conspiración gubernamental para controlar a los individuos.

Al terminar Don’t Forget Me la sensación fue un poco agridulce. Por un lado, me esperaba algo más al plantear una trama a priori tan compleja que se resuelve demasiado rápido, y, por otro lado, satisfecha por haber disfrutado de ingeniosos y divertidos puzles.

La trama que plantea The Moon Pirates es de sobra conocida: la lucha contra una megacorporación que amenaza con las libertades individuales. La falsa promesa de paz para la humanidad a costa de la libertad de las personas. Una premisa distópica que, con más tiempo y profundidad, podría haber sido una gran historia pero que peca de superficial y poco desarrollada. Esta trama futurista que nos reta moralmente se complementa con unas interesantísimas historias secundarias en las que sí tenemos ocasión de poner a prueba nuestra ética en base a nuestras decisiones.

Pese a ser una supuesta aventura conversacional, los árboles de diálogos ofrecidos no varían apenas el desarrollo de la trama. A excepción de la última parte del videojuego y de nuestra decisión final. Don’t Forget Me peca de querer tener el control en casi todo momento, reduciendo la interactividad a momentos fugaces a lo largo del juego y que se centran, principalmente, a esas escenas virtuales que tenemos que investigar y a los momentos de decisión en los diálogos.

La carencia de una trama principal potente y bien desarrollada se salva gracias a esas historias secundarias que sí suponen un juicio moral para los jugadores. Los puzles de palabras y las investigaciones de escenas virtuales amenizan el ritmo algo lento de Don’t Forget Me. Aunque deberían plantearse retos más abarcables, este pequeño estudio francés promete ofrecer buenos juegos a medida que maduren en su carrera profesional. Esperemos ansiosos su próximo título.

Don't Forget Me

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Don't Forget Me plantea una historia clásica de lucha contra una megacorporación en un entorno futurista y distópico, que no consigue abarcar. Los puzles y las historias secundarias son una de las fortalezas del debut de The Moon Pirates, a lo que se suma un diseño de arte excelente y una maravillosa banda sonora a ritmo de jazz.

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Alejandra Rosales

Guionista y escritora que vive en mundos virtuales. Desde pequeña me apasionan las historias de ficción, por eso, me paso los días entre películas, series, libros y videojuegos.
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