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Deadly Premonition 2: A Blessing in Disguise – Análisis Switch

Cuando el significado va más allá que el significante

Hay formas y formas de comunicar una idea; hay quien crea historias tremendamente complejas y las comunica con las más orgánicas banalidades que se le ocurren, otros parten de tramas sencillas para centrarse en los elementos formales que las sustentan. La contrariedad derriba los cánones que limitan a los creadores, cánones a los que muchos de estos se deben al mismo tiempo.

Deadly Premonition, como franquicia, es una perfecta sinergia de referentes, contrariedad, bajo framerate y de, como no podía ser de otra forma, genialidad analítica, pues va mucho más allá de lo que una capa gráfica y superficial nos permite ver.

El que haya jugado con criterio y gusto a la primera entrega, sabrá que es muy difícil superar la misma definición de autenticidad, y seamos claros, Deadly Premonition 2: A Blessing in Disguise no es mejor que aquella maravillosa sorpresa que puso patas arriba a la prensa que estigmatizaba ciertos títulos por salirse de las diversas corrientes propuesta o por crear variaciones en las mismas.

Sin embargo, aún sin ser el mejor que la primera parte, Deadly Premonition 2 no es una insulsa continuación comercializada, de hecho, es totalmente lo contrario, pues siendo fiel a su identidad y a sus principios, ha logrado ser una más que digna mitad de un todo que aun tenía mucho que contar, pero más aún que aclarar.

Y si hablamos de identidad no podemos dejar pasar sus referentes, pero tampoco su más que única personalidad. Entre estos referentes encontraremos obras cinematográficas para aburrir, obras que York y Zach no se cansarán de citar y recordar por lo que significan y por cómo se tratan, pero nunca por la parte más superficial de las mismas.

Las referencias ochenteras son geniales y constantes

De hecho, las mismas películas que se alaban en el juego son la mejor forma de explicar el caos que forma parte de la masa homogénea que es esta genialidad labrada en términos de bajo framerate y gráficos anticuados.

Deadly Premonition explica el más complejo guión de forma sucia, grosera y directa, no solo con sus argumentos en la boca de sus personajes, también usa su propio caos de forma coherente con su propuesta y con su narrativa. El juego de Hidetaka Suehiro denota grandes caídas de frames y un apartado visual aparentemente hortera u obsoleto, pero es la mejor forma de representar lo que, con coherencia, es la gamificación de una película ochentera del antológico John Carpenter.

Entre escenón y escenón nos meterá diversos chistes vacilones que exclamarán «¡El sur profundo!»

Su particular estilo visual y su nefasto framerate impostado forman parte de esa guitarra sucia que edulcora los riff de la banda de garaje que es este juego. Forma parte de su propia identidad como los nefastos efectos forman parte del éxito de las películas de La Troma Entertaiment o de The Asylum.

Por ejemplo, Golpe en la pequeña China, una de las películas favoritas del humilde redactor que escribe estas líneas, es una cinta que cuenta con efectos especiales pobres, una sobreactuación constante y una historia completamente alocada y caótica. Los efectos, la actuación o el guion son algunos de los muchos pilares que constituyen la formalidad y la profesionalización de una obra audiovisual cinematográfica, pero… ¿Significa esto que no podamos romperlos para crear algo único? ¿Significa esto que una propuesta debe destacar en cualquier molde?

Yo opino que no, que hay veces que el «diseño por reducción» no es suficiente, es entonces cuando Deadly Premonition nos ilustra con lo que llamaremos «diseño por demolición».

Patty será nuestra mano derecha, nuestra Ellie, nuetra Elizabeth

Con esto quiero aclarar que sí, Deadly Premonition tiene un rendimiento desastroso y un particular estilo visual que se luce a ratos, pero el juego está hecho por y para un público que valora esa rebeldía como una característica intrínseca a la identidad del título. No es lógico que el público que no logra comprender el título desprestigie una decisión de diseño tomada específicamente para el target al que va el juego, un target que comprende y valora el juego así.

Al final, la magia sureña de Le Carré que nos trae Deadly Premonition no reside en sus ardillas, en sus caimanes o en sus íntimos y chismosos barrios; su magia reside en las estancias intimistas, se encuentra en cada pequeña conversación que se da cara a cara con cada uno de sus profundos y magistralmente escritos personajes.

De nuevo repetiré que, con guiños a Sergio Sollima, Charles Bronson o incluso a Pink Floyd, podremos encontrar referencias setenteras y ochenteras en cada conversación. ¡Como si Roddy Piper fuera a aparecer con una escopeta, gafas de sol y ganas de reventar alienígenas!

Podremos pedir un taxi cuando nos cansemos del skate de York

Tema aparte es el gameplay, que es más seguidor de una filosofía que jugable. Sinceramente, esto no preocupará a ningún fan que disfrutó el primero; y no es que sea disfrutable por tomárselo como una película cutrona, que también. Es completamente disfrutable porque mantiene lo que hizo disfrutable al primero, igual de tosco y tan lleno de minijuegos como si de un título de la saga Yakuza se tratase; es continuista y nos recordará mucho, en los cuatro capítulos que componen la aventura, a lo visto en su anterior entrega.

De nuevo volveremos a «El otro mundo»,donde tendremos que combatir extrañas criaturas

York seguirá dándose sus duchas y sus afeitados, seguiremos tiendo diversos medidores extrañamente divertidos como el del hambre o el de sueño y, como novedad, nos desplazaremos en skate a todas partes como solo el mejor agente del FBI puede hacerlo.

Y qué decir de sus protagonistas, de que la mejor joya ambiental que encontramos en Deadly Premonition está en la psique de sus personajes, que tiene cierto gusto a la hora de hacer las cosas, pero se coarta de parecer demasiado redondo. Deadly Premonition no quiere destacar más allá de su público, somos su Zach y como haría Hououin Kyouma en Steins;Gate, no saldrá nunca de su círculo, porque es ahí donde está la gente más interesante.

Es un juego con un pequeñísimo nicho de mercado, y se le debe exigir como tal en lo que propone. Lo que sí que es justo es que se escuche y se atienda a esta clase de juegos experimentales. Juegos progresivos y diferentes que tienen los medios que tienen. Digamos que su fama no radica en los mismos medios, y por eso es que si un juego presenta una experiencia y una propuesta excepcional con respecto a su público, lo justo es que se valore como tal.

Recordemos que, como su primera entrega, Deadly Premonition 2 : A Blessing in Disguise es un claro ejercicio en contra de la tendencia y en favor del infantilismo de atender a lo que uno le interesa y descuidar lo demás, un juego rebelde como la pura juventud que Baudelaire aplaude en Las flores del mal.

Un ejemplo de que hay veces que una ejecución banal e irreverente es la mejor posible, un ejemplo de que la maldad de nuestro inconsciente, en cierto contexto es poética. Un ejemplo de que, como diría Francis Zach Morgan, «la única forma de entender ciertas cosas es experimentarlas en persona.»

Deadly Premonition 2: A Blessing in Disguise

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Una secuela continuista que forma parte del todo que es la genialidad de Deadly Premonition, recomendadísimo a todos aquellos que disfrutaron la primera parte con el criterio que merece. Una pena que se quede a un paso de alcanzar a la anterior entrega.

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Carlos González

Buscadme en Tokio-3 o junto con mi gato, que se llama Wanda y es de Wakanda.
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