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Chicory: A Colorful Tale – Análisis PC

Chicory: A Colorful Tale
Una aventura de lo más pintoresca

Este es uno de esos análisis que, antes incluso de empezar a escribir, ya estoy deseando poder verlo terminado. Y no, no es porque quiera olvidarme de él lo más rápido posible, sino todo lo contrario: tengo muchas ganas de compartir el maravilloso juego del que voy a hablar con el mayor número posible de gente. Chicory: A Colorful Tale es una obra que irradia creatividad, ingenio, originalidad y mimo la mires por donde la mires, creando algo único con una personalidad exquisita y consiguiendo hacerse su huequecito en una escena independiente cada vez más y más repleta de una distinguida calidad que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones.

Chicory: A Colorful Tale es el resultado de la unión de cinco personas con un talento increíble, de las que luego hablaremos más en detalle, y una localización al castellano a la altura de las circunstancias. Sin más dilación, adentrémonos en el mundo de Pícnic y veamos por qué este proyecto que comenzó en Kickstarter hace casi dos años se ha convertido en uno de los juegos más destacados de lo que llevamos de año.

La historia comienza sin rodeos ni innecesarios miramientos. Nuestro protagonista, un lindo perrete conserje en la Torre Artífice, se encontraba un día como cualquier otro limpiando y ordenando cuando, de repente, todo a su alrededor se quedó sin color. Al ir a investigar qué había ocurrido, se topó con el pincel de Chicory tirado frente a su habitación, con la puerta cerrada y ninguna señal de la Artífice actual. Los Artífices son los encargados y responsables del pincel que da color al mundo, pintando a su antojo y benevolencia la región de Pícnic.

Sin saber muy bien qué hacer, cogemos el pincel y salimos a buscar ayuda por la ciudad de Entremés. Aquí nos encontramos a Grosella, la Artífice anterior a Chicory, que desconfía de que tengamos nosotros el pincel y nos muestra un peligro inminente y desconocido que acecha Pícnic: una negrura que lo envuelve todo y que, al parecer, es el motivo por el que todo color se ha desvanecido. Por si fuera poco, la región ha comenzado a llenarse de árboles oscuros con una muy mala pinta de los que nadie conoce su procedencia.

Cuando por fin conseguimos hablar con Chicory, nos convierte directamente en Artífice sin hacernos pasar por las pruebas pertinentes, a la desesperada, apartándose del medio por verse incapaz de poder hacer nada para ayudar. Sin dudar ni un segundo, aceptamos su propuesta y, con el pincel envainado cual espada a la espalda, salimos de Entremés dispuestos a desentrañar los misterios de la maligna negrura mientras vamos devolviendo el color a la región de Pícnic poco a poco.

La estética de Chicory: A Colorful Tale

De ahora en adelante, y con el pincel bajo nuestra custodia, recorreremos varias de las ciudades colindantes, exploraremos los profundos bosques de toda la región, indagaremos las tenebrosas cuevas habitadas por civilizaciones desconocidas y resolveremos puzles y acertijos cada vez más complejos.

Nos iremos encontrando con los distintos habitantes de Pícnic, entre los que se encuentra nuestra familia, viejos amigos y gente completamente desconocida, cada uno con su marcada personalidad gracias a las magníficas animaciones y los maravillosos diálogos que, siguiendo la norma de evitar rodeos, muestran a la perfección los sentimientos, los pensamientos y el carácter de todos los animalitos con los que hablemos.

No podemos olvidarnos, mientras tratamos de vencer la amenaza que se cierne sobre nuestros hocicos, de volver a pintar cada rincón de nuestro mundo. Cada personaje, cada edificio, cada árbol, cada flor, cada mariposa. Todo seguirá blanco mientras nosotros no cumplamos nuestra responsabilidad como Artífice y le demos color y textura a lo que nos rodea.

Vamos a ver que, cual navaja suiza, nuestro pincel de Artífice tiene muchas funcionalidades distintas que iremos descubriendo conforme avance la historia. El uso principal de este pincel será, como es obvio, el de pintar el mundo para darle color a las cosas, tal y como ya hemos comentado antes. Pero embellecer Pícnic y sus habitantes no es lo único que podemos hacer con la pintura.

Por ejemplo, en muchos casos encontraremos plantas que, si tienen color, se ocultarán como si quisieran protegerse, pero si las dejamos sin pintar podrán formar una plataforma sobre la que situarse para ganar altura o formar un puente de un sitio a otro, muy útil para explorar nuevas zonas en busca de secretos y para avanzar en nuestra misión principal.

También hay otras plantas que, al estar pintadas, si nos ponemos sobre ellas, nos impulsarán en otra dirección para poder saltar por encima de grandes huecos. Puertas cerradas con un patrón como el de vuestros móviles y que tendremos que dibujar con el pincel, textos ocultos que tan solo podremos leer cuando pintemos por encima como si fuera tinta invisible, burbujas que explotarán al contacto con la pintura y que podrán abrirnos caminos ocultos o atajos… Un montón de posibilidades en la palma de nuestra mano.

Pero, si pensabais que Chicory: A Colorful Tale consistía únicamente en pintar, estáis muy equivocados. Un montón de regalitos con atuendos para nuestro perrete estarán dispersos por todo Pícnic, algunos más escondidos que otros, y serán un buen aliciente para explorar la región en busca de unas nuevas gafas, un adorable lacito, una bufanda para el frío o un bonito vestido de flores. Además, con el pincel podemos pintar cada prenda para conjuntar colores y llevar el mejor outfit que un Artífice ha vestido jamás.

También conseguiremos estilos de pincel con distintas formas y texturas para poder dibujar con mayor facilidad y personalidad nuestras maravillosas creaciones. Aunque lo de «maravilloso» dependerá de cada uno y sus capacidades para dibujar, y ya os adelanto que las mías son… nulas. Esto ha quedado aún más claro en los cuadros antiguos que, como nuevo Artífice, debemos recrear en la Facultad de Bellas Artes para decorar Pícnic y la Pinacoteca, un museo donde dejar constancia de nuestro arte (o la falta de él, como en mi caso).

Los cuadros de Chicory: A Colorful Tale
Se… supone… que era un gato… Lo siento.

Otra de nuestras tareas secundarias será la de obtener muebles para decorar cualquier rincón de Pícnic. Ya sea nuestra casa, las distintas ciudades, las playas, los bosques… si nos preocupamos por dejar algunos lugares bien amueblados, habitantes de toda la región irán a pasar tiempo por allí y seguro que alguno tiene una sorpresa para nosotros como recompensa. Ah, y sí, también podéis pintar los muebles con el color que más os guste.

Pero hay más: Gatetes perdidos llamarán nuestra atención durante toda nuestra aventura, siendo nosotros los encargados de encontrarlos para poder devolvérselos a sus progenitores. Y, por desgracia, en Pícnic también hay gente que deja la basura tirada por ahí sin preocuparse de reciclarla. Lo bueno es que, si la recogemos, más adelante podremos intercambiarla por bienes y servicios como si de dinero se tratase. Ayudamos a la naturaleza y obtenemos cosas a cambio, ni tan mal.

Si en algún momento de nuestro camino nos quedamos sin saber qué hacer, tenemos a nuestra disposición cabinas telefónicas para llamar a nuestros padres, que estarán encantados de darnos pistas para ayudarnos a progresar. Primero se pondrá nuestra madre, que nos dará un consejo más general por si solo necesitamos un pequeño empujoncito en la dirección correcta. Si esto no es suficiente, nuestro padre insistirá en ponerse al teléfono y decirnos directamente lo que tenemos que hacer sin tapujos.

Como ya dije al principio, Chicory: A Colorful Tale es uno de los juegos más originales, creativos y divertidos de lo que llevamos de año, pero nada de esto habría sido posible sin el increíble talento que hay detrás, empezando por Greg Lobanov, el director del título además del diseñador, programador y guionista. Quizás os suene más su nombre si os digo que fue también el director de Wandersong, un juego al nivel de unicidad del que nos reúne hoy aquí. Y, si bien es cierto que esa idea principal viene de la mente del canadiense, el mérito también reside en el resto del equipo.

Lena Raine, compositora que ya ha demostrado en anteriores ocasiones su increíble talento, vuelve a deleitarnos con sus melodías en una banda sonora muy ambiental, destacando sobre todo en las peleas contra los jefes. Es precisamente en estas canciones donde más se nota que Lena trabajó en la banda sonora del maravilloso Celeste, además de colaborar más recientemente en Minecraft. Si queréis escuchar las dos horas y media de música que ha compuesto para el juego, podéis pasaros por su perfil de Bandcamp, donde también tiene el resto de sus obras.

Junto a ella, Em Halberstadt es la otra encargada de deleitar nuestro sentido del oído. Como diseñadora de sonido, es la encargada de producir todos esos pequeños efectos del pincel al pintar, de las plantas al crecer, de nuestro protagonista y su adorable vocecita. Y quién mejor para hacerlo que alguien que ha trabajado en Night in the Woods, Wandersong, Untitled Goose Game, Ikenfell y otros tantos títulos. ¿Aún no queda claro el nivel de talento detrás de Chicory: A Colorful Tale? Bueno, pues aún ni siquiera hemos terminado.

Las dos últimas personas, pero no por ello menos importantes, son Alexis Dean-Jones y Madeline Berger. Alexis ha sido la persona encargada de los personajes y la animación del juego. Si bien ya tenía experiencia trabajando en diseños y realizando storyboards, Chicory: A Colorful Tale es su primer proyecto dentro de la industria del videojuego. Y menuda forma de estrenarse. Madeline, por su parte, es la persona encargada del entorno, creando la región de Pícnic y cada rinconcito en ella. Su estilo está muy presente en este juego, habiendo trabajado anteriormente dibujando cómics, trayendo sus características líneas vibrantes (literalmente) y sumando aún más a la personalidad que envuelve este título.

But wait, there’s more! ¿Os acordáis de cuando destaqué la localización del título a nuestro idioma? Álex Hernández, traductor que ha colaborado en otros títulos tan reconocidos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Animal Crossing: New Horizons o Little Inferno, entiende perfectamente la intención de Greg Lobanov a la hora de escribir el guion, manteniendo y adaptando de manera sublime los juegos de palabras, las distintas personalidades de cada personaje y ese lenguaje más intrínseco en los jóvenes en redes sociales, utilizando expresiones que seguramente mis padres no llegarían a entender pero que a muchos de vosotros os pueden resultar una grata sorpresa leer en una traducción oficial.

Llegamos al final, a las conclusiones de este análisis. Como bien dije al principio, tenía ganas de alcanzar este punto, porque significa que he podido compartir muchas de las cosas que hacen especial a Chicory: A Colorful Tale. Como aportación personal me gustaría mucho destacar que hay detalles muy concretos que han sumado mucho a la hora de vivir esta experiencia, como por ejemplo lo de llamar a tus padres para que te ayuden a avanzar si te quedas atascado en algún momento. Muchos debates se han hecho ya sobre el típico «modo fácil» en otros títulos, y creo que aquí han escogido una muy buena opción para que, sin alterar la dificultad base del juego, cualquier persona pueda seguir hacia delante sin sentirse mal consigo mismo, enmascarando esas pistas en conversaciones como cualquier otra, convirtiéndose básicamente en un consejo que te dan tus padres y no una ayuda dentro de algún menú que te saque por completo de la experiencia. Estoy convencido de que mucha gente puede valorar este detalle a priori insignificante.

También me han gustado las opciones de accesibilidad. Si bien no son las más completas comparadas con otros juegos, hay elecciones muy interesantes, como eliminar por completo los combates contra jefes si tan solo queremos centrarnos en la historia, evitar ciertos sonidos escatológicos o avisarnos antes de que el juego trate temas más sensibles como la depresión. De nuevo, a pesar de que yo personalmente no he usado ninguna de estas opciones, es agradable ver que se han preocupado hasta ese punto para que cualquiera pueda disfrutar del juego sin pasar un mal rato en ningún momento.

Y precisamente estos temas sensibles se tratan de manera completamente natural. Ya sea la depresión, inseguridades, el colectivo LGBT o incluso debates sobre distintos sistemas políticos y económicos, todo se habla desde el respeto, el entendimiento y el cuidado sin banalizar en ningún caso el tema en cuestión. No hemos venido a restarle importancia a nada como sí sucede en otras historias que, intentando hablar de ciertos temas más sensibles, terminan cayendo en tópicos sin profundidad.

Con toda esa consideración hacia los jugadores, más lo anteriormente nombrado durante todo el análisis, creo que ha quedado muy claro por qué Chicory: A Colorful Tale se ha convertido en uno de esos juegos únicos que se recordarán por su originalidad, creatividad y, sobre todo, el mimo y el cariño puesto en él. A mí personalmente me ha durado unas 12 horas haciendo algunas cosas secundarias, y calculo que el 100% podría durar entre 15-20 horas en total, dependiendo también de vuestras capacidades como artistas y cuánto queráis curraros vuestros cuadros.

No puedo recomendaros más que le deis una oportunidad si queréis jugar algo distinto y desconectar de todo en una aventura adorable en la que un pincel y vuestro arte serán las claves para salvar a la región de Pícnic y a sus encantadores habitantes.

Chicory: A Colorful Tale está disponible en PC, PlayStation 4 y PlayStation 5.

Chicory: A Colorful Tale

Puntuación Final - 9.5

9.5

Imprescindible

En Chicory: A Colorful Tale encarnaremos a un perrete que, de un día para otro, se convierte en la Artífice de Pícnic, siendo el encargado de manejar el pincel que da color al mundo.

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Daniel "Kirby" Martínez

Estudiando Diseño Narrativo y escribiendo sobre la marcha. Soy el de los artículos sobre indies bonitos, la pelirrosa que te comenta los lanzamientos semanales por Twitter y el que pincha dubstep de vez en cuando.
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