AnálisisXbox One

Blightbound – Análisis Xbox One

Por desgracia esto sigue siendo un Early Access

La primera vez que vi Blightbound fue con su tráiler de lanzamiento oficial, después de 12 meses el juego salía de early access y pintaba realmente genial. Por desgracia, el último juego de Ronimo Games, editado por Devolver Digital, deja bastante que desear en ciertos aspectos.

Blightbound es un dungeon crawler que nos presenta un mundo devastado por la guerra, donde deberemos avanzar por una serie de mazmorras para liberar a otros héroes caídos en la misión de acabar con el Blight, una niebla que transforma y deforma todo a su paso. Por el camino deberemos enfrentarnos a jefes finales que supondrán un gran reto por su tamaño y la variedad de ataques que nos lanzan.

La acción comienza desde un campamento central donde se refugian los últimos supervivientes de este mundo arrasado por la guerra. Desde este campamento mejoraremos a nuestros héroes y accederemos a las diferentes mazmorras. Podremos equipar a nuestros personajes como en un RPG clásico, buscando el objeto perfecto para equilibrar las estadísticas de nuestro héroe y decidiendo en qué gastar los puntos de habilidad según nuestro estilo de combate.

El campamento de Blightbound
El campamento que será nuestra base de operaciones en Blightbound

Lo primero que llama la atención es su estilo visual propio, basado en un fondo 3D pero unos personajes en 2D que recuerdan por momentos a clásicos como Paper Mario, con unos personajes que parecen dibujados y recortados como si estuvieran en un diorama y unos escenarios oscuros que se asemejan a Diablo III. Este diseño artístico le queda como un guante al título y aunque la vista de la cámara genera algún problema, con objetos que no se ven tras un muro o puntos ciegos, le da un aspecto muy apetecible a Blightbound.

Los combates de Blightbound

Nada más comenzar el tutorial las comparaciones con Diablo III seguían llegando a mi cabeza. En su momento jugué el juego de Blizzard en una Xbox 360 y tanto el mapeado de botones como la estética decadente y, sobre todo, el gameplay, recuerda mucho a este título.

Pero como veremos Blighbound no está a la altura, al menos no por ahora.

Es habitual que los juegos como Blightbound cuenten con un tutorial para introducir personajes y estilos de combate. En este caso contaremos con tres clases que responden a arquetipos clásicos: un asesino tipo pícaro con dagas y mucho daño, un mago que hace las veces de healer del grupo y de dps a distancia y un bárbaro que funciona como tanque y frontline.

El tutorial es bastante completo, presenta los diferentes tipos de héroe y sus ataques, dejando claro el estilo que debes seguir con cada uno y animándote a usar los diferentes combos que tiene cada clase.

Una vez rescatas a los tres héroes debes salir de la mazmorra por el mismo camino de entrada, y aquí empezaron los problemas. Por algún motivo una de las misiones a completar no aparecía como hecha; pensé que sería una tontería y salí mediante el menú. La sorpresa llegó cuando al volver a jugar, ciertas funciones y misiones aparecían bloqueadas y pedían completar el tutorial primero. Al volver a iniciarlo y completarlo el problema persistía. Buscando otros análisis para ver si este error era solo mío me he encontrado con que los cuelgues en el tutorial son bastante habituales, a veces fruto de bugs que no permiten avanzar y en otros casos por deficiencias de la IA que no responde como debería.

Este problema en el tutorial no es la única deficiencia técnica que presenta Blightbound. De hecho, no es la más grave, ya que tras tres o cuatro intentos logré que el tutorial se completara. Lo que realmente lastra a Blightbound es su pésima optimización. Parece mentira que un juego que ha estado en early access 12 meses arrastre problemas tan graves como caídas constantes de FPS que llegan a congelar la pantalla o tiempos de carga que se hacen infinitos.

La acción en Blightbound

Sobre esto último cabe mencionar que Blightbound utiliza un mapa basado en una serie de habitaciones y pasillos que las conectan entre sí. Pues bien, cada vez que accedamos a una nueva sala se hace mediante una pantalla de carga excesivamente larga. Teniendo en cuenta que limpiar una zona y abrir nuevas puertas nos requiere en ocasiones un cierto backtracking, encontrarte con 8,9 o 10 pantallas de carga dentro de una misma mazmorra es algo que acaba desesperando y te desanima a buscar todo lo que ofrecen.

Sé que es difícil ejemplificar este tema de las pantallas de carga, pero para hacernos una idea, es como si en Binding of Isaac hubiera una pantalla de carga cada vez que salimos o entramos en una estancia.

Además de estos problemas puramente técnicos hay otros derivados del diseño de las interfaces del juego, que pese a su tosquedad cumplen su función. Pero uno de los problemas más graves de esta interfaz es la imposibilidad de desplegar el mapa de las mazmorras. Te encuentras solo, con un minimapa en la parte superior derecha que muestra la sala en la que estás pero no la mazmorra completa y muchas veces no tendrás claro hacia dónde debes ir.

Esto sería un problema menor si no estuvieran las odiosas pantallas de carga. Sentirte perdido y tener que deambular acaba haciendo necesario entrar y salir de las estancias varias veces, pagando cada una de esas salidas con una insoportable pantalla de carga. En el caso de estancias pequeñas pasarás más tiempo en la pantalla de carga para entrar y para salir que en la propia habitación en sí.

Pese a todos estos problemas técnicos, es justo decir que Blightbound es un buen juego en todo lo demás. Si algo destaca por encima de todo son sus diseños, en especial los enemigos. Mientras que el apartado técnico lucha por el aprobado, el apartado artístico merece un notable alto. Cada mazmorra cuenta con enemigos propios y un diseño de escenario único que hace que se diferencien del resto. Pero sin duda alguna, lo mejor de Blightbound son sus jefes finales.

Los jefes finales de Blightbound
Uno de los jefes finales a los que deberemos hacer frente en Blightbound

En el fondo de cada mazmorra nos espera un enorme jefe final que supondrá un reto a tener en cuenta. Los diseños de estos jefes son espectaculares, desde enormes titanes que aguantarán todo lo que les tiremos a brujas que nos obligarán a esquivar con maestría o mi favorito, un dúo de centauros al más puro estilo de Ornstein y Smough.

Sin llegar a ser un pico de dificultad enorme, estos jefes finales suponen un buen reto y pueden mandarnos al campamento en más de una ocasión. El único punto negativo vuelve a tener que ver con el apartado técnico del juego. Algunos jefes convocan un gran número de enemigos menores, lo que provoca caídas de FPS y que te comas más de un golpe por ello. Aunque de forma individual estos problemas técnicos puedan parecer menores, se da el caso que en ciertos puntos se pueden acumular varios a la vez y por ello mueras o te toque reiniciar una mazmorra, consiguiendo sacarte de tus casillas en más de un momento.

El gameplay de Blightbound es divertido, la variedad de enemigos y cómo se siente el combate deberían hacer que fuera un juego notable, pero los continuos problemas técnicos te sacan constantemente del juego.

Hasta ahora no he mencionado que Blightbound está principalmente pensado como juego multijugador, donde cada jugador tenga un rol marcado. Que no haya hablado de esto se debe al reto que supone encontrar un equipo con el que jugar; en mi caso cada vez que he entrado al juego he intentado buscar partida, consiguiéndolo solo en una ocasión. Y ciertamente esa única partida online no fue precisamente perfecta. Blightbound requiere juego en equipo, cada héroe tiene un rol del que dependen el resto de miembros del grupo y si un jugador no está por la labor todo el equipo fracasará.

En este sentido Blightbound  se asemeja mucho a World of Warcraft y ese componente de equipo a la hora de intentar superar una mazmorra. Cada jugador debe trabajar para el resto si el grupo quiere superar el reto y con que uno falle puede hacer que todo se tambalee. En World of Warcraft que un miembro falle o se vaya del grupo puede llegar a superarse en algunos casos, al ser grupos de cinco donde un personaje puede desempeñar varias tareas, pero en Blightbound los grupos son de tres jugadores, por lo que es imposible completar la misión si un solo jugador no quiere.

Por todo esto desde aquí la recomendación de jugar offline. Quizá la IA no sea la mejor que se haya creado, pero trabaja con solvencia y solo en contadas ocasiones te dejará colgado. Si haces tu parte del trabajo los bots harán el suyo y llegaréis al final de la mazmorra sin problemas.

En resumen, Blightbound es un juego que no estaba listo para ser lanzado. Sorprende que tras 12 meses de pruebas en acceso anticipado tenga tantos problemas técnicos. Aunque ninguno es un problema grave de manera individual, el conjunto hace que jugar a Blightbound sea frustrante y acabes enfadado con el propio juego.

Ya se han anunciado dos actualizaciones futuras con más contenido y mazmorras. Esperemos que Ronimo Games se ponga las pilas y solucione estos problemas para que la parte jugable de Blightbound pueda ser disfrutada como debería ser.

Blightbound

Puntuación Final - 6

6

Interesante

Blightbound es un juego con potencial de horas de juego y diversión. Por desgracia, sus constantes problemas técnicos acaban lastrando su increíble estilo artístico y su divertido gameplay.

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Eric Fernández

Historiador y jugador. Apasionado de la gran estrategia y los juegos de gestión. Pentacampeón del Nuclear Throne retirado.
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