AnálisisPS5

Blackwind – Análisis PS5

Un mecha contra la amenaza alienígena

Muchos estaremos de acuerdo en que el género Hack’n Slash es bastante atractivo a niveles jugables y visuales. De hecho, si a este género le añadimos que combatimos con un traje de combate de aspecto mecha, la idea puede ser aún más atractiva. Sin embargo, una idea buena debe tener una ejecución adecuada para que el resultado funcione. En el caso del que venimos a hablar, tiene luces y sombras muy claras, ya que puede funcionar tan bien en unas ocasiones como darnos terribles dolores de cabeza en otras. Y es que, en el análisis de Blackwind para PS5 que hemos realizado, hemos encontrado muchas cosas de las que hablar.

Empecemos por la base de este título, cuya edición física distribuye en España Meridiem Games. Blackwind es un título del estudio Drakkar Dev, un pequeño equipo afincado en Italia que, tras varios juegos lanzados en smartphone, decidieron posteriormente dar un salto cualitativo desarrollando títulos para PC y consolas con ciertas cualidades. Sin embargo, aunque trabajos anteriores fueron más alabados, y a pesar de que en el apartado técnico y de lucha ha quedado un título ciertamente atractivo, en lo demás no encontramos las mismas características. De hecho, es difícil justificar su precio de salida con los problemas que posee.

Empecemos por lo importante: Blackwind puede ser atractivo para los amantes del género, ya que su mayor punto fuerte está en el combate en sí. Podremos realizar muchos tipos de combo, tendremos múltiples recursos de combate, e incluso unas curiosas ejecuciones. Visualmente tampoco decepciona, ya que, sin ser un portento, los efectos visuales son bastante atractivos y vistosos. Pero en casi todos los demás elementos del juego encontramos problemas de mayor o menor grado, así como bugs y glitches que incluso pueden obligarnos a empezar una nueva partida por quedarnos atrapados sin alternativa. Así que, sin más dilación, llega el momento de desarrollar las sensaciones que nos ha dejado Blackwind.

Comenzaremos el juego con una pequeña introducción argumental. Somos un joven chaval que, en busca de su padre tras un accidente de nave, se encuentra con una terrible invasión alienígena que tiene en jaque a la humanidad de Medusa-42, una colonia asentada y centrada en la minería. Nuestro protagonista no sufre daños porque, antes del accidente, nos metemos en el Battle Frame, un traje de combate de apariencia mecha y poder devastador. Este traje, además de hacer las veces de servoarmadura, está equipado con unas poderosas cuchillas, una ametralladora láser y con misiles dirigidos.

Con estas opciones, para luchar tanto a distancia como a bocajarro, nos tendremos que abrir paso por el entorno para ir descubriendo qué es lo que está sucediendo en Medusa-42. La historia, a partir de aquí, es un mero complemento para los niveles y combates, pero nunca está de más darle algo de contexto a los acontecimientos. Ataques físicos, a distancia, y, por supuesto, ejecuciones, las cuales nos permitirán acabar con un enemigo de manera violenta para obtener recursos como salud o energía.

Tal y como ya hemos mencionado, la mejor parte de Blackwind, el título para PS5 de este análisis, es el combate. Probablemente, pocas personas se nieguen a dar tortazos con un traje mecha lleno de armas de destrucción masiva, menos aún cuando su escala de aprendizaje está bien construida. Poco a poco iremos desbloqueando nuevas cualidades, desde técnicas de combate a nuevas habilidades o armamento. Después, además, podremos ir mejorándolas en nuestro árbol de habilidades, pudiendo priorizar lo que más nos interese en particular. También podremos obtener coleccionables que nos desbloquean skins para nuestro Battle Frame, con diseños evocando claras referencias de la cultura «mecha».

Blackwind

Hemos hablado largo y tendido de las maravillas de Blackwind en cuanto a acción y combate. Ahora es el momento de hablar de los problemas. Si el juego se hubiera enfocado solo en la acción, probablemente hubiera quedado un mejor producto final, aunque fuese más corto. De hecho, la duración tampoco es un problema, porque en unas cinco horas podemos pasarnos la campaña sin mayor problema. Pero los puzles que hay repartidos palidecen en comparación al combate.

Luchando nos enfrentaremos a decenas de enemigos distintos, tanto robóticos como alienígenas, y son tan atractivos a la vista como a la hora de jugar. Sin embargo, los momentos de resolver puzles y realizar elementos plataformeros tienen mucho menos trabajo detrás y se nota. Ya no mencionaremos el hecho de que los puzles se reduzcan a activar llaves y romper o explotar cosas, es que el control del Battle Frame no funciona demasiado bien en este aspecto. A unos les supondrá interesante y desafiante, pero no tiene pinta de que sea intencional que el control sea tan tosco.

Blackwind

Es una lástima que un juego tan bien trabajado en el apartado de acción, como reflejamos en este análisis, tenga estos problemas, porque es muy divertido luchar en Blackwind, en PS5 en este caso. No aprovecha elementos del DualSense, pero tampoco era de esperar en un indie multiplataforma. Según avanzamos, además de desbloquear nuevas habilidades y poderes, también aparecerán enemigos más temibles, pero hay algunos que son injustamente peligrosos.

Por ejemplo, existe una criatura en particular que, hablando en plata, se inmola explotando contra nosotros. Pues bien, esa criatura suele ir acompañada de varias compañeras que, si nos alcanza, nos deja en el suelo stuneados y expuestos al resto de explosiones, muriendo sin que podamos reaccionar a ello. Puede que sea intencionado, pero es un enemigo bastante injusto y que, además, aparece cuando todavía estamos en los primeros niveles. También en otras ocasiones, la cámara nos juega malas pasadas, siendo atacados a distancia con enemigos que no aparecen todavía en pantalla. Con un rango de detección algo más corto, este problema se solucionaría fácilmente.

En cuanto a los bugs o glitches, no hubiera sido importante mencionarlo si se tratase de errores menores, pero durante nuestra incursión a mitad de campaña, una puerta glitcheada nos dejó encerrados en una habitación con punto de control. Como es evidente, al cargar la partida seguíamos en esa habitación con la puerta bloqueada, por lo que la única solución fue volver a empezar de cero. Verdaderamente, se trató de una experiencia muy frustrante después de haber buscado objetos coleccionables y habiendo investigado cada rincón previo. Por fortuna, el error no se volvió a repetir en la segunda partida.

Blackwind

La principal intención de este análisis es remarcar que Blackwind es un título decente, aunque podría ser mucho mejor. Sus mecánicas de combates son su gran punto fuerte, algo bueno cuando se trata de un Hack’n Slash. Sin embargo, otros aspectos del juego palidecen, como el pulido de bugs o glitches, el plataformeo o el funcionamiento de la cámara. Un juego divertidísimo para luchar, con buena progresión de dificultad, pero con otros aspectos muy toscos que acaban por empañar la experiencia.

Con todo esto, con Blackwind como producto final, queda un título que, tras hacer su análisis en una PS5, nos deja combates divertidos y desafiantes. Si tratamos de obviar los elementos que empañan este juego, estamos ante una entrega con mucha acción, y con un avance muy lineal que agiliza la campaña. Una pena que, con unos meses más de desarrollo, se habrían evitado problemas importantes y estaría mejor resuelto el sistema de plataformas, cámara y puzles.

Blackwind

Puntuación Final - 5.5

5.5

Correcto

Blackwind tiene combates muy entretenidos y una progresión bien planteada, pero su plataformeo, cámara, y ciertos enemigos, además de bugs y glitches, hacen el juego tosco y falto de cocción.

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Daniel García

Mis primeras aventuras comenzaron en un pixelado Pueblo Paleta con una Game Boy Color en la mano. Mis últimas aventuras, sin embargo, son en alta definición y conectado a Internet. Los tiempos cambian, pero se mantiene la esencia.
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