AnálisisPS4

Balan Wonderworld – Análisis PS4

Todo sea por el espectáculo, o eso dicen

Como gran amante de los juegos de plataformas, no puedo negar que me ilusioné bastante al conocer la existencia de un nuevo juego en tres dimensiones con el sello de los creadores de Sonic, uno de los personajes más carismáticos de la historia de los videojuegos.  Las expectativas, como era de esperar, crecieron al ritmo de un tren a toda máquina y captaron la atención de una buena parte del público gracias a su prometedora premisa y, como no, gracias a aquellos que en su día hicieron auténtica magia dentro de la industria, Yuji Naka y Naoto Ohshima.

Es aquí donde reconozco que el hype, además de ser la piedra angular dentro de una estrategia de marketing, puede también convertirse en un arma de doble filo si se sobrepasan los límites; bien es cierto que éste se disipó tras las primeras demostraciones jugables, donde la polémica empezó a estallar y muchos dudaron y mostraron sus quejas iniciales acerca del estado final del proyecto.

Dejando a un lado los elementos externos y las batallitas en las redes, mi único propósito aquí no es otro que responder la pregunta que seguramente todos estamos esperando. ¿Es Balan Wonderworld un completo fracaso o un triunfo?.

Para conocer bien las aspiraciones de esta aventura con tintes fantásticos, es necesario investigar un poco sobre las propiedades del misterioso país de Wonderworld y los objetivos de los protagonistas; un lugar que enfrenta la felicidad con la negatividad reuniendo los buenos recuerdos y las preocupaciones de las personas en el que Leo y Emma, nuestros dos personajes principales, tendrán que restaurar el equilibrio de sus corazones descubriendo qué es aquello que más les importa. Como veis, las intenciones de este título no solo se basan en correr, saltar y recoger coleccionables, y eso no está nada mal.

El mundo de Balan Wonderworld
La Isla Tim, un lugar acogedor que servirá como punto de partida para nuestro viaje

Ahora bien, aquí es donde empiezo a explicar la razón por la que, a pesar de cargar con unas ideas iniciales muy interesantes, un juego como Balan Wonderworld haya tropezado de esta manera a la hora de dar forma a los conceptos que propone.

Todo comienza en la Isla Tim, una especie de selector de mundo donde también podremos alimentar a nuestros pequeños compañeros, unos pollitos de colores más monos que cualquier peluche, y cooperar para desbloquear nuevas secciones para nuestro rincón central. Es en las primeras horas a los mandos cuando ya nos empezamos a dar cuenta de que algo no va demasiado bien con esta propuesta, y es que, por desgracia, los errores más graves (que no todos) del juego de Square Enix residen plenamente en su jugabilidad, en el planteamiento de sus mecánicas.

Como ya varios sabréis, estamos ante un plataformas de corte tradicional cuya vía jugable principal es la de poder escoger entre más de ochenta trajes con habilidades diferentes para, de alguna manera, poder adaptarse a cada uno de los niveles, descubrir secretos que de otra forma nunca saldrían a la luz y hacer frente a los escasos peligros que nos acecharán. Un sistema de cosméticos muy variado que podría haber dado mucho espectáculo de no ser por su pobre ejecución, pues algunos sirven perfectamente para pasar cualquier fase sin mucha complicación mientras que otros no aportan gran cosa al esquema de juego, pasando por habilidades inútiles en casi todas las situaciones o trajes cuyos efectos son idénticos y hacen lo mismo que otros pero peor.

Las fases de Balan Wonderworld
El mundo de Balan Wonderworld tiene bastante potencial, pero lo que hemos acabado viendo es un título irregular

A ese gran obstáculo tenemos que sumarle más peros, empezando por un control demasiado simple que no muestra nada que no hayamos visto antes y no consigue aprovechar la total capacidad de lo que podría haber sido un competente título de acción en 3D. Además viene acompañado por una cámara que puede llegar a desesperar debido a sus bruscos movimientos, que te pueden jugar alguna mala pasada en ciertas ocasiones.

Es indudable, sin embargo, que su sencillez, aunque no se ajusta a jugadores ya experimentados en el género, puede adaptarse con destreza al público infantil, el cual seguramente agradezca no experimentar tanta complejidad e ir directamente al grano sin muchas explicaciones y/o entresijos.

En general, uno de los aspectos negativos más notorios de Balan Wonderworld es su incapacidad para explotar sus posibilidades jugables con sentido y soltura, pero es su flojo y desequilibrado diseño de niveles lo que termina por enterrar su oportunidad de brillar frente a otros grandes que ya han pasado por la industria de forma gloriosa. Lo que podemos extraer positivo de este apartado es su rejugabilidad, un añadido que al menos nos invita a explorar otros rincones nunca antes vistos y la posibilidad de poder jugar con un amigo en cooperativo local, siendo ambas modalidades que no merecen ser ignoradas.

Nos encontramos con una situación similar a la que se dio con el ya mencionado sistema de trajes: existe variedad pero se falla a la hora de exponer, lo más importante diría yo. Solo imagina un escenario con multitud de coleccionables y objetos que parecen dispersos aleatoriamente con una estructura que no se concentra en mostrar un patrón lógico o intuitivo. Todo lo que nos rodea en el país de Wonderworld es más enrevesado que funcional y eso, evidentemente, afecta notablemente al resultado final.

Por otra parte, no hay demasiado que comentar sobre los encuentros con jefes y los enemigos que intentarán incordiarnos a lo largo de la travesía, pues lo más probable es que no tengamos ningún problema en acabar con ellos. Es en este instante donde podemos apreciar que la dificultad, en términos generales, es bastante baja y no evoluciona hasta las horas finales. Entiendo que es un juego pensado para los más pequeños, pero implementar una curva equilibrada en la que las cosas se vayan poniendo cada vez más difíciles no hubiese estado nada mal.

Los minijuegos deportivos y las batallas con Balan también forman parte de su esquema jugable, pero no aportan nada especialmente interesante a lo ya comentado. Para salir victorioso de estas pruebas bastará con apretar uno o dos botones sin sudar demasiado, no hay mucho más que relatar.

Los jefes de Balan Wonderworld
Los jefes finales podían haber dado más de sí a nivel mecánico, aunque al menos la mayoría conservan un decente diseño

En esta versión de PlayStation 4 tengo varias cosas que comentar sobre el apartado gráfico y sonoro, una de sus mejores bazas a pesar de mantener algunas prácticas mejorables. Desde luego, no puedo decir que Balan Wonderworld sea visualmente feo, pues su estilo colorido ideal para mantener enganchados a los más pequeños no encaja nada mal con ciertos diseños acertados de personajes, enemigos o incluso escenarios. Además, el hecho de que cada mundo se presente como una obra de teatro con su propia temática es una idea genial para otorgar algo de personalidad a este título, que tampoco le falta. El problema es que a nivel gráfico, sin ir más lejos, parece un trabajo de otra época y no da la talla teniendo en cuenta todas las buenas opciones que hemos podido probar estos últimos años. La cosa va a peor al percatarnos de que existen algunos errores técnicos como bajadas de fps o ligeros bugs, aunque no es nada grave.

Por suerte, las cinemáticas no siguen el mismo camino y lucen bastante bien, transmitiendo ese tierno y resultón retrato emocional que querían plasmar los creadores desde un inicio. Su inocente ambientación es uno de sus puntos más fuertes sin dudarlo, pero no sobresale lo que debería por culpa de los defectos de todo el conjunto.

Las cinemáticas de Balan WonderworldLas cinemáticas desprenden bastante simpatía y son muy llevaderas desde el principio hasta el final

A nivel sonoro consigue dar la talla gracias a su pegadiza banda sonora y sus buenos efectos de sonido, recursos lo suficientemente efectivos como para dar un pequeño empujón a una obra irregular que aún tiene tiempo  para demostrar lo que vale en el caso de que se vaya a sacar una segunda entrega, lo cual veo algo improbable. Sea como sea, sabemos que un diseñador como Yuji Naka tiene talento de sobra para seguir haciendo malabares en este mundillo tan extenso.

Aún sin ser un desastre, es una pena que el resultado final de Balan Wonderworld no haya hecho justicia al legado de los creadores del erizo azul y no sea lo suficientemente digno para competir al menos con títulos de plataformas notables, pues estoy seguro de que con un enfoque distinto en sus mecánicas y en su diseño de niveles hubiésemos estado hablando de una odisea fantástica a la altura de un reluciente espectáculo teatral.

A pesar de todo, los más pequeños de la casa y aquellos que se sientan atraídos por su exótica ambientación pueden llegar a disfrutarlo bastante.

Balan Wonderworld

Puntuación final - 5

5

Correcto

Detrás de Balan Wonderworld hay buenas ideas y generosas intenciones, pero su torpe y caótico diseño de niveles y su errático planteamiento en cada una de sus mecánicas, entre otras cosas, mancha la imagen de lo que podría haber sido algo mucho mejor.

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Antonio Marchena

Jugando a videojuegos desde que tengo uso de memoria. Un fontanero y un marsupial me enseñaron el camino a seguir.
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