AnálisisPS5

Arkanoid Eternal Battle – Análisis PS5

El "rompeladrillos" de siempre, modernizado para los tiempos nuevos

Es una realidad que el mundo de las recreativas se ha reducido muchísimo en los últimos tiempos. A día de hoy, esas máquinas con videojuegos arcade ya apenas podemos encontrarlas en algunas grandes superficies. Sin embargo, manteniéndonos aún en principios de los 2000, podíamos encontrar salones recreativos en multitud de pueblos y ciudades. ¿Y por qué es una lástima? Porque esas viejas máquinas que funcionan a monedas forman parte del albor de los videojuegos. Por supuesto, Arkanoid era uno de sus juegos estrella, y ahora se ha reinventado para llegar como Arkanoid Eternal Battle, entrega cuyo análisis hemos hecho en PS5.

Tal y como mencionamos, Arkanoid es uno de esos juegos que más popularidad tuvo en la era recreativa. De hecho, siguió siendo un juego inconfundible en una época en la que ya reinaban los 16, 32 o 64 bits. Ahora, eso sí, en los tiempos actuales, la arquitectura se ha convertido en algo mucho más secundario, puesto que los objetivos de muchos juegos ya no pasan por ponerse ante el límite gráfico del hardware. Taito sabe lo que se hace, y, en este caso, apuesta con Arkanoid Eternal Battle por una versión que, sin revolucionar nada, se enfoca en retos actuales como los Battle Royale.

Arkanoid Eternal Battle nos ha demostrado muchas cosas trabajando en el análisis de su versión de PS5. La primera de ellas, es que romper ladrillos sigue siendo sumamente adictivo. La segunda de ellas, que dentro del juego, optar entre versiones clásica y moderna es siempre un acierto. Y la tercera de ellas, que sigue teniendo un gameplay más complicado de lo que a priori parece.

Ciertamente, descifrar la mecánica de juego de Arkanoid es como desvelar el funcionamiento de un botijo. Se trata de un juego que no necesita dar explicaciones; cualquier persona entiende lo que debe hacer nada más ponerse a los mandos de la plataforma. La bola destructora rebotará contra todo lo que encuentre en su camino, y si cae hacia abajo, tendremos que hacerla rebotar para que siga rompiendo bloques. Puede parecer muy fácil, pero mientras pasan los segundos, la bola se vuelve cada vez más veloz, y nuestros reflejos tendrán que ponerse a prueba para predecir trayectorias cada vez más rápidas.

Pero no solo importa la bola, sino la plataforma que controlamos. En función de la zona con la que golpeemos la bola, el rebote tendrá mayor o menor inclinación. Entonces, si golpeamos con la zona del centro, es más fácil que la pelota se dirija hacia el centro, o con una leve trayectoria hacia un lado. Sin embargo, si golpeamos la bola con los extremos, la pelota rebotará también contra los muros laterales, haciendo una trayectoria más errática y difícil de predecir.

También contaremos con diversos «power up» en el juego. Según lo que recojamos, podemos hacer que nuestra plataforma sea pegajosa y ataje la pelota, que se ensanche para tener una mayor área de rebote, añadirle misiles para disparar a las plataformas, o incluso elementos de ayuda como vidas extra o hasta una barrera que salva una vez a la pelota de caer. También existen beneficios para la bola, como un ralentizador que facilita la respuesta a los rebotes, un multiplicador que nos hace tener tres pelotas simultáneamente, e incluso cambios de tamaño que amplían su área de golpeo. Si somos capaces de dominar estos potenciadores, obtendremos mejores puntuaciones.

Una ventaja de los tiempos actuales frente a los albores de los videojuegos, es que los juegos arcade ahora pueden contar con varios modos de juego. Como era lógico, y confirmamos en este análisis para PS5, Arkanoid Eternal Battle también cuenta con distintos modos de disfrutar del clásico rompeladrillos. Ya sea jugando a solas, a través de internet o en multijugador local, la diversión está asegurada. Eso sí, cabe recordar que se trata de un título de nicho, y que, a no ser que te apasionen los juegos retro, este juego se volverá repetitivo al cabo de un rato.

Vayamos con los modos de juego individuales. Por un lado contamos con el modo «Retro», el cual nos permitirá simular que estamos en un salón de recreativas para jugar al clásico Arkanoid en formato clásico. Luego, por otro lado, tendremos el modo «Neo», donde, en un formato de 16:9 y un rediseño con atractivos efectos especiales, tendremos que avanzar por distintas pantallas y alcanzar la mayor puntuación posible. Si jugamos con destreza, podremos enfrentarnos al boss final.

El multijugador también tiene cabida en Arkanoid Eternal Battle. Por un lado, tendemos el modo local, donde, con pantalla dividida, podremos competir a tiempo real contra nuestro rival. Por otro lado, tenemos Eternal Battle, donde, jugando online, nos enfrentaremos entre 25 jugadores mientras lentamente van siendo eliminados los de puntuación más baja.

Finalmente, si nos encontramos entre los cinco últimos, nos enfrentaremos al boss, mientras los jugadores con menos puntos siguen cayendo lentamente. Como dato, cabe destacar que, aunque seamos el último superviviente, si no derrotamos al jefe, la partida se nos contabilizará como «derrota». Por tanto, es importante recordar que hay que seguir jugando aunque ya seamos el último jugador.

El principal reto de Arkanoid es, más que superar las pantallas, obtener la máxima puntuación posible. Por ese motivo, otra de las principales pantallas del juego será la de clasificación mundial. En ella encontraremos el ranking del modo Retro, del modo Neo, y del modo Eternal Battle (el Battle Royale), y podremos consultar en qué posición está nuestra mejor partida en cada modo de juego. Eso sí, resulta llamativo que, al tratarse de un juego recién lanzado y con un nicho pequeño, es fácil estar entre los 1.000 mejores aunque no juguemos demasiado bien.

De hecho, el tráfico de jugadores también supone un ligero problema en el modo Eternal Battle. Al haber pocos jugadores de manera simultánea, a menudo haremos partidas con más de 20 IAs, y apenas cinco jugadores humanos, o incluso menos. Eso sí, los jugadores controlados por IA también suponen un reto, y más de un jugador real se verá eliminado por la inteligencia artificial del juego. Pero claro, no se siente igual enfrentarse a máquinas que a jugadores que sabes que están detrás de la pantalla.

Arkanoid Eternal Battle nos deja en general unas sensaciones agradables. No es ni más ni menos que el juego de siempre, pero con mejoras visuales. Tampoco es un título que busque reinventarse demasiado, aunque el modo Eternal Battle es con diferencia el más divertido. Al final, si algo nos queda claro, es que Arkanoid Eternal Battle le encantará a los amantes del mundo retro en cualquier plataforma, aunque nuestro análisis ha sido en PS5.

En cuestiones de rendimiento, el juego no exige apenas a las consolas Next Gen, pero tampoco debería hacerlo en la Nintendo Switch, ya que en cuestiones técnicas no es un título exigente. Los amantes de este icónico juego, además, podrán disfrutar de la versión física que Meridiem Games distribuye en España, por lo que es una opción perfecta para todo coleccionista.

Arkanoid Eternal Battle

Puntuación Final - 7

7

Interesante

Arkanoid Eternal Battle es una pequeña joya que encantará a los amantes de los juegos retro. Además, intenta abrirse a más público con un divertido Battle Royale. Eso sí, el juego casi no tiene tráfico de jugadores.

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Daniel García

Mis primeras aventuras comenzaron en un pixelado Pueblo Paleta con una Game Boy Color en la mano. Mis últimas aventuras, sin embargo, son en alta definición y conectado a Internet. Los tiempos cambian, pero se mantiene la esencia.
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