AnálisisSwitch

Arise: A Simple Story – Análisis Switch

Buscando la sintonía

Cuando un videojuego pone un peso muy importante de su experiencia en la historia y los sentimientos que quiere transmitir al jugador a través de su narración, hay que tener mucho cuidado con cómo se imbrica en la jugabilidad. Celeste, por ejemplo, transforma su lucha contra la depresión en un tortuoso ascenso por la montaña a través de un plataformas de la vieja escuela. Sin embargo, el hecho de que solo se centre en una emoción y un conflicto concreto hace más sencillo encajar una jugabilidad acorde a ello.

Arise: A Simple Story hace un recorrido por la vida de una persona cualquiera, recorriendo sus principales hitos a través de una serie de niveles que, de forma simbólica, representarán los mismos. Sin embargo, el lenguaje usado para transmitirnos desde el plano jugable la historia de esta persona es el de un plataformas. Como veremos después, este planteamiento se queda corto, cayendo en muchos tramos en una disonancia que crea cierta desconexión con el juego. Estamos ante un caso muy particular, donde la suma de sus (excelentes) partes es menos estimulante que éstas por separado.

El juego comienza con una imagen muy potente: la de nuestro protagonista, una suerte de respetable líder tribal, siendo incinerado tras su muerte. Pocos momentos después, llegaremos a una solitaria colina a través de la cual viajaremos a los diferentes niveles que componen el juego; éstos nos contarán la historia del protagonista desde su infancia hasta su muerte. Estamos sin duda ante uno de los pilares de la experiencia. La vida de este hombre, los hitos que viviremos, están marcados por el amor, tanto en lo bueno como en lo malo, y es algo que se traslada de forma visual a sus niveles de una forma sorprendente.

Arise: A Simple Story y el amor
«El amor… el amor es como el oxígeno»

El amor como un excitante juego y la búsqueda de esa sensación cómplice en la otra persona; el amor como esa experiencia que nos eleva, da un nuevo sentido a nuestra existencia y que inunda nuestro día de vida y alegría; pero también como ese vacío inconmensurable secundario a la pérdida del mismo. Viajaremos por diferentes fases del mismo, aunque también seremos testigos de cómo afectaron a esa relación las decisiones del personaje que controlamos. Sin utilizar ninguna palabra, es capaz de transmitir sensaciones muy intensas en ciertos momentos de la aventura.

Como he comentado antes, Arise: A Simple Story es un plataformas en tres dimensiones en el que podremos saltar, utilizar un gancho para balancearnos en ciertas estructuras y utilizar una mecánica de avance y retroceso; de esta forma, también será necesario que usemos nuestro ingenio muy a menudo para dar con la solución para avanzar. Esta herramienta nos permitirá hacer avanzar o retroceder el tiempo en la fase, haciendo que, por ejemplo, se llene el nivel de agua para elevar ciertas plataformas o, en una sección posterior, mover el sol de lugar para así cambiar la posición de los girasoles que usaremos para avanzar. Más allá de lo potente que es a nivel visual el uso de este recurso, está muy bien llevado a la jugabilidad, usándose de formas tremendamente ingeniosas a lo largo de las seis horas que dura el juego aproximadamente. No solo eso, sino que, si queremos saber la totalidad de la historia, habrá ilustraciones ocultas por el mapa, escondidas tras un desafío algo mayor o simplemente escondidas.

Arise: A Simple Story y las emociones
Si bien algunos de sus niveles sí que hacen una conexión perfecta entre narrativa y jugabilidad, no es algo que encontremos igual de bien ajustado en el resto del juego

Es una jugabilidad sencilla, pero exigente en ciertos puntos, sin duda mucho más de lo que pide una experiencia así. Muchos de sus saltos exigen un cálculo milimétrico de la caída, tanto para no morirnos como para alcanzar el otro lado. No solo eso, sino que la cámara también nos jugará mas de una mala pasada. En pos de ofrecer siempre una estampa espectacular que se recrea en el precioso mundo que ha creado Piccolo Studio, en mas ocasiones de lo recomendable supondrá un problema para ciertos saltos. El sistema de checkpoints, aunque eficaz, a veces puede ser caprichoso, lo que sumado a ciertas partes en las que el avance se hace más lento debido a la edad de nuestro protagonista (escalar, sin ir más lejos, es costoso para nosotros porque debemos mantener pulsado mucho tiempo un botón, pero también para el personaje, que escalará muy lentamente), ralentiza mucho el ritmo del juego.

El diseño de niveles de Arise: A Simple Story es espectacular. No solo están muy bien pensados, sino que, al menos en la mayoría de ocasiones, sabe representar a través de sus escenarios el conflicto o las emociones que están atravesando. Hay muchos momentos en los que la experiencia se siente realmente completa, cuando sus gráficos, música, narrativa y jugabilidad entran en sintonía es una de las experiencias mas potentes que he jugado últimamente. Hay niveles en los que es inevitable que se te encoja el corazón, cuando realmente el título te atrapa con la suma de todos sus elementos. Una vez más, es imposible no deshacerse en alabanzas ante la excelente banda sonora del juego, siempre poderosa y reforzante, así como ante sus estupendos gráficos y dirección artística, siendo uno de esos indies donde merece la pena pararse a apreciar las piezas que componen su apartado técnico como una parte más de la experiencia. De hecho, en la edición que nos ocupa tenemos un libro de arte digital así como su banda sonora y un Mofo Foto bastante potente, añadidos muy agradecidos para aquellos a los que atrape por su estética.

Arise: A Simple Story y su apartado artístico
Si algo no se le puede negar a Arise: A Simple Story es que es un juego hermoso

Sin embargo, esa disonancia que se crea entre algunos desafíos de la jugabilidad y algunos sucesos que se están narrando realmente empañan en gran parte la experiencia. Hay partes de la historia que no he podido disfrutar como yo quería porque llegaba frustrado de la sección anterior. Una variedad tan elevada de emociones requería un espectro mayor de recursos y herramientas jugables. El juego solo se comunica con nosotros, usando el mando como canal, a través de la frustración (mayor o menos) de sus desafíos. Mientras que hay momentos en los que sí es pertinente que se plantee la experiencia como un desafío, no todas las emociones son susceptibles de suponer un conflicto, sino de aceptarlas y disfrutarlas. Me ha faltado una mayor valentía a la hora de acompañar cada momento y emoción de la capa jugable adecuada. Por ello, aunque a nivel técnico estamos ante un título sobrecogedor, y a nivel jugable ante una experiencia más que notable, en el plano emocional esta suma de elementos no funciona igual de bien, restando valor a muchos de sus tramos más especiales.

En cuanto a la versión que nos ocupa, se ha hecho un estupendo trabajo porteando el juego a Nintendo Switch, teniendo una versión que funciona perfectamente tanto en portátil como sobremesa, con unos tiempos de carga muy rápidos. eso sí, aunque existe la opción de emplear el giroscopio, no es una característica que me haya parecido demasiado funcional.

Arise: A Simple Story es, ante todo, una emotiva aventura con un desempeño realmente notable en todos sus apartados por separado. Me gustaría poder dar una conclusión puramente emocional, pero a pesar de que tiene momentos realmente duros e intensos con los que consigues conectar, ha habido demasiadas partes en las que su jugabilidad me distraía de lo que me resultaba más interesante de la obra: la historia de nuestro protagonista y la exploración de sus sentimientos. La jugabilidad no siempre va de la mano de sus excelentes niveles a la hora de encontrar una completa sintonía entre mecánicas y narrativa.

Sin embargo, como comentaba en Lake, una vez entramos en un terreno tan personal, esta pega se queda en la más pura apreciación personal; por el contrario, no se puede negar que Piccolo Studio ha creado una obra con mucho corazón. De hecho, en su momento nuestro compañero Kurtihope lo analizó desde un punto de vista mucho más positivo, ya que con él sí que consiguió conectar a un nivel mucho más profundo. Si os llama la atención, no dudéis en darle una oportunidad.

Arise: A Simple Story

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Arise: A Simple Story es una emotiva e ingeniosa aventura con un apartado artístico maravilloso. Sin embargo, su jugabilidad basada en el plataformeo, aunque bien pensada y ejecutada, no va siempre de la mano de su narrativa.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.
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